Estampas

2084

Durante el coloquio que siguió a la intervención de Mario Vargas Llosa, le pregunte al escritor qué opinaba de los recientes cambios de la política norteamericana hacia la dictadura cubana. Me contestó que, con las reservas lógicas, tratándose de una tiranía totalitaria y criminal, empobrecedora y domesticadora como la cubana, le parecía que la nueva política norteamericana podía a la larga llegar a tener consecuencias positivas para los habitantes de la isla.

Yo pienso lo mismo.

2083

Libres e Iguales, movimiento libertario, ofreció ayer una hermosa velada en el Círculo Ecuestre de Barcelona. Fue una noche memorable. Yo iba bebiendo un vinillo blanco y escuchando y diciéndome si este fuera el lenguaje habitual de la política, qué maravilla la política sería. Tuve la oportunidad, al llegar, de saludar a Mario Vargas Llosa y hablamos naturalmente de Arenas, a quien el gran escritor peruano conoció y defendió gallardamente. Mario es un formidable escritor pero es además un señor extremadamente decente, y esto no es un detalle menor teniendo en cuenta lo escasa que es la decencia entre escritores y en la especie en general, como se sabe.

Yo, balsero siempre, marielito siempre, paseaba maravillado por el magnífico palacio que ocupa el Círculo Ecuestre y miraba pasar a las elegantes señoras y estuve un rato contemplando un cuadro del pintor Casas que tienen allí muy bonito.

Cayetana Álvarez de Toledo fue la primera en hablar y en el panorama político español no es posible encontrar hoy una voz más hermosa y sugerente y un cerebro mejor ordenado y tan en sintonía con esa hermosa voz. Arcadi Espada, a continuación, brillante como acostumbra, pero tal vez más. Y después Mario Vargas Llosa vino a hablarnos de los populismos y de la feroz eclosión de la tribu en algunas provincias españolas y su discurso nos llevó al horror de la caverna a la que pretenden regresarnos los nacionalistas, pero también desplegó para nosotros un paisaje de esperanza y de inquebrantable fe en la superioridad moral de la civilización sobre la barbarie tribal.

Y su voz resonaba en el gran salón como una trompeta que llamara a la batalla por la luz de la libertad.

2082

Vuelve en una conversación con un amigo que tiene buen gusto y que tiene una excelente colección de arte, el tema del estilo y el lenguaje pictórico. Yo cada vez creo menos en eso. El llamado lenguaje pictórico suele convertirse en un secadero donde van a momificarse las aventuras creativas. Hasta el gran Bacon pasó muchos años al final haciendo bacons. Repetirse no es medida del talento, ni de la singularidad de una obra. Es repetirse.

Richter, pintor mayor, por poner un ejemplo contrario a la tesis de mi amigo y por lo demás muy común y aceptada, es muchos pintores. Dos cuadros de Ritchter a veces no se parecen en nada. Podrían ser obra de dos pintores diferentes.

¿Y qué?

2081

También bajo el olivo pero antes de pensar en Trias y la Colau pensé: el futbolista Messi es subnormal. El fútbol es la cumbre de la estulticia tribal yo allí bajo el olivo y resulta asombroso (o tal vez no) la cantidad de intelectuales y periodistas de postín que hablan de ese correcorre y pataleo como si fuera algo importante incluso artístico y los más zumbados llegan a hablar de poesía y de elegancia: chorradas.

El fútbol es estúpido y habla de lo estúpido y primitivo que es aún el monito humano ay qué estúpido es. Hay periodistas y gente así que cuando hablan de otras cosas lo hacen con solvencia y hasta con inteligencia pero en cuanto entran en lo del fútbol esos mismos periodistas y gente así parece que se les borra el cerebro.

Hace unos días entrevistaban al futbolista Messi y este pobre muchacho podría servir a los antropólogos para entender cómo surgió el lenguaje aquellos primates del principio cuando aún éramos medio monos tienen que haber hablado (es un decir) como Messi, me dije bajo el olivo.

2080

Acostado a la sombra del olivo bien comido y pinot gris mediante pienso en las próximas elecciones municipales. Lo primero que me viene a la cabeza es El hombre invisible, es decir el alcalde Trias. Ya saben ustedes que hay una escena en la famosa película en la que el hombre invisible se quita las vendas que le envuelven la cabeza y debajo no hay nada. Me gusta mucho esa escena. Al alcalde Trias le pasa lo mismo, si se quita las gafas anaranjadas que le han puesto los asesores de imagen, debajo no hay nada.

Bueno, rectifico, hay una voz como de loca tapada. Así que no se asusten si andan por Barcelona y de un espacio que parece estar vacío brota una voz de loca tapada: es el alcalde Trias, que se ha quitado las gafas.

