Estampas

1930

Y ya que hablo de jerigonzas releo a veces algo que he escrito y comprendo lo bien que me ha venido, para hablar de temas sexuales, la jerigonza española. La jerigonza cubana, aunque pensándolo bien la cubana no es ni jerigonza es un dialecto de una jerigonza en cualquier caso, me resulta chirriante y vulgar y como que destila cierta bajeza. Singar, por ejemplo, me cuesta escribirlo. Sin embargo follar me sale como si nada. Es una palabra bonita follar, así como gilipollas que me encanta y chorrada qué palabra estupenda para no hablar de fardar qué linda.

Pero. No soporto polvo que es una palabra muy desafortunada y hasta estúpida para designar el acto humano supremo, tampoco tío, que los españoles sueltan cada dos por tres y que los hace lucir como analfabetos y como subnormales a mi modo de ver.

Lo mejor es ir mezclando de aquí y de allá y escribir naturalmente sin respeto alguno por regla o convención y escribir como a uno le dé la gana y sobre todo escribir sabiendo muy bien que no hay nada sagrado.

1929

El periodista Sostres se ha declarado hijo del delincuente Pujol y reivindica en un artículo publicado en una hoja parroquial subvencionada su orgullo tribal. El periodista Sostres tiene razón cuando afirma que Pujol el Viejo es el máximo responsable de la involución catalana: de ciudadanos libres a monos abanderados. El periodista Sostres, aclaremos, habla de la involución catalana como si fuese una gran cosa y no la degradación que es.

Pujol el Viejo organizó, financió (con dinero español, mayormente) y alimentó durante tres décadas, (con gran ayuda de una suicida negligencia gubernamental española) la reconstrucción tribal catalana. Que se había diluido bastante, por fortuna, en la marea civilizadora de la llamada Transición. Hubo generosidad allí, pero también ingenuidad criminal de parte de los que creyeron que se podía contentar a los jefes de tribu catalanes y vascos. No se puede esperar limpieza ni altitud moral de un nacionalista, es decir de un mono tribal, pero los políticos españoles de aquel momento prefirieron contentar al mono tribal, y así nos va.

La obra de Pujol el Viejo ha traído como consecuencia generaciones de catalanes nacionalistas cada vez más tribales, xenófobos y engreídos, gente pito fláccida, llorica y sentimental que pretende convertir el folklor catalán y la jerigonza catalana en algo sagrado.

De ahí Sostres.

1928

Ya en el AVE voy pensando en la elegancia de Madrid y en su aire fino y como regreso a Barcelona no puedo dejar de pensar en la vulgaridad butifarresca que se ha ido apoderando de lo que, antes, fue una ciudad tan bonita. Es cierto que Barcelona es Gaudí y poco más, pero, cuando llegué hace casi veinte años, tenía cierto encanto. Una ciudad de provincias, es verdad, pero amable y que parecía ir civilizándose. Pero. Un siniestro proyecto tribal ha destruido ese impulso civilizador que era evidente hace veinte años y hoy se ha reducido a un borboteo grotesco profusamente abanderado y al sonido gutural de una tribu y se ha reducido a un sentimentalismo flatulento. Es lo de Cuba, pero con comida, por ahora, y en plan la Banda de la Butifarra y no La Gran Revolución Proletaria.

El paisaje corre raudo y me alejo de la bella Madrid una ciudad donde se come y se folla espléndidamente una ciudad que es una ciudad y su luz grandiosa y su gente acogedora y una ciudad que resuma diversidad y civilización y una ciudad que se ha propuesto, resulta evidente, alejarse de la caverna.

Y yo aquí volviendo al proyecto tribu y a sus monos patrióticos en el poder, santocielo.

1927

Una gran ciudad es aquella en la que puedes ver la Colección Abelló y luego dar un delicioso paseo de apenas diez minutos por avenidas espléndidas y ver a Sorolla en la Fundación Mafre.

Con Sorolla me pasa siempre lo mismo, transcurrido el primer impacto luminoso de su extraordinaria habilidad para el color y la luz, me digo que es algo provinciano. Bacon o Picasso quieren decirnos quiénes somos y quiénes podemos ser, intentan cambiar la forma en que vemos el mundo; Sorolla se conforma con la anotación local. Rutilante anotación local, eso sí. Pero. Carente de ambición. Si la pintura es un instrumento de transformación de la cultura humana y de la especie (que lo es, creo), entonces no puede reducirse a retratar hermosamente la realidad. Bueno, puede, y con excelentes resultados pictóricos como Sorolla demuestra.

Pero haciéndolo renuncia a su propósito fundamental.

1926

En la Colección Abelló hay muchas obras maestras pero donde yo me detengo largo rato es ante la Niña con vestido rojo (Dolly, hija del pintor) de Kees Van Dongen. Y eso que hay un formidable tríptico anaranjado de Bacon y un Modigliani tibio y sonoro y un trémulo Van Gogh y unas teticas delicadas de Balthus. Pero. Van Dongen. Ahora pienso que tuve frente a ese cuadro una especie de epifanía. Como si viera al fin la pintura.

