Estampas

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Viernes, 3 de agosto de 2018

No he visto a mi gato amarillo en todo el día y comienzo a preocuparme. Dice Marta que seguro está por ahí escondido pasando el calor. Tiene dos o tres sitios a la sombra, sabiamente escogidos, diría yo, donde se refugia del calor, que yo lo sé porque buscándolo lo he encontrado varias veces en esos rincones frescos. Pero. Hoy no está en esos sitios. Mi gato amarillo es como yo pero en gato. Ambos mimosos y grandes cazadores, diferentes presas eso sí. Él se come las suyas, yo las mías sólo las chupo. Buena salud, además. A veces padece de estreñimiento pero enseguida le leo un poema de Caballero Bonald y hace su caquita. Mi gato cuando estoy escribiendo se sube en el escritorio y sobre el teclado y hasta que no estoy un rato acariciándolo no se va. Y ya son las cinco de la tarde y no da señales de vida mi gato. Uno se pasa la vida intentando convencerse de que la vida es otra cosa pero la vida es sólo el clamoroso espacio entre una y otra pérdida.

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Jueves, 2 de agosto de 2018

Para G.

Estoy trabajando en el segundo volumen de Emanaciones (2012-2015). Y encuentro esto: “Yo tenía una amiga que me dijo que ella, antes, era muy primitiva y en fin un producto de la educación católica y de la hipocresía humana tan extendida y dominante durante milenios y se hacía mil pajas y follaba con el marido exclusivamente y una vez al mes. Y que cuando decidió liberarse, junto al marido, naturalmente, estuvieron un tiempo follando con aquel y con aquella y no es que se lo pasara mal se lo pasaba muy bien, pero tenía la impresión de que lo hacía por complacerlo a él. Y que un día que estábamos follando ¿te acuerdas? (yo no me acordaba) me contó lo de esa impresión que tenía y que yo le dije no, tienes que hacerlo por ti, por tu placer primero y después por el suyo, es muy importante porque si no tendrás, sí, mucho más de lo que tiene el monito común (dijiste monito común, me hizo mucha gracia) pero no lo que debe ser. Y que después que le dije eso seguimos follando y esa fue la primera vez que lo hizo para ella, no para complacer al marido, y se corrió diferente como más personal y auténticamente. Más rico. Dijo.”

Ay, cariño, qué ha sido de ti.

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Miércoles, 1 de agosto de 2018

Lo políticamente correcto puede desembocar en subnormalidad voluntaria. Así los telediarios de TVE y en general los tertulianos de la televisión española. Hay excepciones, pero pocas. Antes yo veía los telediarios sin voz, mientras me preparaba el desayuno, pero ahora tengo que escribir de vez en cuando para el periódico y. Así que he vuelto a poner la voz y presto atención sobre todo a lo del catalanismo (ese disfraz del odio a lo español). El catalanismo moderado es una invención y el famoso seny una trampa mortal.

En la televisión española la gente vive en un mundo paralelo mezcla del páramo cerebral de Ada Colau y de la traidora mamalonería analfabeta de Pedro Sánchez. En ese mundo todos son buenos (excepto los ciudadanos libres e iguales que siempre son fascistas) y un matón grotesco nunca es un matón grotesco es un sindicalista, y un chocho no es un chocho es el Libro Rojo de Mao. Ah, y Marruecos no es una dictadura. Aguanto casi siempre un máximo de cinco minutos.

Y ya de regreso al mundo real le doy la comida al gato y pienso lo que siempre pienso al darle la comida al gato: cuánto mejor le iría a España si mi gato fuera presidente de TVE, o mejor aún presidente de España.

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Martes, 31 de julio de 2018

Hace unos días vi una fotografía de La Meca. Nunca iré a La Meca ni al país donde está La Meca, tengo por norma mantenerme alejado de los países de Alá y además las llamadas “ciudades santas” me provocan la mayor repulsión. Además, no admiten mujeres en La Meca, y los lugares sin mujeres suelen ser espantosos. Pero. Decía. Fotografía de La Meca. Y el cubículo (Kaaba) ese donde hay una piedra negra (sagrada, naturalmente). Allí se reúnen millones de musulmanes no sé bien a qué. Y yo mirando y al ver la piedra negra (sagrada) me pareció enseguida que no era una piedra sino un trozo de mierda de camello petrificada. Lo que tiene cierta lógica pues lo de Alá y todo eso viene de la llamada cultura del desierto (ahora cultura es cualquier cosa) y en esa llamada cultura los camellos son, digamos, piedra angular. Por otro lado, con tantos millones de hombres reunidos (hombres que follan poco porque a sus mujeres es muy difícil encontrarles el chocho de tan tapadas que van), La Meca debe ser un paraíso para los sodomitas. Y eso fue lo que pensé mirando la fotografía de La Meca.

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Lunes, 30 de julio de 2018

En España la Justicia funciona en dos planos, uno real, y otro retórico. Uno de estos planos, anula al otro. El plano retórico, es donde a un patriota asesino vasco se le condena a cientos o miles de años de cárcel. En el plano real, sin embargo, ese asesino sólo puede cumplir una pena máxima de treinta años. ¡Y todo con carácter de Ley, dentro del mismo Código Penal! La condena retórica es, naturalmente, una farsa. ¡Miren cómo castigamos ejemplarmente a estos monstruos! Dice la Justicia Retórica. Mientras la Justicia Real, por su parte, anula lo que la Justicia Retórica acaba de proclamar cínicamente, y además ofrece al asesino múltiples facilidades para rebajar su pena. Todo en el mismo juicio y en la misma condena.

