Estampas

1009

Leonardo inventa un robot que tiene forma de caballero con armadura. Y mandos programables. Puede flexionar las piernas, mover las manos, e incluso girar el cuello. Fue exhibido en Milán en 1495. Según Mark Rosheim, un científico de la NASA (que reconstruyó un modelo operativo), los mandos del caballero-robot de Leonardo son “el primer ejemplo en la historia de la civilización de un ordenador analógico”.

Leonardo está enamorado. De Salai. Salai es un mocoso ladrón, mentiroso, testarudo y glotón, pero muy bonito. Extremadamente agraciado y atractivo, según Vasari. Miro algunos retratos de Salai. Pelo crespo y muy afeminado. Nicholl se inventa toda una tesis freudiana en la que Salai es una proyección de Leonardo. Creo que es más sencillo, Leonardo amaba a Salai y le gustaba como Salai se la chupaba y folllarse a Salai y que Salai se lo follara y Leonardo era feliz.

Cuando Salai se muda con Leonardo en 1490, tiene diez años. Leonardo no repara en gastos para mimar a Salai. En 1497 escribe en su cuaderno que ha comprado a Salai una vistosa capa y que le ha dado tres ducados de oro para que se compre “unas calzas rosadas, con sus correspondientes ribetes”.

1008

Escribe Leonardo un cuentito sobre un negro gigante. En un libro que posee, la esposa de un rico mercader admira el gran manganello de su criado etíope. Se cree que Leonardo llegó a tener más de cien libros.

Ya ha dejado a medias el caballo gigante para el lujurioso Sforza y trabaja en La última cena. La tarde en que llegamos a Milán y corrimos a verla. Recuerdo que flotaba a la luz ambarina y nos quedamos allí inmóviles el rato que nos dejaron.

Quiero recordarle a Vuestra Señoría mis pequeñas necesidades, escribe Leonardo al hijo de puta Sforza, que le paga poco y tarde.

1007

Hoy, en el mercado, veo por primera vez una lechuga. Sorprendido, desvío un poco la vista y veo por primera vez un pollo. Esos breves destellos del verdadero orden que uno tiene. Es duro. Sería imposible ir por ahí mirando lo que es: la literatura nos protege. Piensa en eso, querido.

Desasosegado por la visión de los hechos, fui a comprar boniatos y calabaza. Mal comienza el día, pensé. Pero por suerte en ese momento distinguí frente a la xarcuteria a una madre y sus tres hijas como sacadas de una novela de Pierre Louÿs y mis reclamos de mamífero culto y superior tomaron por asalto las sinapsis.

1006

Leonardo está en Milán, a la sombra del Moro. La ciudad, sumida en una epidemia de peste bubónica. Carretas llenas de cadáveres y curas hablando sandeces. En su estudio, cercano a la Puerta Ticinese, Leonardo pinta La Virgen de las rocas y se perfuma los dedos con agua de rosas. Esta multitud de seres apiñados como un rebaño de cabras, uno detrás de otro, llenan hasta el último rincón de fetidez y siembran la pestilencia y la muerte. Dice. Dibuja una ciudad abierta, ventilada. Recomienda construir escaleras en espiral en los edificios públicos, porque las cuadradas dan lugar a rincones oscuros que la gente utiliza como urinarios. Piensa en una letrina ideal. Dibuja el primer paracaídas.

Respecto a Florencia, su situación ha mejorado. Su último trabajo en Florencia fue la decoración del reloj de un monasterio. Le pagaron con “una carga de haces de leña”.

1005

A los Castro no hay que mendigarles reformas, hay que dispararles.


Cortesías

1004

Ah, sí, la crápula culogorda progre. La Bardem, el Rivas, la Gopegui, el Toledo y el resto. Matan a Wilman Villar. ¡Un gusano menos! A toda esta basura progre le abre el apetito que su amado Fidel y su hermana maricona y General maten de hambre a un infeliz.

