1994
Biagio da Cesena, funcionario papal, dijo que “era muy vergonzoso que en un lugar sagrado se representaran tantas figuras desnudas exhibiéndose de una manera impúdica”. Esto, durante una visita en compañía del Papa a la Capilla Sixtina, donde Miguel Ángel trabajaba en El Juicio Final.
Pero. Biagio no tuvo en cuenta que se enfrentaba a un adversario formidable.
En cuanto el Papa y su comitiva se marcharon, Miguel Ángel pintó a Biagio claramente reconocible en la parte del fresco correspondiente al Infierno, con orejas de burro, rodeado de demonios ¡y con una enorme serpiente mordiéndole el pito!
Una suerte de SUPERENSARTAJE. ¿No?













