Estampas
2247
Durante la cena, llega la noticia. Están matando en París. ¿Quiénes están matando? Religiosos musulmanes. Ya es casi una costumbre cuando se produce una matanza de este tipo. Religiosos musulmanes. El día ha sido claro y soleado en Madrid. He visto a Much. Pasan las horas. Va creciendo el número de víctimas, ¡Alá es el más grande!, gritaban los religiosos al matar. ¿Cuánto tardará la primera declaración canallesca, cuánto el primer editorial masoquista ? Me pregunto. No mucho. Estamos en España, donde los religiosos musulmanes reventaron varios trenes con la consecuente mortandad y los ciudadanos del país salieron a las calles a protestar contra su presidente, no contra los asesinos. Estamos en el país que ha adoptado una política exterior cobarde y apaciguadora a partir del día en que los musulmanes religiosos reventaron los trenes.
Menos mal que Francia sabe que se trata de una guerra. Una guerra entre la civilización occidental (la única que existe) y la barbarie religiosa musulmana. Es cierto que todos los musulmanes no son terroristas. Claro está. Pero ya hablaremos de eso en otro momento.
Ahora en lo que pienso es en las víctimas, y en que están demorando demasiado los musulmanes que viven en Europa, millones de musulmanes que viven en Francia para empezar, en salir a las calles a denunciar a los terroristas musulmanes que han atacado París en nombre de Alá.
A ver. ¿Ya han salido? No los veo. A ver. Nada.

2246
Amanece y niebla y apenas veo el olivo y el gato salió por la trampilla hace un momento y se perdió en la humareda. Recuerdo entonces, la sopa química de mi cerebro tiene sus caminos, la niebla de los campos de caña cerca de un pueblo espantoso llamado Colón (¿o era Los Arabos?) cuando yo era un esclavo, allí pasé más de un año cortando hambriento caña doce horas diarias más o menos porque si no cumplías la meta la cantidad de arrobas de caña que tenías que cortar no podías irte del cañaveral y seguías cortando las horas necesarias hasta cumplir la meta a la luz de un farol chino.
Nos levantábamos de noche con frío, para ser la pavorosa, y nos poníamos la ropa dura del sudor y negra de la caña quemada ahora me llega qué cosa el olor del sombrero de yarey qué olor tan repulsivo y salíamos de la barraca a beber en un jarro asqueroso un poco de leche en polvo rusa y al beberla me daban ganas de vomitar día tras día y mes tras mes. La niebla también cubría el terraplén cuando llegábamos al cañaveral y como espectros en él nos internábamos flacos y mugrientos y desdentados.
Santocielo lo que trae la niebla.

2245
Hoy mi admirado Espada escribe sobre la violencia sexual del macho humano contra la mujer. La llama crimen de pareja. Bueno. Sí. Pero. No. ¿Crimen de pareja? Las parejas homosexuales no se matan. Es el macho ¡y su chocho! Mío, mío, te mato puta. Y poco más. Nos hemos civilizado, no digo que no. Pero mucho macho chimpancé todavía. ¿Crimen de pareja? ¿Dónde están las monstruosas estadísticas de maricones y lesbianas matando a sus parejas porque los abandonan o los engañan o por lo que sea?
No así el macho chimpancé humano, que decide sexualmente. Qué hay más sexual que esos gritos guturales que siempre se emiten en la selva: ¡Ese chocho es mío! ¡Mía o de nadie puta! ¡Ay ay, es que no podía imaginármela chupándole la polla a otro, señor juez, perdí la cabeza! ¿Se la chupó a otro? Pero qué puta. Gritos que van unidos al sexo y a la propiedad desde el principio de los tiempos. El macho varón masculino y viril humano cree que tiene derecho a matar a la mujer (tanto, que no sólo mata a su pareja o ex pareja sino que a veces mata además a la suegra que pasaba por allí; mujeres, una y todas lo mismo, putas).
No son crímenes de pareja, son crímenes de sexo y propiedad.

