Estampas

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Domingo, 22 de abril de 2018

Me levanto tarde y solecillo y de buen ánimo y lo primero que me digo al poner los pies en el suelo es: estoy hasta los huevos de tanto Perdón. Lloriqueos y Perdón y Reconciliación y Humanidad y léanse Patria, para que vean cómo la lluvia vasca lo lava todo y los policías españoles también eran muy malos. Hasta los huevos. Y siguen en todos los periódicos con la mamalonería de ETA derrotada cuando ETA lo único que ha hecho es triunfar. ETA no mataba por matar, mataba por la patria vasca y por el ¡vascos, primero! y mataba porque eran patriotas y mataban para llevar al poder a los patriotas vascos ¡vascos primero! Matar no era un fin en sí mismo, sólo un medio para alcanzar ciertos fines. Que han alcanzado, quién lo duda. Y ahora también la puta Iglesia vasca y el aluvión de cháchara correspondiente y nadie dice lo más elemental es decir que si es Iglesia vasca ¡ya no es cristiana! ¡ni Iglesia!

Y ahí los dejo que me voy al solecito y al vinito frío y a la sombrita del olivo a ver si se me refrescan los huevos.

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Sábado, 21 de abril de 2018

Hemos plantado margaritas a la entrada de la casa y lo cierto es que alegran mucho el llegar. La hiedra por su lado ha renacido y la casa va adquiriendo esa funda verde que nos envolverá todo el verano. El limonero, lo miré hace un rato, tiene diez limones, pequeños aún. Las flores del manzano son blancas y lilas en el centro y en el naranjo huelen los azahares. Zumban las abejas. Creo que lo de cubrir el cerezo ha dado resultado porque ya le han brotado un montón de cerezas diminutas y verdes. Dicen que en primavera renace todo pero yo no lo creo todo es nuevo y es otro y nada renace ni regresa. Sin embargo en la cerca del fondo el jazmín que traje de Miami, unas raíces apenas envueltas en servilletas húmedas, se ha colmado de brotes bermellón y cuando florezca las noches serán la máquina del tiempo y serán la fragancia de la infancia. Todo acontecerá en mi cerebro, es verdad, pero ¿es que hay algo fuera de mi cerebro?

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Viernes, 20 de abril de 2018

Málaga (5)

En el avión de vuelta termino de leer El Hielo y va a peor, hasta su decepcionante final críptico (para mí, al menos). Demasiada literatura. Es una pena porque el libro arrancaba muy bien. Y atravesando unas turbulencias sobre Valencia me viene a la cabeza lo que decía Reinaldo “la sabiduría consiste en ir deshaciéndose de la sabiduría”. He pensado en esto en muchas ocasiones a lo largo de mi vida y a veces me parece un juego de palabras sin mayor importancia y otras la esencia misma de lo que buscamos al escribir: un efímero, placentero, estrictamente personal y musical consuelo. Nada más.

Cada día que pasa me gusta más escribir y me interesa menos la literatura.

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Jueves, 19 de abril de 2018

Málaga (4)

Subimos a la sierra y en la cima un castillo y a sus pies el Peñón y África y Marruecos. Con tantos países que hay en el mundo y que les haya tocado Marruecos, qué mala pata, me digo. Tendría que ir un día en que ande por acá a Marruecos, pienso después, pero recuerdo de inmediato que ya no voy a ningún país donde no respeten las señales de tráfico y al atardecer empiecen a berrear desde los minaretes. El Peñón se ve bonito envuelto en una neblina azul desde aquí más bonito que cuando estás allí que a no ser que seas un mono carece de interés, todo aquello no es más que un enorme paraíso fiscal, hasta los monos evaden me dicen. El castillo es formidable pero con esa soledad que le sale por entre las piedras a los castillos. Los niños trepan y saltan santocielo hubo un tiempo en que yo trepaba y saltaba así. No hay nubes. Al fondo del valle un lago espejea y en las laderas bosques mediterráneos. Aunque es un poco exagerado llamar a eso bosque. El día tiene un tempo armonioso es por los amigos, lo sé. Y mi reina ríe y el cielo resplandece y estoy convencido de que debió nacer aquí y aquí regir sobre un gran territorio y yo sería caballerizo en su castillo y me asomaría cada vez que pasara mi reina a ver su bello rostro pasar.

