Estampas

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Lunes, 9 de mayo de 2022

Qué diría mi madre si me viera cocinar. Posiblemente moriría otra vez, pero de asombro. Sobre todo, si hubiera estado en la cocina ayer (que no habría dado yo) mientras preparaba unas pechugas de pollo rellenas con queso (no queso de cocinar, un buen queso francés) pimiento rojo, cebollas, cebollinos, sal y hierbas (Carmencita), pimienta negra y pimentón picante. Envueltas finalmente con jamón del bueno. Y a la sartén, con muy poco aceite de oliva extra virgen (lo único que debe ser virgen), y cuando se doraron un poco por ambos lados, le añadí cerveza (dos botellines) y tapé la sartén para que terminaran de cocerse al vapor. Y de beber un pinot noir Cotè de roses, claro y fresco. Y sereno.

Comimos en la terraza a la vera del jardín soleado y fui todo lo feliz que se puede ser en estos casos, quiero decir si la madre ya no está.

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Sábado, 7 de mayo de 2022

Lo diré otra vez porque los votantes españoles son muy brutos, Feijóo está incapacitado para gobernar una España de ciudadanos libres e iguales. Feijóo es un galleguista es decir un nacionalista tribal es decir un enemigo de los españoles libres e iguales. Los españoles libres e iguales, desde 1978, viven pagando un tributo de inferioridad racial a vascos y catalanes, partidos xenófobos, racistas y antiespañoles. Un presidente de España no puede ser otro engendro sumiso supeditado a la invención de las “nacionalidades” españolas y principalmente supeditada a la delincuencial élite catalana o a la asesina y siniestra élite vasca. Ayuso cometió un enorme error no disputando la posición a Feijóo. En el momento en que Feijóo terminó de decapitar a Cayetana Álvarez de Toledo y encumbrar a la mediocre Cuca Gamarra, puso fin a cualquier esperanza de renovación en el PP. Y selló su alianza con los tribales, con Sánchez, y con lo peor de la política antiespañola de las bandas tribales. El discurso de Feijóo ante la élite parasitaria catalana fue cobarde lameculos miserable y sobre todo traidor. Feijóo no es la esperanza de los ciudadanos españoles libres e iguales. Es la continuidad de su atropello y discriminación a manos de las hordas tribales.

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Viernes, 6 de mayo de 2022

Y aún esto de Kertész que retrata de la mejor manera a los intelectuales y escritorzuelos cubanos que viven fuera de la isla y se desviven porque la dictadura admita que existen y les deje entrar (y sobre todo salir) de la isla (a estas alturas hay que ser un perfecto canalla si la dictadura no te considera su enemigo y te permite entrar a pasearte orondo por los llamados círculos culturales de la isla en plan aquí sí que se consiguen chochos jóvenes y baratos y en plan qué maravilla ser cubano pero vivir fuera y cobrar fuera pero venir a pavonearme y a follar a la isla). Como decía, el gran Kertész los describe de la mejor manera:

“Gimotean delante de la puerta cerrada como perros echados a patadas, y esa puerta se entreabre a veces e incluso se les echa algún hueso pelado porque el amo precisa de los perros… ¿De lo contrario, de quién o de qué sería amo?”.

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Jueves, 5 de mayo de 2022

Revisando, estoy en 2015, el último año del segundo volumen de mis emanaciones. Y se me ha ocurrido que, tal vez, sería interesante reunir todo lo emanado en los viajes, reescribiendo y podando y mejorando en general mi escritura de viaje. Sería divertido. Y ya que hablo de divertirse ¡cómo me divierto leyéndome!

Martes, 21 de abril − Londres. Ah, Londres, mi ciudad favorita. Desde la ventana del hotel, la habitación amplia y blanca, el Hyde Park a mis pies como se dice. Llegamos al anochecer y qué maravilla los taxis londinenses yo entro en ellos y ya me siento mejor, más civilizado. Y la jerigonza inglesa tan superior y armoniosa. Debería ser obligatoria la jerigonza inglesa y debería prohibirse el resto de las jerigonzas que se hablan en el mundo que son a fin de cuentas residuales y si se viene a ver innecesarias, y en algunos casos hasta dañinas (digamos el euskera) para el aparato auditivo. Muy cerca del hotel está el Buckingham Palace pasamos por allí y al pasar pienso que dentro estará la vieja bruja es decir su majestad la reina haciéndole la paja a algún caballerizo u ocupada en alguna otra de esas actividades típicas de la realeza. Hemos venido a Londres por venir a una gran ciudad, Barcelona no es más que una ciudad provinciana una ciudad sin grandes museos no es más que provincia y siempre será provincia y foco de infección tribal. Y hemos venido naturalmente a ver en la Tate la exhibición de Marlene Dumas.