Lo segundo que me viene a la cabeza es una tal Colau, una señora roja y gorda entre cuyas delirantes propuestas está crear una moneda propia para la ciudad. El telahecolau, creo que se llamará la moneda en cuestión.

¡Telahecolau contra El hombre invisible!

Y entonces alguien se me acerca y dice de qué te ríes pensé que estabas dormido y a continuación creo que me duermo.

2079

Bueno, hoy comienza oficialmente el verano en el jardín y el cielo ha venido para quedarse. A mediodía llegará nuestro chef Víctor y promete un gran pollo y un formidable arabesco (de árabe) y buena música y jamón del bueno y queso con trufa y un pinot gris alsaciano que he descubierto hace poco y refulge y un grupo de amigos y ahora que lo pienso sólo tres mujeres y el doble de hombres pero todos un poco maricones como debe ser como verdaderos hombres así que disfrutaremos por partida doble.

Nuestro chef se ha propuesto un postre fálico con solideo papal para conmemorar la unión carnal de las dos locas supremas es decir el papa francisquito y la generala raúla. Papraul de chocolate lo ha bautizado y estamos todos ansiosos por probarlo.

Ah verano nunca sabrás de que manera incondicional te amamos.

2078

Pamplona caliente para la época me dicen y el cine lleno y la gente muy amable y mientras veo el documental por tercera vez pienso: no se puede escapar. A cada rato me digo no volveré a escribir ni a pensar siquiera en esa gentuza los castro y su isla letrina. Pero. La indignación me regresa siempre la indignación. Sólo indignación, no odio. Como dijera la gran Martha Frayde: No es que odie, es que no he perdido la memoria.

Andrea Domamelones aparece montando un monopatín y en el conversatorio que sigue a la proyección digo que de aquí a cien años cuando nadie se acuerde de quiénes fueron los Castro ahí seguirá la escuela y los muchachos estudiando en ella y creando con suerte cosas hermosas y el arquitecto Porro habrá triunfado. Ya ha triunfado Porro, mirándolo bien.

Y a la mañana siguiente enfría un poco muy agradable y voy al museo que ha diseñado Moneo y esta ciudad bien alimentada y satisfecha aunque un tanto carcomida por el nacionalismo como casi todo en España y paseo con Javier un hombre alto y feliz bajo el sol y contemplamos la ciudadela desde arriba qué hermosa vista y hay pamplonesas de muy buen ver voy viendo culos y tetas que es la cúspide de la vida y comemos unos pinchos de milhojas de alcachofa con solomillo y foie y una cazuelita de ajoarriero.

Y bebemos cervezas heladas.

2077

A Pamplona a presentar un documental y en el tren voy escuchando a Mayte Martín, este disco. Un disco perfecto una absoluta y total obra maestra. Siempre se habla de Serrat y su disco dedicado a Machado o a Hernández, con justicia, o de algunas canciones de Sabina que es un rimador barato, pero que tiene algunas canciones hermosas, es verdad. Pero. Este disco de la señora Martín está a la altura de esos grandes discos de Serrat y de cualquier gran canción que le haya salido a Sabina. Por sólo mencionar a dos artistas de talento y fama, y guitarra.

Es difícil encontrar en la canción contemporánea española, hasta donde yo sé, grandes canciones. Todo ha sido y sigue siendo comido y acto seguido regurgitado por la rumbita y la progresía más ramplona; y por la tontería acaramelada, claro.

No esta obra de Mayte Martín.

Yo iba en el tren escuchándola y no iba en el tren iba llevado en volandas por lo que más he amado y por los que me han realmente querido y mi vida se iba llenando de memoriosos buzos y de lúcidos atardeceres.

2076

También he pintado un cuadrito de ochenta por ochenta centímetros donde se ve al hombre (el mismo hombre del cuadríptico del que hablé ayer) de pie apoyado contra la pared solo muy solo y no hay nada más en el cuadro excepto que a la derecha en el borde mismo derecho asoma el perfil verde y la mano de un militar su gran mano roja.

El hombre solo se llama precisamente el cuadrito.

2075

Son cuatro cuadritos que terminé en un par de días y en el primero se ve como llevan al hombre a fusilar y en el segundo el hombre que viste una camisa blanca ya de pie ante una pared desconchada con sombrero y alzando el brazo para saludar con refinado coraje y hasta con cierta majestuosidad.

En el tercero y cuarto cuadro se ven el torso y la cabeza del fusilado y el sombrero que sale volando al recibir el hombre la descarga. Fue filmado este fusilamiento y he visto el espeluznante espectáculo y de ahí salen las imágenes que he usado para pintar este conjunto en unos grises azulados y en la pared algún verde esmeralda y también un rojo herrumbroso en la pared como de sangre coagulada.

Existe, además, una fotografía de la cabeza destrozada del hombre caído.

Pero no la he pintado.


Todos invitados.

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© Juan Abreu, 2006-2011