Estampas

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Sábado, 18 de enero de 2020

“No hay un ustedes y un nosotros sino un nosotros al que ustedes pertenecen. Porque no es la memoria ni la tradición, ni la lengua común, lo que hace una nación, sino sólo el nexo racional que tejen los hombres, unidos más allá de toda identidad de pertenencia, en torno a los valores de la democracia”.

Esto de Alain Finkielkraut que debería incluirse en cualquier constitución de cualquier país y en la cabecera de los diarios de todos los países democráticos pero sobre todo incluirse en la Constitución española y en los diarios españoles (lo que queda de ellos), España un país asolado por el tribalismo más pomposo ridículo y siniestro cualquier villorrio se cree aquí un imperio y cualquier gobernador de provincia un emperador.

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Viernes, 17 de enero de 2020

Ya he leído 419 páginas del libro de Daniel Jonah Goldhagen pero desde que iba por la página 125 pensaba en que resulta incomprensible que los judíos, es decir el Estado de Israel no bombardee digamos anualmente alguna ciudad alemana seleccionada al azar. También, lo admito, me dije esto que piensas del bombardeo anual se te pasará en un rato es un ataque de indignación relacionado con la lectura de los horrores a los que sometieron los alemanes, no los nazis, los alemanes, a los judíos. El libro de Goldhagen demuestra más allá de cualquier duda precisamente eso, que el Holocausto y las políticas de muerte social y posterior exterminio de judíos no fue un crimen que concierna sólo a los nazis, sino a los alemanes en general. La mayoría de los alemanes participó de una manera u otra en el exterminio de los judíos.

Pero. Transcurrido un rato e incluso varias horas. En lugar de descartar lo del bombardeo anual lo que pienso es que tal vez sería poco un bombardeo anual. Dos bombardeos sería más adecuado de esa manera se comenzaría a hacer justicia a los judíos alemanes y europeos sistemáticamente torturados, masacrados y aniquilados de la manera más feroz y sanguinaria posible por los alemanes.

Qué obra maestra de democracia de decencia de integridad y de rigor moral el libro de Goldhagen, la democracia no es más que la posibilidad de buscar la verdad la justicia y el esplendor moral que tan pocas veces triunfan. Contra lo que se cree la injusticia la maldad y las más grandes iniquidades humanas suelen quedar impunes.

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Jueves, 16 de enero de 2020

Carta abierta a la señora Beatriz Gimeno, Directora del Instituto de la Mujer.

Distinguida señora Gimeno:

Le escribo tras conocer algunas de sus declaraciones relativas a la sexualidad humana. Dada mi condición de máxima autoridad sexual del Reino de España, me veo en la obligación de comentarlas. Para empezar, habla usted como si el placer anal fuese ajeno al universo sexual de los varones. Nada más incierto, me es grato informarle que la introducción de dedos, hortalizas, frutas o adminículos diseñados al efecto en el recto masculino, es una práctica habitual entre españoles que la consideran un factor de enriquecimiento de las relaciones sexuales con sus esposas, amantes, o incluso en el sexo llamado casual. Tengo experiencia de primera mano al respecto, yo mismo, contumaz varón, soy un gran aficionado a la penetración anal. Y no sólo de mi experiencia personal puedo hablarle, muchos años dedicados al estudio de la sexualidad humana me permiten afirmar que el hombre español ve el sexo anal de manera lúdica y que no atribuye al acto, ya lo ejerza como penetrado o penetrador, ningún significado ajeno al placer que genera. El sexo es amoral y apolítico señora Gimeno, debería tener esto muy presente dada las responsabilidades de su cargo.

No me referiré en esta misiva al sexo homosexual masculino porque resulta obvio y es de conocimiento general que ese sexo consiste en gran medida en introducir el órgano sexual masculino en el ano de otro varón con el fin de obtener y procurar placer. Algo, gracias a la civilización, completamente normalizado.