Miércoles, 22 de abril − Londres (2). Yo a la chica que nos atiende aquí en el hotel en el desayuno me la llevaría a casa no se me ocurre nada superior a despertar y verla llegar energética y sonriente y llamarme ¡Sir! y cómo cada uno de sus movimientos destila educación y gentileza y amabilidad, y hasta un jugoso e ilustrado candor. Una camarera barcelonesa, en comparación, es como un chimpancé enfurecido para quien hacer su trabajo es una humillación inconcebible: el servicio en Barcelona es una extensión pestilente del progresismo cutre que define la ciudad. Cuando estás en ciudades civilizadas como Londres te das cuenta de que el servicio en hoteles y restaurantes en Barcelona es completamente tercermundista y grosero y grotesco y francamente provincial. Una gran ciudad es una ciudad higiénica, ante todo.Una ciudad donde los lavamanos están a la altura adecuada para que te puedas lavar la polla después de orinar. En España nadie se lava la polla después de orinar, como he podido comprobar viajando por toda España. No encuentras en toda España un lavamanos donde puedas meter la polla y lavártela como indica la más elemental higiene, después de orinar. Ah, pero en Londres. Los lavamanos a la altura perfecta como debe ser.

Jueves, 23 de abril − Londres (3). Cenamos en el Nobu, restaurante famoso y chic. Una fusión, dicen, de comida japonesa y peruana. Un primer plato decente y después ya todo va cuesta abajo hasta alcanzar en ocasiones cierta zafiedad. La lubina pasajera, un poco demasiado cocida pero comestible. La cazuela de verduras a la altura de una vaca. Los precios completamente estrambóticos, inflados hasta lo abominable. Como es un lugar de moda y chic está lleno eso sí de mujeres jóvenes y hermosas provocativamente disfrazadas para brillar en el mercado sexual. Aunque ninguna de ellas puede compararse con las dos mujeres sentadas a mi mesa, no hay placer mayor que ir por el mundo (en otro caso, mejor quedarse en casa) acompañado de mujeres bellísimas que, a pesar de que es imposible merecer tal cosa, te adoran.

Quedaría un librito entretenido, ¿no?

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Miércoles, 4 de mayo de 2022

Temprano, antes de ponerme a recoger la cocina repaso mi último Kertész. Un escritor prodigioso. Pero. Antiliterato y al borde de lo real (lo real es imposible) y por tanto antipoético y poco leído y cada menos leído. La gente hoy lee mierda y prefiere leer mierda y la mayor parte de lo que escriben los millones (y la cifra crece cada día) de escritores españoles es mierda. Hace poco, por cierto, volví a leer esta maravilla de Gombrowicz y cuánta razón. Pero se me hace tarde para irme a recoger la cocina así que dejo aquí esto del gran Kertész que describe con gran precisión mi posición como hombre que escribe:

“Esta situación me garantiza la posición más ventajosa como escritor, me asegura, concretamente, que mi sitio está fuera y que no tengo que convertirme en un autor oficial; si tuviera que desempeñar aquí algún papel, asumir aquí algún disfraz intelectual, sentiría mucho más asco que en el rol que ahora desempeño con elegancia y como al descuido”.

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Martes, 3 de mayo de 2022

Lo más importante (desde un punto de vista estético, moral y civilizatorio) que sucedió ayer en España fue el vestido rosa de la señora Ayuso. Quiero decir la señora Ayuso dentro de ese vestido. La señora Ayuso dentro de ese vestido es la Ilustración (con perdón de nuestro primer Espada). ¡Y la mejor parte! Porque la Ilustración y su meollo intestinal, la Revolución Francesa, tiene su lado fáctico fétido y siniestro.

