Estampas

2886

1959. Efraín Rodríguez Cuadra. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

2885

Hablaba hace poco de Lam aquí. La obra de Lam es, tal vez, la más grande entre aquellos nacidos en la pavorosa. No entraré ahora en si la pintura de Lam es cubana o francesa o europea o hasta caribeña. Es algo que tiene, para mí, un interés menor. Lam aprovechó como ningún otro pintor cubano el folklorismo, que tan caro es a la pintura cubana y latinoamericana en general. Pero. Por el cultivo de lo folklórico y supuestamente autóctono no se llega a un nivel estético que cambie la mirada civilizatoria y el perfil tecnológico, se llega en el mejor de los casos a una excelencia secundaria. Lo que nada tiene que ver con la belleza, naturalmente. Un Torres García, un Amelia Peláez, un Tamayo, pueden ser bellísimos, pero comparten una naturaleza subsidiaria.

Un gran pintor es quien abre para la especie un espacio nuevo en la percepción de la realidad, de esos hay muy pocos, Lam no era uno de ellos, Picasso sí. A pesar de su excelencia Lam nunca dejó de ser un derivado de Picasso. En la pintura cubana todo es subsidiario. Romper el campo gravitacional de las grandes culturas es imposible, pictóricamente hablando.

2884

Al gato le ha dado ahora por dormir en un cajón plástico lleno de trapos que tengo junto al caballete. Yo pongo música las variaciones Goldberg puse ayer y el gato movía las orejas en el sueño y unos estremecimientos recorrían su piel amarilla de placer quiero creer. Cada día que pasa me disgusta más la especie humana sobre todo por su estupidez insondable así que al gato lo voy viendo más y más como al ideal existencial, los gatos no tienen que inventarse lo de escribir o pintar o esculpir o filosofar para tener la ilusión de sentido viven y mueren y ya. Como a las seis mientras trabajaba aún llovía finamente y estuve ocupado un rato con un cuadro donde dos se besan y fue saliendo bastante plano tal vez eso indique algo pero a fin de cuentas qué más da.

2883

Pinto a Efraín Rodríguez y mientras lo pinto trato de imaginar la atroz violencia a la que fue sometido. Pero no es posible. Me dice su hijo, que vive en Madrid, que lo fusilaron el primero de marzo de 1959. Todo lo relacionado con la llamada Revolución es naturalmente siniestro y sangriento y siempre abyecto y miserable. Un hombre como yo está obligado a denunciar sin descanso a esa llamada Revolución no es una cuestión política es una cuestión de decencia. Ya es casi de noche cuando me pongo a pintar a Efraín, un joven apuesto de ojos grandes y almendrados como se dice, y a esa hora la luz en el jardín se espesa hasta gotear y tengo la impresión cuando trabajo a esa hora de que lo perdido sobre todo mi madre realmente no se ha perdido y está vivo y existe en alguna parte fuera de mi cerebro se entiende. Pero es una falsa impresión.

2882

Me decía Lydia Cabrera, en su apartamento de Coral Gables, y bajo el retrato que Lam le hizo a María Teresa de Rojas, que ella mostró la iconografía litúrgica de la santería cubana a Lam, que por entonces era un remedo más o menos tosco de Picasso, y que le dijo ¿por qué no pintas ese mundo? y a partir de entonces nació el Lam negroide y antillano. Lydia, una gran burguesa, acogió y ayudó al joven Lam; toda la historieta del Lam víctima de los potentados cubanos es poco más que eso, una historieta. Un buen muchacho, añadía Lydia, con sonrisa afable.

Después se le pasó lo de buen muchacho a Lam y de crecido fue un oportunista que se dejó manosear a placer por el fidelismo y, al menos en una ocasión, fue más que un oportunista fue un esbirro a tiempo completo y desfiló ¡en silla de ruedas! frente a la embajada peruana donde miles de cubanos se habían refugiado con la esperanza de escapar de la dictadura. ¡Que se vaya la escoria! ¡Mi patria linda y bonita sin lumpens ni mariquitas!, voceaba la turba enardecida al frente de la cual marchaba el pintor Lam, ya completamente envilecido.

Me ocupo de esto porque leo lo de la exhibición de Lam en Madrid, que seguro será formidable, pero el retrato de Lam que hacen los panegiristas de turno, no resulta, diría yo, demasiado preciso. Mucha metáfora melosa y demasiada baba sentimental y hasta nostalgia del terruño, sólo faltó tocar la guantanamera. ¿Es posible escribir de un artista pinochetista o franquista o aplaudidor del régimen militar argentino en estos románticos términos sin mencionar su colaboracionismo con una dictadura militar feroz que ha torturado, encarcelado y fusilado a miles?

