Estampas

1957

Dada la naturaleza de los cubanos, superficial y vocinglera, en lo referente al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre USA y Cuba, estamos olvidando lo fundamental. Y lo fundamental, queridos, es dar las gracias. Dar las gracias. ¿A quién? Pues al agente de la CIA que llevaba veinte años en las cárceles castristas. Obviamente. Según se informa, se trata de Rolando Sarraff Trujillo, un hombre que merece nuestro respeto y reconocimiento y al que deberíamos honrar públicamente y agradecer públicamente su sacrificio.

Así que, por favor, cállense un momento y organicen un acto multitudinario para honrar a ese héroe cubano (y norteamericano) que en territorio enemigo hizo un peligroso y eficiente trabajo a favor de la democracia y la libertad y contra la dictadura castrista. Ya sé que no es agradable mencionarlo, pero mientras todos nosotros tronábamos contra Castro desde prudencial distancia, él arriesgaba la vida en la isla por nuestra causa.

Según he leído, este agente de la CIA y de la Democracia y la Libertad fue quien puso al FBI sobre la pista de la espía arpía Ana Belén Montes y de otros connotados traidores. Sólo por haber ayudado a atrapar a la arpía Montes ya merece este hombre de la CIA nuestro eterno agradecimiento.

Yo propongo un monumento que lo honre en la Pequeña Habana y otro aún mayor en una futura Cuba libre.

1956

Ayer me llamaron varios amigos que, a pesar de mi conocido desinterés por los asuntos de la isla donde nací, me decían que tenía que ver a Raúl Castro y al presidente norteamericano Barack Obama, que iban a hablar a dúo por televisión. ¿Por qué he de ver esa mierda? Pensaba yo, que acababa de follar divinamente y me sentía en paz con la existencia, digamos. Pero. Cuánto me alegro de haberles hecho caso.

¡Porque gracias a ellos puede ver esa maravilla que fue la intervención de Raúl Castro en la televisión! No me refiero a lo que dijo, claro, sino a cómo lo dijo. Fantástico, inenarrable. Ya estaba a punto de apagar el televisor como a los diez segundos porque hace tiempo que no soporto más de diez segundos la contemplación de esa jeta de maricona asesina de Raúl Castro, cuando ¡albricias! ¡aleluya! ¡distinguí con la mayor claridad el negro glande de Bartolo en la garganta de Castro! ¡Estaba dando un discurso a la nación (por llamarla de alguna manera) sentado sobre la polla de Bartolo, convenientemente tendido debajo de la mesa! Polla que, claro está, le llegaba a la garganta.

¿Qué dictador ha hecho algo semejante en la historia de la Humanidad? ¡Santocielo! Sé que es una indignidad, pero estuve a punto de sentir admiración por Raúl Castro. ¡Toda esa polla! ¡Cuarenta centímetros! ¡En televisión! ¡A dúo con el presidente Obama!

Tamaño acontecimiento histórico, sí.

1955

De pronto, serán las cuatro, me pongo a pintar un autorretrato. De tamaño medio ochenta por ochenta centímetros. Se me ve de pie frente a una gran tela mirando al espectador la tela es por detrás roja y la madera del bastidor casi color naranja y bordes negros. La composición un poco como un trozo de Las meninas (guarden distancias) el trozo en el que se ve a Velázquez que nos mira y un fragmento del cuadro en el que trabaja. Yo también los miro a ustedes pero estoy desnudo del pelo al pito al que no he pintado completo porque no quiero humillar con sus excelsas dimensiones y hechura a las masculinas generaciones de amantes del arte por venir.

Tengo el brazo derecho a medio levantar y en la mano tres pinceles Me gusta cómo me va quedando la carne de la barriguita sobre todo el morado ombligo y los pezones de un rosa macerado y la sombra de la entrepierna y la expresión de mi rostro entre tierna y desolada la expresión de quien estuviera cagándose olímpicamente en la extinción.

Y el fondo verde. Verde veronés.

1954

Encuentro esta carta. La dejo aquí para que no se vaya a perder cualquier día de estos en que me ponga a borrar archivos viejos.

1953

La mañana gélida al menos para un tipo como yo así que hoy no saldré me mantendré a cubierto. Hago tres aguadas de una amiga orinando qué mujer adorable y le mando un mensaje para decirle ¡qué bella te ves! Tengo un sentido de la belleza felizmente amoral, como se sabe. Aprovecho el mensaje para solicitar que se haga una foto más o menos en la postura de la meona de Rembrandt y me dice que sí, que se la hará. Qué mujer, qué amigas.

Para estas aguadas he mezclado un poco de tinta roja y otro poco de tinta negra y con ese marrón poroso es que he ido haciendo.

Afuera ha empezado a caer una lluvia fina.

