Estampas

1906

Hay que ser franco, lo del llamado País Vasco no es un problema de una banda de patriotas asesinos (ETA) es un problema de envilecimiento colectivo de una enorme cantidad de personas que apoyó la infamia insondable de los crímenes que se cometían en nombre del llamado País Vasco y del llamado Pueblo Vasco. Una enorme cantidad de gente tosca, fea, primitiva, antiestética, subhumanizada por el virus de la Identidad y la Patria.

Una enorme cantidad de gente insultando a las víctimas y danzando sobre las tumbas de los infelices baleados y destripados por sus amados patriotas, por la banda nacionalista e independentista ETA. Amados patriotas que nunca han sido ni son pistoleros psicópatas, que siempre han sido y son patriotas nacionalistas e independentistas. Adalides de la Identidad vasca y de la Independencia vasca.

Viva la Patria.

1905

Saco la cabeza de mis cuadros y me encuentro al llamado psicópata Carnicero de Mondragón, el etarra Zabarte. Bueno, aclaremos las cosas. El etarra Zabarte no es un psicópata. Llamar psicópata a Zabarte es ofrecerle una coartada moral al etarra Zabarte.

El etarra Zabarte es un patriota, un nacionalista y un independentista. Pero no un psicópata. El etarra Zabarne es un hombre que ha vivido la ficción de la Patria, de la Identidad y de la Independencia del Terruño Propio al extremo de matar en nombre de esas ficciones. Es un novelista asesino, pero no un psicópata.


Y yo pintando joputas, precisamente.

1904

Hay dos JOPUTAS que ahora acaparan mi interés. Todo comenzó como siempre con una imagen muy terminada y precisa en mi cerebro a la que siguió un boceto al vuelo y dos o tres días o cuatro después, la tela. Una tela en la que había un Líder decapitado en azules y verdes esmeralda de hace como un año y que ha desaparecido ahora está debajo de los dos joputas.

De la primera imagen en mi cerebro esa que siempre pienso que es perfecta queda poco aquella estaba hecha con gradaciones de gris y un toque de rojo o magenta si mal no recuerdo y esta que va saliendo se ha ido a los verdes grises y al rosa ennegrecido y al rojo húmedo de la lengua de los joputas que se besan como lo que son, dos asesinos enamorados.

1903

En la cena hablamos con los amigos de las convenciones. Sin convenciones aceptadas no habría civilización ni orden como sabemos. Porque la vida no conoce sentido ni libertad alguna. Así que necesitamos aceptar las convenciones, y vivir nuestra vida como si. Sabiendo que no. La mayoría de la gente ni siquiera es consciente de este protocolo, pero para los que sabemos cómo funciona el sistema es doloroso. Cerramos los ojos a la evidencia y damos el próximo paso y seguimos como si. Sabiendo que no. No hay otra manera. Pero es como dije para quien vive consciente de la representación y consciente de que él mismo no es más que una representación, doloroso.

Cuando terminamos de cenar era muy tarde y yo estaba cansado y por eso no fuimos al Tirsa a beber gintonics los que lo beben porque yo bebo siempre allí alguna mariconería.

Pero ya iremos en otra ocasión.

1902

Abro los ojos serán las nueve y hay una gran luz. No es posible describir la luz pero yo diría que la de esta mañana es como la piel de tu espalda. No estoy despierto creo porque cuando bajo la mano para meterla entre tus pelos lo que encuentro es mi pequeño pito y mis huesos y estoy tendido en mi catre de madera y mi madre está en la cocina y mi padre en el portal dando de comer a los pájaros parece que es sábado o domingo y ladeo la cabeza y tendré diez años y entonces vuelvo a cerrar los ojos. También había allá aquel día una gran luz pero pasó el tiempo y se la llevó.

Como se llevará la luz de esta mañana que es como la piel de tu espalda.

1901

Es cierto que la destrucción es crucial en el acto pictórico. Uno va haciendo y destruyendo y al final (con suerte) queda algo. Hay muy poca certeza, o una certeza siempre huidiza, en el acto pictórico. Y ha de pasar algún tiempo antes de que el pintor pueda ver lo nuevo (si es que alguna vez lo hay) en su pintura. No hay nada nuevo casi nunca en la pintura. Sobre todo en la pintura actual totalmente disminuida por eso que llaman arte conceptual.

