Estampas

2915

He estado pensando en las obras de la serie que llamaré Los buenos tiempos, que por el momento son mayormente tintas, aunque ahora que lo recuerdo el año pasado pinté algunos óleos pequeños con el mismo tema. Quiero conseguir objetos artísticos que no necesiten explicación así que si salen bien estas obras serán la alegría de vivir y la alegría del cuerpo y del estar vivo y la dicha de acariciar y de que lo acaricien a uno. Serán, además, un estudio acerca de las dimensiones de la amistad física, que es un concepto formidable. Alejar el sexo de la propiedad y devolver lo pagano a su reino, el cuerpo. La hipocresía lo corroe todo a nuestro alrededor como se sabe y la beatería envilece hasta el aire que respiramos. Quiero pintar el sexo como una forma de la alegría y sobre todo como una forma de la generosidad. Si tengo al menos un poco de éxito estas obras serán más que un asunto estético, una celebración

2914

1959. René Suárez Pérez. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

2913

Lo de la neblina del acontecer va tomando forma. Al margen de los retratos de los fusilados y las aguadas, trabajo desde hace unos días en tres cuadros encaminados, podría decirse, a esa neblina que percibo adherida a la realidad como un ronroneo. Los cuadros son interiores, casi bodegones aunque en dos de ellos al fondo hay figuras humanas una mujer que se masturba en uno y una pareja tumbada en otro. Del tercero no digo nada porque está aún muy en sus inicios.

Como ha estado lloviendo el gato apenas sale y subido a la mesa donde trabajo se pone a dormitar mientras yo escucho el zumbido gaseoso que deja la vida al pasar.

2912

Ayer soñé con el culo de Lagerfeld. En el sueño del culo le salían zorros a Lagerfeld y después de los zorros vi salir el glande de Bartolo como la cúpula de San Pedro y prendidos al glande una multitud de esbirros: Eusebio Leal, Silvio Rodríguez, Milanés, Omara Portuondo, Barnet, Padura y hasta Geraldine Chaplin ¿pero que hacía esa momia allí? Y cantaban los esbirros a todo trapo en el sueño: ¡Ha resucitado ha resucitado! ¡Aleluya! cuando desperté aterrorizado. Afuera el silencio de la madrugada era morado y compacto y las ramas del olivo latían. Me levanté entonces a orinar y no tenía el pito tieso como siempre lo que atribuí a la impresión causada por el sueño, soñar algo así supongo que impide cualquier erección incluso a alguien como yo.

Y ya me sentía bastante recuperado regresando a la cama cuando de pronto pensé que si Bartolo había sido capaz de resucitar a Lagerfeld mediante la simple inserción de su tercera pata en el recto de Lagerfeld también podría resucitar a Fidel Castro, si es que moría alguna vez. ¡Y a Raúl!

Santocielo.

2911

Karl Lagerfeld ha estado con sus lagartijas en La Habana. Alguien del mundo de la moda, hace como un año, me aseguró que Lagerfeld había muerto en Milán de tantas operaciones para estirarse la cara (ya nadie distinguía entre su cara y su ano), pero que los Castro mandaron a Bartolo a resucitarlo mediante el famoso método de la tercera pata, que según el Papa Francisco (si lo sabrá él) es milagroso. Pero yo no me lo creo. ¿Por qué iba a meter Bartolo su portentoso órgano, verga o tercera pata en el culo flácido, esmirriado, pellejudo y descolorido del famoso modisto?

Aunque, pensándolo bien, tal vez ese sea el motivo por el que Lagerfeld ha ido a Cuba, porque le debe la vida a los Castro. Sí, podría ser. Cosas más raras se ven en la alta política.

Pero hablemos de asuntos importantes, he comprado tinta roja para las aguadas el plan es combinarla con la tinta negra a ver qué sale. Ayer ya de noche estuve probando pero fue un desastre y lo rompí todo. Y mirando los ripios de papel tirados en el suelo, por cierto, pensé apenado que a Lagerfeld si es verdad que lo resucitó Bartolo con su milagrosa tercera pata le habrá quedado el culo como unos zorros.

2910

No pinto nada que no haya vivido y ayer haciendo aguadas a media tarde frente al jardín donde la luz cimbraba como una teta joven pensaba qué bien te lo has pasado. Los buenos tiempos fueron en verdad formidables y nadie ha sido más libre que yo me digo mientras trato de fijar a mis niñas deliciosas en el agua pero apenas es posible retener nada ni siquiera el arte es capaz pero aquí estoy y aunque sea un acorde de aquella música que teníamos permanecerá.

2909

Dibujo varios interiores es difícil captar esa neblina de la que les hablaba con líneas, así que lo que trato es de disponer los espacios donde irán las figuras y la forma en que se instalan sus volúmenes en el fluir y así tener más o menos una guía para los cuadros. Creo ver algunos de los protagonistas de las aguadas en esos interiores cual rescoldos que se van pintando en mi cabeza que es donde mejor pinto, claro. Debo conseguir que en la atmósfera de los cuadros haya un temblor cosa casi imposible de lograr como es evidente para cualquiera que pinte o sepa algo de pintura. Pero lo intentaré a ver qué pasa como siempre confiado en mi considerable talento y en mi infinita obstinación que viene a ser el noventa por cierto de eso que llamamos talento. Por otro lado, ahora lo que me gustaría exhibir es una selección de las aguadas acompañadas de un texto que he escrito y que me gusta mucho y que se llama precisamente Los buenos tiempos. A ver si aparece alguna galería interesada en mi gracia y en mis temas gozosos.

2908

La llamada realidad tiene una apariencia como saben pulida y de alta definición y una superficie inapelable podríamos decir. Pero. De un tiempo acá comprendo cada vez mejor que hay algo más en ella un desprendimiento una decantación. Quiero decir que descubro un carácter vaporoso a veces en esa supuesta materia compacta y cada vez percibo mejor ese carácter y creo que será interesante pintarlo. Ya he empezado esa es la verdad a pintar figuras algo neblinosas en interiores profusos y opacos: la luminosidad que busco es como una secreción. Si hubiera que definir esta pintura (veremos, claro está, si sale bien si estoy complacido con ella y si decido al final conservarla) en el futuro podría decirse que es una pintura que busca fijar, y naturalmente de esa forma retener de alguna manera, la neblina del acontecer.

2907

1959. René Caso Pérez. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

2906

Veo en la televisión que Paco Ibáñez va a cantar en Madrid, está mayor Ibáñez y ya (como Serrat) ni canta ni nada y es una pena que haga nuevas versiones con la no voz de ahora de sus grandes canciones que cantó con aquella portentosa voz que tenía. Las arruina. Pongo a Ibáñez en el concierto del Olympia en 1969. Es uno de los grandes momentos de la canción española. Están los de Serrat con Machado y Hernández y está el de Mayte Martín con Alcántara. Habrá más, seguro, pero mi ignorancia. Por cierto he leído la poesía de Alcántara después de escuchar las canciones de Martín y las canciones de Martín mejoran la poesía de Alcántara. Que pensé que era mejor, francamente, lo que me entristeció. Pero ese es otro tema. A Ibáñez en el Olympia de París lo pongo mientras pinto y me emociona. Excepto cuando canta a Alberti un poeta menor y lleno de confeti.

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