Estampas
2237
El gato se lanza a la piscina persiguiendo a un pájaro. ¿Para qué quiere cazar un pájaro? Ya tiene comida dentro de casita y comida tecnológicamente reforzada. Es la naturaleza, su acervo genético, que lo controla, me digo. Menos mal que nosotros nos hemos separado de eso. La civilización es alejarse del chimpancé que fuimos, ¿quién puede discutir eso? Bebo otra taza de té.
Bueno. Nos hemos separado, es verdad. Pero. No lo suficiente. Y la atracción del simio es fuerte en nosotros y perdura. El suicidio español, por poner un ejemplo. El suicidio español no es más que el deseo español de regresar al chimpancé, naturalmente. Véase la noticia de que en Aragón, provincia española, el nuevo gobierno local impondrá el fabla. ¿Qué coño es el fabla? Eso mismo me pregunté yo. Bueno, parece que es una jerigonza que hablan por esa zona. Como es lógico, las jerigonzas menores van desapareciendo con el progreso. Las lenguas poderosas colonizan el espacio como debe ser y se unifica la especie y se destribaliza. No en España. Aquí la tribu es lo más importante. ¿El español, gran idioma, idioma común de los españoles? De ninguna manera. ¡Queremos hablar el fabla, cualquier cosa que eso sea! ¡Y queremos imponerlo, faltaría más, en las escuelas españolas!
Qué difícil es bajarse del árbol.

2236

Ya tengo lista la tela para pintar a un fusilado. Pero. Te encuentro Sarah y saco la tela del caballete y en su lugar instalo otra un poco más grande, cincuenta por cincuenta centímetros. La Seguridad del Estado castrista fue a detener a tus hijos que luchaban por la libertad es decir contra los Castro. Los muchachos (dos) lograron escapar y los esbirros decidieron arrestarte. En sus cuarteles, te torturaron para que delataras a tus hijos, pero te negaste. Al final, te amenazaron con hacerles llegar un mensaje diciéndoles que si no se entregaban, te condenarían a ti. Entonces, para que no se entregaran, te suicidaste.
Sarah Rodríguez. Oil on canvas, 50 × 50 cms.

2235
Ya saben ustedes que me gustan los retos gigantescos y hace semanas que le doy vueltas a la idea de pintar a los asesinados por los patriotas vascos de ETA. Ochocientas veintinueve personas. Ah, la Patria, la Identidad. Desprecio a los etarras no sólo por criminales patrióticos e ideológicos, que son los peores criminales, los desprecio además por castristas. En el futuro, algún español escribirá la historia de la relación de ETA con el castrismo y a través del castrismo con los carteles de narcotraficantes colombianos. El progreso científico y tecnológico trae como natural consecuencia un mejoramiento moral. Supongo.
Claro, pintar a las víctimas de los patriotas vascos tendrá que ser después que termine con los fusilados del castrismo y algún que otro proyecto periférico que ha ido surgiendo, por ejemplo los asesinados en el remolcador 13 de Marzo o los jóvenes activistas de Hermanos al Rescate, derribados por aviones de guerra castristas mientras intentaban rescatar balseros.
Rápido, rápido, que decía Arenas.

2233
Para Tania
La gran felicidad que buscamos no existe como se sabe, sólo las pequeñas (Sábato). Una de esas pequeñas felicidades era el boniatillo cuando yo era niño antes de que desapareciera el boniato como la mayoría de las cosas comestibles, al triunfar la fabulosa Revolución. Con el malo Batista había comida y mi padre podía hacernos boniatillo. Después, ya liberados, no. Y pasábamos mucha hambre toda mi vida pasé mucha hambre tras la fabulosa liberación, y en verdad dejé de pasar hambre sólo a los veintiocho años cuando llegué a Miami. Mi padre no cocinaba, pero, algún domingo anunciaba solemne: voy a hacer boniatillo. Y lo hacía. Y esos días en que mi padre hacía boniatillo yo era feliz completamente feliz de una de esas pequeñas felicidades que son las únicas que existen.
Por eso cuando crecí al oír al Líder pronunciar sus discursos en los que hablaba del futuro y enumeraba los agravios de los que su fabulosa Revolución nos había salvado, yo siempre le decía, eso sí en voz baja: saca tu sucia boca de mi infancia.

