Estampas
2003
Leo otra vez a Camille Paglia. Desde que leí a Paglia siento una especie de adoración por la escritora Paglia y por el personaje Paglia. Ambos formidables. Siempre tengo sus libros a mano y hace unos días tropecé en mi estudio con Vamps & Tramps , y me puse a leer.
Es un libro del año 1994 y en ese año aún no se había publicado La tabla rasa, ni La máquina de los memes (aunque sí el El gen egoísta ). Lo entiendo. Pero. Yo he leído esos libros con mucho provecho y considerable pavor y eso hace que ahora me chirríe en ocasiones alguna argumentación de Paglia (aquí falta genética, pienso y sigo). Pero qué pensadora audaz y brillante es Paglia y ningún otro ensayista que se ocupe de la relación entre sexo y cultura consigue deslumbrarme como ella.
En España se le ha tratado mal por motivos obvios, aquí se lleva la progresía mental programada el antiyankismo profesional la baba política humanista y moralmente correcta el lloriqueo feminista y la cháchara pichafloja inspirada en el frígido Foucault.
A partir de mañana pondré aquí algunos fragmentos de En el circo no hay reglas: una teoría pagana de la sexualidad, uno de los grandes ensayos de Camille Paglia.
A ver si aprenden algo.

2002
La PERIFERIA se expande hasta un cuadro algo diferente del resto. Vaca y toro se llamará y efectivamente en primer plano hay una vaca que tiene la cara de Fidel Castro y las ubres de un gris rebosante y rosa y detrás de ella (digo detrás pero sólo hay un plano) la silueta de un toro que no sé si está montando a la vaca no lo tengo claro y aún al fondo unas montañas la Sierra Maestra supongo. Pero lo que hace diferente el cuadro en cuestión, creo, respecto al resto de la PERIFERIA es la manera de aplicar el color más pastosa y suelta y que el color y las líneas aspiran al movimiento más que a otra cosa y se diluye la anécdota e importa más la pintura. Uno nunca deja de buscar.
Pero jamás encuentra.

2001
Podría convertirse en un paisaje, de mañana comencé el segundo panel y el horizonte del primer panel acuoso lo invade pero deja naturalmente de ser acuoso y se torna lúgubre y ruinas y devastación. La polla de Reinaldo es luminosa aún en el segundo panel pero su luz se atenúa a medida que se aproxima al culo del Líder. Las nalgas del Líder protuberantes son las de un animal viejo sus carnes las de una puta ajada llena de afeites y colorete no una puta poderosa de Paglia sino una puta de Grosz.
Tiene el vientre colgante y tetas desflecadas el Líder en el segundo panel y una pierna parece haber recobrado el vigor de la juventud y termina en estera de vehículo de guerra y la otra pierna no es una pierna propiamente sino la pata de un ave no un ave de rapiña sino una gallina o pavo o guanajo un ave de corral y tal vez lleve en esa pata una media de malla.
Aún no lo sé.

2000

Reinaldo enseña los dientes y tiene una expresión que le vi muchas veces entre ingenua y burlona. El cuerpo como se lo vi a menudo un pie adelantado y los hombros descolgados. La piel la caparazón de algún insecto iridiscente. Por lo demás se le ve en forma, musculoso y contento de estar en el cuadro por lo que veo. Y con una polla larguísima que es algo que le hubiera encantado como es lógico y que aquí tiene por exigencias del guión. Según recuerdo tenía una polla estupenda pero más bien normal. A su espalda corre un río o un arroyo donde se refleja el bosque.
Todo ha ido muy rápido y un estudio no es más que una aproximación, así que la verdad es que no sé en verdad cómo terminará siendo este primer panel ni como terminará siendo su cara. Pero por ahora me gusta y tal vez sea la solución a los problemas que hasta ayer mismo parecían insolubles.
La PERIFERIA al parecer no será un campo de pruebas del SUPERENSARTAJE, tal como yo pensaba. Será un grupo de obras bastante independientes del cuadro gigante. Esto me sorprende un tanto pero yo sigo la música qué otra cosa puede hacer uno sino seguir la música e ir donde ella nos lleve.

1999
Después de lo de Echevarría hay poca cosa más , Padura y su cháchara relativista y caradúrica y en general gente que habla de Cuba como si Cuba fuera un país normal y no la dictadura militar que es. No se puede tomar en serio a ningún escritor o artista cubano que hable de logros de la dictadura ni que acepte premios de la dictadura ni se puede tomar en serio a periodistas o críticos que acepten esta corrupción moral y no sólo la acepten sino que traten de justificarla.
¿Hubieran tenido críticos y periodistas esta actitud con escritores chilenos o argentinos que vivieran y escribieran bajo las dictaduras de Pinochet o Videla e ignoraran y relativizaran sus crímenes y hablaran de “logros” de esas dictaduras y aceptaran premios de esas dictaduras?
Pero qué digo. Ningún diario español se hubiera planteado dedicar varias páginas a “analizar” una literatura chilena o argentina que conviviera y aceptara premios de Pinochet o Videla.
Qué. ¿Que no se puede equiparar a la dictadura de Castro con las de Videla o Pinochet?
Bueno. Es verdad. La de Castro ha esclavizado y ha matado más.

