Estampas

1990

Aparece Lezama Lima. Estará debajo, al pie del primer panel la cabeza ladeada y mirando algo socarrón cómo el pito de Reinaldo sale del primer panel para ensartar al Líder que estará en el segundo e infernal segundo panel. Acuoso será (ya va siendo) este primer panel como está planeado y detrás de Reinaldo un bosque creo y debajo de un árbol tal vez esté Virgilio Piñera, aún no lo sé con certeza el cuadro se hace y se deshace en mi cabeza a una velocidad portentosa. Lezama y Virgilio los dos principales maestros de Arenas lo acompañarán como debe ser en este ajuste de cuentas es lo moral y lo justo también ellos fueron víctimas del Líder y fueron aplastados por el Líder y por el horror generado por el Líder y su así llamada Revolución.

Por otro lado, siempre he pensado que Fidel Castro es una maricona encrespada e histriónica y sobre todo frustrada y que si la burguesía cubana no hubiera sido tan imbécil y tan suicida Fidel Castro y su hermano Raúl hubieran terminado en algún espectáculo de travestis en aquella Habana fabulosa que a estas alturas parece que nunca existió. El Dúo Locas de Oriente, o algo por el estilo.

En consecuencia no deja de provocarme cierta estupefacción que en mi SUPERENSARTAJE aparezca Fidel Castro no degollado o fusilado o torturado sino ensartado analmente que estoy seguro que es algo que le encantaría.

Es raro esto del arte.


Cabeza de Lezama. SUPERENSARTAJE (ESTUDIO). Primer panel, fragmento. 100 × 200 cms. Oil on canvas. Work in progress.

1989

Habrá además una escena de chupamiento nocturno. En medio de las montañas. Tela de ochenta por ochenta. Dos guerrilleros, héroes de una popular revolución, que flotan chupándose en la oscuridad después de haberse alejado un poco del campamento, se intuye.

Alguien podría pensar (hasta yo mismo) que los protagonistas del furtivo acoplamiento son Fidel Castro y Ernesto Guevara el famoso Ché. Bueno. Sí. Pero. No exactamente. Ante todo bajeza colectiva y tribal vulgaridad y ante todo como es evidente muerte y destrucción.

Son cuadros agresivos, me dice un galerista. No. Mis cuadros son risitas y hasta muecas dolorosas pero sobre todo espacios de una intensa ingenuidad. Y el horror y el ridículo confluyendo no puedo dejar de repetirlo. Y un uso del color que desarma toda violencia y la hace luminosa crema algo amarga eso sí.

Y mi vida naturalmente.

1988

Es casi imposible hacer una pintura nueva. Básicamente, porque una pintura nueva ha de ser una pintura que nos disguste. Nada que te guste, que esté en consonancia con tu sentido estético enraizado y pautado puede ser nuevo. Lo nuevo si llegas a hacerlo debe desagradarte de entrada.

Hay que tener mucho coraje para pintar algo nuevo sobre todo coraje para dejarlo en la tela y no arreglarlo, es decir echarlo a perder es decir convertirlo en algo aceptable para tu sentido estético domesticado y en algo aceptable para la manada general.

1987

Los dos primeros paneles cada vez más nítidos. No sé si he dicho que mi plan ahora es pintarlos en telas de un metro por dos. Por separado. Así me ahorraré el problema de la instalación de la estructura necesaria para una tela de dos por cinco metros. Un incordio y una considerable pérdida de tiempo y dinero.

Pintando los paneles por separado, puedo agrupar hasta tres de ellos en la pared del fondo del estudio. Aunque pintarlos de dos en dos bastará. Creo. Colocarlos en el fondo del estudio, además, me permite alejarme lo suficiente de las telas para tener una perspectiva general apropiada.

Dicen que Ensor pintó su Entrada de Cristo en Bruselas desenrollando la tela y sin poder ver el conjunto y el resultado fue una obra maestra pero yo no tengo el talento de Ensor, naturalmente.

El primer panel acuoso y el segundo infernal es lo que tengo hasta el momento. Los voy pintando a todas horas en mi cerebro una y otra vez.

1986

Sigo pintando el SUPERENSARTAJE. En mi cabeza, que es donde tiene que ser pintado en primer lugar. Ha ido cambiando. El primer panel, el de Reinaldo, ahora tiene un fondo boscoso y es posible que aparezcan de alguna forma en él como estatuas o como divinidades no lo sé con claridad Virgilio Piñera y Lezama Lima. Será un panel diáfano aguado podría decirse y soplará una brisa y se escuchará al fondo un rumor de río y de pasto. Y la crema de un cielo tierno.

Este primer panel contrastará con el segundo panel dedicado a Fidel Castro que será según lo que tengo bocetado y lo que mi cerebro va moldeando un monstruo mitad asesino desdentado mitad máquina de guerra en medio de un paisaje infernal que siempre se me parece al Triunfo de la muerte de Brueghel cuando me viene a la cabeza.

No hay forma más acertada de representar a Fidel Castro que como emisario del triunfo de la muerte porque ese hijo de puta es y siempre ha sido sólo muerte y destrucción.

1985

Veo The Imitation Game. La película bien y siempre es un placer ver a Cumberbatch. Pero. Lo que le hicieron a Turing, por maricón. Uno de los hombres más brillantes que ha producido la especie, humillado, medicado y castrado químicamente, por maricón.

Dicen que Turing se suicidó (o lo suicidaron), comiéndose (o haciéndole comer) una manzana con cianuro. También dicen que su muerte fue accidental. Da igual. Lo que le hicieron a Turing, por maricón, es lo que me interesa. Cómo lo aniquilaron por maricón, a fin de cuentas.

