Estampas

El emanador descansará unos días.

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Domingo, 19 de agosto de 2018

Hoy al amanecer he recordado la última vez que vi a Lydia Cabrera. Había dejado su apartamento en Coral Gables (María Teresa había muerto y a Lydia le costaba cada vez más valerse por sí misma) y se había mudado con la profesora Isabel Castellanos que la cuidó con devoción hasta el final. Isabel vivía en uno de esos barrios vallados apacibles y arbolados que eran por aquella época relativamente nuevos en Miami. Cuando llegué, Isabel me dijo que nuestra amiga estaba bien, pero que se apagaba. Encontré a Lydia en la cama, donde pasaba la mayor parte del tiempo, delgada y débil pero lúcida y los ojos tan extensos como siempre y sus manos venosas y manchadas y su sonrisa de quien ya sabe. En las paredes el retrato de su amada María Teresa y sus piedras pintadas sobre una mesilla. La habitación era agradable y confortable y el aire verde. Me senté al borde de la cama un momento y me dio su mano y nos dijimos frases de ocasión, supongo, la verdad es que no recuerdo lo que hablamos. Recuerdo eso sí su voz raspada y burlona al fondo donde importa su voz que ahora escucho.

Yo la quería.

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Sábado, 18 de agosto de 2018

Sentado en la cocina leo que Vasili Blojin, general rojo de la NKVD, se encargó de asesinar a miles de oficiales polacos. El rojo Stalin firmó la orden y: “Blojin se trasladó hasta el campo de concentración de Ostashkov, donde junto con otros dos agentes de la Cheka acondicionó un barracón con paredes acolchadas e insonorizadas y decidió imponer una cuota verdaderamente estajanovista de doscientas cincuenta ejecuciones cada noche. Se llevó consigo un delantal de cuero y una gorra de carnicero que utilizó para llevar a cabo uno de los actos más prolíficos de asesinato en masa que haya ejecutado un solo individuo, matando a siete mil hombres exactamente en veintiocho noches, con una pistola Walther de fabricación alemana, para evitar futuras identificaciones”.

El rojo Blojin recibió las siguientes condecoraciones y distinciones: Medalla al Trabajador de la Cheka; Orden de la Estrella Roja; Orden de la Bandera Roja (dos veces); Orden de la Bandera Roja del Trabajo; Orden de Lenin.

Y en España ser rojo es muy guay. Qué guay.

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Viernes, 17 de agosto de 2018

Ya he leído 460 páginas del libro de Sebag Montefiore y voy sacando algunas conclusiones, entre ellas, esta: Stalin no asesinaba por ideología ni por racismo ni por ningún motivo decisivo, mataba sin razón (y algún placer, creo), mataba porque podía y porque le divertía disponer de la vida de otros y sospecho que para entretenerse. Stalin no era un asesino, era EL asesino. Indiferente, implacable, cruel, casual. Ya saben ustedes que me gusta comparar dictadores y asesinos y aunque aún no he terminado el libro, me faltan 300 páginas, estoy completamente seguro de que Stalin, comparado con Hitler, fue un asesino más auténtico. Voy leyendo y recorriendo podría decir el escenario y los campos y las ciudades y las aldeas rusas y soviéticas y todo hasta donde alcanza la vista anegado en la bajeza, la ineptitud, la zafiedad y la vulgaridad beoda rusa y soviética y anegada en sangre, naturalmente. Y no puedo dejar de preguntarme qué clase de basura tiene que ser la llamada Humanidad para que Stalin y su camarilla de rufianes, asesinos, violadores de niñas, degenerados, canallas e imbéciles es decir su bando comunista y socialista y la izquierda que representan haya pasado a la Historia por el lado bueno, progresista, de la Historia. Y no puedo dejar de responderme basura de la peor especie de la más infecta basura (siempre liderada por la intelectualidad y por los escritores y poetas, gentuza infaliblemente al servicio de lo peor) esa clase de basura hemos sido.

Y somos.

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Jueves, 16 de agosto de 2018

Apenas salidos de un cuentito de Aramburu en el periódico, nos endilga el periódico un cuentito de Padura. Generalmente, no leo nada de los suplementos de verano de los diarios españoles, pero esta vez me llamó y llama la atención que nos endilgue el periódico a Aramburu y a Padura de seguido; uno, novelista del Perdón entre asesinos patriotas vascos (¡todos vascos!) y sus víctimas, y otro, novelista del Perdón entre asesinos patriotas cubanos (¡todos cubanos!) y sus víctimas. Es decir dos sentimentalizadores literarios del crimen en nombre de la Patria y la Tribu.

Es el azar lo sé. Pero. Curioso, ¿no?

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Miércoles, 15 de agosto de 2018

En estos días el barrio de Gracia en Barcelona queda reducido a un orinal. Comienzan las llamadas Fiestas de Gracia. No es que el resto del año sea otra cosa, pero durante las llamadas Fiestas de Gracia, se nota más. Ya sólo se puede acudir a esas Fiestas de Gracia con careta antigás por la peste a orina y el hedor a porro y a vómitos y además está la contaminación visual. Los vecinos adornan las calles con enormes retratos de notorios asesinos como Arafat, el Che Guevara y Fidel Castro.

