Estampas
2807
Y ya termino con el Hombre Nuevo Cubano y lo que diré por último es que mientras más estudio (como se estudia a un macaco, a un mandril) al Hombre Nuevo Cubano más de acuerdo estoy con el judío Klemperer que recomendaba perdonar a la gente común cómplice del nazismo ¿y qué es el fidelismo sino nazismo tercermundista?, perdonar a la gente común pero jamás a los intelectuales a los que había que ahorcar y tendrían que seguir colgados de las farolas todo el tiempo que permitiera la higiene como dejó escrito en sus diarios con el mayor acierto el judío Klemperer.

2806
Otra característica del Hombre Nuevo Cubano, es la ausencia de dimensión moral. Escapa de Cuba, pero regresa a Cuba. Y si hablamos de escritorzuelos y pintorzuelos, viven lejos de la isla, pero son miembros de la UNEAC y escriben para los libelos fidelistas y exhiben en los corrales fidelistas como si tal cosa y con la mayor naturalidad y en una ausencia absoluta de conflicto moral. Como si la dictadura fuera una democracia y no una dictadura, como si ese sucio frotarse con los asesinos no acarreara una cuota ineludible de complicidad y vileza.
Al principio me parecía, cuando hablaba con alguno de ellos, simple cinismo y oportunismo descarado, pero después me he dado cuenta de que lo que pasa es que carecen de dimensión moral.
El fidelismo los ha mutilado y envilecido de nacimiento y de manera ya irrevocable.

2805
Mucha metatranca. Es la mejor manera de definir el pensamiento intelectual del Hombre Nuevo Cubano. La literatura ha desaparecido en la isla, como se sabe, no hablemos ya del pensamiento intelectual. No hay literatura sin libertad y no hay pensamiento intelectual sin libertad. ¿Se escribe en Cuba para las gavetas, como en mis tiempos? No lo sé. Si se hace, naturalmente, habrá que evaluar lo escrito cuando salga a la luz. La literatura de gaveta produjo en Cuba obras maestras en los setenta sólo hay que mencionar Otra vez el mar.
Pero de lo que quería hablar era de la metatranca. Que ha infectado la literatura cubana sobre todo la ensayística. Es fácil identificar a los escritores cubanos infectados de metatranca: no pueden escribir un párrafo sin citar a diez filósofos o usar veinte veces la palabra postmoderno, que como todos sabemos no quiere decir nada. Es difícil encontrar algo escrito por cubanos educados castristamente, libre de metatranca. La metatranca es el sello de identidad de la intelectualidad cubana si tal cosa existe.
Lo mejor de la metatranca es, por supuesto, la palabra metatranca, formada por la unión de las palabras metafísica y tranca. Esta última palabra en la pavorosa quiere decir paliza, madero con el que se atrancan las puertas y genital masculino, entre otras cosas. Unida a metafísica, adquiere el significado de verborrea petulante e intragable.
El chimpancé pavoroso es bruto, cobarde y vulgar, pero no se puede dejar de reconocer que a veces es ingenioso, como prueba la palabra metatranca.

2804
Me escribe una señora de Miami y me envía la foto de su padre fusilado. Lo pintaré naturalmente lo pintaré. Y mirando la foto pienso en Miami y llego a la conclusión de que lo más triste de Miami son sus cementerios que son mayormente cementerios de cubanos exiliados. Van muriendo los cubanos exiliados y va quedando la basura llamada hombre nuevo cubano y los policías que envía la dictadura y poca cosa más.

2803
Después de leer que el Cabildo de Gran Canaria recibió con honores a uno de los esbirros implicados en el asesinato de Carlos Costa, Mario de la Peña, Armando Alejandre y Pablo Morales, enseguida me pongo a pintar a Carlos Costa, Mario de la Peña, Armando Alejandre y Pablo Morales. Hay que ser miserable y hay que ser mierda para homenajear a un testaferro cuya mayor heroicidad es el asesinato de cuatro muchachos que se dedicaban a salvar balseros cubanos. Yo volé en los aviones de Hermanos al rescate, una organización dedicada a rescatar balseros en el Estrecho de la Florida, y sé de lo que hablo.
Hay que ser culogordo izquierdista español sin la menor decencia para recibir con honores a este despreciable esbirro. A ver si los cubanos libres tienen al menos un ápice de vergüenza y dejan de visitar Gran Canaria que vayan a cualquier otro sitio que no sea un basurero moral, un sitio que tenga políticos de verdad y no montones de mierda que hacen de políticos, como estos del Cabildo de Gran Canaria que más que cabildo verdaderamente es un monumental montón de mierda.

