Estampas

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Jueves, 20 de febrero de 2020

Veo un anuncio de la serie para televisión de HBO basada en la novela Patria de Aramburu. En la escena elegida para la propaganda, se ve a un hombre atado y desnudo en el suelo sin duda sometido a torturas lo que me hace recordar que la única escena de violencia explícita que hay en la novela de Aramburu, la única escena escrita con el propósito de que provoque un rechazo moral, sin lirismos que diluyan los fragmentos de cerebro esparcidos por los etarras, es esa en la que la Guardia Civil tortura a un etarra. Ya dije lo que opinaba de la novela en su momento. Me temo que en la telenovela todo será mucho peor.

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Miércoles, 19 de febrero de 2020

Abandonen amigos los esfuerzos por atribuirme un bando u otro, sé que lo hacen con buena intención, pero yo no pienso en grupo y vengo del futuro de un país donde aprendí a distinguir y a identificar con la mayor claridad al enemigo y el enemigo en España es la izquierda, la izquierda es la carroña.

¿Quién lo hubiera dicho, no? Venimos de un país olvidado de la mano de Dios, donde no hay ninguna vida política, venimos con la sensación de ser pueblerinos que por azar se encuentran en la capital, y de pronto resulta que, políticamente, llevamos varias décadas de ventaja. Aunque entre nosotros haya gente con toda clase de preferencias políticas, nadie conseguirá ya repartirnos entre “bandos” distintos. Nos han curado de maravilla con sulfasina y con “picotas” de esta dicotomía. Conocemos un solo campo político, el de concentración, donde a todos se les da el mismo brebaje. Allí no hay nada a la derecha o a la izquierda, excepto la “zona prohibida”, donde los centinelas disparan sin avisar. Allí hemos aprendido a ver una sola lucha en este mundo, la de lo humano contra lo inhumano, de lo vivo contra la carroña. Todos tenemos nuestra responsabilidad en su desenlace.

Vladimir Bukovski

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Martes, 18 de febrero de 2020

Eros y política (María Jesús Montero)

En la cama, a todos nos gustan las mujeres vulgares. ¿Quién quiere a una remilgada en la cama? Nadie. Nada es comparable a una mujer vulgar en la cama, iba a escribir desinhibida pero la palabra se queda corta. Las muñequitas prístinas y recatadas que te la cogen con dos dedos siempre serán poca cosa en la cama. El ideal sexual es un heraldo del desenfreno. Y. Si además de vulgar en la cama, fuera de ella, la mujer en cuestión tiene lo que he dado en llamar hembracidad (que siempre alberga un átomo de amoralidad e indecencia), entonces amigo mío está usted en presencia de una verdadera gema erótica. Una mujer así no es una mujer es un afrodisiaco ambulante, es como una de esas vírgenes que (dicen) esperan a los terroristas musulmanes en el Paraíso dispuestas a lo que sea. Pero. Claro. Cambiando a las vírgenes (¿hay algo más aburrido para follar que una virgen?) por mujeres bien entrenadas mujeres trasegadas mujeres vividas a las que la libertad sexual (la única que existe) les salga a chorros por los poros en cada corrida y en cada palabrota que escolte su dicha de gozar y de vivir.

Yo no sé nada de la vida sexual de la señora Montero, como es lógico, pero me fascina la vulgaridad ceporro que trasmite la señora Montero y no me parece exagerado imaginar a la señora Montero como una mujer de exquisita vulgaridad en su vida, digamos, carnal. Qué excelsa guaricandilla me digo en cuanto la veo. No me pierdo ninguna de sus comparecencias o lo que sean. ¿Existe la boca verdulera, el lenguaje rabisalsero? Sí, existen. Véase a la señora Montero. Y qué manera macarra de torcer el gesto con el boquete bucal entreabierto mientras dice algo siempre ininteligible, pero, ¿a quién le importa?, si lo que dice está lleno de sabor verdulero.

La señora Montero trae a la política española la vulgaridad ceporro la hembracidad presentida el afrodisiaco ambulante la virgen musulmana putón verbenero, la excelsa guaricandilla de verbo incomprensible y una deliciosa y macarra manera de torcer el gesto con el boquete bucal entreabierto ¡pero lleno de sabor verdulero!