No sólo en España hay Justica Retórica y Justicia Real. También la hay en USA, por ejemplo. Pero. A diferencia de España, en USA la Justicia Retórica (condenas a dos cadenas perpetuas, o a pena de muerte más cadena perpetua) confluye con la Justicia Retórica porque si te matan, o cumples una cadena perpetua ya estás cumpliendo ambas Justicias, la Retórica y la Real.

La Justica española es una farsa hipócrita en la que su lado real anula al retórico (que se usa como propaganda destinada a maquillar la indignidad que ejecuta) a conveniencia y beneficio de los asesinos.

Cada vez que un juez español condena a cientos o miles de años a un patriota asesino vasco no está haciendo Justicia, se está burlando de sus víctimas.

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Domingo 29 de julio de 2018

Íbamos por la carretera cuando apareció la famosa luna roja. Mira, la luna roja. Entonces alcé los ojos y la vi. Colgaba sobre unas lomas. Si hubiera estado sólo no la hubiera visto. Nunca me ha interesado mucho lo de ver eclipses o cometas y en este caso de la luna roja aún menos interés sentía. Todo lo rojo me da muy mala espina, como se sabe.

Recuerdo que viviendo en Miami se anunció que iba a pasar el cometa Halley. Reinaldo llamó desde NY para anunciar que venía. Voy raudo, dijo, tengo que ver el cometa Halley. Para él era un gran acontecimiento. Aún puedo verlo exultante, y su ensortijado pelo. Reinaldo fue a ver el cometa y escribió un cuento titulado, precisamente, El cometa Halley. En el cuento, Reinaldo reescribe el destino de las hijas de Bernarda Alba y les depara un final de sanidad, es decir de lujuria liberada.

Y no es preciso decir (pero lo digo) que el cuento de Arenas es lo más luminoso que ha quedado del paso del famoso cometa por el cielo de Miami.

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Sábado, 28 de julio de 2018

Termino el último libro de Steven Pinker. Un libro portentoso. Pinker defiende la Ilustración, la Razón, la Ciencia, el Humanismo y el Progreso. Es decir las fuerzas que han hecho posible la Civilización Occidental (la única que existe). Las fuerzas que nos han traído hasta aquí, que nos sacado de la cueva y nos han convertido en seres humanos, que nos han permitido alcanzar bienestar y riqueza, y aspirar a ser ciudadanos del planeta. Es decir, lo más parecido que hay al Capitalismo. Y encuentro esto, tan reconfortante, en el libro de Pinker:

“Los intelectuales odian el progreso. Los intelectuales que se llaman a sí mismos progresistas en realidad odian el progreso. No es que odien los frutos del progreso: la mayoría de los expertos, los críticos y sus lectores biempensantes utilizan ordenadores en lugar de plumas y tinteros, y prefieren ser operados con anestesia que sin ella. Lo que exaspera a los intelectualoides es la idea de progreso: la creencia ilustrada en que nuestra comprensión del mundo puede mejorar la condición humana”.

Y al leer esto mi gran cerebro concluye algo perfectamente oculto a la vista de todos. Que si funciona esa máquina llamada Progreso que obedece a la creencia ilustrada en la Razón, la Ciencia y el Humanismo, y dado que la Izquierda se proclama salvadora de la Humanidad y adalid del mejoramiento humano, la Izquierda no tiene razón de ser.

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Viernes, 27 de julio de 2018

Escribo en los libros que leo y también subrayo frases o párrafos que me gustan o que creo que dicen lo que dicen sabiamente. Y a veces, traigo al escritorio alguno de estos libros y me pongo a releer lo que he señalado o comentado. Resulta estimulante e inspirador. Vean esta maravilla de mi admirado Simon Leys:

“La ignorancia, el oscurantismo, el mal gusto o la estupidez no son fruto de simples carencias, sino de otras tantas fuerzas activas, que se afirman furiosamente a la menos oportunidad, y no toleran ninguna excepción a su tiranía. El talento inspirado siempre es un insulto a la mediocridad. Y si esto es cierto en el orden estético, aún lo es más en el moral. Más que la belleza artística, la belleza moral parece tener el don de exasperar a nuestra triste especie. La necesidad de rebajarlo todo a nuestro miserable nivel, de mancillar, burlarse y degradar todo cuanto nos domina por su esplendor es probablemente uno de los rasgos más desoladores de la naturaleza humana”.

Exacto. Nuestra triste especie.

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Jueves, 26 de julio de 2018

Simpatizo con Israel y su derecho a existir y a defenderse rodeado como está de países musulmanes semisalvajes que desean y persiguen la aniquilación de Israel, y el exterminio de los judíos. Pero. Leo la Ley Básica: Israel como Estado Nación del Pueblo Judío, que acaba de aprobar el parlamento israelí y me parece una atrocidad. Apesta a fanatismo religioso y a tribalismo y a pueblo elegido y a pensamiento mágico y disminuye el rango democrático (y en consecuencia el grado de decencia libertaria y ciudadana) que encarna y al que hace honor Israel y la democracia israelí.

Horroroso. Una desgracia.

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Miércoles, 25 de julio de 2018

Terminamos de comer, y al rato, comenzó la granizada. Fragores y un viento gris la anunciaron y la fragancia que precede al aguacero. Refugiados en la terraza vimos caer el leve traquetear blanco. Los amigos se habían marchado y era la hora en que sobreviene generalmente la melancolía. Y me pregunté otra vez si la melancolía es una segregación de la felicidad o viceversa nunca lo sé.

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