Estampas
2801
Vivir en un lugar donde todo el mundo me llamaba compañero es una de las cosas más asquerosas que me han pasado en la vida. Gracias al fidelismo tuve que soportar esa abyección durante veintiocho años. Odio la palabra compañero. La palabra ciudadano, en la isla pavorosa, por otra parte, estaba reservada al enemigo o al candidato a enemigo. Lo que dice mucho del fidelismo. Cuando los fidelistas empezaban a llamarte ciudadano, ya podías considerarte seguro candidato a la marginación social, la cárcel, o el exilio.
Aquí en España a la izquierda culogorda (es decir a toda la izquierda) le encanta lo de compañeros y hasta lo de alzar el puño en alto: no hay para mí un espectáculo más repugnante.

2800
No más regresar pinto a William Morgan. Otra vez. Lo había pintado hace ya alrededor de un año una foto en la que lleva barba y metralleta. Ahora lo pinto sin barba y con los ojos muy abiertos y una expresión que (creo) retrata la ingenuidad algo infantil de los americanos. También, es la verdad, pinto a Morgan otra vez porque vuelvo a leer el reportaje que le dedicó el New Yorker y me produce una gran indignación. El fidelismo no se conforma con ser asesino, ha de ser sádico.
According to a prisoner’s account, a voice in the distance shouted, “Kneel and beg for your life.”
It was the last thing that Morgan could control. “I kneel for no man,” he said.
One of the executioners shot him in the right knee. The Yankee comandante tried to stay on his feet, blood spilling around him. Then he was shot in the left knee. Finally, he collapsed, and was repeatedly shot in the torso and head. His face, a witness said, was “blown off.”
Por eso lo pinto otra vez. Por eso lo traigo doblemente a la luz.

2799

Bélgica ( y 11)
Y después de las uvas y el champán y de bailar y cantar salimos a la noche de la peligrosa ciudad. Una ciudad amenazada por la religión es decir por el atraso, el oscurantismo, la mentira y la imbecilidad. Nosotros, ateos, epicúreos, hombres y mujeres de la ciencia y hombres y mujeres que exclusivamente se arrodillan ante la libertad y ante sus propias papilas gustativas, salimos.
Ha caído una llovizna fina y en las calles lustrosas de la civilizada Bruselas encontramos por suerte a cada paso todo lo que odia Alá. Mujeres descubiertas e iguales, mujeres que se besan, hombres que bailan y ríen y se besan embriagados de alcohol y civilización y todos en eléctrica sintonía entonamos un multitudinario himno a la vida.
En la Grand Place, nos hacemos fotografías junto al árbol iluminado y abrazados nos regocijamos porque los bárbaros los salvajes religiosos nos querían tristes y nos querían atemorizados y no vamos a darles ese gusto. No. Pueden matarnos, es verdad. Pero hemos elegido vivir y morir orgullosamente a la luz de la razón.

2798

Bélgica (10)
A mí francamente me parece un campo igual que otro cualquiera. Pero es Waterloo. El caminito a veces se hace barrizal y a los lejos el monumento y el temor de que nos sorprenda la lluvia en este descampado y el cielo muy gris y los surcos. ¿Existe el mal? No. Sólo literatura y vanidad y estupidez. Y soberbia naturalmente la soberbia de pensar que los paisajes pueden cargarse de sentimiento porque hayan sido escenario de alguna de nuestras salvajadas.
Me maravilla eso sí como siempre el poder de las palabras, la carga con que se ha ido preñando desde la matanza (miles de hombres murieron en este lugar, como se sabe, destripados muchos) la palabra Waterloo. Lo mismo me pasó en Belén, nunca tuve la impresión de visitar un lugar Belén sino la de visitar la palabra Belén. No me siento especialmente conmovido he de decirlo pero sí muy desamparado porque tengo el convencimiento de que aquí, a nivel real, de todos aquellos infelices no queda nada. Sólo la palabra Waterloo.

2797

Bélgica (9)
De los cuadros que más me impresionan, este, donde Ensor está aún en el umbral del carnaval (es su primer cuadro donde aparecen personajes enmascarados) y que tiene un poder que más tarde se caricaturiza demasiado. Tal vez hasta lastrar un poco su grandeza. La fotografía no hace justicia, ni siquiera remotamente, a la realidad del cuadro, pero aún así.
Un objeto pictórico verdaderamente conseguido rechaza la interpretación, ahora lo comprendo. Lo que prueba, como si hiciera falta, el carácter fraudulento del llamado arte conceptual.

2796

Bélgica (8)
El arte, no la ilustración, la anécdota o el realismo, han hecho más por la aparición del iPhone que cualquier pintura realista, pienso, recorriendo los museos. La revolución jobs, un hito en la evolución de la especie, no hubiera sido posible si los artistas se hubieran contentado con la anécdota o la ilustración.
Matisse, Picasso, Magritte o Mondrian han hecho posible la forma en que vemos el mundo, y aún más importante han hecho posible la forma en que nos vemos en el mundo.

2795

Bélgica (7)
Apenas me detengo ante el cuadro (Charles Hermans, A l’aube) que cautiva a mi amigo, porque la ilustración no me interesa, el arte es lo que me interesa. La ilustración está bien y cumple su cometido, ilustrar, pero un hombre como yo quiere meterse en los charcos y naturalmente embarrarse y en la ilustración eso es imposible porque la ilustración, el llamado realismo, es siempre superficie, anécdota, y descripción.
Lo único que hay, dirá alguno (y hermosamente lo fundamentará) pero yo sé que no es verdad porque una vez consigues meter los dedos bajo la superficie algo cambia es decir los dedos se te mojan.

2794

Bélgica (6)
De Bruselas sus museos. Aunque la ciudad, reconozco, ha sido una agradable sorpresa esperaba un cuartel funcionarial y encuentro un lugar espléndido, lleno de intensidades. Mejora el mujerío, por cierto, rubias cremosas como pajares holandeses, pero también negras bellísimas de boca roja y tetas puntiagudas. Aquí sí podría vivir (exagero, exagero) por las cervezas en primer lugar pero además por los quesos y por los museos ya lo dije y también por aquellas hamburguesas de langosta en Sainte Catherine ¿recuerdas?
Y los museos se hunden en la tierra. Bosco y Brueghel, Rembrandt y Rubens y hasta Marat en la bañera y el mayor descubrimiento Tobias Verhaecht y su Paisaje antropomórfico (Retrato de mujer) ¡pintado en 1614 ! Verhaecht, un pintor al que no conocía y que deja muy claro de dónde sale toda la obra de Dalí.
Qué grandes museos, repito, y ha de saberse que en cuanto entré en ellos pensé: Barcelona no es una gran ciudad es sólo una capital de provincia sin gran museo no hay gran ciudad sólo capitales de provincia.

2793

Bélgica (5)
Antes de regresar a Bruselas, vamos a ver el Mar del Norte. El día ventoso y exacto. Las nubes alcalinas. Las dunas recostadas. Acabado el paseo iremos a comer y será un gran día para mi condición de teleósteo marino del suborden de los acantopterigios y por añadidura nos tocará una camarera (en la primera acepción de la palabra) rubia, grande y suculenta, qué buena está. Yo nunca viviría en un sitio como este de poder evitarlo a no ser que me diera de comer esa rubia qué sensación babosa llena mi alma (es un decir) al mirarla, ¿o serán los vinos?
Hago fotos a eso que los lugareños y hasta nosotros mismos ahora mirándolo llamamos el mar, pero que no es el mar sino un ser al que lo más recomendable es no acercarse mucho porque se te hiela el cerebro.














