Estampas

2068

Y algo de ese horror quedará. Un horror muy colorido por cierto pinto el horror con naranjas y amarillos y verde naturalmente el verde oliva de los trajes del horror. Ya Francis Bacon demostró que con rosas y violetas y con una paleta casi infantil se puede pintar la absoluta desesperanza y la soledad más completa y toda esa angustia que acompaña a la especie y que nos acompaña a cada uno.

Sobre todo a los más brillantes ya se sabe que mientras más bruto eres más feliz.

2067

Pinto un cuadro que se llama 1959 y pintaré varios más que se llamarán igual un año de gran violencia y de muchos fusilados en Cuba. Algunos de los fusilados se lo merecían (soy un hombre que cree en la pena capital en algunos casos por poner un ejemplo a los de ETA en España yo los hubiera fusilado) supongo, también merecían un juicio justo que no tuvieron. Los Castro los mataron porque necesitaban un ambiente de terror y en el caso de Raúl Castro mató mucho más porque es maricón como se sabe y ha de demostrar siempre que no lo es y qué manera mejor de reafirmar su masculinidad que matar y por eso mataba mucho. Es algo muy común que los maricones de closet sean violentos y abusivos se ve mucho eso en Cuba yo lo he visto.

Así que estoy pintando esos cuadros y algo de ese horror quedará.

2066

Salimos a caminar como por entre una nata de tanta luz. Y el cielo es de esos limpios y parejos. Qué más da que sea sólo una palabra el cielo. La belleza del mundo es la belleza de las palabras del mundo. Y de súbito a buen paso por estas calles perfumadas pienso en que ya hace treinta y cinco años que escapé de La Habana y que escapé en general de la isla y en verdad no tengo la menor nostalgia de ese estercolero isleño ni de esa ciudad albañal.

Esta hermosa mañana es mi deseo que quede muy claro y por escrito.

2065

Me sentaba con algunas niñas en los buenos tiempos bajo el olivo a tomar vino fresquito muy apropiado para la estación y nos reíamos y estábamos desnudos y a veces Portal documentaba y la niña polaca me hacía un masaje tántrico (que se parece mucho a una paja pero no lo es) mientras conversábamos y el tiempo se hacía luminiscente y en momentos muy especiales recuerdo llegaba el tiempo a destilar un candor.

Ignorantes, moralistas, pitosflojos, feministas barbudas y gente mal follada en general cree que la libertad sexual es turbia y oscura pero qué saben ellos la libertad sexual es una inocencia blanquita.

2064

Los buenos tiempos eran el paraíso. Lo voy descubriendo a medida que los pinto. El paraíso era el jardín, siempre lo supe es justo decirlo. Cuando Lau se miraba el chocho en el espejito y se hacía fotos del chocho y yo le hacía fotos a ella haciéndose fotos del chocho, era el paraíso. Los chochos eran importantes naturalmente los cuerpos quiero decir. Pero. La luz. Una luz de ir por casa una luz segura una luz que no se apagará nunca, dice.

Ahora trato de meter esa luz en los cuadros y algo va saliendo.

2063

Me levanto muy temprano que tengo mucho trabajo y en la primera taza de té me encuentro a Houellebecq en el diario y lo primero que pienso es: qué feo es Houellebecq. Yo creo que por eso es que va de enfant terrible. Con esa cara hay que ir de algo si no: ¿quién te folla? Dice Néspolo, entrevistador, que lo acompaña (a Houellebecq) “una joven de buen ver”. Las mujeres siempre tan generosas follarse a Houellebecq debe ser una empresa espeluznante. Pero. Que sea rico y famoso Houellebecq ayuda, imagino. En fin, el feo careto de Houellebecq mientras desayuno.

Y un poco más adelante vaya amanecer la niña diosa, Kumari. En Nepal. Un castigo celestial, dice del terremoto la niña diosa. Toda esa gente aplastada y un castigo celestial, dice. “Por ensuciar nuestra alma”, dice. Sólo tendría que asomarse a la puerta del templo esta niña diosa para saber que si Dios existe y provocó o permitió semejante catástrofe es un cabrón hijo de puta del que cualquier persona decente huiría despavorida, pero, un castigo celestial, dice. “Dios está muy enfadado”, clama un religioso. “Este país está repleto de pecadores”, suelta un lama.

Avanza muy lentamente el mono qué les puedo decir.

2062

El cuadro es bastante grande y comienzo como a las nueve de la mañana y a las siete de la noche todavía estoy trabajando en él. Paro para comer naturalmente leo un poco que si no el cerebro se me atrofia y miro su carita un rato que siempre me da fuerzas. Hay sol y el blanco de la camisa del hombre caído refulge está en una posición rara debido a que sus brazos permanecen atados al tronco del árbol. En primer plano los ejecutores y detrás la floresta.

A veces pienso que los títulos de los cuadros no tienen importancia pero hoy no.

2061

Estoy leyendo a Judith Rich Harris su formidable libro y encuentro esto: “Jane Goodall describió lo que sucedía cuando el grupo de chimpancés al que estaba observando se dividió en dos grupos de tamaño desigual. El grupo más numeroso guerreó contra el más pequeño; fueron acabando uno a uno con todos sus miembros, fatalmente, hasta que el grupo más pequeño se vio barrido del mapa. El hecho de que los miembros de estos grupos se conocieran (habían jugado juntos en su juventud) no fue suficiente para evitar el resultado. La grupalidad barrió el sistema de relaciones”.

Es una de las mejores descripciones que he encontrado sobre lo que está sucediendo con los nacionalismos provinciales en España. Salvo que en España los chimpancés nacionalistas provinciales ni siquiera son el grupo más numeroso.

2060

Cuando ya me estoy quedando dormido imagino un cuadro rojo con cinco muchachos están encaramados en una especie de escalera y sobre la cabeza de uno de ellos hay una mancha verde donde dice su nombre Ramón Lamadrid y la fecha en que lo mataron los Castro por maricón tenía dieciocho años.

2059

Dormí solito anoche y uno se pregunta dónde están las amigas cuando una las necesita. Y como si fuera poco, una noche de esas de sueños vívidos y en ninguno de ellos me la chupaba Monica Bellucci. A mí que nadie me venga a decir que somos nuestro cerebro o que nuestro cerebro está de nuestra parte porque me le reiré en la cara. No sé el cerebro de ustedes pero el mío está en mi contra evidentemente.

Ayer el día entero pintando es lo que hago ahora ya hasta escribir estas emanaciones me parece una pérdida de tiempo todo lo que no sea pintar me parece una pérdida de tiempo ahora. Pinté el color rojo. Pinté un hombre solo. Pinté un arma. Pinté el bosque. Y pinté el horror como si fuera una esperanza la paz o como si el horror fuera el rostro amado o uno de esos paseos banales que uno da a veces al atardecer junto al mar.

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