Nuestro Comandante sí sabe cómo tratar a los gusanos.
Páseme el filete, compañero.
Camarada, pida otra botella.

Lo que más me divierte de esa chusma culogorda es que pretende ¡después de cincuenta años de dictadura! que nos mantengamos calladitos. Llevan más de medio siglo insultándonos (gusanos, escoria, terroristas, batistianos). Pero no quieren ni que abramos la boquita.

Yo en eso no puedo complacerlos. Así que no solo la abriré, sino que los educaré un poco.

A ver, Batista. Escuchen tarados: Batista (un socialista, por cierto) gobernó democráticamente elegido un primer período (1940-1944) y fue un excelente presidente. Robaba, sí. Pero poco, comparativamente, jamás el país entero, como los Castro. Después es cierto que dio un golpe de estado y lo echó todo a perder el muy imbécil, y se convirtió en un dictador y en un asesino, pero ese primer período fue estupendo y, por ejemplo, la escuela en la que estudié de niño la había construido Batista ¡y tenía un comedor con dietista! Yo comía de gratis allí. Una escuela para niños pobres, porque yo era un niño muy pobre y mi familia era una familia muy pobre. Pero comíamos tres veces al día e íbamos a una excelente escuela gratuita construida por el dictador Batista.

A ver, tarados, hay que ser pragmáticos, entre el asesino Batista y el asesino Castro, es preferible mil veces el asesino Batista. Es muy simple. Hay que ser muy burro o muy canalla para no entender una cosa tan simple. Es una cuestión matemática, mataba menos, robaba menos, para no hablar de que durante su dictadura existían en Cuba cincuenta y ocho periódicos independientes con una tirada total de 796.000 ejemplares diarios, además de semanarios como Bohemia o Carteles de circulación y prestigio continental. Y existía Justicia independiente, y Partido Comunista (que era aliado de Batista, hay que decirlo) y electricidad y agua a todas horas. ¡Y podías además largarte de la puta isla cuando quisieras!

Bueno, pero tampoco es cuestión de perder demasiado tiempo con los progres culosgordos. El problema de los progres culosgordos no es un problema racional, es un problema anal.

1003

Me contaba mi madre que el día en que nací, ya limpito y pegado a la teta, la solté un momento y, mirándola esperanzado, pregunté: ¿Soy inglés? Eso le pregunté a mi madre con voz firme. No, mijo, cubano. Respondió ella alicaída. Y recordaba que volví a la teta ya con el gesto trágico del que sabe.

No es que me gusten especialmente los ingleses, aunque ya he dicho que hubiera sido una suerte que se quedaran en Cuba. Ah, la isla sería hoy un lugar moderno y civilizado y no esa mezcla de potrero, prostíbulo y porqueriza que es. En Inglaterra un matón como Fidel Castro hubiera terminado en la cárcel y el hermano sería hoy en día a lo sumo una famosa drag queen. La China de Fuego, o algo por el estilo.

Lo que menos me gusta de los ingleses es la vieja bruja que tienen como reina. Es una vergüenza dejarse gobernar por alguien que se pone los sombreros que se pone esa bruja. Pero nadie es perfecto. Ni los ingleses.

¿Por qué estoy hablando de mi tierna infancia y de los ingleses una mañana espléndida y llena de dicha para mi cerebro (no puedo entrar en detalles) como la de hoy? No sé. Tal vez porque una teta lleva a otra teta… en fin.

De lo que quería hablar es de la crápula culogorda progre. Supongo que estarán celebrando la muerte del terrorista Villar o haciéndose la paja con una estampita del Ché. Con esa gente nunca se sabe.

Pero será mañana. Ahora saldré al hermoso sol.