1998
Aparece en el suplemento cultural de El Mundo, una de esas baratijas sobre la literatura cubana a la que es tan aficionada la prensa española. Ignacio Echevarría, que habitualmente se dedica a la crítica, publica un texto en dicha baratija en el que declara que el regreso de tres espías relacionados con el asesinato de cuatro civiles en aguas internacionales “ha supuesto el reverdecimiento del espíritu épico que late aún en buena parte de la ciudadanía cubana, siempre muy celosa de su propia dignidad”. De su propia dignidad, dice Echevarría. Bien. Pasemos de largo. Pero. ¿Cómo le tomó el latido el crítico al espíritu épico de buena parte de la ciudadanía cubana? Supongo que le hizo un tacto rectal.
Por otro lado, hay que agradecer a Echevarría, crítico literario, que escribe sobre un país sometido a una grotesca dictadura militar desde hace más de medio siglo, un país que ha perseguido, desterrado, encarcelado aplastado y censurado a sus mejores escritores (Lezama, Piñera, Arenas, Padilla, Ariza, Novás Calvo, Labrador Ruiz, Baquero, Cabrera, Victoria, Campa, Cárdenas, entre otros) que se apresure a advertirnos sobre los peligros de la cultura basura que ya se cierne sobre la cultura isleña. ¡Gracias Ignacio! ¿Y de dónde viene esta infausta cultura basura? ¡De Miami! Faltaría más.
Porque, no lo olvidemos, una dictadura militar que dura más de medio siglo y ha fusilado a miles de personas, lanzado al exilio al diez por ciento de la población y matado a palos en sus cárceles a Orlando Zapata, una sociedad militarizada, una sociedad con un comité de vigilancia y delación en cada cuadra una sociedad de brigadas de respuesta rápida una sociedad sin prensa libre ni libertad de asociación, no es más que “un país cuya excepcionalidad consiste, entre otras cosas (pues no todas son lastres) en exhibir un nivel de educación y de cultura muy por encima de la media”.
¿De la media de quién?
Bueno, dejémoslo. Lo que realmente me ha maravillado a fin de cuentas de lo de Echevarría es: ¿cómo sabe Echevarría que toda esa gente, millones de personas, son, siempre además, muy celosas de su propia dignidad? ¿Lo captó al vuelo el sagaz crítico literario durante su fin de semana en La Habana?
¿Cómo lo sabes, Echevarría?
Bueno, hombre, no es Suiza, basta con subirse a una azotea y echar un vistazo a las ruinas y al alegre negrerío para hacerse una idea.
Ah.

1997
Hay un cansancio que uno siente no muy a menudo por suerte un cansancio que tiene al menos mil años. A veces llego a pensar que es el cansancio de la especie. Pero. No. Es un cansancio personal. Y con cada minuto y cada segundo de ese cansancio llega también, claro, todo lo que has hecho y soportado para sobrevivir esos mil años y para no detenerte y para seguir adelante. Y entonces uno tiene ganas de, como dice un buen amigo, reclinar la cabeza en algún sitio cerrar los ojos y descansar al fin.

1996
Regresa una amiga de la isla pavorosa. Fue allí a ver a su madre enferma. Viene agotada y entristecida por el ambiente absolutamente denigrante que impera en la isla. Me habla de la miseria material, ni un ajo se encuentra si no pagas una suma exorbitante, y también naturalmente me habla de la miseria moral y la cobardía generalizada y de la corrupción rampante y de la vulgaridad que ya es el mayor rasgo del llamado carácter nacional.
Todos los cubanos somos maricones, pienso, escuchándola. Soportar eso más de cincuenta años y que nadie haya matado a ese hijo de puta al hermano o al menos a cualquier esbirro aunque sea de menor cuantía, que ninguna multitud enfurecida se haya echado a la calle y arrasado El Laguito revela la degradación y la bajeza a la que se ha llegado en esa gigantesca y militarizada letrina.
Y yo aquí en España aún tengo que aguantar a cada rato a un progre español de los que van a Cuba a buscar negros y se empeña en contarme lo bien que se lo pasó allí y lo contento que está de haber ido “antes de que lleguen los americanos y empiecen a poner McDonald´s en cada esquina”.
Debería pegarles una patada en el culo francamente no sé cómo consigo contenerme.

1995
Ella me dice mira, y aparta la cortina. Y entonces veo la nieve. Lo de la nieve siempre me recuerda no sé por qué a mi madre sí que lo sé me la recuerda porque la nieve también parece que fuera capaz de salvarme y de salvar al mundo. Voy hasta el ventanal y cae como algo humano. Lleno de vísceras y paradójicamente lleno de tibieza. Recuerdo Washington D.C. aquel hotel en Bethesda y recuerdo la National Gallery siempre lo recuerdo esté donde esté cuando nieva. Después regreso a la cama y bajo la manta de plumas sigo contemplándola mientras oigo trajinar en el baño a la mujer más bella del mundo. Soy un hombre afortunado. También soy un hombre al que ahora le vendría muy bien una mamada.

1994
Biagio da Cesena, funcionario papal, dijo que “era muy vergonzoso que en un lugar sagrado se representaran tantas figuras desnudas exhibiéndose de una manera impúdica”. Esto, durante una visita en compañía del Papa a la Capilla Sixtina, donde Miguel Ángel trabajaba en El Juicio Final.
Pero. Biagio no tuvo en cuenta que se enfrentaba a un adversario formidable.
En cuanto el Papa y su comitiva se marcharon, Miguel Ángel pintó a Biagio claramente reconocible en la parte del fresco correspondiente al Infierno, con orejas de burro, rodeado de demonios ¡y con una enorme serpiente mordiéndole el pito!
Una suerte de SUPERENSARTAJE. ¿No?













