Estampas

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Domingo, 11 de febrero de 2018

Ayer fuimos a Barcelona a un club privado para pijos. Sí, ya sé, ¿hasta dónde vas a llegar? Yo también me lo pregunté. Pero allí estaba en el club privado para pijos y muchas pijas por todos lados me encanta follarme a las pijas para un hombre como yo follarse a las pijas tiene algo especial no sé si lo he dicho antes. Comimos bastante bien en el club privado para pijos y todo tenía un aire civilizado y estupendo pero además el aire mamalonazo propio de un club privado para pijos. Pero. Lo que quería decir es que viniendo hacia el club privado para pijos después de estacionar nos cruzamos con una muchacha de piel cerámica y rubia pero rubia de cabello copioso no rubia de cabellos finos que son la mayoría y las pestañas de la muchacha como plumones y los ojos azulísimos y no tendría veinte años muy joven y nariz aquilina y la boca dibujadísima y el conjunto de una intensidad apolínea de mujer del norte pero sobre todo la piel que casi resplandecía de impecable aquí en España es raro ver una mujer con una piel así, y pude comprobar nuevamente que lo apolíneo es asexual porque mi primer cerebro tan parlanchín siempre cuando nos encontramos con mujeres de carne ni siquiera abrió la boca esta vez.

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Sábado, 10 de febrero de 2018

“Lo de las madres con cochecitos en mi pueblo es un peligro. He de ir esquivándolos cada vez que salgo las mujeres en cuanto paren se convierten en engendros peligrosos dispuestas a todo por lo que han parido, que suele ser bastante feo en términos generales. Te lanzan el cochecito encima y si no te apartas a tiempo te miran con enorme furia y van ocupando toda la acera como si les perteneciera y merecieran toda la acera por haber traído al mundo a su cría. He leído en algún sitio que este pueblo tiene la tasa de nacimientos más alta de España aquí paren las mujeres más que en cualquier otro lugar de España. No creo que sea porque follan mucho en este pueblo, basta mirar la cara de la gente para saber que no follan mucho, yo pienso que lo que sucede es que la única vez que follan al mes o al año preñan a la mujer. No follan mucho pero preñan cuando lo hacen, es lo que pasa. No les interesa follar en este pueblo lo que les interesa como en todas partes hay que decirlo es preñar y convertirse así en esclavos de la cría para el resto de sus vidas lo antes posible. La gente anhela la esclavitud se pasa la vida hablando de libertad pero anhela la esclavitud y sólo puede ser feliz esclavizado. Yo voy inmerso en mi soliloquio y a punto de morir o de que me rompa las piernas una madre al mando de su siempre vociferante cochecito. Y muchas veces pienso en darle una patada al cochecito y, preferentemente, en el momento en que esté pasando un autobús y de esta manera mandar el cochecito y a la cría bajo el autobús y así librar a la pobre mujer y al marido de la esclavitud de por vida que es la cría, pero me contengo porque habría que pagar por la cría como si se trata del bien más preciado de la humanidad con un millón de años de cárcel por lo menos y si me meten en la cárcel un millón de años no podré acabar el librito y quiero hacer todo lo posible por acabar el librito y si no sigo con mis paseos por el pueblo no podré acabar el librito.”

Sí, sigo con el librito.

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Viernes, 9 de febrero de 2018

Kafka quiere la perfección, tanto en lo más grande como en lo más pequeño, y eso hace (junto a la hipocondría las depresiones y la impotencia sexual) su vida más angustiosa. Y convierte a Kafka en un personaje imposible para sus amigos, su familia y sus empleadores (que lo salvan de la matanza al declarar su trabajo imprescindible para la empresa). Esta búsqueda de la perfección afecta incluso su dieta y los más pueriles aspectos de su vida. Como si fuera poco, de pronto, a Kafka le da por convertirse en soldado e ir a la guerra. Nadie entiende el por qué de esta aspiración evidentemente suicida. Las posibilidades de regresar con vida son pocas, sobre todo para un tipo como Kafka. Creo que en el complicado cerebro de Kafka lo de ser soldado e ir a la guerra está relacionado también con sus ansias de perfección. Stach hace lo que puede por explicarlo, pero yo no alcanzo a entenderlo bien. Todo me parece una malcriadez de Kafka y por qué no decirlo una estupidez de Kafka. Si lo único importante para él es su obra ¿por qué quiere participar en una actividad violenta en la que lo más probable es que lo maten?

