Estampas

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18 de junio de 2017.

El Subnormal Anaranjado ha ido a Miami y ha soltado algunas paparruchas en un teatro lleno de cubanos y los cubanos se han meado de emoción y han lloriqueado sumisos como acostumbran cuando ven a un presidente norteamericano o a cualquier anglosajón en general, y se dejaron pasar la mano por el lomo felices de que los engañen una vez más. Si algún cubano de Miami o de cualquier parte del mundo se ha creído una palabra de lo dicho por el Subnormal Anaranjado en Miami (y así ha sido, muchos lo han creído) he ahí la prueba definitiva (si es que fuera necesaria a estas alturas) de que los cubanos no merece sobrevivir. Yo propongo conseguir una bomba de neutrones y lanzarla lo antes posible sobre la isla pavorosa, esa es y siempre ha sido la única solución al problema pavoroso. Ah, pero, por favor, téngase en cuenta que los cubanos (sobre todo los que se han educado y crecido y vivido mucho tiempo bajo el castrismo) se parecen cada vez más a cucarachas y existe en consecuencia la posibilidad de que alguno sobreviva al ataque con la primera bomba de neutrones así que lo sensato sería lanzar al menos dos. La isla quedaría por fin desinfectada gracias a las civilizadoras bombas y entonces podría convertirse por fin en lo que merece ser y es desde 1959: un basurero. Un basurero como anticipé en mi novela Garbageland, de obligada lectura para todo pavoroso. No sería la primera vez que la realidad copia a la literatura, como se sabe.

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17 de junio de 2017

Antes, cuando hablaba con mis amigos españoles (con los inteligentes) de Estados Unidos la idea de Estados Unidos era siempre la de la superioridad moral. Con todas las reservan que quieran, con todas las estupideces y salvajadas de rigor, pero la superioridad moral y la defensa de la libertad y la democracia en el mundo. Eran los que habían hecho renunciar a su presidente ¡por mentir!, los que habían salvado a Europa de sí misma, los que habían derrotado el comunismo, los de la justicia independiente y todo eso. El país de acogida el refugio y el baluarte de la democracia. Ahora, con el ascenso del Subnormal Anaranjado, todo eso ha cambiado. Y uno siente una gran vergüenza. Ahora a cualquier cosa positiva que se diga sobre Estados Unidos corresponde un pie de vida demoledor: pero han elegido presidente al Subnormal Anaranjado. Y ante eso uno no tiene otro remedio que bajar la cabeza y callar. Lo peor del Subnormal Anaranjado presidente es que destruye la idea de la superioridad moral de los Estados Unidos faro de libertad y la idea de Estados Unidos tierra prometida que tanto esfuerzo tanto trabajo y tanta sangre le había costado a Estados Unidos merecer.

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16 de junio de 2017

Kertész: El deseo de justicia social ha creado las injusticias sociales más graves en el mundo, y la ocupación en el destino del otro – descuidando la existencia propia – ha llevado a los asesinatos en masa más espantosos.

El libro en vez de La última posada debería llamarse la gran sabiduría o llegando al final en estado de gracia o el libro de las verdades y de lo real; se trata de un libro qué extraña joya definitivamente más allá de la infecciosa verborrea socialdemócrata.

Cómo no lo había leído yo antes qué imperdonable.

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15 de junio de 2017

Kertész: No hace mucho seguí por televisión una penosa tertulia y me enteré de lo que piensa la élite intelectual. Sloterdijk, Peymann, Safranski y un alemán nacionalizado estadounidense hablaban sobre la situación mundial, sobre el estado del mundo, en primer lugar sobre lo ocurrido en Afganistán, sobre el “imperio” americano, al que comparaban con Roma. Sobre todo Peymann llamaba la atención por su descaro y su ignorancia. Vamos a ver: ¿en qué se parecen Roma y Estados Unidos? ¿Y de qué Roma se está hablando? ¿De la de Julio César? ¿De la de Constantino? En el curso de la conversación acusó de la forma más descarada a Estados Unidos de lo ocurrido, y también, como no podía ser de otra manera, a Israel. La arrogante sonrisa, la arrogante sonrisa de la cultura europea frente a la brutal América; oh, Alemania, que ha recuperado su superioridad moral. Qué bonito es todo esto. Veo claramente que el trabajo interrumpido de Hitler será acabado con la ayuda de los europeos: exterminarán a los judíos, y luego no habrá piedad, no habrá escapatoria. Como si el hilo conductor de la historia pasara por más y más estaciones hasta llegar a su gran meta: el exterminio de los judíos.

Leo esto tan cierto y tan acertado y tan intelectualidad española también y comprendo mejor por qué me alegro tanto cuando me entero de que Israel ha adquirido un nuevo submarino lleno de misiles nucleares. Ahora ya no será tan fácil aniquilarlos y como a los intelectuales europeos si les quitan el after shave de Chanel se desmayan tal vez tengan hasta que renunciar a su corazoncito nazi.

