1995
Ella me dice mira, y aparta la cortina. Y entonces veo la nieve. Lo de la nieve siempre me recuerda no sé por qué a mi madre sí que lo sé me la recuerda porque la nieve también parece que fuera capaz de salvarme y de salvar al mundo. Voy hasta el ventanal y cae como algo humano. Lleno de vísceras y paradójicamente lleno de tibieza. Recuerdo Washington D.C. aquel hotel en Bethesda y recuerdo la National Gallery siempre lo recuerdo esté donde esté cuando nieva. Después regreso a la cama y bajo la manta de plumas sigo contemplándola mientras oigo trajinar en el baño a la mujer más bella del mundo. Soy un hombre afortunado. También soy un hombre al que ahora le vendría muy bien una mamada.













