2191
En la ventana del baño una araña pequeña pero no tan pequeña ha tejido su tela. Ocupa un cuarto del espacio de la ventana, digamos. La otra noche me asomé a ver si había vuelto la ballena que anda desaparecida y metí la cabeza en la tela de la araña. Cuando me di cuenta retrocedí con el mayor cuidado pero aún así causé cierto estropicio. Hoy veo que la tela ha sido ya reconstruida y brilla a la luz tersa de la mañana. Hay un mosquito y una mosquita creo atrapados en la tela.
La vida es quien tiende inexorable sus trampas.













