2245
Hoy mi admirado Espada escribe sobre la violencia sexual del macho humano contra la mujer. La llama crimen de pareja. Bueno. Sí. Pero. No. ¿Crimen de pareja? Las parejas homosexuales no se matan. Es el macho ¡y su chocho! Mío, mío, te mato puta. Y poco más. Nos hemos civilizado, no digo que no. Pero mucho macho chimpancé todavía. ¿Crimen de pareja? ¿Dónde están las monstruosas estadísticas de maricones y lesbianas matando a sus parejas porque los abandonan o los engañan o por lo que sea?
No así el macho chimpancé humano, que decide sexualmente. Qué hay más sexual que esos gritos guturales que siempre se emiten en la selva: ¡Ese chocho es mío! ¡Mía o de nadie puta! ¡Ay ay, es que no podía imaginármela chupándole la polla a otro, señor juez, perdí la cabeza! ¿Se la chupó a otro? Pero qué puta. Gritos que van unidos al sexo y a la propiedad desde el principio de los tiempos. El macho varón masculino y viril humano cree que tiene derecho a matar a la mujer (tanto, que no sólo mata a su pareja o ex pareja sino que a veces mata además a la suegra que pasaba por allí; mujeres, una y todas lo mismo, putas).
No son crímenes de pareja, son crímenes de sexo y propiedad.













