Estampas
2058
Londres (5)
La cama del hotel enorme y de perfecta consistencia y tengo en ella intensas experiencias espirituales (literatura) casi epifanías cuando me tumbo recién duchado en pelotas y abro las piernas para verme el pito en el espejo, ya no soy el de antes ciertamente pero aún de buen ver sí y este portentoso pito mío que embellece por días si fuera por mí andaría siempre con el pito por fuera colgando ¿por qué hay que privar al mundo de toda esta belleza? me pregunto.
Me encantan los hoteles me quedaría (al menos una temporada) aquí y que me despertara de una mamada alguna inglesa rubia y corpulenta de las que veo en el front desk. No hay mejor forma de despertar que mamada mediante como se sabe.
Y en la National Gallery viendo a Leonardo recuerdo a mi amigo Jorge Camacho naturalmente.

Foto de V.G.

2057
Londres (4)

En la Tate la Dumas impresionante y ha sido un gran acierto venir a verla. Los desnudos a tinta soberbios y los lienzos inquietantes como debe ser. Salvo al final donde se pone un poco politiquera la Dumas, una muestra excelente. Y como es ya tradición salgo al balcón y hago una foto este balcón es uno de mis lugares favoritos del planeta.
Después bajamos y paseamos junto al río y lo cruzamos y frente a St. Paul cogemos un taxi y nos vamos al British y sin preámbulos a la sala donde guardan lo del Partenón. Y allí lo primero que hago como siempre es agradecer a los ingleses que trajeran tales maravillas a este museo si se hubieran quedado en Grecia ya no existirían. El colonialismo tuvo sus cosas positivas quién puede negarlo. Me detengo ante esta mujer que es de mármol pero se mueve y es asombroso no me digan que no que los monitos hayamos podido alguna vez crear algo así.

Y cerca de las tres nos metemos en un pub a comer fish and chips y a beber cervezas qué cervezas. Y bebiendo pienso ya algo melancólico qué desgracia que no se quedaran en La Habana los ingleses. Cuánta mierda se hubiera ahorrado el mundo y cuánta mierda se hubieran ahorrado los cubanos si se hubieran quedado en la Habana los ingleses ahora en vez de ser grotescos cubanos seríamos ingleses. Es verdad que tendríamos que aguantar a la vieja bruja y su familia de tarados pero díganme si existe algo en la vida por lo que no hay que pagar un precio.

2056
Londres (3)
Cenamos en el Nobu, restaurante famoso y chic. Una fusión, dicen, de comida japonesa y peruana. Un primer plato decente y después ya todo va cuesta abajo hasta alcanzar en ocasiones cierta zafiedad. La lubina pasajera, un poco demasiado cocida pero comestible. La cazuela de verduras a la altura de una vaca. Los precios completamente estrambóticos, inflados hasta lo abominable.
Como es un lugar de moda y chic está lleno eso sí de mujeres jóvenes y hermosas provocativamente disfrazadas para brillar en el mercado sexual. Aunque ninguna de ellas puede compararse con las dos mujeres sentadas a mi mesa no hay placer mayor que ir por el mundo acompañado de mujeres bellísimas que, a pesar de que es imposible merecer tal cosa, te adoran.

2055
Londres (2)
Yo a la chica que nos atiende aquí en el hotel en el desayuno me la llevaría a casa no se me ocurre nada superior a despertar y verla llegar energética y sonriente y llamarme ¡Sir! y cómo cada uno de sus movimientos destila educación y gentileza y amabilidad y hasta un jugoso e ilustrado candor. Una camarera barcelonesa, en comparación, es como un chimpancé enfurecido para quien hacer su trabajo es una humillación inconcebible: el servicio en Barcelona es una extensión pestilente del progresismo cutre que define la ciudad. Cuando estás en ciudades civilizadas como Londres te das cuenta de que el servicio en hoteles y restaurantes en Barcelona es completamente tercermundista y grosero y grotesco y francamente provincial.
Una gran ciudad es una ciudad higiénica, ante todo. Una ciudad donde los lavamanos están a la altura adecuada para que te puedas lavar la polla después de orinar. En España nadie se lava la polla después de orinar, como he podido comprobar viajando por toda España. No encuentras en toda España un lavamanos donde puedas meter la polla y lavártela como indica la más elemental higiene, después de orinar. Ah, pero en Londres. Los lavamanos a la altura perfecta como debe ser.

2054
Londres
Ah, Londres, mi ciudad favorita. Desde la ventana del hotel la habitación amplia y blanca el Hyde Park a mis pies como se dice. Llegamos al anochecer y qué maravilla los taxis londinenses yo entro en ellos y ya me siento mejor más civilizado. Y la jerigonza inglesa tan superior y armoniosa. Debería ser obligatoria la jerigonza inglesa y debería prohibirse el resto de las jerigonzas que se hablan en el mundo que son a fin de cuentas residuales y si se viene a ver innecesarias y en algunos casos hasta dañinas para el aparato auditivo. Muy cerca del hotel está el Buckingham Palace pasamos por allí y al pasar pienso que dentro estará la vieja bruja es decir su majestad la reina haciéndole la paja a algún caballerizo u ocupada en alguna otra de esas actividades típicas de la realeza.
Hemos venido a Londres por venir a una gran ciudad Barcelona no es más que una ciudad provinciana una ciudad sin grandes museos no es más que provincia y siempre será provincia y foco de infección tribal. Y hemos venido naturalmente a ver en la Tate la exhibición de Dumas.

