2190

Pinto a mi madre en una irisada penumbra un ojo en la oscuridad homérica diría yo porque es una oscuridad pasada por la sangre y el otro ojo brillante como una gota sobre una hoja cuando el sol sale. La cabeza ladeada un gesto heredado que conozco muy bien pero que no tengo porque yo soy más de mi padre a mí me tocó la tristeza feroz. Ahora me sucede que de vez en cuando salgo de los fusilados y pinto de una sentada un rostro familiar. Los abreus niños y ahora mi madre. He dicho salgo pero no es verdad todo es parte de la misma pintura la pintura tiene eso que los símbolos le resbalan y existe en un espacio carente de significado.

Lo que es no lo necesita.


La fábrica

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2019