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Miércoles, 18 de abril de 2018

Málaga (3)

Se habla de bailes y yo me apresuro a exponer mi teoría de que los bailes de los llamados pueblos son un retrato de esos llamados pueblos. La sardana por ejemplo, un baile asexual, cerrado, tacaño. Un baile seco, cumbayá, que aniquila la libido y predispone a la tristeza y al lloriqueo quejica. Así la catalanidad. Y aún otro ejemplo, véase la rumba cubana que describe y retrata a la perfección la cubanidad, que se reduce como todos sabemos a un mover el culo.

Esto mientras comíamos cazón en adobo, calamar a la plancha (queríamos ortiguillas, pero una fuerza superior nos impidió comerlas), gallineta frita, papas aliñás y bebíamos cerveza muy fría a dos pasos del mar y a salvo de ese viento atroz que sopla aquí con frecuencia. Mi teoría no fue muy bien acogida pero nos reímos bastante.

También dije que lo de la soberanía de los pueblos y la sagrada independencia no son más que monsergas y falsedades. Lo cierto es que hay pueblos (palabra asquerosa pero necesaria en este caso) que no están capacitados para gobernarse y que lo mejor que puede pasarles es que sean la colonia de alguien o el territorio de ultramar de alguien o el estado libre asociado de alguien. Es la única manera de evitar que acaben convirtiéndolo todo en un basurero sangriento, véase Cuba por mencionar el caso que tengo más a mano.

Y mientras hablaba, sólo tenía que levantar un poco la cabeza para comprobar que el cabello del mar era suntuoso e infantiles los ojos de la luz.

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Martes, 17 de abril de 2018

Málaga (2)

Algeciras más bien feílla. Sépase que el Paseo Marítimo ha sido bautizado ya como Paseo Morítimo. Eso lo dice todo sobre el sano humor andaluz. Mariconadas las precisas. No más llegados, nos vamos a la Peña a celebrar el trabajo de Ramón Soler y a flamenquear. Que es una actividad de gente superior y de una cultura superior se sabe en cuanto comienzan a sonar las guitarras. Y aquello bebiendo fino y comiendo carrillada en salsa, chicharrones y porra antequerana. Sale al estrado Javier Heredia. Canta y baila y el mundo ondula y se ordena y pasan de largo y se olvidan de uno los pesares y se llena el lugar de una alegría antigua como de agua apuñalada y como primordial. Cierta vez, lo he leído, Jordi Pujol dijo que el hombre andaluz es un hombre a medio hacer y pienso aquí sentado rodeado de exquisiteces humanas musicales y culinarias qué hombre tan miserable despreciable mezquino racista y canalla Jordi Pujol.

Pero qué sentido tiene hablar de ese enano moral cuando han salido al escenario El Remache y La Cañeta.

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Lunes, 16 de abril de 2018

Málaga (1)

En cuanto estoy instalado en el asiento del avión, me pongo a leer El Hielo, la novela de Sorokin. Le leído ya casi doscientas páginas y hasta el momento me gusta más El día del oprichnik, que fluye como un rayo envenenado. El hielo está demasiado construida y despide un algo sentimental y un lloriqueo ecologista que me repele. Avanzo lentamente por la lectura porque llevan media hora soltando las inutilidades de costumbre por los altavoces del avión, ¡y en tres idiomas! Comprendo que lo digan en español, el idioma del país, y en inglés, el idioma del mundo, pero ¿por qué hay que volver a repetirlo todo en catalán? Es la típica imposición tribal (y en consecuencia imbécil) que los catalanistas y los independentistas y los golpistas catalanes le endilgan al resto de los españoles, es el fake fact del país propio y del ciudadano catalán, esas aceptadas invenciones impuestas a todos.

