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Los fondos de los retratos ya no son blancos, ahora comienzo por el fondo aplico colores tibios casi siempre, grises pardos, grises verdosos, azules metálicos. De esos fondos van saliendo los rostros de los fusilados que regresan al reino de la luz podríamos decir como en los relatos homéricos. No sé si las lecturas nos hacen decisivamente yo diría que sí porque mucho de lo que pinto o escribo estoy seguro está relacionado con aquella escena de la Odisea en que Odiseo evoca a los muertos en la ciudad sin sol de los Cimerios y allí entre los difuntos que acuden deseosos en sombrío tropel al sacrificio de la sangre se encuentra con su madre y Odiseo intenta abrazarla tres veces y tres veces se le escapa de entre las manos como sombra o sueño.

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© Juan Abreu, 2006-2019