2052
Hoy nuestro Espada habla de la prostitución. Es un tema interesante. Yo creo que la prostitución debe regularizarse y los que decidan dedicarse a ella, por el motivo que sea, han de disfrutar de un marco legal, como cualquier otro ciudadano. Que paguen sus impuestos y tengan los derechos y deberes de cualquier otro trabajador. Más allá de eso, el gobierno debe mantenerse alejado de sus vidas y de lo que hacen con sus cuerpos. En eso consiste la libertad sexual, que es quizás la forma más excelsa en que el ser humano es libre.
No hay moral en el sexo, tampoco en el sexo de pago. Puede haber coacción, abusos, explotación o hasta esclavitud; pero para eso está la policía. Las formas de la transacción pueden ser ilegales, criminales y hasta inmorales, los actos sexuales no.
El sexo sólo es sórdido en la medida en que es sórdida la mirada del que lo observa o juzga. Nada más. El derecho a vender actos sexuales es un derecho amparado por la libertad individual. Y debe ser respetado. El burka impuesto a las mujeres por culturas primitivas o fanatismos religiosos no puede considerarse una manifestación de libertad. Ninguna libertad puede llevar implícita la mutilación de lo humano civilizado. De ahí que el burka sea antihumano (y deba ser prohibido no en lugares públicos sino en todo espacio sometido a la moral de la civilización) mientras que la prostitución es un derecho de hombres y mujeres libres que hay que defender.
No hace falta ningún argumento ético para regularizar la prostitución porque la ética es una convención social y está un escalón por debajo de la libertad individual.
Como no necesita un argumento ético una animalada como el boxeo, por cierto. La gente se mata a golpes en un ring por dinero, y sobre todo porque decide hacerlo.

2051
Y antes de abandonar a los escritores, Goytisolo. Leo esto. Le han dado el Cervantes un premio con 125.000 euros adosados de los contribuyentes españoles a Goytisolo. Y el escritor Goytisolo lo acepta, siempre aclarando claro que no se siente español sino de “nacionalidad cervantina”.
“El Cervantes no lo acojo con ningún entusiasmo. Más bien con cierta zozobra.” La zozobra de los 125.000 euros que deben ser muy agobiantes, supongo. Qué indecencia la del Gobierno Español torturarlo así con esos 125.000 euros. Pobre hombre.
En lo que leo, por otro lado, el redactor va de poético y de metafórico y apenas me entero de algo real de Goytisolo. Por ejemplo. Con quién vive Goytisolo. Vive con “su tribu”, con “los suyos”, dice poéticamente el redactor. Bueno, sí, pero ¿quiénes son? Vive carnalmente, digamos, el escritor con alguno de ellos. ¿Qué piensa el escritor de la belleza masculina marroquí? ¿Tienen que ver sus gustos eróticos con que viva allí y no aquí? Por ejemplo. Son cosas interesantes. ¿No?
Que tiene los ojos “cívicos” Goytisolo, eso sí nos lo dice el redactor.
Y ya han pasado como diez horas y aún me pregunto qué será eso.

2050
Tengo que haber leído el libro de las venas ese de Eduardo Galeano cuando era joven y mi cerebro, que ya desde joven era un cerebro extraordinario, lo borró completamente de inmediato. Como diciéndome: toda esa porquería no te hace ninguna falta. Gracias cerebro mío. He recordado esto porque ha muerto Galeano, gran lameculos de los Castro (y de Chávez) y gran colaborador y cómplice de toda esa chusma comunista asesina cubana y latinoamericana.
Yo a Galeano y a los de su ralea los he visto y los veo como esbirros siempre dispuestos a dar una patada en la cabeza al balsero cubano que huye para que se acabe de ahogar ¡pero qué aguafiestas! y no enturbie su luminoso sueño de escritor revolucionario.
Es una pena que no exista nada después de la muerte porque me gustaría verte frente a esa legión de ahogados cubanos y que alguno de ellos te diera una merecida patada en el culo, Galeano.

2049
Lo que fue mío dije ayer pero eso es también falso, pura cháchara. La ilusión de la posesión es muy poderosa es verdad, pero no por eso deja de ser lo que es: una ilusión. Sin la ilusión de la posesión qué sería de nosotros esto es mío aquello es mío, qué cómico y qué ridículo ¿no? todo eso de lo que es nuestro. Se han conservado gracias al azar mayormente algunas imágenes familiares y ahora no entiendo bien por qué a partir de ellas creo otras imágenes. Y eso es todo.














