Estampas
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Sábado, 23 de abril de 2022
Hoy celebración con amigos, cumpleaños varios. Pensándolo bien si no has nacido en abril no has nacido. Vinos, quesos supremos, paella de caza y pasteles de zanahoria y queso. Velitas, Hay friecillo así que encenderé la chimenea. Ayer pajilla tarde después de la peli, siempre me pasa con las tetas de la Bellucci. Leche abundante. Albricias. Al perro le ha dado por encaramarse encima de la mesa. Vendrá también el maestro ruso y su dama exuberante (tetas). Y el bebo que significa la vida futura y la vida que no viviremos. ¡Salud! Llueve.

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Viernes, 22 de abril de 2022
Por otro lado, esa escritura real es egocentrismo exacerbado, hay que reconocerlo. Por qué nuestras flaquezas, hipocresías, mentiras y porquerías varias han de ser tan cruciales para la escritura. ¿Crea belleza? Si no la crea, ¿qué importancia tiene? La Verdad no es el logro máximo de un creador, es la Belleza.

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Jueves, 21 de abril de 2022
En cuanto me entero de su existencia corro a leer Kronos, el diario secreto de Gombrowicz. El prólogo de su mujer Rita, excelente. El diario en sí, mayormente compuesto por notas telegráficas de encuentros homosexuales y de otras actividades rutinarias. Alguna escritura casi real, aquí y allá. Poco. Cuando ya enfermo. Nada de lo que yo persigo (perseguimos) esa escritura real que diga la verdad de lo que pensamos y que cada día entiendo mejor que es imposible. Nuestra miserable naturaleza no lo permite. Y no hay que descartar la posibilidad de que nuestro cerebro nos censure o exagere y hasta reescriba un poco lo vivido (la ilusión del yo, etcétera).
Los mejores nos refugiamos en que la intimidad ajena se cruza con la nuestra blablabla. Pero sólo es una excusa que pretende engalanar nuestra cobardía.

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Miércoles, 20 de abril de 2022
El sexo, amén de la escritura, ha sido mi fuente principal de entretenimiento. Pero. Aquellos grandes planes lúbricos que tanto me entretenían han desaparecido casi completamente. Y los que aún urdo, más por costumbre que por otra cosa, tienen nulas posibilidades de éxito. No es el amor quien pasa somos nosotros mismos (Cernuda). Y a eso, súmese mi desgana. En cierto momento la vida sexual, es decir la vida, llega ante una puerta y una vez traspasado su umbral, no hay regreso. Lo más intrigante, lo que me provoca un gran desasosiego, es que lo que hay a ambos lados de la puerta es lo mismo. Pero. Ahora hay una extrañeza. Una extrañeza hacia mí, que emana de la realidad. Como si la realidad me dijera fue un gusto conocerte amigo, pero comienzas a sobrar.
Mantente firme Juan Abreu.

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Martes, 19 de abril de 2022
Veo un pedazo de Princesas, con una Candela Peña bellísima. En una escena, tumbada, su culo desperezado y su coño soñador. Y. Siento el sacro corrientazo en el pito y lo considero, pero al final no hago nada. Después me arrepentiré, como es lógico: Todo lo que se deja de hacer hay que darlo por perdido (Aretino). Me gustan todas las Candela Peña, pero a esa Candela Peña de la película Princesas en los buenos tiempos me la hubiera comido una semana entera sin pausas para descansar la lengua ni nada. Qué mujer. Una de esas mujeres de las que quieres, no más verla, ser su gato o su perro. Una de esas mujeres que, con la piel, te dicen que has regresado al comienzo en cuando pones en su regazo la cabeza.

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Lunes, 18 de abril de 2022_
Paseo por el bosque. Campos de forraje en los que el perrito salta como si el verde fuera agua. Tierra roja y el aire alto y recién aderezado. Siete kilómetros, más o menos. Al regreso, aperitivo: godelo de la cuenca del Duero queso suizo de alta gama y un chorizo de León que me dijo la xarcutera que es lo máximo, y parece que sí, al probarlo. Lo que quede del chorizo lo usaré para las aluvias que pienso hacer mañana. Tengo mucha lectura atrasada, hoy trataré de adelantar un poco. Y ahora me voy a preparar la comida. Arrocito con guisantes y filetes de merluza al horno sobre una cama de cebolla puerros y pimiento rojo, y más godelo claro está que la vida del exiliado como dicen los escritorzuelos culoansiosos de un premio patrio, y toda suerte de abyectos lloricas tribales, es muy dura.

