2186
Si queremos entender hasta qué punto se ha infectado lo de la Identidad Catalana y a fin de cuentas lo de la Tribu Catalana, debemos leer este artículo del periodista Enric González. Enric es un hombre inteligente, culto y viajado, pero eso sí que no se confunda el resto de la especie: Enric es catalán. Ser catalán es lo que lo define, es decir la tribu es lo que lo define. Un hombre moderno un hombre cultivado, un hombre civilizado. Pero. La tribu.
Los “míos”, dice el periodista Enric sin el menor rubor refiriéndose ¿a quién? ¿A los que hablan catalán? ¿A los que nacieron en la provincia catalana? ¿A los que se emocionan con la banderita o con la cancioncilla siniestra que hace de himno de los catalanes?
Me gusta, bien parapetado en mi irreductible y duramente conquistada individualidad ciudadana, observar las evoluciones del chimpancé que somos. En general resulta divertido. Pero he de confesar que el aullido tribal del periodista Enric me ha conmocionado y hasta me ha entristecido.
Cuando un hombre inteligente pierde su batalla interior contra la manada todos hemos de sentirnos un poco derrotados.