2801
Vivir en un lugar donde todo el mundo me llamaba compañero es una de las cosas más asquerosas que me han pasado en la vida. Gracias al fidelismo tuve que soportar esa abyección durante veintiocho años. Odio la palabra compañero. La palabra ciudadano, en la isla pavorosa, por otra parte, estaba reservada al enemigo o al candidato a enemigo. Lo que dice mucho del fidelismo. Cuando los fidelistas empezaban a llamarte ciudadano, ya podías considerarte seguro candidato a la marginación social, la cárcel, o el exilio.
Aquí en España a la izquierda culogorda (es decir a toda la izquierda) le encanta lo de compañeros y hasta lo de alzar el puño en alto: no hay para mí un espectáculo más repugnante.

2800
No más regresar pinto a William Morgan. Otra vez. Lo había pintado hace ya alrededor de un año una foto en la que lleva barba y metralleta. Ahora lo pinto sin barba y con los ojos muy abiertos y una expresión que (creo) retrata la ingenuidad algo infantil de los americanos. También, es la verdad, pinto a Morgan otra vez porque vuelvo a leer el reportaje que le dedicó el New Yorker y me produce una gran indignación. El fidelismo no se conforma con ser asesino, ha de ser sádico.
According to a prisoner’s account, a voice in the distance shouted, “Kneel and beg for your life.”
It was the last thing that Morgan could control. “I kneel for no man,” he said.
One of the executioners shot him in the right knee. The Yankee comandante tried to stay on his feet, blood spilling around him. Then he was shot in the left knee. Finally, he collapsed, and was repeatedly shot in the torso and head. His face, a witness said, was “blown off.”
Por eso lo pinto otra vez. Por eso lo traigo doblemente a la luz.

2799

Bélgica ( y 11)
Y después de las uvas y el champán y de bailar y cantar salimos a la noche de la peligrosa ciudad. Una ciudad amenazada por la religión es decir por el atraso, el oscurantismo, la mentira y la imbecilidad. Nosotros, ateos, epicúreos, hombres y mujeres de la ciencia y hombres y mujeres que exclusivamente se arrodillan ante la libertad y ante sus propias papilas gustativas, salimos.
Ha caído una llovizna fina y en las calles lustrosas de la civilizada Bruselas encontramos por suerte a cada paso todo lo que odia Alá. Mujeres descubiertas e iguales, mujeres que se besan, hombres que bailan y ríen y se besan embriagados de alcohol y civilización y todos en eléctrica sintonía entonamos un multitudinario himno a la vida.
En la Grand Place, nos hacemos fotografías junto al árbol iluminado y abrazados nos regocijamos porque los bárbaros los salvajes religiosos nos querían tristes y nos querían atemorizados y no vamos a darles ese gusto. No. Pueden matarnos, es verdad. Pero hemos elegido vivir y morir orgullosamente a la luz de la razón.

2798

Bélgica (10)
A mí francamente me parece un campo igual que otro cualquiera. Pero es Waterloo. El caminito a veces se hace barrizal y a los lejos el monumento y el temor de que nos sorprenda la lluvia en este descampado y el cielo muy gris y los surcos. ¿Existe el mal? No. Sólo literatura y vanidad y estupidez. Y soberbia naturalmente la soberbia de pensar que los paisajes pueden cargarse de sentimiento porque hayan sido escenario de alguna de nuestras salvajadas.
Me maravilla eso sí como siempre el poder de las palabras, la carga con que se ha ido preñando desde la matanza (miles de hombres murieron en este lugar, como se sabe, destripados muchos) la palabra Waterloo. Lo mismo me pasó en Belén, nunca tuve la impresión de visitar un lugar Belén sino la de visitar la palabra Belén. No me siento especialmente conmovido he de decirlo pero sí muy desamparado porque tengo el convencimiento de que aquí, a nivel real, de todos aquellos infelices no queda nada. Sólo la palabra Waterloo.














