Estampas

1851

Como les decía a mi cerebro se le ocurren todos los días nuevos proyectos y hoy venía del mercado fui a comprar unos calamares frescos que de pronto me entraron ganas de comer calamares frescos, cuando mi portentoso cerebro empezó a pintar. No sé qué hacer con mi cerebro, es algo asombroso que va a su aire desafiante y raudo y yo detrás haciendo, de manera bastante patética, lo que puedo. En fin que estos cuadros serían parte de una serie nueva titulada MECAGOENTUPUTAMADRE y que estaría formada por retratos del Líder de los cuales pintó mi cerebro mientras conducía tres o cuatro. Tres o cuatro. Alucinante.

Ahora que ya estoy en casa haré unos bocetos para que no se escapen del todo. Son retratos a la manera del SUPERENSARTAJE pero con variantes muy interesantes por lo que he podido ver. Sin relación alguna con la serie de retratos en blanco y negro que he estado haciendo que son retratos relacionados con el reproducir y con el placer y, sobre todo, sobre todo, con el detener.

1850

Como les he dicho trabajo en una nueva versión de la defecación de Alicia Alonso (su nacimiento, quiero decir, porque si algo resulta evidente es que la Revolución no pare a sus hijos, sino que los caga). Podría hacer (todos los días a mi gran cerebro se le ocurren muchos nuevos proyectos), un grupo de obras no al margen sino paralelo a la PERIFERIA al que podría poner por título CAGAVOLUCIÓN o algo por el estilo y en todas las obras aparecería el Líder cagando a alguno de sus cómplices y palafreneros más relevantes y, resumiendo, a todos los lameculos que le han salido al Líder a lo largo de los años.

Pero, ay, sería una serie inmensa y ya tengo demasiado trabajo.

Puedo escuchar el multitudinario suspiro de alivio de los lameculos en cuestión. Pero no se apresuren a suspirar aliviados lameculos, que no la serie entera pero algunos cuadros pintaré.

No estaría mal porque toda la canalla política artística literaria y esbírrica revolucionaria en general sería pintada ensartada en el SUPERENSARTAJE pero además cagada en esta otra serie.

Santocielo si pudiera reunir a un grupo de pintores y que vayan pintando todo lo que se me ocurre.

Portentoso, sería.

1849

Encuentro a veces en las llamadas redes sociales diatribas bastante subnormales en general contra mi amiga Zoé Valdés. No me refiero sólo a las que escriben los agentes del castrismo, que son muchos y no descansan, sino a gente común y corriente, exiliados a veces y a veces gente de allá. No se trata de críticas a la obra de Zoé, o a sus posiciones políticas, que siempre serían saludables, sino de excrecencias rastreras.

Responder a esa chusma, policiaca o civil, exiliada o interior, es disminuirse, así que no comentaré nada más acerca de esas imbecilidades a las que aludo al principio.

Hay, naturalmente, mucha envidia y muchos envidiosos del espectacular éxito que ha tenido y tiene en todo el mundo la literatura de Zoé, detrás de estos ataques. Y está la policía cubana, naturalmente. Pero eso no es todo.

Lo peor del castrismo no es su malignidad evidente sino la vulgaridad la pobreza moral y la estupidez con la que ha contaminado a varias generaciones de cubanos a lo largo de su siniestra existencia.

1848

Bueno bueno agosto se acaba y me acerco al primer panel del SUPERENSARTAJE, que comenzaré en octubre, creo. Sigo pintando cabezas y aún me quedan algunos chochos por pintar para alcanzar la cantidad adecuada. No te desvíes, me dice un buen amigo algo alarmado por estas actividades aparentemente desvinculadas de la PERIFERIA pero puede estar tranquilo porque todo en esta epata de mi vida es PERIFERIA todo lo que me concierne es PERIFERIA y hasta cuando me como un coño ¿qué otra cosa puedo ser sino PERIFERIA?

Por otra lado, quiero agradecer hoy aquí a todas las damas que enviaron fotografías de sus chochos y a las que me han escrito ofreciéndose para participar en la serie de retratos de chochos. Y sobre todo a las que han acudido al estudio a posar mujeres libres que son las más bellas que existen. Un chocho es un chocho no un referente moral y estas mujeres extraordinarias lo saben muy bien y por eso son tan hermosas y tan moralmente superiores.

1847

Soy un hombre blando. Pero, he visto el video de la decapitación del periodista Foley. Un video muy poco medieval, por cierto. ¿Primitivismo? Pero sólo en el sentido en que Dios es siempre, lógicamente, una idea primitiva. Suele decirse que los adoradores más extremos de Alá (y los otros todos adoradores de Alá, a su pasiva manera) quieren devolvernos al Medioevo. No es verdad, quieren llevarnos a un sitio mucho peor, un sitio donde la tecnología viva en armonía y esté al servicio de la barbarie religiosa.

Mirando a Foley arrodillado en la arena pensé sobre todo en que Dios es una muy mala idea. Y en que los hombres libres no tenemos otro remedio que matarlo definitivamente antes de que nos corte la cabeza a todos.

1846

El estudio, agosto.

1845

Y una última cosa, antes de abandonar esta ridícula cháchara: lo de la felicidad. A la felicidad le sucede lo mismo que a la continuidad, que no existe. Sólo fragmentos.

E incluso respecto a esos fragmentos “felices” albergo mis sospechas. Tengo un amigo que suele gritar en ciertos momentos de exaltación placentera ¡qué feliz soy! y siempre me llama la atención que el grito que le sale es el grito de un hombre desesperado.

1844

Y está el asunto del movimiento. Mientras transcurra el tiempo hay movimiento. El mundo y sus cosas pasan, y no hay manera de detenerlos. Salvo en el objeto artístico, tal vez.

Hay en el objeto creado por el artista cierta victoriosa fijeza.

1843

¿Por qué la falta de continuidad es tan difícil de sobrellevar? Porque sin continuidad no hay sentido. El sentido requiere de la continuidad en cuanto esta es, fundamentalmente, orden. Y como van apareciendo más y más pruebas científicas del carácter ilusorio del yo (que es la máxima aspiración al orden), vamos perdiendo la batalla por el sentido en el territorio de la existencia consciente. Para el orden y el sentido ya sólo va quedando la construcción cultural. Y la fantasía religiosa. Pero la fantasía religiosa es en el fondo anticivilizatoria y con frecuencia promueve la renuncia al progreso, la miseria sexual, la violencia y la cobardía intelectual. Así que a gente como yo sólo le queda la construcción cultural.

Es decir la ilusión de continuidad, y a fin de cuentas la ilusión de orden y de sentido, que proporciona el arte.

1842

Y hablando de ilusiones, tomemos por ejemplo el concepto de eternidad. Se usa con frecuencia respecto al arte. Pero todos sabemos que eternidad no es más que una palabra, como tantas, que no significa nada. El propósito principal del lenguaje es engañarnos. Lo que me lleva a la continuidad, que tampoco existe, porque si algo es evidente en la vida es que sólo hay fragmentos. Nada de continuidad. Sólo fragmentos. Y uno que, en algún momento, lo comprende. Vivimos en esos fragmentos que identificamos con el “presente” y después sólo quedan restos, con los que construimos historias (¿qué es una historia sino una sinapsis?) para engañarnos respecto a la falta de continuidad, que es muy difícil de sobrellevar.

Los artistas, además, construimos objetos culturales con esos restos que deja la ausencia de continuidad.

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