Es la pregunta que me hago.

2881

Lo que les decía del tiempo, qué digo semanas miro y veo que mañana habrá pasado para mí otro año y a decir verdad tengo que hacer un esfuerzo para recordar ese año que se va, si no fuera por los cuadros apenas quedaría nada. La vida es un estado gaseoso quién puede dudarlo. Y fuera del arte no es posible retener. Nunca pensé durar tanto así que las cosas han ido bien no me puedo quejar. Pude escapar de la isla pavorosa y de los siniestros castros ese es el momento culminante de mi vida a partir de ese momento fui un ser humano, quiero decir que tuve la fortuna de vivir en países donde se me consideraba un ser humano y no un esclavo más del fidelismo. Ahora soy un hombre libre en el paisaje del mundo y de mi pasado quedan las invenciones de mi cerebro y libros en los que aún puedo estar debajo de la mesa y poca cosa más. Somos sombras que pasan bajo el sol un instante y luego se desvanecen.

2880

Lo más sorprendente de mi vida últimamente es la velocidad con que transcurre. Las semanas son pestañeos y sólo sé que no han pasado sin más por los nuevos cuadros y por el domingo las cosas se remansan el domingo y lo de estar vivo deja de ser un desconsolado resplandor y se hace gaseoso y entornado. Ayer domingo por cierto vi a las pequeñas abreus por el skype y han crecido mucho y se pusieron a cantar. En inglés, claro, y sosegaba escucharlas y verlas aunque no sabría explicar por qué. Les enseñé el gato y se alborotaron y una de ellas agarró una guitarra de plástico y la otra un caballo morado. Y entonces mirándolas pensé en la inmensa locura humana y me apagué un poco aunque tal vez fuera porque la tarde se puso de pronto gris y empezó a lloviznar. Y entonces creí sentir el rodar absurdo del planeta por los negros espacios siderales y me dije no puedo más pero fue sólo un instante y después naturalmente seguí.

2879

1959. César García Pérez. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

2878

El escritor Félix de Azúa ha concedido una entrevista a la revista Tiempo. La entrevista es excelente y pone de manifiesto no sólo la brillantez de Azúa, también su coraje intelectual. En una de sus respuestas, el escritor menciona a la alcaldesa Ada Colau y dice que debería estar de encargada en una pescadería. Las condenas y acusaciones contra el escritor, naturalmente, no han tardado. Que de todas las cosas interesantes e importantes que dice Azúa en la entrevista sólo se hable de la pescadera y la alcaldesa, dice mucho del periodismo español.

Nada hay que esperar de la progresía española, pero es divertido verla levantar como un hacha sobre la cabeza de Azúa la ficción de la llamada “sabiduría popular”. Porque, no nos engañemos, eso es lo que hay en el fondo. ¡Menosprecian a las pescaderas! ¡Esa pescadera podría ser Churchill si le dieran la oportunidad! ¡El poder para el Pueblo! Pero. No es verdad. No hay tal “sabiduría popular” y lo que es mejor no hay tal Pueblo. A mí me encantan mis pescaderas, sobre todo una de ellas que tiene unas tetas fabulosas, pero no las quiero de alcaldesas. Sería insensato. No es verdad que cualquiera pueda ser cualquier cosa. En los cargos de responsabilidad deben estar los más preparados. Pero en esta España en la que vivimos basta con decir algo de sentido común para que la turba políticamente correcta y abismalmente hipócrita (no invitarían a la pescadera a su casa ni bajo amenaza) te ponga ante el tribunal popular a la luz de las antorchas y entre alaridos simiescos.

Bravo, Azúa.

2877

De madrugada llueve y aún llovizna a las primeras luces y permanezco un rato escuchando y al levantarme puedo ver el cerezo florecido y sus flores hinchadas o eso me parece. Es como si el árbol soltara una luz pesada pero no lo suficiente para caer y que se queda flotando. Todo muy bonito, sí, pero es literatura yo me mantengo a cubierto lo más alejado posible de la Naturaleza si no nos hubiéramos apartado de sus siniestros protocolos estaríamos aún en las cavernas. Ningún paisaje puede compararse con un Tiepolo o un Rembrandt para no hablar de que del Tiepolo o el Rembrandt no puede salir un escorpión venenoso o cualquier otro bicho infeccioso y letal. Recomiendo desconfiar de la gente que dice amar la Naturaleza son a fin de cuentas potenciales suicidas gente que tarde o temprano hará que te ahogues en un río remoto o te descalabres subiendo a una montaña espeluznante. Hay que ser absolutamente moderno, dijo Rimbaud, y cuánta razón y miren lo que le pasó por no hacerse caso a sí mismo se le pudrió una pata y reventó.

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