Estampas
2202
Cae una lluvia fuerte y pareja. Sopla un viento gris. Miro la pantalla y pienso en cosas que no se pueden escribir. Todo lo personal es ridículo y vano. Pero. Tenemos la ficción, afortunadamente. Para ir a la Luna antes hay que escribir un cuento en el que vas a la Luna.
Pinto a diario y en los ratos libres he comenzado a escribir breves relatos viñetas más bien de ciencia ficción. El futuro es lo único que importa hay que imaginarlo para de esa forma ir conformándolo.

2201
Ya es otoño amanece un día de otoño oscuro y el cielo tapa las montañas lo veo. Cae un cernidito que decía mi madre pero no moja salgo al jardín y es como el algodón ese de las ferias y los circos. Cuando yo era niño venía un circo al barrio lo instalaban en un descampado y en la noche escuchaba rugidos y era como estar en una novela. No es verdad que exista el pasado nuestro cerebro se esfuerza pero es una batalla perdida. Hoy solito, me pasaré el día pintando y dando vueltas por la casa.
Uno tiene ganas de que lo acaricien estos días.

2200
Llego a la página 165 y a la magistral descripción de los encuentros de Cabrera Infante con el pintor Carlos Enríquez. A mí en los últimos tiempos me interesa más la pintura de Alice Neel, mujer de Carlos Enríquez, dicho sea de paso. Gran pintor Carlos Enríquez pero creo que se lo tragó el folklorismo como a tantos pintores cubanos: la palmita, lo cubano, la mulata, lo tropical, el brujito, el tambor. Nuestra pintura es de segunda mano, nunca original.
Pero. Esto: “Por detrás de la casa entre una ceiba y un poste eléctrico, aparecía pegada en el cielo una luna color de legaña, velada apenas por nubes de después de llover, lívidas”. Las tres breves crónicas de los encuentros del escritor Cabrera Infante y el pintor Carlos Enríquez son un ejemplo de la mejor prosa que se haya escrito en la isla pavorosa y leerlas es como penetrar en un desasosiego que en verdad fuese una gema.

2198
Comienzo a pintar Múnich. Una pieza compuesta por los retratos de los once atletas judíos asesinados en las Olimpiadas de 1972. Serán retratos de cincuenta por cincuenta centímetros. Pinto a Mark Slavin, tenía dieciocho años cuando lo mataron.
Los iré alternando con los fusilados cubanos ambos judíos y cubanos víctimas del fanatismo del horror ideológico y de la imbecilidad asesina.

2197
Sigo. Con algo de trabajo si no fuera Cabrera Infante a estas alturas lo habría dejado ponerme a leer tabarras revolucionarias (léase fidelistas), cuesta a estas alturas. Pero la formidable prosa de CI. Aunque al servicio de la turba encarnada, el Líder Dios, el Pueblo sabio y hermoso. Santocielo cuánta paparrucha sentimental y panfletaria.
¡Lo cubano! Algún día alguien tendrá que explicarme qué coño es eso. Que un hombre como CI no supiera que el Pueblo no existe. Lástima.
Por otro lado. Cómo ha envejecido toda esa época y cómo se ha vaciado. Leer estas apologías antimperialistas y revolucionarias de GI es como caminar entre ruinas pobladas de fantasmas que no paran de menear sus culos obsoletos, vacuos.
Y. Claro. No puedo dejar de preguntarme ¿en qué medida esta excelente prosa este talento puesto al servicio de la estupìdez colectiva ayudó a construir la estructura del edificio criminal?
En qué medida, me pregunto. Y me respondo: en gran medida.

2196
El Papa Francisco, después de oler en profundidad el culo a los Castro y de negarse a ver a los disidentes cubanos, se ha ido a USA a criticar el capitalismo. El capitalismo es criticable naturalmente, pero hay que tener la cara muy dura para criticarlo cuando acabas de estar lamiendo el culo a unos dictadores que llevan más de medio siglo esclavizando y matando de hambre a millones de personas. Quiero decir a millones de ovejas del rebaño del Señor Jesucristo.
A ver, Francisquito, contén un poco las ansiedades de tu culo perfumado, entiendo que los negros cubanos provocan esas reacciones, pero contención muchacho contención. Y ya que estás en USA por favor refrena un poco a la banda de curas pedófilos que allí tienes instalada que los norteamericanos lo que necesitan no son tus consejos lo que necesitan es que tus curas dejen de tocarle los pitos y las nalgas a sus hijos.

2195
La famosa frase de José Lezama Lima, tan enarbolada por los castristas para vender un Lezama Lima castrista “Vivimos un momento auroral”, pertenece al compositor Julián Orbón y fue atribuida, a propósito, a Lezama por Cabrera Infante, según confiesa el propio Cabrera Infante. ¿Por qué? No queda claro.
Lezama Lima era un escritor demasiado grande para ser castrista no sólo grande como escritor sino además moralmente grande naturalmente.

2194
Dejo a un lado por el momento a Chateaubriand y me pongo a leer el libro de Cabrera Infante. De entrada el artículo publicado en Carteles en 1959; oportunista, demasiada mermelada emotiva cuyo propósito es meter en el mismo corral a los batistianos y a los nazis. Pero. Supongo que ha de tenerse en cuenta el fragor romántico de la época.
He leído el Mea Cuba que publicó Plaza Janés en 1992, pero este es otro libro, mucho más completo e importante y la espléndida edición de Galaxia Gutenberg ayuda mucho. Nada digital puede compararse a la presencia, al peso, de esta maravilla. A lo digital le falta lo volumétrico, naturalmente.
En la página trece tropiezo con Cornelio Rojas y es curioso porque esta semana encontré en el libro de los fusilados de Castro que estoy usando para los retratos, la foto de Cornelio Rojas. ¿Lo pintaré? Es una pregunta retórica. Claro que lo pintaré. Mi galería es una galería de fusilados del castrismo. La forma de morir une a estos hombres yo lo veo así y me da igual si eran criminales o héroes buenos o malos negros o blancos en lo que a mí respecta la ejecución a manos de una dictadura asesina los unió.

2193
Armando Suárez Suquet oficial del ejército de Cuba se dedicó a cazar al Che Guevara durante la lucha armada que llevó a los Castro al poder. Sólo por eso es un hombre Suquet que merece todo mi respeto. Es una lástima que no tuvieran éxito sus nobles esfuerzos. El mundo se hubiera ahorrado mucha muerte y mucho horror si Suquet hubiera conseguido eliminar a Guevara a tiempo (es decir lo antes posible).
Pinto al señor Suquet.














