Estampas
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Miércoles, 4 de julio de 2018
Cenamos bajo el olivo. Es esa hora al borde de la noche en la que los pájaros cantan sumergidos. Rosa tiépolo, blanco melville, plancton del sur. Llueve la hiedra. Estamos sentados uno frente al otro. Nunca me he cansado ni me cansaré de mirarte y si fuera posible te miraré después del día final. Todos estos años. Hablamos de las cosas del mundo y de asuntos más importantes hablamos del jardín. Hablamos de la llegada del meteorito. Hablamos del carácter nauseabundo del mundo y hablamos de los perritos tumbados a nuestros pies. La luz, a medida que se extingue, se hace materna. Y el cielo es un pez de la profundidad abisal.

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Martes, 3 de julio de 2018
Recuerdo que estábamos Marta mi mujer y yo en una exhibición de arte o en uno de esos eventos llamados literarios (creo que una exhibición de arte) y se nos acercó una fan de mi persona y de mis libros y, transida (cuarta acepción), le dijo a mi mujer: Dime dime, ¿cómo es vivir con Juan Abreu? Y en esa ocasión comprendí por primera vez con la mayor certeza que me había convertido en un personaje de ficción.

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Lunes, 2 de julio de 2018
Cuando veo al candidato Margallo en televisión, me duermo de golpe. Ayer apareció en la pantalla mientras bajaba la escalera y poco faltó para que me descalabrara. En algún momento, pensé que Margallo podría servir, por ejemplo si fuera capaz de dormir por cinco o diez años, mediante un discurso televisado, a todos los nacionalistas catalanes y vascos. De esa manera, España tendría una oportunidad de recuperarse del pestífero efecto de los nacionalistas catalanes y vascos. Pero. Comprendí enseguida que Margallo no podría hacer un discurso suficientemente largo como para dormir a toda esa morralla porque se dormiría a sí mismo mucho antes de conseguirlo.
Y ya en lo de las elecciones en el PP. A ver. A la pequeñez que dice que ahora hará en Cataluña todo lo que no hizo en Cataluña cuando era la vicepresidente del Gobierno encargada de lo de Cataluña, ¿quién puede tomarla en serio?
¿Y la señora Cospedal? Bueno, de la señora Cospedal si la sacamos de aquella fantasía mía donde se refocilaba con la actriz Elena Anaya, queda muy poco. Fuera de mi fantasía es sólo una señorona adocenada y algo burra.
¿Y Casado? Se me perdonará, pero Casado es una especie de chiquilicuatre bonitillo y de bolsillo. ¿Puede ganar? No digo que no. Este es un país al que ha presidido un idiota subnormal como Zapatero y al que en la actualidad gobierna un oportunista babieca. Todo es posible en esta España cada día más irreal más vacua y más chochotizada.
El problema del PP es que el mejor candidato de los que se han presentado para dirigir el PP, es Cayetana Álvarez de Toledo, que no se ha presentado.
Y a todas estas Ciudadanos se diluye en tarjeticas sanitarias eutanasias y trilingüismos, mientras se articula el derrumbe de España. El único tema relevante en la España de hoy es la abolición de las autonomías.

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Domimgo, 1 de julio de 2018
Que los cuadros se vendan y se vendan bien es algo que me interesa mucho. No quiero que en el futuro en el que yo no esté la gente que quiero y mis descendientes pasen trabajo como se dice por no tener dinero o hasta pasen hambre como la pasé yo y mi familia muchos años. Verdad que pasamos hambre por el comunismo y por la dictadura de la familia Castro. Pero. Aunque vivas en una democracia y en un país libre es mejor tener dinero. Nunca se sabe qué puede pasar y si tienen que huir algún día de algún libertador (léase hijo de puta) o de algún otro tipo de imbécil que el llamado pueblo siempre imbécil lleve al poder, mejor que tengan dinero para escapar y ser libres y vivir la vida cómodamente en otro sitio. He escrito mucho pero los libros no se venden ya casi nadie lee y cada vez se lee menos. Si yo escribiera en inglés las cosas hubieran sido diferentes, sobre todo respecto a mis libros de ciencia ficción o futurismo. Pero la ciencia ficción o futurismo en español no existe y así su público.
Es decir que el regreso de los cuadros a mi cerebro me ha hecho pensar en pintarlos y dejar de escribir, porque me gusta pintar, no lo negaré, pero también por lo que acabo de explicar del dinero.