2232
Pinto a Olga y Marcial. En telas de ochenta por ochenta centímetros. Muerte en combate, se llamará el díptico. Mientras trabajo, los imagino en pleno tiroteo, tan juntos. En aquellos tiempos aún había cubanos dispuestos a matar y a morir por acabar con la dictadura fidelista.
Después ya todo se ha ido perdiendo.

2231
Y hablando de fidelismo y de los españoles. En Barcelona hay un partido político fidelista, la CUP. Cantan con el puño en alto y todo el ceremonial asesino comunista de rigor. No sé si se duchan. De Fidel Castro se sabe que era un tipo desaseado que apestaba y follaba con las botas puestas. Supongo que para no espantar al personal femenino con el pestazo de sus calcetines (allá medias). La CUP y el fidelismo comparten el mismo propósito, destruir el estado democrático y en su lugar instaurar un “gobierno del pueblo”, es decir el gobierno fidelista de la CUP. La dictadura fidelista, como se sabe, alcanzó el poder con el apoyo y el dinero de la burguesía habanera. Una burguesía rica y estúpida. Como la burguesía catalana que apoya a la CUP.
Yo si gana la CUP me iré al otro lado de la frontera, pero no muy lejos para no perderme el grato espectáculo del rodar de cabezas de los aliados de la CUP. Es decir la culogorda y ahíta burguesía catalana. Las cabezas rodarán naturalmente a un patriótico compás porque los fidelistas son siempre buenos nacionalistas.
Bon cop de falç!

2230
“No soy un futurólogo. Pero puedo mirar el pasado con ira. Sobre todo el pasado español. En España, desde Franco hasta Felipe González, pasando por el falso duque, se ha dado la mano a una mano de hierro poniéndole guantes de seda y una joya o dos”.
Dice Cabrera Infante. Es verdad. La relación (pasada y presente) de España con la dictadura cubana sólo puede mirarse con ira. Cómplice España. Y vil. No hay que olvidar que los Castro han sido y son entrenadores y protectores de etarras asesinos de ciudadanos españoles.
De Franco a Rajoy, cobardía y colaboracionismo con la dictadura cubana. En pago, los Castro convierten la isla en un prostíbulo y España manda a sus hordas mal folladas.
Y a eso se reduce el asunto.

2229
Mi capacidad de indignación está intacta y espero que lo esté hasta el final. No quiero llegar vivo al final quiero llegar airado. A veces me digo que todo lo que no tenga que ver con el trabajo es una pérdida de tiempo y seguro es verdad. Por qué perder tiempo con el mierdecilla Padura, por poner un ejemplo. Pero. Una vida de cobardía no es vida como se dice.
“Cuando hay cien que marchan en una dirección, el centésimo tiene que ir evidentemente en la dirección opuesta. Sin preguntarse por qué”.
Oh furia mía, no me abandones.

2228
Leo una entrevista con Padura. Dice las chorradas costumbristas de siempre y se comporta como un animalito folklórico cosa típica de cubanos que a la menor oportunidad comienzan a mover el culo o sacan un tambor. Pero. Además. Dice Padura: “Crecí en un país muy homogéneo y está dejando de serlo. Cada vez es más heterogéneo por culpa de las desigualdades económicas. Estoy viendo la distancia social que se está produciendo… Habría que buscar un equilibrio y, ojalá, lo encontremos”.
Impresionante. Hasta para un tipo como Padura. ¡Así que el peligro que acecha a los cubanos después de cincuenta y cinco años de dictadura, hambre, miedo, represión, envilecimiento ideológico y moral, después de miles de muertos tratando de escapar de la homogeneidad que celebra Padura, después de miles de fusilados (estoy pintándolos, Padura) es…¡la desigualdad económica!
No la desigualdad económica que disfruta la nueva clase cubana de hijitos de papá, no la desigualdad económica que disfrutan los intelectuales vendidos como Padura, no.
¡La desigualdad de los que prosperan un poco por los intersticios que deja la férrea maquinaria de control del Amo de Padura! ¡La desigualdad que traerá el malvado capitalismo tan heterogéneo, ese capitalismo que Padura detesta hasta extremos de buscarse la ciudadanía de uno de estos países capitalistas sin siquiera huir del suyo!
Padura padece de castroenteritis, que, como bien dijera Guillermo Cabrera Infante, es una enfermedad del cuerpo (te hace esclavo) y del ser (te hace servil).
Es la enfermedad endémica del Hombre Nuevo Cubano.














