Estampas

1910

Han visto como va llenándose la pared del fondo hasta algunos ensartajes he dibujado. Estudio el movimiento de las figuras estoy convencido de que el funcionamiento del cuadro gigante dependerá en gran medida del movimiento que consiga insuflar en los cuerpos ensartados. Hay bartolos como pueden apreciar y guerrilleros en abundancia esta figura heroica que se chupa la polla me tiene fascinado. ¿Qué es a fin de cuentas un llamado guerrillero un llamado revolucionario? Me pregunto con frecuencia y la respuesta es siempre la misma: un tipo que por encima de cualquier otra cosa prefiere chuparse la polla.

Podrías haber sido un guerrillero, pienso a veces, porque ya saben que tuve en mi juventud el sueño de chupármela, sueño inalcanzado (nunca mejor dicho). Pero. No. Porque yo en cualquier situación como se sabe escogería un chocho y unas trémulas tetas y un siempre tibio y acogedor cuerpo femenino antes que chuparme mi propia polla.

Para un guerrillero (sobre todo para un guerrillero heroico) chuparse la propia polla viene en primer lugar y, después de estudiarlos mucho he llegado a la conclusión de que aman chuparse la propia polla por encima de todo porque desean secretamente chupársela a otros. Y eso no pueden porque no quedaría nada de ellos sin la coartada macho varonil. Es inconcebible la idea de un guerrillero heroico que se la chupa al camarada y es ensartado por el camarada.

Por eso los pinto chupándose la propia polla y por eso los pintaré chupándosela al camarada y los pintaré ensartados porque qué paradójico mi venganza no es posible sin hacer realidad el sueño de sus vidas.

1909

El estudio, octubre.

1908

“Es un error que la gente crea que trae niños al mundo. Eso es muy fácil. Lo que trae son adultos, no niños. Dan a luz a un posadero o asesino múltiple sudoroso, espantoso y barrigón, eso es lo que dan a luz, no niños. La gente dice que ha tenido un chiquillo, pero en realidad ha tenido a una persona de ochenta años, que gotea por todas partes, apesta y está ciego y cojea y no puede moverse ya por la gota, eso es lo que ha echado al mundo, pero no lo ven, para que la naturaleza siga imponiéndose y la mierda pueda continuar, pero a mí me da igual. Mi situación sólo puede ser la del ridículo… no quisiera decir siquiera papagayo, porque eso sería ya demasiado, pajarillo rezongante. Sin duda hace algún ruido, y luego desaparece y se ha ido. El bosque es grande, la oscuridad también. A veces hay una lechuza que no deja en paz. Más no soy. Y tampoco quiero ser más”.

Ya no hay escritores como Bernhard. Por no haber no hay ni lechuzas. Hay redactores a sueldo, escritorzuelos y vacas que escriben y todo apesta a hipocresía y a basura políticamente correcta y el hedor que expele esa basura debe llegar calculo yo al menos hasta a la galaxia de Andrómeda. Y si hay alguna forma de vida allí debe andar con la nariz tapada, con toda seguridad.

El bosque es grande, la oscuridad también.

1907

Voy soltando mis risitas sardónicas sentado en el jardín ya el sol bajo leyendo a Thomas Bernhard. Esto solo me pasa leyendo a Bernhard que es el úncio escritor que me gusta verdaderamente leer. Suelto mis risitas como dije pero no por eso dejo de sentirme aterrado porque la situación es en realidad catastrófica: ya casi no me queda nada que leer de Bernhard, salvo estos libros de sueltos que aparecen de vez en cuando: discursos, entrevistas, telegramas, cartas, reseñas.

Después de leer a Bernhard hay que ser honesto he seguido leyendo sólo para ver si existía alguien como Bernhard o al menos que se le acercara un poco pero nada el mundo literario moderno es un estercolero de cobardía e insinceridad.

Leo lo más despacio que puedo pero a pesar de mis esfuerzos pasan las páginas con una rapidez temible. Pobre de mi.

Leo y, curiosamente, encuentro frases y párrafos perfectamente aplicables párrafos que parecen referirse y haber sido escritos para describir con la mayor justicia la situación en la isla pavorosa donde nací y a la que, por supuesto, por una obvia razón de sanidad mental, jamás regresaré.

Este, por ejemplo: “En los yermos de la República reinan hoy alternativamente, en las condiciones intelectuales más espantosas y pérfidas, la abyección y el embrutecimiento”.

1906

Hay que ser franco, lo del llamado País Vasco no es un problema de una banda de patriotas asesinos (ETA) es un problema de envilecimiento colectivo de una enorme cantidad de personas que apoyó la infamia insondable de los crímenes que se cometían en nombre del llamado País Vasco y del llamado Pueblo Vasco. Una enorme cantidad de gente tosca, fea, primitiva, antiestética, subhumanizada por el virus de la Identidad y la Patria.