Ya en Málaga y en su aeropuerto evidentemente diseñado por un demente, después de casi una hora buscando el sitio donde recoger el coche que hemos alquilado, ponemos rumbo a Algeciras. Y viniendo de la gris y sombría Barcelona (en todos los sentidos) produce un especial regocijo adentrarse en la luz del Sur.

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Sábado, 14 de abril de 2018

Todo el día encapotado y así semanas y frío a mediados de abril y la humedad la humedad y llueve a ratos. Saqué a pasear a los perritos a pesar de todo fuimos al parque. Iban detrás de los pájaros ahora les ha dado por eso. El cielo de paso, quiero decir en movimiento, y del color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto. Charcos. Y el desasosiego de la hierba mojada y de los senderos. Y la humedad. Y mis huesos. En días así a veces pienso que si fuera posible me metería a apolíneo me conectaría a lo pulido y abandonaría definitivamente las babas. Pero.

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Dos ladrones entran en la casa de Jacinto a robar, lo amenazan con una pistola y golpean a su mujer para obligarlo a entregar lo que tenga de valor. Jacinto, mediante una artimaña, logra hacerse con un arma y después de disparar al suelo para amedrentarlos, efectua un segundo disparo que mata a uno de los ladrones. Y bien. Han condenado a Jacinto. Dice el jurado que lo condena porque “podría haber utilizado otras alternativas igualmente efectivas para salvaguardar su integridad física y la de su esposa, evitando la muerte del fallecido”. Yo estoy de acuerdo. Y se me han ocurrido algunas de esas alternativas. Por ejemplo, bajarse los pantalones y ofrecer su anciano culo de ochenta años a los ladrones, por si hubiera entre ellos algún aficionado a los culos viejos. O, pedir a su mujer (es verdad que la habían apaleado, pero la situación bien merecía una muestra de buena voluntad de parte de los atracados), que le hiciera una mamada a los ladrones, a ver si así, haciéndolos sentir más a gustito, renunciaban a sus aviesas intenciones. La alternativa ideal para mí, sin embargo, sería, que los integrantes del jurado que ha condenado a Jacinto, hubieran estado presentes la noche del atraco, y fuesen ellos los que le hicieran la mamada, por turno, se entiende, a los dos atracadores. Pero esto es imposible, por motivos obvios.

Pobre Jacinto, tan mayor y sin saber que en estos casos es mejor dejarse matar que defenderse y tener que enfrentar a la Justicia socialdemócrata española.

La madre del ladrón muerto reclamaba 76.000 euros de indemnización a Jacinto, pero sólo le han otorgado 20.000.

Estará desolada.

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Jueves, 12 de abril de 2018

Noticias de la Moncloa. A ver, atentos. Rajoy ha aceptado que Puigdemont sea nombrado Emperador. Por otro lado, ya se ha llegado a un acuerdo entre Puigdemont y su banda de golpistas y de asesores alemanes y los representantes del Gobierno español, que han viajado a Berlín: España se convertirá en Comunidad Autónoma de la República Catalana, como exigían Puigdemont y sus asesores alemanes para poner fin al conflicto. Eso sí, las competencias de Educación quedarán en manos de la República Catalana. Hay que ser imbécil para ceder las competencias de Educación, puede leerse textualmente en el documento oficial firmado por las partes.

Además, siempre según mis fuentes en la Moncloa, el que está de visita en Argentina es un sosías de Rajoy, que contrariamente a lo que afirma la prensa española (¡cuánta ineptitud, que yo, que ni siquiera soy periodista tenga que hacerles el trabajo!), el señor Rajoy no ha abandonado el inodoro presidencial en ningún momento porque sus cagaleras no amainan, a pesar de que todo apunta a un cercano acuerdo con los golpistas.

Así están las cosas.

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