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Lunes, 17 de febrero de 2020

Eros y política (Manuel Jabois)

Hablar de erotismo y del señor Jabois es una redundancia Jabois es el stallion supremo el macho posmoderno por excelencia del periodismo español. Melena-barba río y nariz tubérculo bulboso qué combinación. Quién no ha soñado con follarse o con que se lo folle Jabois, todos, yo mismo (ya saben que me gusta ser maricón en mis ratos libres). Todas mis amigas, o casi todas (ayer supe que mi adorada Pantera Azul, no), hablan del periodista Jabois en términos rendidos y lúbricos. Hasta tal punto que pierden la cordura y, mujeres muy inteligentes, en cuanto se trata del periodista Jabois comienzan a hacer juicios vaginales en vez de intelectuales. Algo digno de ver.

Con el señor Jabois sólo queda espacio al comentarista para el panegírico, la encendida alabanza o el ditirambo. ¡Qué masculinidad inapelable, qué viril nariz tubérculo bulboso! Todo en el señor Jabois ¡punto por punto! sobresale, qué digo sobresale, alcanza la cima del atractivo sexual masculino. El único problema erótico que yo veo en el periodista Jabois (problema menor y fácil de evitar) es que folle en gallego. Todos sabemos que el gallego debilita cualquier erección, causa ese efecto en el cerebro humano: la polla más dura se pone morcillona en pocos segundos bajo los efectos del dialecto gallego. Esto, como se sabe, sólo lo supera el dialecto vasco que por suerte no se usa para follar porque si se usara estaría la raza vasca al borde de la extinción.

Y ya que hablo de escritores y de pollas morcillonas, la escritura del señor Jabois tan macho es básicamente blanda y mujeril. Para mí esto es un defecto, pero para el público español en general no lo es, así qué. Pero. Aquí viene lo curioso. Lo mismo le sucede al famoso y también apuesto y varonil Manuel Rivas (El Llorica del Terruño). Otro escritor gallego. No quiero insinuar nada, eh. Apunto esto a manera de detalle singular, nada más.

El periodista Jabois trae a la política española el stallion supremo el macho posmoderno por excelencia la melena-barba río la nariz tubérculo bulboso tan apreciada por las damas y el efecto de-polla-dura-a-morcillona-en-segundos fácilmente evitable; basta con que en la cama el señor Jabois se abstenga de usar el dialecto gallego y exprese su viril desfogue en el glorioso idioma español.

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Domingo, 16 de febrero de 2020

Hay muchos tipos de Paz la mejor (y la única y verdadera) es la Paz con libertad es decir la Paz que hacen posible las llamadas democracias burguesas de corte capitalista. Toda paz no es buena sólo esa que señalo baste decir que en Cuba hay una gran Paz y en China debe haber una gran Paz y hasta en Venezuela hay Paz, cuando los muertos los torturados y los encarcelados los pone sólo el bando enfrentado al totalitarismo, hay Paz; el tipo de Paz que preludia la gran Paz. Las sociedades totalitarias de izquierdas son sociedades en la que reina la Paz. Pero. La Paz sin libertad no es Paz.

La Paz es el estado ideal es verdad, qué buena la Paz qué dulce la Paz pero la Paz nunca ha triunfado sobre el Mal, sobre el Mal sólo ha triunfado la Guerra. La Guerra es quien ha hecho posible siempre la benéfica Paz, nunca se ha derrotado el Mal ofreciéndole Paz mediante la Paz o enfrentándolo a la Paz. Cuando el Mal se levanta hay que descabezarlo y para eso sólo sirve la Guerra.

Así Cuba, así Venezuela. Todo el que hable de devolver la Libertad y en consecuencia la Paz a Cuba o Venezuela sin Guerra es un cómplice un canalla o un traidor.

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Sábado, 15 de febrero de 2020



Diosa y El reto son mis libros que más alegrías me han dado. El primero se publicó en 2006 y el segundo en 2013. Aún hoy, sigo recibiendo correspondencia de lectores satisfechos, y hasta agradecidos. Como muestra, esta generosa carta.

Estimado Juan:

