Estampas

2048

Creo que estoy pintando cuadros inocentes. Todo lo que se anexa a un cuadro es palabrería el mundo del arte está lleno de cháchara. Esto mismo que estoy escribiendo yo aquí sobre mis cuadros es cháchara también, naturalmente.

Pero. No trato de explicar los cuadros lo que constituye una estafa sino de explicarme a mí mismo qué es lo que sale cuando me pongo a pintar. Ahora trabajo otra vez sin propósito y sin esquema mental no quiero un estilo ni tengo interés alguno en eso que llaman obra. Y últimamente, es lo que trato de decir desde el principio, aparece una especie de inocencia en las telas una inocencia algo fantasmagórica que intuyo que tiene que ver con que estoy pintando lo perdido lo que fue mío y se ha ido. Y en ese camino no sé cómo ha sucedido pero creo que estoy pintando cuadros inocentes. No sé si me explico.

No.

2047

Veo una foto de la cantante Rihanna en la que aparece con la boca entreabierta y saliéndole de la boca y extendido sobre su mejilla un cuajarón de algo que parece semen. Una foto muy bonita que es parte de la promoción de un tema musical. Es todo un progreso y un avance indiscutible de la libertad de las mujeres que una mujer se haga una fotografía así para promocionar su trabajo. Hay que normalizar el sexo y los actos sexuales como no me canso de decir y hay que erradicar la infección de la culpa catolicona y del pecado catolicón de todo lo referente al sexo y a la belleza de lo sexual.

La religión odia nuestros cuerpos hay que entenderlo de una vez.

Más mujeres y hombres comiendo pollas y coños (dos actos que embellecen y ennoblecen a quienes los practican) en las portadas de los discos y en las portadas de las revistas populares y en las televisiones y en las primeras páginas de los diarios. Ha de reconocerse de una vez que el sexo no es decente ni indecente sino un acto que pertenece al rango del comer y que su representación fotográfica y artística es algo hermoso y sano y algo que eleva los niveles de civilización y la categoría moral de nuestra sociedad.

2046

Pinto la cabeza del pintor a los dieciséis años. La pinto de un tirón y me toma tres o cuatro horas más o menos. Y me toma toda la vida naturalmente.

2045

Ahora la pintura se vuelve hacia el pasado y hacia la muerte en consecuencia. Y hacia lo extinguido claro la infancia por ejemplo. Avanzo en la tela de Bernhard niño a la intemperie la época de su abuelo supongo porque se le ve feliz. Pintaré además personajes que han sido importantes para mí como Lydia Cabrera y esas imágenes borrosas de la familia en los años cincuenta y hasta pintaré el niño que fue algún amigo, otra cosa por el momento no me interesa.

Nada se puede recuperar eso no lo dudo, pero se puede construir a partir de algún fragmento que ha quedado una imagen más duradera. Todo intento de eternidad (una palabra que no quiere decir nada) es vano sin embargo un poco más de tiempo eso sí y estar aunque sea en esa forma de vida orgánica extraña que permite el arte un poco más de tiempo eso sí.

2044

A las cuatro y veinte lo miré en el teléfono me levanté para ir al baño. En la piscina del vecino la ballena y le da la luz de la luna plateada. No orino en la taza sino por la ventana sobre las flores del parterre. Tiene algo infantil mear por la ventana y yo todo lo que me haga infantil, naturalmente.

2043

Se va envejeciendo y algo se aprende. Que hay que follar mucho, por ejemplo. Que todos los vinos buenos son, a fin de cuentas, franceses. Que la ciencia es nuestra única esperanza. Que todo en la vida es un fulgor breve y ligero. Y que Bernhard es el único escritor que queda.

Se va envejeciendo y ayer subía la escalera y me decía tengo ya sesenta y tres años pero mi cerebro no se lo creía y pienso que mientras se me siga poniendo dura a la mínima no se lo creerá.

La clave de la vida es que se te siga poniendo dura a la mínima.

2042

Bueno, hoy es mi cumpleaños y me han comprado un pastel y todo. La vida es dulce y como vengo del infierno aprecio más su dulzor. Hay sol y si hubiera un mar caliente por aquí cerca todo sería perfecto. Más perfecto quiero decir. En días como hoy miro hacia atrás y me digo no lo has hecho tan mal tu madre estaría orgullosa de lo que eres.

A qué más puede un hombre aspirar qué más puede un hombre pedir.

No te detengas.

2041

Me aparto un momento de LOS BUENOS TIEMPOS y comienzo a pintar a Dios. A Thomas Bernhard quiero decir. Bernhard a la edad de siete años, sentado en una especie de muelle de madera y con un ramo de flores silvestres. Mientras lo pinto, en una tela grande presillada contra la pared del fondo del estudio, veo aparecer muchos cuadros por el horizonte de mi cerebro: yo con mi madre mi padre y mi hermano mayor en el zoológico y también están las bessones tomadas de la mano creo que al fin podré pintarlas y yo en el patio vestido de vaquero naturalmente.

Empiezo a pintar a Bernhard ya de noche y lo de que me aparto de LOS BUENOS TIEMPOS es muy relativo porque justo antes de ponerme con Bernhard pinto de un tirón en una tela pequeña el pito de mi amigo Víctor un pito muy bonito por cierto.

2040

Los buenos tiempos. 27 × 35 cms. Oil on canvas, 2015.

2039

Qué día radiante saldremos a caminar y a meternos en la luz.

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