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Domingo, 17 de abril de 2022
Termino de poner a punto Diosa, la segunda novela que publicaré en lo que he dado en llamar la Biblioteca Juan Abreu. En ella, iré devolviendo a la vida (cursilería), y a nuevos lectores, mis libros agotados. Cinco cerverzas, A la sombra del mar, Accidente, El reto, Gimnasio, entre otros. Todo será reescrito (más o menos) y mejorado, o eso creo. Las versiones que publique la Biblioteca Juan Abreu, las considero finales y definitivas.
Acaba de aparecer la edición española de Debajo de la mesa, como saben. También, muy grata noticia, aparecerá en versión francesa gracias a la formidable traducción de François Vallée. La segunda etapa de esta aventura editorial será publicar mis libros inéditos. Por el momento, he terminado: Mo y yo (una historia de amor), y trabajo en dos libros que espero concluir en los próximos meses: Vida de perro, dedicado a mis perritos, y Señor Abreu, una novela corta que comencé durante un reciente viaje a Santiago de Compostela, y que será, tal vez, el más impublicable de los libros que he escrito. ¿Para qué perder tiempo enviando manuscritos demasiado incorrectos (en la jerga actual), para los grotescos tiempos que vivimos, a editoriales que no se atreverán a publicarlos? Tiempo no me sobra, así qué.
Ayer de fiesta, nos acostamos muy tarde y hoy amaneció el día lamido y poroso y cubierto de esa rubia pelusa infantil que siempre anuncia días felices. Así qué.

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Viernes, 15 de abril de 2022
Sueño blando y redondo. Y cuando abro los ojos, gran sol. Y han regresado los estorninos. Después del desayuno, salimos a pasear los perros. ¡Calor al fin! Qué maravilla las calles vacías. Todo sería más agradable si desapareciera la mitad de la población mundial. Al regreso, Amazon me ha dejado un sobre y ¡albricias! mi Debajo de la mesa, qué emoción. No moriré del todo (ni yo me lo creo). Hay que celebrar. Voy a buscar vino blanco que sólo hay rojo en casa. De Cádiz. Babilla fina. En el coche una cantaleta del Papa. El dolor, dice, la obediencia, dice, el sufrimiento, dice, los pobres, dice (desde su palacio, puto hipócrita masoquista). Compro también quesos, pan y guacamole. Y jamón para los perros que les gusta su jamoncito por la mañana para empezar el día, que no les falte. Preparo el tentempié (qué bella palabra). Bebemos. La vida es meterse cosas en la boca. Manoseo el libro como si fuera una teta de la Bellucci o el culo de la Kardashian. Qué lindo ha quedado mi niño. Más tarde comeremos garbanzos. Y haremos, si no me pongo a leer, una siestita. Y lo que queda del día se marchará como se marcha todo. Pero.

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Jueves, 14 de 2022

La protagonista de este libro es mi madre. Y Marta, la persona a quien se debe que lo haya escrito. Soy un exhibicionista y un egocéntrico, pero nunca pensé en escribir mis memorias (los niños no escriben memorias). Pero. A lo largo de los años que hemos vivido juntos, a Marta le gustaba (¡qué digo, le encantaba!) que le contara anécdotas de mi infancia y juventud. Del tiempo que viví pobre pero feliz, antes de que nos liberaran. Y de mi hambre y otros infortunios y aventuras, ya bajo la dictadura de los Castro. En cierto momento, mi mujer comenzó a insistir en la necesidad de recoger en un libro esas anécdotas. Me resistí un tiempo. ¿A quién puede interesarle todo eso? Pensaba. Pero. Ella puede ser muy persistente. Ahora que el libro existe, me alegro de haber rescatado al menos una parte ínfima de ese mundo ya desaparecido.
Mi madre es la protagonista de este libro. Y yo nunca he salido de debajo de aquella mesa donde me escondía a leer; ahí estoy a la espera de que ella se asome otra vez como solía, y me mire llena de orgullo.

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Miércoles, 13 de abril de 2022

“Como apaches, silenciosos, alertas, las armas listas (tirapiedras, arcos y flechas, tirachapas), cruzamos las urbanizaciones y nos adentramos en el bosque que circunda el hospital de los tuberculosos. El suelo blando y oloroso. Mima nos advertía siempre de que no tocáramos nada que encontráramos en las cercanías del hospital, para que no se nos pegara la tuberculosis. Que podíamos morirnos si agarrábamos la tuberculosis. Decía muy seria. Aquello nos impresionaba, aunque teníamos una idea muy vaga acerca de la muerte. Una vez Mima trató de explicarnos qué era la muerte. Básicamente, concluí, la muerte era que no la veríamos más a ella. Que no la veríamos nunca más. Ciertamente la muerte parecía algo espantoso.”
“Pero transcurrieron muchos años antes de que comprendiera que mi madre tenía razón, que su manera de explicar la muerte era la más acertada: la muerte es aquello en lo que se convierte el mundo cuando ya no puedes ver a tu madre nunca más”.
Ya está a la venta la edición española de Debajo de la mesa.
Pasen y lean.