Kafka es Kafka y yo, empedernido lector, le agradezco mucho su obra. Pero. En lo referente a la perfección tiendo a estar de acuerdo con el gran Léautaud: Ah, la perfección, menos mal que no me interesa.

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Jueves, 8 de febrero de 2018

Solito. Me levanto todavía de noche y acompaño a Marta al tren. Un grado bajo cero. Las colinas antes de entrar al túnel gélidas y blandas. Conciencia del horror de la Naturaleza. Mientras conduzco hablamos de Macron y de la falta que hace en España un Macron, dicen que Rivera quiere serlo, sí, ojalá, pero, digo, creo que Cayetana Álvarez de Toledo es el mejor Macron (pero en más inteligente) que pudiera tener España. Ojalá Rivera pueda y quiera parar a los enemigos de España, pero no sé. No lo veo diciendo la única lengua oficial de España es el español no lo veo enfrentándose al monstruo de las mil lengüitas, aunque me conformaría con que eliminara el cupo vasco. Dejo a Marta en la estación y me quedo mirándola hasta que desaparece. Dicen yo mismo a veces que el amor no existe, pero no es verdad son chorradas de escritor. Llego a casa. Me quito la ropa. Vuelvo a la cama. Solito. Y las colinas gélidas y blandas.

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Miércoles, 7 de febrero de 2018

Kafka se encuentra con Felice en Bodenbach, una pequeña ciudad industrial a orillas del Elba. Pasan dos horas en la habitación de un hotel y Felice tumbada, espera que Kafka haga algo ¡le haga algo!, pero Kafka nada. Bueno, nada sexual. Kafka le lee un fragmento de El proceso. Pobre mujer. A Kafka le aterroriza el sexo y lo físico, excepto la relación enfermiza que tiene con su propio cuerpo, que somete a rigores un tanto masoquistas. Y no hay que olvidar que a la primera oportunidad convierte su cuerpo en el de un insecto.

A mí me va causando desasosiego lo de Kafka con Felice. Kafka usa a Felice como tema para paliar sus neurastenias y para literaturizar su frustrada sexualidad. Es una actitud egoísta, que hace daño a Felice. Aunque también es verdad y no podemos perder de vista que Felice existe sigue existiendo (en esa forma de vida que asegura la belleza estética y la grandeza literaria de alguien, al menos) por esa relación y por las cartas que escribió a Kafka y Kafka le escribió a ella. Kafka fue un personaje dañino para Felice, pero le pagó los daños causados con una cierta forma de inmortalidad.


Estética

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Martes, 6 de febrero de 2018

“Todos los intentos, absolutamente todos los intentos de constituir una comunidad poseída de entusiasmo sirviéndose de los medios de una moderna sociedad de masas han terminado hasta la fecha en baños de sangre, terror, y espantosa decepción”.

Escribe Reiner Stach en su Kafka y lo leo y pienso en el nacionalismo catalán, naturalmente.

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Lunes, 5 de febrero de 2018

Noventa y tres intelectuales alemanes escriben un manifiesto que justifica la invasión alemana a Bélgica. Musil se siente entusiasmado por lo “hermosa y fraterna que es la guerra”. Ernst Lissauer escribe la Canción de odio a Inglaterra, que se aprende de memoria en todos los colegios. Thomas Mann habla de “una gran guerra popular, radicalmente decente, incluso solemne”. Hay muchas de estas intelectualidades en el escenario intelectual, podría decirse, de la matanza. Llama mi atención el escritor Stefan Sweig. Tan admirado como pacifista y tan admirado por mi por su autobiografía sobre todo. Pero. En su autobiografía Sweig oculta y niega y nunca rinde cuentas de su entusiasmo patriótico por la matanza. Escribe Sweig en su diario, respecto al éxito de las tropas alemanas en una batalla: “Uno se siente orgullosos de hablar alemán”. “Vivir este día ha sido en verdad hermoso, me alegro ya pensando en mañana. Se habla de cien mil prisioneros”. Y a propósito de los miles de civiles que cerca del frente son ejecutados bajo mera sospecha de espionaje: “Hay que cauterizar con el hierro al rojo lo que la suciedad ha hecho supurar”.