Y aún no lo sé allí de pie extasiado pero cuando vuelva al estudio pintaré a Daniela como si fuese la niña de Van Dongen.

1925

Madrid es una ciudad que embellece a cada viaje. Nos alojamos en pleno barrio de Salamanca y tenemos suerte, nos tocan días de sol y el frío es muy soportable para estas fechas. Tanto que de noche abrimos los ventanales del balcón y lo veo entrar desde debajo de la manta, antes de quedarme dormido.

Hemos venido a ver la Colección Abelló, y Sorolla y Estados Unidos, superior a la primera, según me dice un amigo.

La primera noche hacemos el aperitivo en el Marcano. Nuestro Espada ordena como es natural lo mejor y me produce gran satisfacción viajar cual rémora pegado a su barriga y qué amabilidad la madrileña y qué reconfortante ver cómo los del lugar lo saludan y se preocupan por complacerlo y lo acogen como se acogerían a sí mismos. Espada es un ciudadano de España que es un país y no esa monserga de país de países, puedo verlo.

Y del Marcano, casi a regañadientes, a cenar con La Giganta. Y a mi lado en la mesa una hermosa sumisa jovencísima y pelirroja con su cinturón de castidad y todo.

Y la llave al alcance de la mano, por suerte.

1924

El estudio, noviembre.

1923

Y con el invierno como debe ser llega la última película de Iñaki Arteta sobre ETA. 1980. Arteta es un hombre que merece un monumento. Un hombre que se niega a olvidar toda esa abyección del llamado pueblo vasco más conocida como ETA.

Sí. Hay que decirlo todo. ETA no fue sólo una banda de asesinos ideologizados de izquierda, también fue (y es) un caso de suciedad moral multitudinaria.

A mí siempre me ha parecido más asqueroso, por usar una palabra suave, la complicidad de una enorme cantidad de vascos con los asesinos, que los asesinos en sí. ¿Cómo pudieron tantos vascos burlarse de los hijos de las víctimas de las madres de las víctimas de los hermanos y mujeres de las víctimas, cómo pudieron tantos, tantísimos vascos, someterlos a un acoso y a un desprecio de tal magnitud que obligó a muchos a escapar a otras regiones de España? ¿Cómo pudieron tantos políticos vascos apoyar y justificar a la banda asesina y usar sus crímenes para obtener prebendas y mayores cuotas de poder autonómico del Estado español?

Esta falla moral pesará siempre como una pesada losa sobre todo vasco honrado.

En 1980, cuando ETA convertía España y la región española llamada país vasco en un matadero, 125.000 cubanos huíamos de la dictadura castrista a bordo de frágiles embarcaciones. Y en los campos de Cuba entrenaba el castrismo a los asesinos de ETA.

Quiero decir que las víctimas de ETA son mis hermanos.

1922

Ya la parra está roja y el jardín blando como ocurre siempre que llega el invierno. Y ha vuelto el grato rito del sofá y la manta y el roce de las hojas. El tiempo pasa cada vez más de prisa y ya no alcanzo a ver sus piernas como solía. Cuando era joven recuerdo podía verle el culo y las tetas y cuando tenía quince años un día nunca lo olvidaré conseguí verle el rostro aterrador.

Siempre me ha interesado mucho lo del tiempo y mis lecturas científicas de los últimos años han conseguido incluso acrecentar ese interés. Mientras más entiendo o creo entender no es necesario decirlo el asunto se torna más y más desolador. Sobre todo teniendo en cuenta cómo la ciencia alterará dentro de dos o tres décadas nuestra relación con el tiempo y teniendo en cuenta que los seres humanos de mi generación son posiblemente los últimos condenados a un deterioro físico tradicional y a un envejecimiento tradicional. La ciencia puede ahora salvarnos de una enfermedad y puede ofrecernos algunos años más de vida pero no puede aún posponer sustancialmente nuestra muerte. Digamos cincuenta o cien años que ya es un período que podría cambiar nuestra manera de vivir.

1921

Después de treinta años de lavado de cerebros en las fábricas de catalanes antiespañoles que son las escuelas catalanas, después de comprar y someter a la prensa catalana, después de sembrar el racismo lingüístico gubernamental (aquí no trabajas si no hablas catalán y además te pongo una multa si tienes un negocio y no rotulas en catalán), después de condenar al silencio (o a la fuga) a los intelectuales antinacionalistas, después de una campaña propagandística antiespañola que dura décadas y ha costado miles de millones de euros, y después de treinta años de cobardía, chanchullos y compadreos de los Gobiernos españoles con los nacionalistas catalanes, después de todo eso, el independentismo catalán sigue siendo un delirio mayormente rural y minoritario. Según los datos.

Hay motivos para el optimismo.

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© Juan Abreu, 2006-2011