También me interesa mucho lo del indulto o perdón concedido a Turing, en 2013, por la Reina de Inglaterra Isabel II. Sí. La Reina perdonó al maricón. Seamos magnánimos, perdonemos al maricón. Sí, sí, la Gran Inglaterra y su Reina perdonan al maricón.

No hay ninguna aristocracia que no sea la de la inteligencia y la del talento, es decir la aristocracia que tenía Turing, al que Inglaterra humilló y aniquiló. Por maricón. Pero. La Reina perdona al maricón. Uno pensaría que es Turing quien debe perdonar a la Reina Isabel II y a Inglaterra. Pero no. La Reina es quien lo perdona por maricón indecente y suicida. ¿Demencial, no?

La Reina de Inglaterra, que no ha visto una polla (no digamos ya en su culo, en ninguna parte) desde hace siglos, perdona a Turing. ¿A qué se debe esta indecente decisión? Miro un retrato de la Reina Isabel II tratando de descifrar el enigma. La miro un par de minutos, más no se puede ¿Quién puede resistir más de dos minutos esa cara de Vieja Bruja y esa cara de yegua desesperada por ver una polla que tiene la Reina?

No yo, naturalmente.

¿Por qué la yegua falta de polla Isabel II de Inglaterra cree que puede perdonar a Turing?

Han pasado casi veinticuatro horas desde que salí del cine y no puedo quitarme esa pregunta de la cabeza.

1984

A las dos de la madrugada me fui a la cama así que dormí hasta las diez. Sin abrir los ojos estiré la mano y ella ya no estaba pero al rato vino y puse mi cabeza en su pecho y enroscamos pies y manos que es lo que hacen nuestros cuerpos siempre que pueden el amor es el cuerpo del otro todo lo demás son sandeces. La huelo qué sería yo sin su olor y de su boca las dulces vaharadas. Aquí podría estar mil años oliéndola nada más que eso. Pero la vida es cruel y si uno se atreve a quitarle la cáscara (cosa que no recomiendo) absolutamente estúpida así que al rato tengo que levantarme.

Bajo a desayunar y siento correr el agua de la ducha en el piso de arriba lo de ser humano está muy sobrevalorado cuánto no preferiría yo ahora mismo ser el agua que moja su cuerpo. Pienso eso pero al momento me digo que si fuera agua no tendría polla y entonces lo de ser agua ya no me parece tan deseable.

Ha salido el sol. Leo el periódico. Cuántas chorradas. Hace poco se fue a la competencia un columnista famoso más que nada por guaperas y por la barba, aunque a veces era ingenioso es verdad. A las mujeres les encantaba, nada que ver con lo que escribía, juicios vaginales mayormente. Pero se ha ido a la competencia. Y el que han puesto en su lugar es francamente subnormal. Yo estoy de acuerdo con pagar por leer periódicos. Pero.

Hoy pintaré un rato después del almuerzo quiero empezar el cuadro que donaré al Museo Nacional de Cuba, dos héroes de la Patria chupándosela uno al otro, ya lo saben.

Y como es sábado, si acabo de trabajar temprano, tal vez vayamos al cine.

1983

Anoche, un líder que asciende una tela grande de un metro por dos. Entre montañas y sosteniendo en alto un tanque y abajo una franja del verdor de la tierra. Y detrás de las montañas verde carrusel rosa vaginal y blanco de tendón licuado.

Afuera el agua humea y una capa de escarcha crujiente funde el jardín. El olivo se ha detenido como suele a estas alturas del año y es bueno estar dentro calentito si algo nunca pierdo de vista es que en la Naturaleza toda belleza es una trampa mortal.

Y aún más tarde, muy cerrada la noche, boceto aún otro líder esta vez muerto y enterrado para pintarlo en una tela ya usada que no me gusta y además dibujo una escena muy bucólica para un cuadro de cien por cien centímetros donde el Comandante en Jefe y el Guerrillero Heroico flotan en la espesura del bosque y cordillera al fondo y se la chupan uno al otro que es la manera en que el Comandante en Jefe y el Guerrillero Heroico alcanzan su razón de ser y su definición mejor.

Este cuadro advierto desde ya que no será vendido será donado al Museo Nacional de Cuba para que allí colocado haga las delicias de futuras generaciones.

Soy un hombre generoso. ¿No?

1982

Estoy toda la tarde con una cabeza de Líder que se deshace. Estalla, más bien. Como si alguien (yo, por ejemplo) le hubiera metido una granada en la boca y, después de haberlo atado al hermano y al resto de la familia para salir de una vez de toda esa mierda, la granada estallara.

Aunque. Por momentos, sentado en el helado crepúsculo mirando el cuadro me parece que más que explotar la cabeza del Líder se derrite. No estalla, se derrite. Y al perder así su definición y sus contornos se hace evidente que su definición y sus contornos y naturalmente su consistencia siempre han sido de muñeco de goma o de plástico o de lo que sea que se hacen los juguetes.

Y al desmoronarse o más bien fundirse la nariz y la gorra y los cabellos parecen falos como es lógico porque en los líderes hasta la muerte es fálica y así ha de verse.

1981

Aparece una máquina guerrillera fidelista y echa lechita por todos sus cañones. Pero. Pito fláccido como el de todo gran ideólogo toda ideología es general y mayormente insatisfacción sexual y frustración sexual y en cierta medida ganas que tiene el ideólogo de que le den por el culo. Pero yo soy un pintor es decir un constructor de objetos inquietantes y a ser posible bellos y un constructor de objetos únicos: es lo que hace a la pintura superior a la literatura.

La máquina es un juguete y cómo ha llegado a ser todo ese horror un juguete ha sido y sigue siendo la mejor pregunta.

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© Juan Abreu, 2006-2011