Estampas
3025
Ayer día de recogimiento como dije lecturas en el jardín y ha comenzado a soplar un vientito que parece que anuncia el otoño (lejano). He dejado a un lado por el momento las novelas policiacas porque mi cerebro estaba ya algo embotado y me he puesto a leer a Simon Leys. Muy interesante. Lucido. Un poco quizás demasiado lucido hasta donde voy. Como sabemos, todo, hasta la brillantez intelectual, si se pasa de rosca empieza a criar al fondo una zona hueca. Espero que no sea el caso de Leys que por el momento cumple de manera formidable con la tarea de irme desembruteciendo.

3023
Mañana es 11 de Septiembre y es un día de luto un día para recordar y honrar a las víctimas de los atentados de los asesinos religiosos de Alá en New York. Ese día atacaron a la Civilización Occidental (la única que existe) soldados suicidas del oscurantismo y la barbarie y se inició una guerra que no concluirá hasta que los derrotemos. No hay otra solución. Es la guerra entre lo civilizado y lo bárbaro. Con Europa para esa guerra no se puede contar, como se sabe, y de España es mejor no hablar recuerden que se trata de un país al que (asesinos religiosos de Alá) le reventaron varios trenes en plena capital y salió a la calle no a condenar a los asesinos sino a su propio gobierno democrático. España es un país donde la política envilece cualquier oportunidad de esplendor moral.
Pero. Afortunadamente, existe America y sus poderosas fuerzas armadas y así se ha ido haciendo la guerra y eliminando a los cabecillas terroristas islamistas con esos maravillosos drones a los que nunca agradeceremos bastante. El presidente Obama ha hecho un gran trabajo matando a los jefes de la chusma islamista asesina, hay que decirlo, gracias Presidente, a cada rato despertamos con la grata noticia de que uno de los cabecillas de la chusma religiosa ha reventado.
Así que mañana en nuestro jardín será un día de recogimiento, un día para recordar y un día para honrar a las víctimas del 11-S.
Nada más.

3022
Como trato de acabar de escribir una novela que tal vez pueda considerarse al final, una novela policiaca o negra, leo novelas de ese género. Me va bien cuando escribo leer cosas relacionadas con lo que escribo. Creo. He leído en los últimos meses a Lemaitre, bien, pero no es ni la mitad de lo que dicen que es. Su comandante enano no acaba de gustarme. Es enano, y Lemaitre no consigue que deje de serlo, literariamente hablando. Haga lo que haga siempre piensas al final: pobre enano. No es precisamente mi idea del héroe. He leído (y releído) a Simenon, grande y atmosférico, qué poderío de andar por casa. No es Chandler o Hammett, cierto, ¿pero quién lo es? He leído o intentado leer a Dolores Redondo, alguien me la recomendó (muy mala, a niveles rumiantes). He leído a James Patterson, que tiene una fábrica de la que le salen best sellers en tropel muy bien armados pero robóticos. También he leído a Michel Connelly, que no lo hace mal, pero su detective Bosch resulta para mi gusto demasiado sentimental y un tanto gilipollas. Y también he tratado de leer a Arthur Hailey, un libro policiaco que tiene, ambientado en Miami, pero con eso sí que no pude.
Y mi novela avanza mientras tanto lentamente.

3021
Me escribe un amable lector y vuelvo a pensar en la barbarie del islam y en que nos han lavado tan bien el cerebro los buenistas que islamófobo se ha convertido en un insulto comparable a nazi (comunista no, que los comunistas con sus cien millones de muertos a cuestas siguen siendo buenos). Pero. Lo cierto es que lo más inteligente y normal sería considerarse islamófobo, visto lo que es el islam: una religión misógina e imperialista y asesina en sus flecos más violentos. Es pavoroso cómo la civilización occidental (la única que existe) se ha dejado maniatar por su propia grasa y por su propia cobardía y no sólo acepta sino que abraza entusiasta una definición del mundo acorde a los intereses de sus enemigos. Si los intelectuales españoles y europeos, en general, no fueran tan cobardes y tan culogordos se dedicarían a difundir y defender las bondades de la islamofobia.
Pero son demasiado cobardes y demasiado culogordos, claro.

3020
Hablaba el otro día con una amiga sobre la facilidad con que en España y en Europa te acusan de islamófobo. Y ella, tan inteligente: No tengo ningún problema con esa acusación. Es verdad, soy islamófoba. ¿Qué razones puede tener una mujer occidental, laica, civilizada, cientificista y libre para no serlo? Y entonces comprendí que tenía razón. El islam es una religión bárbara y antilibertaria, misógina y retrógrada, embrutecedora y contraria a la razón, la ciencia y la civilización. Lo más lógico es sentir fobia por ella.

3019
Hay una escena en la segunda temporada de Narcos (que recomiendo mucho) en la que un agente de la DEA se encuentra a un par de bussinesman, norteamericanos como él, en el baño del aeropuerto de Medellín. Se están metiendo rayas de coca antes de abordar el avión de regreso a NY. El agente de la DEA les explica que la cantidad de droga que están consumiendo cuesta alrededor de seis vidas, y luego procede a darles una paliza. Es una gran escena. En lo que a mi persona concierne, el drogata norteamericano, español, alemán o de donde sea que consume cocaína o semejantes es tan criminal como el narco que la produce y la distribuye. Y merece que le rompan la cara, naturalmente.

3018
Viene a visitarnos nuestra Basia y qué alegría verla lo feliz que está. Hermosa como siempre y cuando se lanza al agua reluce como en una foto de Portal. Albariños y jumillas y un palo cortado de doce años nos acompañan (gracias Cristian). Boris parece sacado de una película de Herzog y le advierto que ha de cuidarla quererla y hasta mimarla porque ha tenido mucha suerte de encontrarse una mujer así libre y brillante y diáfana (la gente es tan cobarde y tan turbia) y veo que lo sabe y alzo mi copa y propongo un brindis por Boris, un hombre afortunado. Eso fue el sábado y el domingo también estuvo concurrido el jardín así que ahora que lo pienso mi fama de antisocial tal vez no esté tan justificada.

3016
Y meditando un poco sobre el asunto que para eso somos intelectuales, me convenzo de que los cubanos han llegado en la isla a un nivel de abyección ya endémico que los hace incapaces de protestar (no digamos ya levantarse) contra la injusticia y el crimen castrista. Por el contrario, esa abyección borra toda barrera moral y les impele a ser manada y a colaborar con el tirano y a servirle y así se prestan a insultar, agredir, apalear e incluso matar (Oswaldo Payá, Laura Pollán por mencionar sólo los asesinatos más recientes) a los pocos que se atreven a rebelarse que se atreven a diferenciarse de la manada, y aquí los remito a El pájaro pintado de Jerzy Kosinsky.
Ese nivel de abyección reduce a los cubanos a niveles apenas humanos: ya a la población de la isla debe considerársele más animal (algún animal manso y cobarde) que humana. Por eso regresar a vivir allí, repatriarse en realidad es un deseo de volver al corral y a una animalidad y a una esclavitud deseada, es decir que la famosa tentación totalitaria de la que hablara el gran François Revel desemboca, los cubanos son la prueba, en ansias de esclavitud.