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Viernes, 29 de junio de 2018
Vuelven los cuadros. Estoy escribiendo o haciendo cualquier cosa y llegan a mi cerebro como suelen, perfectos. Si uno pudiera sacarlos de ahí y ponerlos directamente en la tela. Pero no puede. Hay que pintarlos y al hacerlo se rebajan considerablemente. Ese regreso de los cuadros me ha hecho pensar ¡otra vez! en dejar de escribir, ya he escrito mucho, demasiado, y ponerme a pintar. Ni siquiera escribir este blog que no es un blog sino una novela gigantesca. Me gustaría dejar más cuadros logrados (tengo algunos sobre todo de la serie del Superensartaje que algún día llegarán a los Museos y serán apreciados y se venderán bien, eso no lo dudo). Ahora los cuadros que se me ocurren, desde el punto de vista formal y de la forma de usar y aplicar la pintura, son como una prolongación del Superensartaje pero sólo formalmente nada de política (o poco, por ejemplo hace unos días me vino a la cabeza un cuadro en el que el Papa Francisco subía al cielo encaramado en una montaña de mierda que, supongo, era el contenido de su cerebro) son cuadros caseros los gatos los perros las plantas retratos de gente querida cuerpos y la luz del jardín. Y el mar de los recuerdos naturalmente.
Veremos qué pasa y qué hago pero he de tener en cuenta en cualquier caso la edad y la posible vida que me queda.

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Jueves, 28 de junio de 2018_
Iba a comentar lo del gobierno del traidor Sánchez, cómo, contrario a su deber de defender a los ciudadanos españoles libres e iguales, se dedica a vender a los ciudadanos españoles libres e iguales a los golpistas racistas antiespañoles catalanes y vascos. Pero. Mis mujeres y amigas me dicen que si en España no hay en este momento miles, cientos de miles de españoles en las calles y frente a la Moncloa denunciando al traidor Sánchez y exigiendo su dimisión e inmediato encausamiento por traidor, es que España está condenada. Que no vale la pena hablar del traidor Sánchez. Dicen. Que hable del entrenador de Marruecos.
Y entonces naturalmente voy y le echo un vistazo al entrenador de Marruecos. Santocielo. Eso no es un entrenador, es un guerrero vikingo un adonis un espartano hecho a mano un dios de la masculinidad. No en balde están tan alebrestadas mis mujeres y amigas (de mis amigos locas y maricones ni les cuento).
Lo beneficia un poco, dirá algún envidioso, estar rodeado como está de marroquíes. No digo que no. La fealdad de los marroquíes es proverbial. Pero. Eso no cambia para nada los hechos. ¡Qué bello es el entrenador de Marruecos!
En consecuencia, desde aquí ruego a quien corresponda que ponga al entrenador de Marruecos al frente de todos los equipos del Mundial. Mejorará mucho el nivel estético del Mundial ¿quién podría negarlo?

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Miércoles, 27 de junio de 2018
Bebiéndome una Leffe, anoche, me puse a pensar en el problema de Bélgica. Solucionar el problema de Bélgica es fácil me dije, una bomba de neutrones bastaría. Ya. Pero. Las cervezas. No sólo la Leffe, muchas otras que he bebido cuando he ido a Bélgica. Recuerdo las de aquel bar en Brujas, qué noche fastuosa. Cómo es posible que los belgas fabriquen estas cervezas, me preguntaba bebiendo la Leffe. Esa gentecilla tribal aferrada simiescamente a sus dialectos autóctonos que te rompen los tímpanos si te descuidas. A Bélgica no se puede ir sin una buena provisión de tapones de oído.
Siempre me pregunto, en momentos de angustia existencial ¿qué coño es un flamenco?
La bomba de neutrones es indispensable, rumiaba yo mirando amoratarse el cielo, urge aligerar Europa de toda la chusma tribal belga. Eso sí, sacando del país y del radio de alcance de la bendita bomba todo lo necesario para, una vez desinfectado el país, seguir haciendo estas cervezas. Lo que pase con los belgas me tiene sin cuidado como es lógico, pero por el bien de la humanidad hay que preservar las cervezas belgas.
Y no me costó mucho arribar a esta conclusión y resolver así de la mejor manera el problema belga, la verdad.