En lo concerniente a la penetración anal femenina, he escrito mucho al respecto y creo tener cierta autoridad. Se hablan muchas tonterías de la penetración anal femenina. Pero. Si se ejecuta como se debe, y aquí le dejo instrucciones precisas, es una de las experiencias sexuales femeninas más gratificantes. Una mujer, analmente penetrada, doy fe, puede alcanzar el orgasmo sin necesidad de contacto propio o ajeno con su clítoris. Una experiencia sublime, según los testimonios de primera mano que he podido recabar.

En cuanto a la promiscuidad, a la que también se ha referido usted, le aclaro que es propia de hombres y mujeres por igual. He asistido a fiestas donde los participantes se han dejado llevar por los dulces clamores del cuerpo y debo decirle que la cantidad de mujeres “promiscuas”, superaba ampliamente a la cantidad de hombres “promiscuos”. En todo caso, si existiera un desequilibrio de cualquier tipo entre la disposición a la promiscuidad entre hombres y mujeres, la solución no pasa por disminuir la promiscuidad de los hombres, sino en aumentar la de las mujeres mediante campañas publicitarias y otros medios adecuados al efecto, en eso el Instituto que usted dirige puede resultar muy útil. Lo que usted llama promiscuidad, es sencillamente libertad, dicha de vivir y madurez.

Por último, deseo aclarar que mi única intención al escribir esta carta es poner mis conocimientos y mi experiencia a su servicio y al servicio de la sanidad sexual de los ciudadanos españoles.

Sin más por el momento quedo a su disposición y le deseo grandes éxitos en la compleja tarea de hacer más sexualmente libres, sanas y felices a las mujeres españolas, si es que ese fuera su propósito.

Atentamente,

Juan Abreu

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Miércoles, 15 de enero de 2019

“La palabra proceso es muy reconfortante porque sustrae la acción a la tragedia o al azar al hacer de los hombres las encarnaciones provisionales e intercambiables de un movimiento automático, anónimo e irreversible”.

Esto de Finkielkraut sobre la palabra proceso me hace pensar en lo del procés catalán y en cómo detrás de una palabra es posible esconder una enorme cantidad de realidad con su correspondiente injusticia, maldad, y crimen y horror llegado el caso. Lo más interesante tal vez del poder encubridor de ciertas palabras es la naturalidad con que nos cegamos de buen grado y nos mostramos dispuestos a no ver la realidad que la palabra en cuestión oculta. Las palabras en nuestra sociedad de imágenes, curiosamente, cada vez más y sobre todo en manos de la izquierda (que es por naturaleza menos escrupulosa pues su fin justifica sus métodos y sus medios), puede ser y es una escenografía amable o hasta heroica por la que discurrimos aceptando sin mayores escozores intelectuales que la realidad y la verdad sean falseadas en nombre de un orden social y moral puramente semántico.

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Martes, 14 de enero de 2020

Eros y política (Monserrat Bassa)

En la pavorosa decimos me importa un pito pues los pitos son muy importantes allá. En España parece que los pitos son menos importantes y por eso, supongo, dicen me importa un comino. La señora Bassa hace unos días en la tribuna del Congreso de los Diputados dijo ¡me importa un comino! pero yo, naturalmente, escuché me importa un pito. Lo que me animó mucho. Alguien habla en la sede del poder ciudadano de pitos, tema crucial para la salud individual y social, pensé, qué maravilla. Y enseguida se me ocurrió ofrecerle a la señora Bassa algún pito extra para que en otra ocasión pudiera exclamar ¡me importa dos pitos!, o, ¡me importa tres pitos! ¡Qué ilusión! ¡Un trío! Un trío que haría la vida de la señora Bassa y nuestras vidas más interesantes y plenas porque como se sabe la salud sexual individual tarde o temprano redunda en la salud social. Todo esto iba pensando y estaba tan absorto que no me fijaba en la señora Bassa. Transcurrieron al menos un par de minutos hasta que dediqué mi atención a su aspecto, y dejaba bastante que desear. Si algo no resisto del tribalismo regional español es la aridez de sus mujeres. No es que los hombres sean gran cosa, pero ellas son todo un ejemplo de falta de sensualidad. La señora Bassa, por añadidura, es de esas mujeres con la boca arremangada que parecen siempre experimentar asco por alguna causa indeterminada, o estar a punto de regurgitar a la manera de los pingüinos (el bolo alimenticio creo que se llama) para alimentar a sus ateridas crías.

