Estampas
2905
He de reconocer que por ahora, disfruto más haciendo las aguadas que pintando al óleo. Tiene que ver con el medio, claro, pero también con la circunstancia. Las aguadas las pinto sentado en un rincón del estudio, a mí como al gato me gustan los rincones y los escondrijos (de ahí vendrá mi fascinación por meter la cabeza entre unas grandes tetas, supongo). Las aguadas son más relajadas además, el azar lo es todo y si no sale rompo la hoja de papel y cojo otra. Lo de la tela y el óleo es todo más complicado. Sin embargo el agua. El agua nos limpia el agua es lo más bello, ¿no? El gato anda por el jardín pero cuando me ve ahí sentado detrás del cristal entra en la casa y viene y se encarama en la mesa donde trabajo. Se queda mirando el movimiento del pincel y luego alza sus grandes ojos amarillos preciosamente insconcientes y me mira. No es verdad que los humanos sean la mejor compañía.

2904
Y hablando de vulgaridad y degradación supongo que han visto el video de dos follando que anda por ahí. Follando en plena calle en La Habana en una calle céntrica de La Habana rodeados y jaleados por la multitud. Es el triunfo absoluto de la subhumanidad. Ya esa isla es una isla de subhumanos y ese video es la prueba irrefutable de que el castrismo ha llegado a la cúspide del proceso de incivilización e involución humana que es el castrismo. Algunos han querido hacer literatura con el espectáculo, a todas luces denigrante, y que si es un acto de rebeldía y bla bla bla. Pamplinas. Esos dos subhumanos follando tirados en el suelo en plena calle ¡y los que les rodean! son el retrato perfecto y más fiel del castrismo y de la cubanidad hoy.
Siempre he contemplado con un regocijado espanto el descenso de la llamada Revolución Cubana a las fosas de su bajeza abisal y siempre me he preguntado ¿llegará algún día al fondo? Ahora puedo decir que sí, que ha llegado al fondo y en ese fondo hay dos subhumanos grotescos follando en la calle.

2903
A veces me detengo a mirar las paredes de la casa llenas de fusilados de los Castro. Antes tenía otros cuadros colgados pero los he ido quitando, los fusilados de los Castro lo han invadido todo y reinan. Es un espectáculo vivificante, contra lo que pudiera imaginarse. Este es mi mayor triunfo, creo. Uno los ve tan llenos de color y mirándote como te miran confiados (llenos de una confianza de la que carezco). Llevo más de dos años ya pintándolos y he gastado mucho tiempo (y dinero, pintar es carísimo) en mi 1959 para que ese año, 1959, quede en la historia del arte cubano, como sinónimo de crimen y de crueldad y como lo que es en verdad: fecha del comienzo de todos nuestros males miserias padecimientos y abyecciones.
Quién iba a decir a los cubanos (quedan excluidos los cubanos de menos de cincuenta años ya completamente fidelizados y sin recuerdos de un país libre) que llegarían a añorar a un Batista y a desear que no hubiera sido derrocado. Mil veces, qué digo, un millón de veces mejor la Cuba batistiana, un millón de veces mejor un dictadorzuelo ladrón y criminal pero a fin de cuentas trivial que la perfecta máquina de horror, vulgaridad y degradación física y moral que han instaurado los Castro.

2902
Trece retratos me quedan por pintar. Quiero decir que esas son las fotografías de fusilados de los Castro que me quedan. Hay cientos, miles de fusilados más, pero no tengo sus fotos, desgraciadamente. Confío en que vayan llegando algunas, pero me temo que será imposible pintar a la mayoría de los fusilados del fidelismo. Los dos grandes proyectos del fidelismo han sido borrar sus crímenes de la historia de Cuba e invadir Miami de castristas hasta convertirla en una especie de sucursal de la dictadura y sobre todo convertirla en una fábrica de dólares destinados a la dictadura. En ambos proyectos ha salido airoso, hay que reconocerlo.

