Estampas

1869

Ya le arreglé los ojos al Guerrillero Rosa y simplifiqué un poco otro guerrillero pequeño de fondo gris que pensé que había terminado hace dos semanas. Pero no. El sábado trabajé todo el día. Y me tomé una cerveza que vienen haciendo desde hace casi mil años, dicen, en Bélgica, y estuve mirando un rato el jardín y comiendo un excelente queso italiano como a las cinco a medida que las sombras del fondo en torno al rincón donde he sembrado la mimosa se iban como barnizando.

1868

El oficio de pintor es bastante una rémora, es verdad. Pero. Sin el oficio falla algo interno y por eso el mundo está lleno de mala pintura de pintura muerta que es un tema que me ha interesado mucho siempre, toda esa pintura muerta. ¿Por qué la pintura que está viva lo está? No hay asunto mayor, pictóricamente hablando. Por otra parte, el oficio no garantiza la vida a una pintura el mundo también está lleno de pintura muerta rebosante de oficio.

Tiene todo que ver con la vida del hombre que pinta, al final.

1867

Los últimos cuadros suben a la sencillez y la anécdota se condensa. Los matices son más complejos y ganan el espesor y las sutilezas es verdad pero el dibujo y la estructura misma de las figuras se simplifican. Pienso mucho en lo que hago y en por qué lo hago de la manera en que lo hago y a veces concluyo que existe una férrea estructura sentimental.

Tal vez el ansiado método no sea más que una férrea estructura sentimental.

1866

De nuestra casa en la isla sólo queda un pequeño fragmento de pared. He visto una foto de ese fragmento. Miro el pequeño fragmento de aquel lugar que ya no existe pero que es y será un lugar literario gracias a nuestros libros (aquí estuvo la casa de los hermanos Abreu, los escritores, sí). Espero que en un futuro libre y ya exterminada la chusma castrista se derribe cualquier cosa que se haya construido en ese lugar y se levante un Museo dedicado a nosotros, a quién si no. Podría dejar algunos cuadros y manuscritos y una piedra pintada que me regaló Lydia Cabrera y otros objetos y libros de interés para ese Museo pequeño porque el terreno de nuestra casa no era muy grande necesitaremos dos plantas al menos y un gran arquitecto. A la entrada, una gigantesca foto de mi madre que nos parió y mi padre también estaría allí, naturalmente. Tengo una máquina de escribir que perteneció a Reinaldo Arenas, que podría ponerse en una vitrina. Reinaldo visitó mucho esa casa y mi madre lo inyectaba cuando enfermó de meningitis y recuerdo que los Castro le confiscaban los antibióticos que le mandaban del extranjero, con la esperanza de que muriera.

Aunque, pensándolo bien, la idea de un Museo así en la isla albañal es definitivamente desafortunada. Cuando uno logra escapar de un lugar tan pavoroso lo mejor es hacerlo del todo y lo más aconsejable es borrar cualquier rastro que pueda quedar de su paso.

1865

Anoche escapé de la isla otra vez. Cambia la historia y hasta la textura de este sueño (sueño recurrente) pero el inmenso alivio y la sensación de ser libre por primera vez siguen siendo imperturbablemente formidables. Lo curioso en esta ocasión es que el escenario del sueño parecía de la película Casablanca y yo llevaba sombrero y me deslizaba por una cornisa sobre una calle húmeda y las ramas de las palmeras eran de cartón y yo miraba hacia abajo y veía pasar a un grupo de esbirros uniformados que me buscaban sin dejar de chillar en esa jerga propia de chimpancés que hablan allá. Y entonces llego a una ventana de finas cortinas de gasa y entro en una habitación y me encuentro a mí mismo joven y fornido en una cama muy blanca follando y me siento en un mullido butacón a mirarme y en ese momento ella santocielo qué bella se corre de manera tan ostentosa que se ponen a ladrar los perros.

1864

El Guerrillero Rosa, que así se llamará al final, me depara grandes satisfacciones. Todavía tengo que arreglarle un poco los ojos, pero en general es poderoso y mariquita a la vez lo que supongo que es muy difícil de conseguir y casi podría decir que si queda tal como lo imagino al final será el epítome y la apoteosis de ese territorio ridículo del que he venido hablando y que trato de explicar desde hace tiempo, sin éxito naturalmente.

Variaciones de un verde terroso, sienas, magentas rebajados y grises que el azul agiliza. Y la lengua circundada de un violeta anaranjado y de un marrón como de hematoma dulzón si tal cosa fuese posible.

