Estampas

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Algunas fotografías tienen tan poca calidad, que nada valioso puedo sacar de ellas. Lo he intentado una y otra vez, pero sin éxito. Uno de esos casos es el de Rafael Martínez López, fusilado en 1967. Si alguien tiene acceso a alguna fotografía del señor Martínez López, le ruego que me la haga llegar.

Ayer domingo vinieron amigos a comer pero aún así me las arreglé para repintar un poco. Mientras ellos hacían la siesta. Soy un hombre obsesionado qué les puedo decir.

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1959. Manuel Álvarez Margolles. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

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Hoy he tenido uno de esos días en que no consigo alcanzar el estado sólido. Fingir es a lo que llamo, básicamente, el estado sólido. Me fue bien, teniendo en cuenta. El día como de invierno pero sin llegar a serlo. Tania cantó en la ciudad y fuimos a verla. Tania nunca ha crecido y nunca crecerá y eso es lo mejor que puede decirse de cualquier persona. La adultez es un estado de vileza permanente. Los dos años son el principio del fin, como se sabe. Pero. Por suerte nuestra amiga acaba de cumplir uno y medio.

Por otro lado Barcelona, que cada vez me parece más una especie de culo de oropel.

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Nunca imaginé que el repintar pudiera traerme tantas satisfacciones. Veo claramente que repintaré muchos retratos que había dado por terminados. Al principio avanzaba a gran velocidad algo abrumado por la magnitud del proyecto y daba por acabados cuadros que no lo estaban lo he ido viendo.

Digo esto porque ayer como a las siete en la atmósfera brumosa que a esa hora se instala en el estudio, volví a trabajar en dos cuadros supuestamente terminados y el resultado me alegró mucho y me hizo sentirme infantil que en lo que a mí respecta quiere decir siempre que las cosas van bien.

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Me levanto temprano y no me abandona lo de las jerigonzas aragonesas. Hoy, una señora Pérez ha dicho que lo del lenguaje propio de la tribu aragonesa será optativo. Pero. Ya sabemos que eso en boca de un nacionalista quiere decir que te van a meter la jerigonza optativa garganta abajo a ti y a tus hijos y que si no hablas la jerigonza propia serás un traidor. La jerigonza propia es para los nacionalistas la meada que marca el territorio.

Por otro lado, reconozco, el asunto de las jerigonzas en la zona afectada es muy complejo. Podría, temo, llevar a la larga a enfrentamientos violentos entre las diferentes manadas. Consideren que en aquellos campos y villorrios dejados de la mano española además del fabla o aragonés, o lo que sea, se habla el ansotano, el cheso (que, dicen, para entenderlo hay que llevar siempre un trozo de queso en el bolsillo), el panticuto, el belsetán, el chistabín, el patués y el ribagorzano. Por lo que sabemos. No hay que descartar que en alguna aldea remota quede alguien que hable el cuchufleto.

Yo así por encima y rápido y la verdad no sé por qué, de tener (bajo amenaza de muerte, se entiende) que aprender alguna jerigonza aragonesa creo que aprendería el panticulo… digo, panticuto.

Mientras desayuno, me da por pensar en estas cosas.

Será la mermelada de calabaza.

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El gato se lanza a la piscina persiguiendo a un pájaro. ¿Para qué quiere cazar un pájaro? Ya tiene comida dentro de casita y comida tecnológicamente reforzada. Es la naturaleza, su acervo genético, que lo controla, me digo. Menos mal que nosotros nos hemos separado de eso. La civilización es alejarse del chimpancé que fuimos, ¿quién puede discutir eso? Bebo otra taza de té.

Bueno. Nos hemos separado, es verdad. Pero. No lo suficiente. Y la atracción del simio es fuerte en nosotros y perdura. El suicidio español, por poner un ejemplo. El suicidio español no es más que el deseo español de regresar al chimpancé, naturalmente. Véase la noticia de que en Aragón, provincia española, el nuevo gobierno local impondrá el fabla. ¿Qué coño es el fabla? Eso mismo me pregunté yo. Bueno, parece que es una jerigonza que hablan por esa zona. Como es lógico, las jerigonzas menores van desapareciendo con el progreso. Las lenguas poderosas colonizan el espacio como debe ser y se unifica la especie y se destribaliza. No en España. Aquí la tribu es lo más importante. ¿El español, gran idioma, idioma común de los españoles? De ninguna manera. ¡Queremos hablar el fabla, cualquier cosa que eso sea! ¡Y queremos imponerlo, faltaría más, en las escuelas españolas!

Qué difícil es bajarse del árbol.

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Ya tengo lista la tela para pintar a un fusilado. Pero. Te encuentro Sarah y saco la tela del caballete y en su lugar instalo otra un poco más grande, cincuenta por cincuenta centímetros. La Seguridad del Estado castrista fue a detener a tus hijos que luchaban por la libertad es decir contra los Castro. Los muchachos (dos) lograron escapar y los esbirros decidieron arrestarte. En sus cuarteles, te torturaron para que delataras a tus hijos, pero te negaste. Al final, te amenazaron con hacerles llegar un mensaje diciéndoles que si no se entregaban, te condenarían a ti. Entonces, para que no se entregaran, te suicidaste.

Sarah Rodríguez. Oil on canvas, 50 × 50 cms.

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Ya saben ustedes que me gustan los retos gigantescos y hace semanas que le doy vueltas a la idea de pintar a los asesinados por los patriotas vascos de ETA. Ochocientas veintinueve personas. Ah, la Patria, la Identidad. Desprecio a los etarras no sólo por criminales patrióticos e ideológicos, que son los peores criminales, los desprecio además por castristas. En el futuro, algún español escribirá la historia de la relación de ETA con el castrismo y a través del castrismo con los carteles de narcotraficantes colombianos. El progreso científico y tecnológico trae como natural consecuencia un mejoramiento moral. Supongo.

Claro, pintar a las víctimas de los patriotas vascos tendrá que ser después que termine con los fusilados del castrismo y algún que otro proyecto periférico que ha ido surgiendo, por ejemplo los asesinados en el remolcador 13 de Marzo o los jóvenes activistas de Hermanos al Rescate, derribados por aviones de guerra castristas mientras intentaban rescatar balseros.

Rápido, rápido, que decía Arenas.

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1959. Ramón Toledo Lugo. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

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Para Tania

La gran felicidad que buscamos no existe como se sabe, sólo las pequeñas (Sábato). Una de esas pequeñas felicidades era el boniatillo cuando yo era niño antes de que desapareciera el boniato como la mayoría de las cosas comestibles, al triunfar la fabulosa Revolución. Con el malo Batista había comida y mi padre podía hacernos boniatillo. Después, ya liberados, no. Y pasábamos mucha hambre toda mi vida pasé mucha hambre tras la fabulosa liberación, y en verdad dejé de pasar hambre sólo a los veintiocho años cuando llegué a Miami. Mi padre no cocinaba, pero, algún domingo anunciaba solemne: voy a hacer boniatillo. Y lo hacía. Y esos días en que mi padre hacía boniatillo yo era feliz completamente feliz de una de esas pequeñas felicidades que son las únicas que existen.

Por eso cuando crecí al oír al Líder pronunciar sus discursos en los que hablaba del futuro y enumeraba los agravios de los que su fabulosa Revolución nos había salvado, yo siempre le decía, eso sí en voz baja: saca tu sucia boca de mi infancia.

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