2901
Leyendo un reportaje sobre Cindy Sherman en el NYT vuelvo a pensar en que el único tema posible para un artista y su obra es él mismo. Pero no a la manera de Sherman y otros que intelectualizan y atiborran de símbolos su propia imagen. Se puede hacer naturalmente una obra excelente con eso, véase la propia Sherman, digo que a mí no me serviría lo que persigo es ir fabricando objetos artísticos con mi vida es decir con lo que he vivido (no puedo pintar un cuerpo desnudo que no haya visto desnudo, por ejemplo) y con lo que me sale al paso cada día en la neblina del acontecer.

2899
Llueve a cántaros como se dice qué curiosa expresión toda la noche y es sólo agua que cae pero yo le insuflo una melancolía infantil y hasta un carácter, se llama antropomorfismo y lo hago y lo hacemos todo el rato de esa forma acentuamos nuestra existencia en un mundo ajeno por el que pasamos vertiginosamente. Cómo vivir si no. Sin mí, qué sería de la lluvia pienso mirando llover con la modestia que me caracteriza y viene el gato que siempre viene cuando me despierto y se sienta al pie de la cama y me mira como diciendo: al fin. Hay que tener la cara dura él que se pasa el día durmiendo, más antropomorfismo lo que les decía.

2898
Rompo la primera aguada porque no se mueve debidamente. Comienzo otra vez. El nuevo resultado me hace dudar, contemplo la hoja un rato y espero a ver si se pone en marcha y al otro lado del ventanal y arriba el cielo encapotado. Pero la duda ya es suficiente bien lo sé, así que rompo la segunda aguada. La mancha la mancha lo único que importa es la perfección de la primera mancha la corrección enturbia y mata. Me digo. A la tercera creo que esta vez lo tengo pero cuando debo detenerme no lo hago y añado un trazo ligerísimo buscando algo que ha de sugerir una boca creo y no más levantar el pincel todo se disloca y lo que se había conseguido que era bastante se pierde. Así que rompo la tercera hoja de papel. La mancha la mancha la primera mancha musito la mancha autosuficiente y pinto sin dejar de repetirlo y a la cuarta vez al fin funciona y contemplo jubiloso el resultado y entonces comienza a llover.

2897
Han de saber que antes de empezar a pintar doy muchas vueltas es una especie de ritual leo algo miro un cuadro u otro y me siento y acaricio al gato que duerme en la mesita de dibujar sobre las aguadas si algún día alguien compra esas aguadas encontrará pelos de gato sin falta y ordeno los platos de plástico que uso de paleta y pongo color en ellos y estiro la tela y localizo al pobre fusilado que voy a pintar si es eso lo que voy a pintar. También miro un poco el jardín que tanto me ha dado y pongo música, clásica la mayoría de las veces aunque a veces me rebajo a la llamada música popular. Y por último la culminación de este ritual es siempre la misma me acerco a la fotografía de mi madre sonriente que tengo sobre el librero y cierro los ojos e inclino la cabeza como hacen los que rezan y le pido ayuda le pido que me lleve al lugar deslumbrante donde están los cuadros de verdad.

2896
Hablo con mi admirada Zoé Valdés y llama mi atención sobre la actitud de perdonavidas que se permiten algunos lameculos pavorosos que escriben libros, una actitud como de no saben esos que viven lejos lo que se pierden qué maravillosa es nuestra isla lejos de aquí no se puede vivir falta el oxígeno las palmas las palmas primorosas nuestro mar y nuestro cielo, etcétera. Yo pienso en esta gente y pienso indefectiblemente en esas moscas verdes que vemos posadas (y medran) en la mierda y sólo son felices posadas en un montón de mierda.
A ver, lameculos, escuchen: no hay día más feliz que aquel en que nos alejamos del estercolero en que ustedes viven. No amanece un día en que no demos gracias al Dios de la Fuga (el único que existe) por ello. ¿Nostalgia? Ni siquiera sé de qué coño hablan. ¿Nostalgia de una cárcel, de un basurero?
Ah, y una última cosa lameculos: somos libres.