A pesar de esto, usando el famoso método de la bolsa de papel en la cabeza, estoy seguro de que se podría conseguir algún tipo de acercamiento erótico a la señora Bassa. Yo recomendaría hacer el esfuerzo porque en los vastos territorios de la lujuria el deseo y hasta del amor carnal hay, o debe haber, espacio y oportunidades para todos.

La señora Bassa trae a la política española el comino que fue pito la boca arremangada el bolo alimenticio ideológico y la bolsa de papel en la cabeza que con frecuencia recomiendo para resolver satisfactoriamente los más peliagudos problemas con los que el placer sexual, siempre inextricable, nos enfrenta.

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Lunes, 13 de enero de 2020

Eros y política (Mireia Borras)

Un par de veces al menos en mi vida erótica he sentido la necesidad de ofrecerme como animal de compañía. Recuerdo que hace años, en Barcelona, vi venir a una señora ¡qué señora! con un perrito y no lo pude evitar cuando llegó a mi altura la detuve y me ofrecí como animal de compañía. Quiero ser tu perrito ponme una correa y sácame a pasear, le dije. Ella, las mujeres son maravillosas, se echó a reír y pude comprobar entonces que era perfecta qué dentadura qué risa qué rostro luminoso qué voz. Soy un hombre que sabe que no hay escapatoria y que hay que vivir siempre con la boca llena y que sabe además que lo más importante en la vida es meterse cosas en la boca, y por eso me permito esos extremos.

Hace tiempo que no me pasaba que me dieran ganas de ofrecerme como animal de compañía. Pero. Hace unos días mis amigos de twitter (¡y luego los señoritos y los literatos critican twitter!) me descubrieron a la señora Mireia Borrás. Y me sucedió otra vez, sentí unas ganas inmensas de ofrecerme como animal de compañía. Sólo tiene que proporcionarme un poco de pienso y agua del grifo y alguna caricia cuando pueda y sacarme a pasear con mi correíta y mi camita en un rincón y mi arreo es todo lo que pido señora Borrás. Yo corresponderé con devoción absoluta y fidelidad inquebrantable.

La señora Borrás (no confundir con Borràs La Elefanta) posee un tipo de belleza que yo llamo de distribución perfecta una belleza donde todo está en su sitio de la mejor manera imaginable, y en los lugares donde se necesita: ¡abundancia! La sagrada abundancia que Casanova tenía por divisa y ley de vida. Qué pechos como cervatillos alebrestados qué carne montaraz. La señora Borrás es una gran deportista, además. He visto una foto suya practicando kickboxing que sólo puede disfrutarse a pequeñas dosis por temor a un derrame cerebral. Qué rostro de diosa selvática qué ojitos de miel implacable qué fervor carnal la señora Borrás.

La señora Borrás trae a la política española la belleza distribución perfecta los pechos como cervatillos encabritados los ojitos miel implacable la carne montaraz la sagrada abundancia y el deseo de convertirnos en devotos animalitos de compañía para dormitar a sus pies.

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Domingo, 12 de enero de 2020

“Con la política del reconocimiento, lo que puebla el espacio público no son ya las convicciones, sino las identidades. Ahora bien, mientras que las convicciones se argumentan las identidades se afirman y son irrefutables. Hay, sí, razonamientos mejores que otros, opiniones más justas o más convincentes, pero no hay, en cambio, mejor identidad. Impugnar la validez de una reivindicación identitaria es poner en tela del juicio el ser mismo de quien la expresa, atentar, por tanto, a su humanidad. O matrimonio u homofobia, o reconocimiento o delito: implacable alternativa que aleja del debate cualquier otra disposición de ánimo que no sea la del odio. (…) Con el enemigo del progreso no se delibera: se le insulta o se le procesa”.

