Estampas

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1959. Benjamín Tardío Hernández. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

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Sigo con el libro de Cabrera Infante y llego al ensayo sobre el suicidio en Cuba. Entra en escena Martí, el Ápostol. Tiene razón GCI cuando dice que Martí se suicidó en Dos Ríos. Mi tesis es que estaba harto de los cubanos como al final está cualquier persona sensible. Se lanzó al galope a la muerte harto de los cubanos.

Leer a CI resulta fundamental para entender la fascinación de los cubanos prominentes (sobre todo políticamente prominentes) por el suicidio y para conocer un poco más a los cubanos (si es que aún queda alguien interesado en eso). Lo significativo, para mí, mientras leo, es que esta fascinación cubana por el suicidio, tiene un lado autocompasivo y llorica. Que encuentro indignante. ¿Por qué? Porque excluye la venganza. ¿Por qué no van y le disparan al causante de sus problemas? Me pregunto. Pero. No. Prefieren pegarse un tiro.

Haydée Santamaría, Dorticós, Augusto Martínez Sánchez ¡que en lugar de disparar a Castro y a la chusma que lo acompaña a detener a Hubert Matos, se dispara a sí mismo!, Nilsa Espín, hermana de Vilma Espín, que se pegó un balazo ¡en el baño del despacho de Raúl Castro!, con Raúl a dos pasos. Rafael del Pino, Onelio Pino, Eddy Suñol, y toda una larga lista. Y hasta a Hubert Matos incluyo yo en esa lista. ¿Por qué no se enfrentó a Castro a balazos en vez de entregarse como un corderito?

La historia de Cuba está llena de suicidas politica y militarmente prominentes que decidieron volarse la cabeza antes que volársela (o morir en el intento) al causante a fin de cuentas de que se volaran la cabeza.

Lo que no debe extrañar a nadie. ¿Qué es la Historia de Cuba sino un perenne suicidio?

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A partir del año 1.900, Bonnard hizo fotografías de su mujer desnuda. Fotografías muy buenas. Ahora las estoy mirando y me encantan pero al hacerlo me queda muy claro que la fotografía es una cosa y la pintura algo muy diferente, artísticamente hablando. La fotografía, por muy buena que sea y tenga el fotógrafo el talento que tenga, está atada a una correa y esa correa se halla unida a lo que tiene la Naturaleza de ilustración. Mientras que la pintura no tiene correas, no está atada a nada y crear otra Naturaleza estrictamente humana e independiente y rival de la llamada Naturaleza es su principal propósito y su mayor ambición.

2224

Se ha hablado de Bonnard como de un pintor de la felicidad. No lo creo. Yo la pintura de Bonnard la veo instalada en grandes melancolías y desasosiegos. Es la pintura de un hombre aterrorizado como debe ser tratándose de cualquier hombre lúcido y sobre todo de un gran artista. A un gran artista sólo lo acompaña en verdad el terror arborescente.

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Pinto a Cornelio Rojas. Hay un video por ahí de Cornelio Rojas, de su fusilamiento. Y una secuencia fotográfica en la que camina hacia el paredón escoltado por un grupo de soldados. Unos dicen que Rojas era un asesino y un torturador y que era responsable de la muerte de algunos terroristas castristas. Siempre me hace mucha gracia que cuando los que ponen bombas y asesinan son los castristas, se les llama héroes revolucionarios, pero cuando son los del ejército constitucional cubano de la época, entonces son asesinos y torturadores salvajes y despiadados.

¿A quién creer, a Bohemia? No es posible. Su director, Miguel Ángel Quevedo, estaba demasiado enamorado de Fidel Castro como para que podamos fiarnos del apego a la verdad de su famosa revista.

Creo que todos los fusilamientos cometidos en Cuba en el año 1959 y en años siguientes son asesinatos políticos porque después del triunfo de la llamada Revolución no existe Justicia independiente en Cuba, sólo Justicia ideológica y fidelista, lo que hace imposible un juicio justo en esa isla.

2222

Compro el libro de la exhibición de Bonnard en Madrid. Iré a Madrid en un par de semanas. Pero. Por el momento, el catálogo de la exhibición. Cuántas maravillas. Descubrí a Bonnard en los años ochenta en la Phillips Collection de Washington y desde entonces ha sido para mí uno de los más grandes y de los más queridos. Sobre todo, los autorretratos de Bonnard, y los desnudos de Marthe. Los autorretratos de Bonnard están entre los mejores autorretratos que se hayan pintado en cualquier época. En ellos, la pintura y la tela dejan de ser pintura y tela para convertirse en apoteosis del objeto y para convertirse a fin de cuentas en fuga.

¿Y qué es una obra de arte sino aquello que indefinidamente escapa?

2221

He meditado mucho acerca de los peores tipos de chimpancé que ha creado la especie humana en su cruenta marcha hacia el chimpancé civilizado, es decir aquel chimpancé que ya no sería chimpancé sino sólo humano. Siempre llego a la misma conclusión: los peores tipos de chimpancé son el chimpancé religioso y el chimpancé ideológico. A veces, con frecuencia hay que decirlo, ambos tipos de chimpancé coinciden en el mismo chimpancé, y en estos casos la mortandad el crimen y el salvajismo están garantizados.

Esta mañana, leyendo una entrevista con Hasan Yuself, jefe de los chimpancés terroristas de Hamas, confirmé una vez más que mi conclusión es acertada. Ya sé que no se ve bien en la antisemita y palestinera España que se diga esto, pero creo que hay que eliminar a todos esos chimpancés de Hamas empezando naturalmente por el chimpancé Yuself. Mientras chimpancés como ese existan el progreso hacia el humano superior ya no chimpancé se verá seriamente comprometido.

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1959. Pablo Hernán Sánchez Díaz. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

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Amaneció con solecito y frío muy agradable y el gato tumbado a mis pies. Hablo mucho con el gato sobre todo cuando estoy pintando y es un gato muy inteligente. Mucho más inteligente que muchos intelectuales que conozco, ay.

Y mientras desayunada comencé a escribir en mi cabeza un texto que demostraría que es imposible escribir la verdad sobre todo a causa de las palabras que no sirven para escribir la verdad: la primera línea de defensa de la farsa y la mentira que somos es el idioma. Bebía el té y escribía en mi cerebro pero en algún momento comprendí que resultaba inútil y lo dejé.

Y desayunando, gracias al amigo Ignacio Vidal-Folch y su gato, me entero de que el Bonnard de la mujer gris está en Barcelona, en la Mapfre, así que cuando acabe de pintar más tarde iré corriendo a verlo como se dice. Los pintores más grandes en algún momento aún los más queridos a veces se me vacían un poco, pero no Bonnard.

Y sentado ya escribiendo esto me he preguntado otra vez ¿para qué escribes toda esta mierda?

Pero no sé cómo parar.

2218

Las paredes van cubriéndose de retratos y la atmósfera es festiva y el conjunto bonito de ver. Si no fuera así lo consideraría un fracaso. Pero. Las cosas han salido bien y he conseguido mi propósito es decir he conseguido insuflar color y vida en la muerte el crimen y la crueldad fidelista.

Quién te iba a decir que ibas a revivir más de medio siglo después de que te mataran, le dije hace dos días a Pablo Hernán Sánchez Díaz.

Cuando terminé de pintarlo, lo miré y se lo dije.

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