1002

Han matado a otro disidente cubano. Wilman Villar. Lo mataron de hambre. El hambre, los hospitales, son el nuevo paredón del castrismo. Villar estaba condenado por desacato y atentado a la autoridad. Esto es alentador. Lo que falta en Cuba, desesperadamente, es desacato y atentados contra la autoridad. Que empiecen a poner ellos los muertos y las familias destrozadas. Ya es hora. Pacíficamente no se conseguirá nada. Patadas en el culo y palos y muerte y hambre es lo que se conseguirá con el puto pacifismo. Nada más. La idea misma de disidencia tiene algo de obsceno, de borreguil, en un país como Cuba. ¿Disidencia? Lo que le falta a esa dictadura son enemigos. Enemigos. A ser posible, armados. Y hasta que esos enemigos no aparezcan y actúen no habrá esperanza alguna de libertad para esa siniestra isla.

A pie de muerto, escucho a algunos “líderes” del Exilio: “la única manera que les queda para luchar”, “entran en la Historia”. Puras chorradas. Esta gente más que líderes son castradores que sirven a la dictadura propagando la estúpida idea de que el pueblo cubano está condenado a la inacción. La estúpida idea de que hay una especie de dignidad en dejarse matar como una oveja. No hay dignidad alguna en dejarse matar como una oveja.

Si van a matarnos, al menos llevémonos por delante algunos lobos.

Mataron a Zapata. Mataron a Laura Pollán. Ahora le ha tocado a Wilman Villar. Todo el mundo sabe dónde encontrar a los asesinos y a sus cómplices. Pero nadie hará nada.

Esa cobardía y esa miseria moral es lo que nos define.

1001

El día más o menos comienza a las ocho y me quedo un momento tumbado mirando si el cielo está azul o gris que para mí es importante. Bueno, adelante, me digo, hay que hacerlo, y me levanto.

Voy bailando hacia el baño para despejarme me saco el pito lindo orino me lavo etcétera. Pinto un poco en la cabeza que es donde más se pinta. Cereal, fruta, café con leche. Desayunando, miro el iPad. En Valencia los alumnos tienen que ir a clases con mantas (el gobierno no tiene dinero para calefacción) pero el ex presidente de dicha provincia, un tal Camps, está acusado por la chorrada de unos trajes no por despilfarrar cientos de millones de euros de los contribuyentes. Santocielo qué manada. A ver. Vaya, la Kirchner no deja de dar la tabarra con lo de las islas Malvinas. Delincuencia y patriotismo van siempre de la mano. Las Malvinas. Donde viven ciudadanos ingleses que no quieren ser argentinos. Lo mismo que en Gibraltar, por cierto: ciudadanos ingleses que no quieren ser españoles.

Yo los comprendo. Siempre he lamentado que en Cuba no se quedaran los ingleses. Nos hubiéramos ahorrado un montón de horrores si se hubieran quedado los ingleses. La llamada independencia está muy sobrevalorada. La independencia en realidad no es más que un montón de mierda.

Acabado el desayuno, vengo a sentarme frente a esta pantalla. Mi cabeza sigue pintando y me cuesta trabajo llevarla a Miami. Escribiré un capítulo donde Santos le rompa un hueso a alguien o se folle a una tetona y eso facilitará las cosas.

1000

Estoy sentado y me llega el olor de los frijoles colorados. Y hasta tengo un trozo de pan para mojar. Afuera ha salido el sol, la mata de maravillas es un bombardero, pienso en las cimitarras. Nube. Olivo. Avanzo por la biografía de Leonardo: me procura un entretenimiento de primera calidad que es todo a lo que se puede aspirar y todo lo que va quedando. Hay mucho placer en el asunto, ciertamente. Pero un placer resignado, blando. Es posible que el David de Verrocchio sea el joven Leonardo a los catorce años. En 1469, año de su muerte, Paolo Uccello era un viejo acabado, enfermo y sin trabajo. Por esos tiempos, Santa Verdiana, una devota cristiana, vivió en una celda tapiada treinta y cuatro años acompañada por dos serpientes. Se mataría a pajas, supongo.

Por otro lado, 1000. ¡1000! Me pregunto si tiene sentido seguir con toda esta cháchara.

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© Juan Abreu, 2006-2011