La curiosidad por “Diosa” surgió después de leer la emanación en la que contaba cómo aquella mujer de la tienda le dijo que leerlo le había cambiado la vida, amén de las reflexiones sobre la fidelidad, la pertenencia y la libertad.
Días después de aquello, mientras caminaba por un centro comercial de Madrid acompañando a la persona más importante de mi vida, y charlábamos de libros y algunas otras cosas, de repente me vino aquella entrada a la cabeza. Le dije que iba a darle una sorpresa a modo de libro y entramos en la FNAC con triste resultado, y en otra librería grande con la misma suerte.
No sé por qué intuía que a ella le iba a encantar, así que cuando nos despedimos le prometí que en el próximo viaje que hiciera para verla le llevaría el libro. Así que, dicho y hecho, cuando volví a la ciudad en la que resido por motivos laborales lo encargué dándole gracias infinitas a Amazon y en el siguiente viaje se lo entregué según la vi.
A los pocos días de aquello, un mensaje: “Me está encantando. Para la próxima vez que nos veamos debes haberlo leído tú también”. Ante una petición así no pude por menos que ponerme manos a la obra y empezar a leerlo cuanto antes.
Sucede que, cuando alguna lectura me engancha, no soy capaz de dejarla hasta que la termino, y así me sucedió con “Diosa”. Cuando terminé estaba como en otro mundo, no daba crédito a lo que acababa de leer. Me pareció de una belleza arrebatadora, salvaje, que te zarandea, te sacude, para al final liberarte después de haberte dejado en shock.
Terminamos de leerlo casi a la par y lo comentamos la siguiente ocasión que nos vimos. Ella, mucho más lectora que yo, me dio las gracias por haberle descubierto semejante maravilla y no se puede imaginar la satisfacción de comprobar que la intuición inicial de que le iba a gustar se había cumplido con creces.
Fue por entonces cuando pensé en escribirle unas líneas aprovechando que le conocía de twitter, pero no sé por qué al final aquel impulso inicial se desvaneció y no me puse en contacto con usted. Casi mejor así.
Cuando hace unas semanas surgió aquella conversación en twitter y me recomendó leer “El reto” directamente encargué dos ejemplares del libro. Llegaron a tiempo, justo antes de que yo hiciera el viaje de vuelta a mi ciudad, así que poco antes de marchar le pude entregar el libro a modo de regalo de Reyes.
Esa misma tarde, en mi primer vuelo, empecé a leerlo y volví a experimentar exactamente lo mismo que pasó cuando leí “Diosa”. De nuevo las mismas sacudidas, las mismas emociones y la sensación de haber leído un libro de una belleza casi hiriente.
Y es que al final ambos libros son un canto a la libertad, hasta dónde seríamos capaces de ser libres y de qué manera puede uno aprender a ser aún más libre, sin que por ello en todo momento deje de paladearse esa pureza que menciona en varias ocasiones.

Ni que decir tiene que “El reto” a ella también le pareció fascinante.

El caso es que después de haber leído los dos libros no quería que esta vez se escapara la ocasión de darle las gracias por haber escrito estas dos maravillas y decirle lo mucho que hemos disfrutado leyéndolos y, por qué no, también aprendiendo de ellos.
No quisiéramos despedirnos sin agradecerle los esfuerzos volcados en estos dos libros y decirle que seguiremos con mucha atención cualquier novedad que venga de usted.

Reciba un fuerte abrazo.

L. y J.

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Viernes, 14 de febrero de 2020

Una señora alcaldesa y diputada Anna Erra catalana autóctona ha pedido que no se hable en castellano (español) a personas que “por su acento o aspecto no parecen catalanas”, y me he preocupado un poco la verdad porque mis rasgos distintivos y mi aspecto y hasta mi acento están determinados por mi primer cerebro y como ya saben ustedes tengo el primer cerebro en la polla. Quiero decir que si nos encontramos para decidir en qué idioma me habla la señora Erra tendrá que mirarme la polla.

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Jueves, 13 de febrero de 2020

Eros y política (Teresa Ribera)

Siempre pensé que el político español que más se parecía a un velociraptor era María Teresa Fernández de la Vega: estaba equivocado. Soy un hombre que reconoce sus errores. El político español que más se parece a un velociraptor es Teresa Ribera. Esa estructura curva de los maxilares que más que maxilares son pico de ave carroñera, esa nariz calcárea esos ojos de sangre fresca y de carne triturada, qué plumaje quiero decir qué pelambrera ríspida. No quiero quitarle mérito, pero la señora María Teresa Fernández de la Vega, fue convirtiéndose mediante un arduo proceso, operación a operación, en un velociraptor, sin embargo y esto la sitúa en una categoría superior, creo, lo de la señora Ribera es de nacimiento. Es que hasta da la impresión de haber salido de un huevo, algo fascinante.

Ahora bien, eróticamente considerando, que para eso estamos aquí, el peligro es un afrodisiaco poderoso quién puede negarlo. Quién no ha querido que lo devoren durante un acoplamiento salvaje. Por qué hay que detenerse por qué no continuar y que la pequeña muerte, como dicen tan ridículamente los franceses, entronque con la muerte grande para qué seguir por qué bajar de esta cumbre, se pregunta uno yo me lo he preguntado muchas veces. A mí que la señora Ribera me clave ese pico dentado y disperse mis vísceras por el escenario de la dicha de acabar de una vez, pero gloriosamente. Cada día soy más partidario de una muerte violenta como ven, lo otro la alternativa más común y corriente es humillante, ¿no? Y si bien para follar la señora Ribera es un mísero incentivo, para morir en el acto supremo es una enorme basa.