1952

Hoy hará Tania un ajiaco ¿cuánto tiempo llevo sin comer ajiaco? Veinte años al menos. Ayer fuimos a la Boquería a comprar todo lo necesario y antes estuvimos oyendo a María Teresa Vera. Cantamos y hasta hubo un momento en que lloramos un poco. Yo porque recordé que mi madre en el patio lavando ropa cantaba esas canciones y porque me recordé detrás de la puerta de la cocina inmóvil, escuchándola.

Vendrán los amigos y tengo buenos quesos y un vino alto y claro de la tierra de Cádiz. Y reiremos y sobre todo Víctor y yo odiaremos como se debe al enemigo aunque la mayor parte del tiempo he de ser sincero nos dedicaremos a adorar a las bellezas presentes con gran fervor.

Será un día glorioso.

1951

Me detengo un poco en los remansos y disfruto los retratos y las felices escenas de LOS BUENOS TIEMPOS. Pero. La gran corriente sigue naturalmente su marcha inexorable hacia el SUPERENSARTAJE. La semana que viene comenzaré un estudio en dos telas de cien por doscientos centímetros. Pintaré ahí las figuras del primer panel. En la tela de arriba las cabezas y en la de abajo los cuerpos.

Reinaldo, Fidel Castro, García Márquez, Raúl Castro, El Che y Chávez aunque Chávez sólo si al final cabe ese hijo de puta.

De esta forma aprovecharé dos telas en las que ahora hay cuadros que ya no me gustan y dispondré para estudiar el gran asunto de una superficie amplia que me permitirá acercarme de manera bastante holgada al primer panel.

Que es el panel crucial, digámoslo.

1950

Pla, a veces, me recuerda lejanamente al último Martí, al de los Diarios.

Canelones. Paso la tarde durmiendo. Teresa, fuera: silencio total. Delicioso. No ha llovido, pero mucha niebla y frío. Me despierto a las siete y media y trabajo, en la cama, un rato. Carta de María: mamá es como el cristal.

Claro que la prosa de Pla es la de un hombre doméstico y bien alimentado, mientras que la de Martí es la de uno cuyo cadáver va a ser expuesto en la plaza pública por sus enemigos, que lleva un arma al cinto tiene agujeros en los zapatos y pesa cincuenta y ocho kilos, un hombre que a los cuarenta y dos años ya ha escrito casi quince mil páginas y ha desembarcado en una isla a morir; y evidentemente la prosa de un hombre que cree aún que la palabra puede de alguna manera cambiar el mundo.

A lo alto de mata a mata colgaba, como cortinaje, tupido, una enredadera fina; de hoja menuda y lanceolada. Por las lomas, el café cimarrón. La pomarrosa, bosque. En torno, la hoya, y más allá los montes azulados, y el penacho de nubes. En el camino a los Calderos de Ángel Castro, decidimos dormir, en la pendiente. A machete abrimos claro. De tronco a tronco tendemos las hamacas: Guerra y Paquito por tierra. La noche bella no deja dormir. Silba el grillo, el lagartijo quiquiquea, y su coro le responde: aún se ve, entre la sombra, que el monte es de cupey y de paguá, la palma corta y espinada; vuelan despacio en torno las animitas; entre los nidos estridentes, oigo la música de la selva, compuesta y suave como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y mínima; es la miríada del son fluído: ¿qué alas rozan las hojas?

1949

Hace horas bate el viento y como siempre que me deprimo comienzo a gritar en mi cabeza: ¡a trabajar a trabajar! Y eso hago, me pongo a trabajar. Que es mi manera de Entretenerme y de esquivar la lucidez. Las nubes barren el horizonte y me siento a hacer tintas he de aprender a dirigir el agua y para eso hay que dominar sus tiempos.

La estética es un logro moral, pienso para consolarme.

Sí, ya, y qué.

1948

El chimpancé que somos (bien vestido y perfumado, eso sí) es un animal violento. Y territorial. Y posesivo. Su hembra, su chocho exclusivo, su camada. Etcétera. Dicho esto, no sé si en Suecia o en Alemania matan los hombres a más mujeres que en España. Ni me importa. Lo que sucede en España es una matanza ¿y qué más da si en otros lugares matan más? De qué le sirve eso a las muertas o a sus hijos o a sus padres? Para ellos eso es mierda estadística. Para mí también.

De la Ley española las mujeres deben esperar poco. Comprensivos con el asesino, despreciativos con la víctima, parece ser su lema.

¿Qué hacer? Pues propongo echar una mano a la Evolución, que ya va tardando.

Las mujeres deberían armarse. Y eliminar en defensa propia al chimpancé violento y territorial antes de que este las acuchille les dispare o las mate a palos.

A ver si dejamos atrás al chimpancé de una vez.

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© Juan Abreu, 2006-2011