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Martes, 26 de junio de 2018
El aramburismo en el libro de Rogelio Alonso: “La tímida formalización de un insuficiente perdón emerge como cura infalible después de toda una vida marcada por una irreparable humillación: el asesinato. Contrasta la magnitud de las injusticias sufridas con esa inocua pócima sanadora que se propone. La lógica reclamación de responsabilidades políticas, morales y sociales frente a un terrorismo que posee tanto una dimensión privada como pública se reemplaza con un perdón que aparece como eficaz antídoto. Como ocurre con ese abrazo final entre la víctima y la madre irredenta del terrorista en aparente proceso de arrepentimiento. El perdón y el abrazo evocan la reconciliación, término repetido por tantos reseñadores, y palabra talismán en una sociedad como la vasca en la que los criminales anhelan ese injusto horizonte, pues implica que las dos partes son igualmente responsables del mal y deben volver a reconciliarse”.
Hablo otra vez de esto porque el Gobierno traidor de Sánchez lo que está haciendo es puro aramburismo. ¡Amor, amor! ¡Reconciliación! Y a lloriquear por los rincones suplicando a los asesinos y a los antiespañoles tribales ¡una cartica! ¡un abrazo! ¡un acuerdo! ¡diálogo! Que el Gobierno de España abrace el aramburismo como política de Estado hacia los golpistas racistas antiespañoles vascos y catalanes es lo peor que le podría pasar a los ciudadanos españoles libres e iguales.
El aramburismo es, básicamente, rendición.

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Lunes, 25 de junio de 2018
José Rosiñol, presidente de Sociedad Civil Catalana, ha dicho que los ciudadanos libres e iguales de Cataluña no deben quitar los lazos amarillos de los golpistas, como han venido haciendo. Que así se evita la confrontación civil, y se disminuye la tensión social. Y aconseja llamar a los mossos, es decir a la policía de los golpistas, para que los quiten. Debe ser un chiste. A ver, traduzcamos al español. Lo que está diciendo Rosiñol es que abandonemos el campo de batalla a la minoría (sí, minoría) golpista e independentista y antiespañola y racista. Lo que dice Rosiñol no es nuevo, es el catecismo de la rendición española a los racistas tribales desde 1978 (incluida la Constitución, que ya era y es suicidamente complaciente con las tribus antiespañolas). Conozco a Rosiñol, de vista, de una vez que acudí a un acto donde hablaba María Elvira Roca, y él estaba allí y dijo algo. Me pareció un hombre bien intencionado. Pero ya entonces, me molestó un poco su almita catalana y catalanista expuesta sin rubor.
La minoría golpistas racista y antiespañola en Cataluña ha ganado no sólo por la traición sostenida y siniestra del PP y el PSOE a los ciudadanos españoles libres e iguales, sino por esa mansedumbre que se predica en general a los ciudadanos libres e iguales, esa mansedumbre que dice: dejémosle el territorio al enemigo. Pero. No. Es al revés, hay que defender el territorio. En las calles también, naturalmente.
En las calles sobre todo.

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Domingo, 24 de junio de 2019
Estamos en el jardín. Suena el Cuarteto Cedrón y ya a los primeros acordes llegan los niños: si en una noche de San Juan no llegan los niños (los niños que fuimos) no es una noche de San Juan. Bebemos. Los vinos ordenados en capas ascendentes, qué refinamiento. La luz oro y grana. La mesa bajo el olivo. Mi rubia preferida rutilante y mi actriz favorita refulgente. Temblamos, claro, al sentarnos a la mesa, no vaya a ser que Espada no apruebe la paella. Ha ido a la cocina y esperamos su veredicto. ¡La aprueba! Y comemos y bebemos y brindamos con dulce alborozo bajo las ramas y bajo las estrellas milenarias. Tener un amigo que sabe siempre qué es lo mejor angustia a veces un poco, pero eleva el vivir a una categoría superior. Los niños que fuimos se meten entonces debajo de la mesa y desde allí cantan canciones de hermandad. El champán francés, la coca de Sacha. Y ya de madrugada agitamos una gran bandera de España el único país que hay en España y nos dejamos acunar por cierta melancolía y los niños comienzan a marcharse pero sabemos que regresarán. Mientras nos mantengamos vivos. Mientras nos reunamos cada año bajo el olivo y junto a la fogata.













