Estampas

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1959. Luis Pérez de la Rosa. Oil on canvas, 27 × 35 cms.”

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En la ventana del baño una araña pequeña pero no tan pequeña ha tejido su tela. Ocupa un cuarto del espacio de la ventana, digamos. La otra noche me asomé a ver si había vuelto la ballena que anda desaparecida y metí la cabeza en la tela de la araña. Cuando me di cuenta retrocedí con el mayor cuidado pero aún así causé cierto estropicio. Hoy veo que la tela ha sido ya reconstruida y brilla a la luz tersa de la mañana. Hay un mosquito y una mosquita creo atrapados en la tela.

La vida es quien tiende inexorable sus trampas.

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Pinto a mi madre en una irisada penumbra un ojo en la oscuridad homérica diría yo porque es una oscuridad pasada por la sangre y el otro ojo brillante como una gota sobre una hoja cuando el sol sale. La cabeza ladeada un gesto heredado que conozco muy bien pero que no tengo porque yo soy más de mi padre a mí me tocó la tristeza feroz. Ahora me sucede que de vez en cuando salgo de los fusilados y pinto de una sentada un rostro familiar. Los abreus niños y ahora mi madre. He dicho salgo pero no es verdad todo es parte de la misma pintura la pintura tiene eso que los símbolos le resbalan y existe en un espacio carente de significado.

Lo que es no lo necesita.


La fábrica

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Los fondos de los retratos ya no son blancos, ahora comienzo por el fondo aplico colores tibios casi siempre, grises pardos, grises verdosos, azules metálicos. De esos fondos van saliendo los rostros de los fusilados que regresan al reino de la luz podríamos decir como en los relatos homéricos. No sé si las lecturas nos hacen decisivamente yo diría que sí porque mucho de lo que pinto o escribo estoy seguro está relacionado con aquella escena de la Odisea en que Odiseo evoca a los muertos en la ciudad sin sol de los Cimerios y allí entre los difuntos que acuden deseosos en sombrío tropel al sacrificio de la sangre se encuentra con su madre y Odiseo intenta abrazarla tres veces y tres veces se le escapa de entre las manos como sombra o sueño.

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“¿Cómo es posible que haya que dar explicaciones del ajusticiamiento de una figura tan deleznable como Cornelio Rojas? […] Es un simple caso de justicia, de la más elemental e inmediata. Los fusilados son criminales connotados, sus crímenes han sido cantados por ellos mismos; un pueblo de siempre sentimental no ha movido un dedo para impedir que sigan los ajusticiamientos; hasta los familiares de los ajusticiados saben que se obra con espíritu de honradez. […] No son las ejecuciones lo que tratan de detener, sino la marcha segura y aplastante de la revolución cubana”.

Eso escribía Guillermo Cabrera Infante en plena oleada de fusilamientos castristas. Juicios sin garantías procesales, fusilamientos que eran asesinatos aclamados por el populacho que siempre se apunta a estas atrocidades con grandes alharacas. GCI no era tan joven en 1959, tenía treinta años. Pero es comprensible su ceguera, yo mismo con esa edad tal vez hubiera escrito algo semejante.

Aunque escribir “hasta los familiares de los ajusticiados saben que se obra con espíritu de honradez” me parece demasiado escribir.

Yo no creo que la Revolución cubana haya sido nunca un proyecto honrado, muy al contrario estoy convencido de que fue un proyecto vil asentado desde el principio mismo en la vileza.

Y esa vileza en mayor o menor medida nos alcanzó a todos.

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En septiembre de 1972 un grupo de terroristas palestinos asesinó a 11 atletas israelíes que participaban en las Olimpiadas de Munich. He estado leyendo sobre el asunto y casi me ha enfurecido más que el crimen la reacción del COI y de la ONU ante el crimen. El presidente del Comité Olímpico Internacional por entonces, Avery Brundage, se negó a mencionar a los atletas asesinados en el memorial celebrado en el estadio olímpico; para no ofender a los países árabes. La ONU por su parte no aprobó una resolución condenando el acto terrorista.

Por suerte, el gobierno israelí se encargó de vengar a sus muertos. Mató a la mayoría de los involucrados en el atentado. Creo que sólo se les escapó uno. Fantástico. Spielberg hizo una película bastante mierdera sobre la venganza israelí, lo recordarán.

La organización terrorista Septiembre Negro fue la responsable del asesinato de los atletas en Munich. Septiembre Negro era parte de la OLP, que por aquel entonces encabezaba el terrorista Yasser Arafat. Es una pena que los israelíes no mataran también a Arafat. Arafat fue uno de los más grandes ladrones y asesinos que ha dado la especie. Los europeos lo adoraban, no hace falta decirlo.

Aquí están los once atletas asesinados por los terroristas palestinos y por la plebe terrorista árabe en general.

Creo que también los voy a pintar.

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Si queremos entender hasta qué punto se ha infectado lo de la Identidad Catalana y a fin de cuentas lo de la Tribu Catalana, debemos leer este artículo del periodista Enric González. Enric es un hombre inteligente, culto y viajado, pero eso sí que no se confunda el resto de la especie: Enric es catalán. Ser catalán es lo que lo define, es decir la tribu es lo que lo define. Un hombre moderno un hombre cultivado, un hombre civilizado. Pero. La tribu.

Los “míos”, dice el periodista Enric sin el menor rubor refiriéndose ¿a quién? ¿A los que hablan catalán? ¿A los que nacieron en la provincia catalana? ¿A los que se emocionan con la banderita o con la cancioncilla siniestra que hace de himno de los catalanes?

Me gusta, bien parapetado en mi irreductible y duramente conquistada individualidad ciudadana, observar las evoluciones del chimpancé que somos. En general resulta divertido. Pero he de confesar que el aullido tribal del periodista Enric me ha conmocionado y hasta me ha entristecido.

Cuando un hombre inteligente pierde su batalla interior contra la manada todos hemos de sentirnos un poco derrotados.

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1959. Julio Pérez Gómez. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

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Y decirles que en estos días he decidido pintar a Olga Digna Fernández Cañizares de Arufe que no fue fusilada que murió en combate y la pintaré porque esa mujer magnífica me emociona especialmente y me sentiré muy honrado pintándola y siento cierta envidia confieso al pensar en esa mujer armada enfrentando y matando a nuestros enemigos.

También pintaré a Marcial Arufe Delgado para que Olga y Marcial sigan juntos en mi pintura como estuvieron juntos en la vida y en el heroico tiroteo final.

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Después de pintar a Ambrosio Peñalver Laguna con su sombrero y todo y sonriente desde la muerte sonriente me siento a mirar cómo ha ido evolucionando creo el trabajo y estoy bastante satisfecho. Va semejando un oleaje. Quiero decir que un grupo de retratos va saliendo fresco juguetón y leve, me refiero a la factura naturalmente otros logros son difíciles de evaluar, y de pronto todo cambia como si arribase una ola nueva y engorda la capa de pintura y adquieren los rostros cierto aire ceremonioso y sereno.


Hoy pensaba escribir sobre la demencia del día de hoy pero uno sólo debe dejarse arrastrar hasta cierto punto por la estupidez del mundo.

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