Una enorme cantidad de gente insultando a las víctimas y danzando sobre las tumbas de los infelices baleados y destripados por sus amados patriotas, por la banda nacionalista e independentista ETA. Amados patriotas que nunca han sido ni son pistoleros psicópatas, que siempre han sido y son patriotas nacionalistas e independentistas. Adalides de la Identidad vasca y de la Independencia vasca.

Viva la Patria.

1905

Saco la cabeza de mis cuadros y me encuentro al llamado psicópata Carnicero de Mondragón, el etarra Zabarte. Bueno, aclaremos las cosas. El etarra Zabarte no es un psicópata. Llamar psicópata a Zabarte es ofrecerle una coartada moral al etarra Zabarte.

El etarra Zabarte es un patriota, un nacionalista y un independentista. Pero no un psicópata. El etarra Zabarne es un hombre que ha vivido la ficción de la Patria, de la Identidad y de la Independencia del Terruño Propio al extremo de matar en nombre de esas ficciones. Es un novelista asesino, pero no un psicópata.


Y yo pintando joputas, precisamente.

1904

Hay dos JOPUTAS que ahora acaparan mi interés. Todo comenzó como siempre con una imagen muy terminada y precisa en mi cerebro a la que siguió un boceto al vuelo y dos o tres días o cuatro después, la tela. Una tela en la que había un Líder decapitado en azules y verdes esmeralda de hace como un año y que ha desaparecido ahora está debajo de los dos joputas.

De la primera imagen en mi cerebro esa que siempre pienso que es perfecta queda poco aquella estaba hecha con gradaciones de gris y un toque de rojo o magenta si mal no recuerdo y esta que va saliendo se ha ido a los verdes grises y al rosa ennegrecido y al rojo húmedo de la lengua de los joputas que se besan como lo que son, dos asesinos enamorados.

1903

En la cena hablamos con los amigos de las convenciones. Sin convenciones aceptadas no habría civilización ni orden como sabemos. Porque la vida no conoce sentido ni libertad alguna. Así que necesitamos aceptar las convenciones, y vivir nuestra vida como si. Sabiendo que no. La mayoría de la gente ni siquiera es consciente de este protocolo, pero para los que sabemos cómo funciona el sistema es doloroso. Cerramos los ojos a la evidencia y damos el próximo paso y seguimos como si. Sabiendo que no. No hay otra manera. Pero es como dije para quien vive consciente de la representación y consciente de que él mismo no es más que una representación, doloroso.

Cuando terminamos de cenar era muy tarde y yo estaba cansado y por eso no fuimos al Tirsa a beber gintonics los que lo beben porque yo bebo siempre allí alguna mariconería.

Pero ya iremos en otra ocasión.

1902

Abro los ojos serán las nueve y hay una gran luz. No es posible describir la luz pero yo diría que la de esta mañana es como la piel de tu espalda. No estoy despierto creo porque cuando bajo la mano para meterla entre tus pelos lo que encuentro es mi pequeño pito y mis huesos y estoy tendido en mi catre de madera y mi madre está en la cocina y mi padre en el portal dando de comer a los pájaros parece que es sábado o domingo y ladeo la cabeza y tendré diez años y entonces vuelvo a cerrar los ojos. También había allá aquel día una gran luz pero pasó el tiempo y se la llevó.

Como se llevará la luz de esta mañana que es como la piel de tu espalda.

1901

Es cierto que la destrucción es crucial en el acto pictórico. Uno va haciendo y destruyendo y al final (con suerte) queda algo. Hay muy poca certeza, o una certeza siempre huidiza, en el acto pictórico. Y ha de pasar algún tiempo antes de que el pintor pueda ver lo nuevo (si es que alguna vez lo hay) en su pintura. No hay nada nuevo casi nunca en la pintura. Sobre todo en la pintura actual totalmente disminuida por eso que llaman arte conceptual.

La mirada del pintor, como la mirada de todo el que mira una pintura, está pasada por el cernidor de lo aceptado como bello, como emocionante incluso, por el cernidor de lo iconográficamente aceptado y por la percepción, a fin de cuentas, que va segregando la cultura. De ahí que al pintor lo invada el desconcierto ante lo nuevo en su pintura. Y necesita que pase cierto tiempo para comprender que eso inquietante que aparece, eso que parece feo y no logrado eso que en su momento no acepta es lo mejor que puede sucederle a su pintura.

Lo que destruí hace cinco años, lo estoy pintando ahora.

Dice Guston.

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