2244
Voy terminando el libro de GCI. Un libro imprescindible como se dice para todos los interesados en los asuntos de la pavorosa y particularmente interesados en el horror sobrevenido a sus habitantes con la llamada Revolución, es decir la dictadura de los Castro. CI fue protagonista, testigo y víctima y eso hace su libro especial. Pero. Sobre todo especial porque es el libro de un gran escritor y esto lo instala en las hermosas praderas de la buena literatura, más allá de los sucesos y más allá del horizonte histórico.

2243
Llevo unos días de sólo repintar y los cambios son jugosos y la mejora considerable. La pintura es una actividad prodigiosa. Todo tiene que ver con la voluntad y con el azar naturalmente. Pero. En la sopa eléctrica de mi cerebro parece mientras trabajo, a veces, haber algo más que no acierto a definir, algo que sin ser yo me sostiene algo como el aliento de la especie.
Creo.

2242
Algunas fotografías tienen tan poca calidad, que nada valioso puedo sacar de ellas. Lo he intentado una y otra vez, pero sin éxito. Uno de esos casos es el de Rafael Martínez López, fusilado en 1967. Si alguien tiene acceso a alguna fotografía del señor Martínez López, le ruego que me la haga llegar.
Ayer domingo vinieron amigos a comer pero aún así me las arreglé para repintar un poco. Mientras ellos hacían la siesta. Soy un hombre obsesionado qué les puedo decir.

2240
Hoy he tenido uno de esos días en que no consigo alcanzar el estado sólido. Fingir es a lo que llamo, básicamente, el estado sólido. Me fue bien, teniendo en cuenta. El día como de invierno pero sin llegar a serlo. Tania cantó en la ciudad y fuimos a verla. Tania nunca ha crecido y nunca crecerá y eso es lo mejor que puede decirse de cualquier persona. La adultez es un estado de vileza permanente. Los dos años son el principio del fin, como se sabe. Pero. Por suerte nuestra amiga acaba de cumplir uno y medio.
Por otro lado Barcelona, que cada vez me parece más una especie de culo de oropel.

2239
Nunca imaginé que el repintar pudiera traerme tantas satisfacciones. Veo claramente que repintaré muchos retratos que había dado por terminados. Al principio avanzaba a gran velocidad algo abrumado por la magnitud del proyecto y daba por acabados cuadros que no lo estaban lo he ido viendo.
Digo esto porque ayer como a las siete en la atmósfera brumosa que a esa hora se instala en el estudio, volví a trabajar en dos cuadros supuestamente terminados y el resultado me alegró mucho y me hizo sentirme infantil que en lo que a mí respecta quiere decir siempre que las cosas van bien.

2238
Me levanto temprano y no me abandona lo de las jerigonzas aragonesas. Hoy, una señora Pérez ha dicho que lo del lenguaje propio de la tribu aragonesa será optativo. Pero. Ya sabemos que eso en boca de un nacionalista quiere decir que te van a meter la jerigonza optativa garganta abajo a ti y a tus hijos y que si no hablas la jerigonza propia serás un traidor. La jerigonza propia es para los nacionalistas la meada que marca el territorio.
Por otro lado, reconozco, el asunto de las jerigonzas en la zona afectada es muy complejo. Podría, temo, llevar a la larga a enfrentamientos violentos entre las diferentes manadas. Consideren que en aquellos campos y villorrios dejados de la mano española además del fabla o aragonés, o lo que sea, se habla el ansotano, el cheso (que, dicen, para entenderlo hay que llevar siempre un trozo de queso en el bolsillo), el panticuto, el belsetán, el chistabín, el patués y el ribagorzano. Por lo que sabemos. No hay que descartar que en alguna aldea remota quede alguien que hable el cuchufleto.
Yo así por encima y rápido y la verdad no sé por qué, de tener (bajo amenaza de muerte, se entiende) que aprender alguna jerigonza aragonesa creo que aprendería el panticulo… digo, panticuto.
Mientras desayuno, me da por pensar en estas cosas.
Será la mermelada de calabaza.