Yo siempre he lamentado que Napoleón, que era muy joven, no estuviese al frente de la defensa de las Tullerías, cuando las turbas capturaron a Luis XVI y a María Antonieta. Pero. Se hallaba en una planicie a orillas del Sena, desde donde contempló la histórica escena. Y exclamó, según los historiadores: “¡Qué locura! ¿Cómo permitieron la entrada a esa gentuza? ¿Por qué no barrieron a cuatrocientos o quinientos a cañonazos? Así el resto se hubiera esfumado rápidamente”. ¡Hasta la Revolución Francesa y su montaña de crímenes y salvajadas (que han inspirado tantos crímenes y salvajadas totalitarias) se hubiera esfumado rápidamente!

Pero lo que decía, ese vestido rosa y su contenido fueron ayer la Ilustración. Yo los miré esperanzado, y pensé que tal vez haya suerte en esta ocasión y (teniendo en cuenta nuestros tiempos) esa mujer sea la encargada de impedir el avance de la gentuza que ya (la Historia se repite pavorosamente) se alza otra vez.

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Lunes, 2 de mayo de 2022

Ayer hice salmón al horno con patatas, calabacín, ajos, puerros y pimientos. Maceré el salmón alrededor de una hora en salsa de soja con mostaza Maille. Lo acompañamos con arroz blanco de la cuenca del Ebro y un vino blanco de Alella. Y de postre unos bombones que la Niña trajo a su mamá, que era su día, según los negociantes. Hablamos de libros, de sexo, nos burlamos de este y del otro como es tradición y Lechuga dejó el manuscrito de una novela erótica, que leeré con mucho interés. Como el tiempo acompaña, comimos en la terraza y a las puertas de nuestra afamada temporada de baños. Tengo en mente para esta temporada a una rubia de boca pulposa y muy gustosa de ver. También a su santo varón uruguayo que nos ha prometido un asado de carnitas varias. Serán una buena incorporación a la temporada de baños del Jardín. Si Espada, custodio de sus esencias (maridaje de salón de Madame de Stäel y Café Rex de Gombrowicz, más cierto relajo) lo aprueba.

Siempre digo que la vida es meterse cosas en la boca. Pero. También en los ojos.

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Domingo, 1 de mayo de 2022

El cerezo se ha secado, el cactus ha florecido.

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Sábado, 30 de abril de 2022

La verdad es que me da pena lo de Feijóo. Tener que abandonar su amada Galicia. Me emocioné mucho con su despedida de Galicia: ¡Siempre Galicia, Galicia, Galicia, Galicia y para siempre Galicia!, dijo al borde de las lágrimas. Se me partió el corazón, como dicen los literatos. Hay que hacer algo para paliar el sufrimiento de este hombre, pensé. Y enseguida me puse manos a la obra.

Púseme en contacto, en la isla pavorosa, con el marido de Bartolo Tres Patas (marido a su vez, de Raúl Castro) y, muy pronto, tendré en mis manos la cura del señor Feijóo. Se trata de una réplica fiel de la polla del famoso Bartolo Tres Patas, convenientemente impregnada con los colores de la bandera gallega. Confiamos en que, cuando el señor Feijóo se inocule la polla bandera, sea poseído por el alma gallega y por la mismísima Madre Patria Tribal, que como sabemos es andrógina. Lo mismo sirve para una lesbianería que para un enculamiento. De esta manera, la mayor parte del tiempo que pase alejado de Galicia el señor Feijóo se sentirá atravesado, podría decirse, por el espíritu, por la esencia, por la mismísima Galicia.

¡Siempre Galicia, Galicia, Galicia, Galicia y para siempre Galicia!

¡Aleluya!

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Viernes, 29 de abril de 2022

Verlo todo como es (decirlo es otra cosa). Compensa las miserias y traiciones que a tu cuerpo inflige la vejez. Volvería a la juventud con mi cerebro de hoy, y si no, no. Si tuviera algún problema con mi primer cerebro (mi pito) tal vez me lo pensaría. Pero no. Mi pito sigue poniéndose duro a la mínima provocación. Junto a la libertad, un pito duro es el bien supremo. Es cierto que mi mirada genital se ha debilitado. Tampoco mucho. Pero. Ya no veo como antes culos tetas y bocas golosas en todas partes.

Lo de verlo todo como es resulta curioso. Ahora mismo miro el soleado jardín y lo veo hermoso y lo veo además como la máquina asesina que es. Nos pasamos la vida viendo lo que queremos ver para no volvernos locos o pegarnos un tiro. Bien. Pero la vejez, tal vez por su cercanía a la muerte, nos permite ser más honestos y reales y ver las cosas como son sin volvernos locos o pegarnos un tiro, sosegadamente.

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