1997
Hay un cansancio que uno siente no muy a menudo por suerte un cansancio que tiene al menos mil años. A veces llego a pensar que es el cansancio de la especie. Pero. No. Es un cansancio personal. Y con cada minuto y cada segundo de ese cansancio llega también, claro, todo lo que has hecho y soportado para sobrevivir esos mil años y para no detenerte y para seguir adelante. Y entonces uno tiene ganas de, como dice un buen amigo, reclinar la cabeza en algún sitio cerrar los ojos y descansar al fin.