1863

Resulta asombroso verdaderamente inexplicable que a estas alturas Putin no haya invadido Ucrania, y de paso Polonia. Tal vez, he llegado a pensar, es que las cagaleras europeas dificultan el avance de los tanques rusos. Europa está tan asustada que padece un permanente y agudo estado diarreico y claro es mucha diarrea y se ha ido acumulando y ya forma profundos lagos y extensas tembladeras que han hecho preguntarse a los estrategas rusos ¿se atascarán nuestros tanques en toda esa cagalera europea? Es una preocupación válida, desde luego.

Pero la invasión es cuestión de tiempo. Rusia sabe que los europeos harán lo mismo que hicieron con Hitler y con Stalin, cagarse, y sólo tienen que esperar a que las cagaleras europeas se endurezcan o las lluvias las disuelvan ¡o llegue el invierno! y entonces atacarán. Con los culogordos europeos no puede contarse para nada que no sea engordar el culo odiar el capitalismo y salir a manifestarse a favor de los terroristas de Hamás.

La única esperanza, como siempre, son los norteamericanos. Es verdad que Obama, un presidente que ha matado a más terroristas que cualquier cowboy republicano y que usa los benditos drones como un consumado artista, últimamente está un poco irresoluto. No lo veo bombardear a los degolladores de Alá con la intensidad que debería. Pero. Confiemos en que al final vea el peligro y pare a Putin.

Please, Obama, please.

1862

Leo esto. Y. Santocielo, qué fina piel la del separatismo catalán. Están ofendidísimos. Porque se ha pospuesto la presentación del libro de un escritor. Ellos, con su Ministerio de Cultura Patria a lo cubano y con su prensa domesticada y pagada y con su regimiento de escribas a sueldo. Ellos. Ofendidísimos. Le roncan los cojones, que se diría en la isla pavorosa.

No he leído el libro del escritor Sánchez Piñol. Ni lo pienso leer. No porque el escritor Piñol sea independentista. Yo he leído a nazis y hasta a comunistas. Con provecho, a veces. Pero de un tiempo acá, ya no leo novelas de ficción basadas en hechos históricos. En una novela así (de fantasía histórica) podría aparecer Dios sobre las murallas de 1714 y declarar a los catalanes la raza elegida, o aterrizar un ovni con la bandera cubana que usan los independentistas catalanes y declarar la sardana baile sacro universal, o lo que sea. Y estaría bien. Es una novela. Es decir, una falsedad romántica.

Por otro lado, no tengo opinión sobre las habilidades novelísticas del señor Sánchez Piñol. A lo mejor son apreciables. No lo sé. Su novela, eso sí, hace causa con el independentismo catalán. Y el independentismo catalán lo agradece. Subvenciones, subvenciones. Actos para hacer propaganda al libro, organizados por los “servicios diplomáticos” de la provincia catalana. (Sí, la provincia tiene ¡servicios diplomáticos!). La novela del señor Sánchez Piñol no es sólo una novela, es un servicio a la Patria.

Ya ustedes saben que para mí la idea de la Patria es una idea reaccionaria y hasta rumiante, si se me permite. Anticivilizatoria, como todo lo relacionado con tribus e identidades. Creo que no hay que descansar hasta que cualquier gentilicio sea un insulto; excepto terrícola, naturalmente. Hay que alejarse del mono. Pero el escritor Sánchez Piñol vive en un país libre, España, y tiene derecho a pensar lo contrario. Y a novelar sobre el asunto. Y demorar o suspender la presentación de su libro por motivos políticos en el Instituto Cervantes, es una gilipollez.

Tantas gilipolleces, decía yo ayer, precisamente. Tantas, que a veces siento como si los Castro me estuvieran dando alcance otra vez.

1861

Una sociedad es un ambiente y a veces me pregunto si esta sociedad en la que vivo y el correspondiente ambiente que genera pueden aguantar una gilipollez independentista más. Están las gilipolleces humanas en general, pero aquí a eso hay que sumar la gilipolleces de la identidad y las gilipolleces patrióticas y separatistas y catalanistas y también como digo al principio las gilipolleces independentistas, que están muy de moda. No sé cómo acabará todo esto ni a dónde irá a parar el ambiente que genera esta sociedad en la que vivo pero me preocupan los niveles de gilipollez ambiental que voy detectando.

Yo veo la cosa ya bastante al borde de la saturación.

1860

Sábado.

« Anteriores

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2011