Aunque no lo parezca le tengo algún cariño al barrio de Gracia por mis primeros años en Barcelona cuando aún no era un orinal lleno de okupas y porreros cuando yo iba al cine Verdi y después de la película a comer a beber cerveza y a ver a las muchachas, que todavía no iban con el pelo cortado a machetazos ni llenas de pinchos en las orejas o argollas en la nariz como vacas ni parecían tener todas sarna ni iban vestidas como adefesios. También lo del cariño porque en mi novela satírica, Rebelión en Catanya, sobre el nacionalismo y las tribus (especialmente la catalana) hay una escena fundamental (la agonía de Adánico Florete) que tiene lugar en el barrio de Gracia, y esta es una de las escenas del libro que más me gusta. Y haré una confesión: así me gustaría morir. Lo de morir en una cama apaciblemente está muy sobrevalorado.

Qué bonito era el barrio de Gracia y ahora ya no es más que un basurero. Qué razón tenía Chinua Achebe todo se desmorona.

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Martes, 14 de agosto de 2018

El periodista Espada cree que ahora en el diario socialdemócrata El País se piensa y se escribe con pelos en la lengua. Yo creo que tiene razón. El País, en su decadencia de 169 portadas (y el atroz silencio de su plantilla) piensa y escribe de forma ya exclusivamente hirsuta. Qué prosa puro pelo. Yo al principio pensé que era por contagio tras la llegada de Jabois, del que ya sólo escribe la barba, pero el asunto es mucho más grave. Yo soy de chochos peludos, como se sabe, un chocho rasurado para mí es medio chocho (excepto el de La Giganta). Pero. Una cosa son los chochos y otra el periodismo. Así que. A pesar de esta inclinación mía a abrirme paso entre la maleza en busca de los tesoros y de la fuente de la juventud, creo que el periodista Espada tiene razón al definir y describir el problema de El País. Ya ese periódico es todo pelo sin rastro del rasgo apolíneo que distingue a cualquier periódico que se respete y que merezca ser respetado. Ya no se trata de las tonterías que suelen escribir Grandes o alguna otra jamona eterna aspirante al konsomol, es algo que atraviesa la estructura mental de El País como una trama cerdosa e impide la claridad expresiva y de pensamiento. ¡Que el gran diario español haya quedado reducido a una bola de pelos bucales!

Qué tiempos.

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Lunes, 13 de agosto de 2018

Dijo la periodista Landaluce hace unos días algo extraordinario dijo que los llamados progresistas es decir toda la izquierda más aquí o más allá son en realidad pobresistas. Es verdad. Lo que ha traído el progreso a la Humanidad es el capitalismo, es decir la derecha, el gran enemigo de los izquierdistas. El izquierdismo ha traído y sigue empeñado en traer pobreza y miseria a la Humanidad. El capitalismo es progreso, sus enemigos atraso. Véase la Historia. Eso de pobresismo, que todos deberíamos comenzar a usar en vez de progresismo o izquierdismo, es un gran hallazgo (la Real Academia debe aprobarlo de inmediato) y desde aquí aprovecho para felicitar a la periodista Landaluce.

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Domingo, 12 de agosto de 2018

Crecí en un barrio pobre y periférico como se dice ahora y lleno de matones. Ahí aprendí de malas maneras la forma de ejercer el poder de los matones: se reduce a amenazar con la violencia o a ejercer la violencia. Después tuve oportunidad de estudiar muchos años la conducta de los matones porque en la isla donde nací un matón se hizo con el poder e impuso una dictadura de matones. Cuando los Castro llegaron al poder Cuba dejó de ser un país y se convirtió en un barrio pobre y periférico regido por un matón. Hablo de esto porque leo que los matones de los lazos amarillos, es decir los separatistas golpistas antiespañoles catalanes, golpearon a un señor en Lérida. No voy a decir (aunque lo pienso) que lo mejor que podría haber hecho el señor en cuestión es devolver el golpe al matón, pero sí diré que según mi copiosa experiencia con matones los matones el único idioma que entienden es el de la violencia. Cualquier otra medida lo que consigue exclusivamente es exacerbar su agresividad y su prepotencia.

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Sábado, 11 de agosto de 2018

Dicen que el Mosad está eliminando a terroristas palestinos y a generales sirios y gente así. Qué maravilla. Mi agradecimiento no tiene límites. Qué sería de nosotros sin el Mosad. Quién llevaría a cabo esas acciones sanitarias. ¿España? ¿Europa? No me hagan reír. Lo que hace España y Europa es financiar a los terroristas, darle dinero a Hamás y anexos y periféricos. Hasta ¡microcréditos! (que usaron para preparar el atentado) dieron en España, se ha sabido hace poco, a los terroristas musulmanes que atentaron en Barcelona. A ese nivel de estupidez, sumisión y temor al musulmanerío se ha llegado en España y en Europa. Siempre he tenido gran respeto y admiración por el Mosad, que más que un Servicio de Inteligencia veo como una organización dedicada a mantener cierto nivel de sanidad en el mundo.

¡Gracias, gracias!

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