La mirada del pintor, como la mirada de todo el que mira una pintura, está pasada por el cernidor de lo aceptado como bello, como emocionante incluso, por el cernidor de lo iconográficamente aceptado y por la percepción, a fin de cuentas, que va segregando la cultura. De ahí que al pintor lo invada el desconcierto ante lo nuevo en su pintura. Y necesita que pase cierto tiempo para comprender que eso inquietante que aparece, eso que parece feo y no logrado eso que en su momento no acepta es lo mejor que puede sucederle a su pintura.

Lo que destruí hace cinco años, lo estoy pintando ahora.

Dice Guston.

1900

Los guerrilleros y los bartolos y hasta los joputas a rayas se han unido en los últimos dibujos y el resultado es muy prometedor. Interactúan con el Líder a veces pero lo que me tiene fascinado es la armónica simbiosis alcanzada por los tres personajes. Personajes que, no hay que olvidarlo, son desdoblamientos de los hombres nuevos cubanos (u hombres biculos), que fueron los primeros en aparecer.

La cabeza de los guerrilleros es naturalmente la del llamado che el famoso matarife argentino. Da mucho juego el llamado che con sus pelos y su boina y su aire de odiar la higiene (que la odiaba, según los historiadores) y su fusil al hombro que no es un fusil en mis cuadros sino una polla llevada en bandolera. He pintado varias cabezas de guerrilleros sin cuerpo pero ahora en los dibujos más recientes tienen cuerpos ora de joputas ora de bartolos ora de ambos y el resultado es, como dije, muy prometedor.

1899

El estudio, octubre.

1898

La PERIFERIA ya me gustaría que fuese un lugar bien cercado por el que deambulara yo tranquilamente contenido en el método (o en lo que creo que es ya el método) y en la serenidad de la pintura controlada y en la alegría de la pintura espejo, mírame. Pero no.

En la PERIFERIA tengo mis momentos de caminar por un paraje acogedor y casi familiar pero duran poco generalmente esos momentos y no tardan en aparecer desvíos y suculentos vericuetos invitantes.

Estar y no estar es lo que va siendo el ejercicio de la pintura para mí y aunque a veces tengo la impresión de que me pertenece en muchas otras ocasiones camino por todo ese lugar como un desconocido. Quiero decir que mis objetos pictóricos me ignoran.

Pero esto puede que sea lo mejor al final.

1897

He pensado en lo que dice Bacon de la “brutalidad del hecho”, que según él está en Picasso y no en Matisse: “Nunca he tenido ese sentimiento fuerte que tienen muchas personas con Matisse; me ha parecido siempre demasiado lírico y decorativo (…) hay muy poco realismo en Matisse. Creo que esa es la razón de que me haya interesado siempre mucho más Picasso. Porque Matisse nunca tenía la… ¿cómo decirlo?… la brutalidad del hecho que tenía Picasso. No creo que tuviese nunca la inventiva de Picasso y creo que convierte el hecho en lirismo. No tiene la brutalidad del hecho de Picasso”

Pero. En la “brutalidad del hecho” de Bacon (y de Picasso), me digo, hay mucha literatura que es por naturaleza poco realista, que es lo contrario del “hecho” de Bacon. Bacon trata el hecho pictórico (cargado de literatura en su caso) como a una tampa donde quedará atrapado (con suerte) el hecho real. Pero. Un pintor y su sistema simbólico y su método representativo están circunscritos, lo quiera él o no, al hecho pictórico. Que es un hecho estético (no real).

Por otra lado, volviendo a Matisse. ¿No deja el lirismo decorativo de Matisse (esa frivolidad suprema concentrada hasta la música que es Matisse) atrás los hechos cualquier hecho “real”? ¿Y no es la máxima aspiración de la gran pintura dejar atrás trascender el hecho “real”? Dejarlo atrás, superarlo, por una razón obvia: porque un hecho es poca cosa más que muerte en movimiento.

Y todo gran arte aspira a la inmortalidad.

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© Juan Abreu, 2006-2011