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14 de junio de 2017

Kertész sobrevivió a los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald. Mientras más leo sobre los nazis por cierto más me parece difícil ser alemán. Para mí sería muy difícil ser alemán. Siento un rechazo por lo alemán. Tanto, que una vez estaba de vacaciones en África y estaba en un bote en el mar y en la embarcación unas alemanas (muy desagradables y soberbias también es verdad) entre otros y rogué cuando se lanzaron esas alemanas a las aguas tibias de aquel mar de Zanzíbar que aparecieran unos enormes tiburones judíos e hicieran un poco de justicia. Pero no aparecieron ya saben ustedes cómo es el mundo de imperfecto.

Sigo leyendo a Kertész: La vejez, nunca lo había pensado, empieza de golpe. De un día para otro, casi de un instante a otro.

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13 de junio de 2017

Estoy leyendo el libro de Imre Kertész sobre su vejez y su decadencia. La última posada, o eso dice la traducción. Un título malo pero nada que ver con el libro hasta donde voy formidable muy honesto y muy valiente. La famosa escritura de lo real que tanto me interesa la veo asomar aquí y allá, no siempre, como en Léautaud, porque en Kertész todavía hay impostura literaria y la literatura aparece y da mordiscos esporádicamente, pero aún así hay logros impresionantes en el sentido de escribir sin literatura de escribir lo real. Kertész considera el suicidio en varias ocasiones una idea que me parece aparejada de forma indisoluble a la vejez. Por la traición del cuerpo: esto ya no soy yo y te matas.

Extraños síntomas físicos. Ausencia de libido. Absoluta miseria física e intelectual. Mi vitalidad ha alcanzado el punto más bajo. Salí al balcón y calculé fríamente la distancia hasta el asfalto.

No se puede envejecer sin considerar el suicidio si te queda un poco de decencia esa es la verdad.

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12 de junio de 2017

En Jerez de la Frontera me compro una gorra que dice España. Me la pondré para ir al mercado para salir a pasear al perrito. Cuando vives en un lugar donde la palabra España ofende a la chusma y puede provocar que te agreda o te insulte es una obligación moral ponerse en la frente la palabra España.

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11 de junio de 2017

Vamos a ver pájaros. Hay que tener un amigo como Espada. Dejen de preguntarse por qué viven esas vidas miserables, sin papilas gustativas, vidas de gente común. Se los explico: hay que tener un amigo como Espada. Cuando tienes un amigo como Espada llegas a los sitios y son los mejores siempre y todo está milimétricamente organizado y además con gran clase. Lo que para un salvaje como yo es muy importante. Vamos a ver pájaros. Flamencos, moritos, fochas comunes, patos malvasía, canasteras. Nos guía Juan Martín, un muchacho alto e ilustrado y biólogo al que le brota del moverse y del hablar una sencillez que es pura decencia. Esto es España. Rastreamos los humedales. Hay una limpieza hay una laguna hay juncos hay polluelos y hay un cantar. Llegamos a Jerez de la Frontera atardeciendo y hemos de andalucear un poco hasta que llegue la hora de Aponiente. Así que vamos a ver pájaros. Porrón europeo, cigüeñela, porrón pardo, avefría, ruiseñor bastardo, jilgueros. Y a las ocho Puerto de Santa María y el mejor restaurante del mundo. Hemos venido a celebrar nuestro amor. Muchos años más a tu lado le pido a los dioses amor de mi vida. Aguiluchos laguneros, zampullín cuellinegro y zampullín común, ruiseñor bastardo, golondrinas.

Fino en rama y bebemos luces. Cielo lila.

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9 de junio de 2017

Una de las cosas que más me gusta del libro es lo de sus entretelas y sus guiños, que apreciarán los lectores muy atentos y muy comprometidos. Pasa en toda mi obra, pero aquí se manifiesta robustamente, creo. Por poner un ejemplo en Caperucita Roja el policía Santos es el policía de la novela que está escribiendo Gabriel en Pontiac. Santos es el personaje de un personaje, podría decirse. Y Gabriel, que en un relato es escritor y en otro pintor. ¿Acaso no soy yo mismo ambas cosas? Yo no soy el personaje Gabriel naturalmente pero sí que lo soy en el sentido en que soy todos mis personajes si no fuera así no podría escribirlos. No soy un escritor de esos que se sientan y van armando un libro sólo de palabras.

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8 de junio de 2017

Ya echó a volar. Con sus plumas nuevas y su pico de sangre. Con sus garras de espuma y con sus verdes ojos. Con sus nanomáquinas y su amor perdido y su narval que entona una última canción. Ya echó a volar . No está solo. Él es solo, como debimos suponer. Pero esa soledad tiene voces y el pelo crespo y una blindada obstinación. En el fondo está Miami, fundamentalmente, aunque un trozo de Europa al final. Es el libro de un exiliado, no de un emigrante qué denigrante para un cubano eso de emigrante al que se atreva a llamarme emigrante lo abofeteo. Ya echó a volar. Va hacia el bosque y allí lo aguarda el lobo feroz. Fluyan mis lágrimas dice el policía, y comienza a llover. Y pasan los hermanos escritores y pasa la madre bellísima y pasa la venganza naturalmente esa impoluta fuerza bienhechora. Para los que hablan mal de la venganza tengo dos palabras: Ilíada, Odisea. Vean como se desplaza triunfante por la pasarela con su mirada limpia y su esperanza. Ya echó a volar. Ahora estaría bien que ustedes lo dejaran anidar en vuestro corazón.

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