La señora Ribera trae a la política española el velociraptor de nacimiento el maxilar carroñero la nariz calcárea el alumbramiento ovíparo y el irrefrenable y oscuro deseo de ser devorado durante el acoplamiento sexual que, podrán negarlo todo lo que quieran, es algo que hemos sentido todos los hombres de bien y el que no lo haya sentido, peor para él.

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Miércoles, 12 de febrero de 2020

Eros y política (Irene Lozano)

Es de conocimiento general que me gustan las negras. Saben diferente y huelen diferente, y en el país erótico el sabor y el olor son fundamentales. Mi amigo Jorge Ferrer nunca se ha follado una negra (sólo ha llegado, ay, hasta una mulata) y me paso la vida insistiendo para que subsane ese grave déficit vital. Pero. Me desvío. Irene Lozano. Su negritud. Es sabido que la señora Lozano todo lo que toda ¡como aquel Rey del cuento! lo torna negro presidencial, qué exquisitez. El toque negro hace de la señora Lozano una especie de cabra alpina, trepadora y fuliginosa. ¿Hay algo más lúbrico? Hasta el alma (ese invento cultural) se la imagino negra a la señora Lozano. Además, ese rostro suyo como a trompicones, el clásico rostro Arcimboldo, qué rústica sensualidad.

La oscuridad tiene la mayor autoridad sexual, yo soy de los de follar con luz (quiero ver lo que me como), pero la exaltación carnal la lujuria el desenfreno la baba primigenia el ventarrón del exceso pertenecen al reino de las sombras, a la negritud. Yo es ver a la señora Lozano y es ver una penumbra llena de promesas ya húmedas y dispuestas y hasta con los muslos entornadas que, como se sabe, es mejor que la promesa de penumbra muslos abiertos. Porque, ¿no es acaso el momento erótico cumbre ese momento en que apoyamos las manos en la cara interior de los muslos de la penumbra y ejercemos una mínima presión hacia afuera y los muslos de la penumbra se van abriendo entre un resbalar de aguas invitantes?

Y luego los largos dedos de la señora Lozano. Cualquiera que tenga el honor (que una mujer nos conceda acceso a su cuerpo es siempre un honor) de ser admitido en la intimidad de la señora Lozano debe ir, aconsejo, provisto de una pequeña linterna porque preveo que las sombras ¡la negritud! son copiosas en el centro divino del ser negro de la señora Lozano y, quizás exagere, pero yo llevaría también algún adminículo de los que suelen usarse para abrirse paso en los espesos follajes. Y que mientras nos abramos paso en la negrura esos dedos largos se abran paso a su vez. ¿No?

La señora Lozano trae a la política española lo negro presidencial la negritud cabra trepadora alpina el rostro trompicones o rostro Arcimboldo la penumbra muslos abiertos y la invitación a unos follajes que imagino sumergidos en mieles gruesas de pura sombra que, de solo imaginarlas, me provocan un henchido temblor.

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Martes, 11 de febrero de 2020

Hoy en el diario El Mundo un suplemento muy emotivo sobre la muerte del periodista Gistau. La muerte de Gistau me impresionó tan joven pobre muchacho no sé bien porqué, no conocía a Gistau, ni siquiera me gustaba como escribía, demasiado literario para mi gusto. Pero. Me agradaba el Gistau personaje, lo que me llegaba en las televisiones y eso, vital, boxeador, cuatro hijos, guapo, grandullón y sanguíneo como se decía antes y hombre de familia, esto último tan formidable. Así que me conmovió la muerte súbita de Gistau, tal vez además porque uno se va acercando a la muerte y la muerte de los otros nos lo recuerda cada vez más. Pero lo que quería decir es que en el suplemento de marras hoy, entre todos esos artículos emotivos y emocionados y hasta merecidos eché en falta el periodismo. Cómo murió Gistau, de qué murió Gistau. Qué pasó. Algunos escriben tímidamente como en una neblina: accidente. Accidente. Qué tipo de accidente. Cómo, en qué circunstancias, ya sé que la vida es azar, pero hasta el azar una vez desencadenado puede anotarse.

Todo un folleto lleno de periodistas amigos y hermanos y camaradas y que se eche en falta en la hora luctuosa de la despedida del periodista, el periodismo.

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