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Londres (3)
Cenamos en el Nobu, restaurante famoso y chic. Una fusión, dicen, de comida japonesa y peruana. Un primer plato decente y después ya todo va cuesta abajo hasta alcanzar en ocasiones cierta zafiedad. La lubina pasajera, un poco demasiado cocida pero comestible. La cazuela de verduras a la altura de una vaca. Los precios completamente estrambóticos, inflados hasta lo abominable.
Como es un lugar de moda y chic está lleno eso sí de mujeres jóvenes y hermosas provocativamente disfrazadas para brillar en el mercado sexual. Aunque ninguna de ellas puede compararse con las dos mujeres sentadas a mi mesa no hay placer mayor que ir por el mundo acompañado de mujeres bellísimas que, a pesar de que es imposible merecer tal cosa, te adoran.