“Dicho en otras palabras, los apóstoles contemporáneos de la diversidad sirven celosamente al ideal de la homogeneidad. Al invocar el derecho a la diferencia sólo para abatir las disimetrías, se convierten en los militantes obstinados de la indiferenciación. (…) No iluminan, sino aplanan. Lejos de introducir una nueva estética, sermonean a la belleza y ese sermón les sirve de coartada. En efecto, su escrupulosa hospitalidad camufla venenosas intenciones. La política del reconocimiento les permite recortar todo lo que sobresale. Su resentimiento prospera a la sombra del Otro y del homenaje que, día tras día, se le rinde”.

Esto de Alain Finkielkraut es de lo mejor que he leído sobre el totalitarismo multicultural e identitario que pugna por controlar nuestra sociedad. Son los mismos totalitarios de antes solo que para sojuzgarnos ya no necesitan comisarios políticos ni campos de reeducación. Les basta con las hordas políticamente correctas que cabalgan entusiastas a lomos de nuestra sumisión intelectual.

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Sábado, 11 de enero de 2020

Un escritor cuando escribe sabe que hay una multitud mirando por encima de su hombro escribe y sabe sobre todo que él mismo mira por encima de su hombro lo que escribe y la multitud y él mismo tratan de decirle al escritor lo que puede escribirse y lo que no y le recuerdan las normas, que existen normas de todo tipo, pero un escritor si es un escritor debe ignorar las normas de todo tipo e ignorar a la muchedumbre y sobre todo ignorarse a sí mismo su deber es escribir como si estuviera sólo aunque nunca está solo, un escritor cuando escribe debe ignorar a todos los que miran por encima de su hombro lo que escribe es su deber ignorarlos a cualquier precio e incluso ignorarlos si fuese necesario, de manera suicida.

4178

Viernes, 10 de enero de 2019

Leo Historia del silencio de Alain Corbin un libro que me deja una agradable sensación de embeleco lírico, de mullido lomo de gato en el sofá, un libro sonriente iba sonriendo por el libro aunque una sonrisa algo triste, melancólica tal vez. El silencio no tiene historia, pero sí una presencia en la obra de escritores y poetas, de eso trata el libro de Corbin. Ya no me afecta el sinsentido de lo que dicen los escritores y poetas o no tanto como al descubrirlo hace unos años, entonces me deprimía bastante, ¡pero qué oficio de farsarios! me decía. Ya saben, gente que se permite escribir “la inmensa epopeya del silencio de Dios” y cosas así.

Pero. En las últimas páginas estos versos de Leconte de Lisle tan limpios y verdaderos.

Tormentos, crímenes, remordimientos, suspiros desesperados,
espíritu y carne del hombre, ¡un día callaréis!
¡Todo callará, dioses, reyes, condenados y viles multitudes,
el rauco gruñido de los presidios y las ciudades,
los animales de los bosques, los montes y el mar,
lo que vuela y lo que salta y repta en este infierno,
lo que tiembla y huye, lo que engulle y mata,
desde la lombriz aplastada en el fango
hasta el rayo errante en la densidad de las noches!

De un plumazo la naturaleza interrumpirá sus ruidos.

4177

Jueves, 9 de enero de 2020

Leyendo a Espada pienso que USA es la primera potencia cultural y económica del mundo porque, al contrario de España y de Europa, ha cultivado el individualismo y en él fundamenta la fortaleza del Estado. Toda su fuerza tecnológica, científica y el predominio mundial de su lengua obedecen al culto al individuo y a la exaltación del ser solo y de suyo egoísta. Los norteamericanos saben que el más firme valladar contra la amenaza de un Estado entrometido paternalista y controlador es el ciudadano individualista, libre y egoísta. Y en última instancia, armado.

Una explicación a lo que está sucediendo en España sería que la guerra cultural de la burocracia socialdemócrata española contra el individuo y el ser solo ha debilitado al ciudadano español, ha impedido su entronización, y ha facilitado el fortalecimiento y la propagación del ser tribal.

Las naciones que reprimen las libertades del individuo, del ser solo, claman contra el egoísmo y conciben la sociedad como un ideal colectivista, están condenadas al regreso a la manada. Y la manada es la muerte del ciudadano, de la supremacía moral que encarna, y es la renuncia al ser solo fuente de todo humano esplendor.

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