¿Y Kafka? Kafka, salvo algún moderado entusiasmo por el espectáculo de las masas enardecidas, se mantiene ajeno a los patriotas. Ha sido declarado no apto y libre de la obligación de acudir a la matanza y puede concentrar todas sus energías en su obra. En torno al 10 de agosto de 1914, escribe en uno de sus cuadernos: “Alguien debía de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, fue detenido una mañana.”

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Domingo, 4 de febrero de 2018

Kafka rompe al fin su compromiso con Felice Bauer y se decide a dejar Praga e instalarse en Berlín a vivir una vida de escritor. Entonces estalla la guerra. La Primera Guerra Mundial no es sólo una de las carnicerías más espantosas acontecidas jamás también es un evento sobre todo de una estupidez abismal. Un grupito de patriotas, y subnormales de ese estilo, decidió lanzar a millones de soldados a la matanza y los intelectuales (siempre tan canallas) los secundaron alegremente. Voy leyendo sobre los horrores de la Primera Guerra Mundial (6000 soldados muertos y trece mil heridos cada día durante más de cuatro años) y pensando lo que siempre he pensado desde que llegué a Europa, que es cuestión de tiempo que regresen los patriotas y toda Europa se convierta otra vez en un matadero.

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Sábado, 3 de febrero de 2018

La mayoría moral española de los chochos augustos y los hipócritas de las tertulias españolas han declarado la guerra a las azafatas. ¡Qué humillación! Claman las legiones de chochos augustos y los hipócritas del coro que se han pasado toda la vida mirándole el culo a las azafatas. ¡Qué ignominia las azafatas! ¡Prohíbanlas inmediatamente! ¡Qué horror! Veo en TVE a una que conduce un noticiario, joven, esbelta y cara de revista de colorines, horrorizada con las, según ella, mujeres floreros azafatas. ¿Alguien ha visto alguna vez en TVE a una presentadora de noticiario gorda vieja y fea?

¿Pero cómo es posible? Con la langosta a medio comer, desde sus confortables pisos o desde sus sillones bien pagados en las televisiones. ¡Intolerable! ¡Machismo! ¡Patriarcado! Pero. ¿Van a contratar ellas a las azafatas que pierden sus puestos de trabajo? ¿Les van a pagar el alquiler, la comida, la electricidad? ¿Van a mantener a sus hijos? O todo se limitará a cobrar por celebrar que echen a esas muchachas a la calle en nombre de su imbecilidad matriarcal y mamalona e hipócrita, y por seguir servilmente a las hordas de chochos augustos que ya amenazan con contaminar todo goce, toda alegría, toda señal de libertad y vida con sus rumiantes imbecilidades.

¡Dejen en paz a las azafatas!

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Viernes, 2 de febrero de 2018

Leo una entrevista con Ellroy. Me gustaba mucho Ellroy sobre todo La Dalia Negra y hubo un tiempo en que me lo leí casi todo de Ellroy. Pero. Hace poco volví a leer La Dalia Negra para inspirarme un poco y ya no me gustó tanto Ellroy lo encontré farragoso. Ellroy es ese tipo de escritor que no sabe parar ni sabe qué hay que cortar. Siempre le sobran páginas a sus novelas. También leí en su momento Mis rincones oscuros lo leí con grandes expectativas porque el tema de la madre me interesa mucho, pero me decepcionó bastante me dio la impresión de que Ellroy no es auténticamente un tipo retorcido sino que se hace el retorcido y respecto a lo de la madre demasiado comerciante. Ahora leo la entrevista y me parece que Ellroy está ya un poco chocho. O será el alcoholismo. O las camisas hawaianas que se pone. Y toda esa tontería con Dios y con ser el rey de esto y lo otro en fin no creo que vuelva a leer a Ellroy, todo se va derrumbando.

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