Estampas

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Sábado, 28 de diciembre de 2019

Eros y política (Enric Juliana)

Tengo una gran simpatía por el periodista Juliana es una víctima emblemática de la crueldad del colonialismo español que (según los independentistas catalanes) aherroja a la nación catalana y a los catalanes, noble tribu. Antes no simpatizaba yo con el señor Juliana, pero desde que empecé a tener noticias del complot español para eliminarlo físicamente mediante la ingesta desaforada de cocido madrileño, ya me cae mejor. El delicioso cocido madrileño es una droga está demostrado una vez adquirido el hábito de comerlo frecuentemente ya es imposible parar, como se sabe. Según información que ha llegado a mis manos el señor Juliana fue sometido por agentes españolistas y anti catalanes madrileños a incesantes invitaciones a los mejores restaurantes de la capital española y allí se le inducía, usando innobles tácticas, a comer plato tras plato de cocido madrileño, con las consecuencias que están a la vista la forma humana del señor Juliana se ha ido difuminando y el pobre señor Juliana más que un miembro de nuestra especie semeja ya una morsa o un elefante marino.

Cuál es la relación del señor Juliana con el erotismo, se preguntarán ustedes. Ya se los digo. Los seres humanos son muy raros, sexualmente hablando, y España está llena de gente que practica el bestialismo (real, o en su variante fantasía) y para estos creativos seres humanos el señor Juliana es una verdadera gema erótica. Yo mismo tengo algunos amigos apasionados del bestialismo a los que el señor Juliana produce enormes exaltaciones sexuales. ¡Sería como follarse a un manatí!, me dicen. A mí la idea de follarme a un mamífero sirénido de la familia de los triquéquidos también conocido como vaca marina o manatí, me parece anti erótica, pero hay gente para todo y quién soy yo para censurarlos.

El señor Juliana trae a la política española el cocido madrileño como arma letal y el manatí enculado, figura metafórica y metafísica de gran predicamento aunque parezca increíble entre periodistas, tertulianos, damas aristocráticas y entre las nuevas ricas de la política revolucionaria española.

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Viernes, 27 de diciembre de 2019

Eros y política (Josep Borrell)

El señor Borrell me recuerda las letrinas del ejército cubano unos agujeros que cavábamos los esclavos quiero decir los reclutas del Servicio Militar Obligatorio y estaban cubiertos esos cagaderos con unos tablones de palma (las horrendas palmas cubanas no sirven ni para un tablón como debe ser) con un hueco en el medio, y a cada rato de madrugada los tablones cedían y un pobre recluta caía dentro. Yo en ocasiones, haciendo mi caca allí agachado no podía dejar de mirar la mierda que se iba acumulando debajo mierda que con los días se llenaba de gusanos unos gusanos blancos bastante asquerosos que al moverse hacían que la mierda pareciera mierda viva. Les cuento esto porque el señor Borrell (cuando habla y especialmente por su manera agusanada y excrementicia de ser político) me recuerda siempre cada vez que lo veo esa mezcla de gusanos y mierda trémula de mi juventud.

Dicho esto, y así quedará demostrada (como si hiciera falta) mi absoluta imparcialidad al escribir estos retratos erótico-políticos o lo que sean, dejo a un lado mis recuerdos castrenses y digo que el señor Borrell es un hombre apuesto y, si no habla (porque tiene una voz estropajosa y afeminada que no ayuda mucho eróticamente), un hombre que las mujeres considerarán en la parte superior de la escala de apareamiento. Que Borrell se ubique del lado del Poder y el Dinero en los enconados campos de la política y del funcionariado también ayuda; hay un alto componente pragmático y utilitario en lo del apareamiento femenino. Sobre todo en las mujeres propias de las esferas en las que vive el señor Borrell, las llamadas “altas esferas”.

El señor Borrell trae a la política española las letrinas de mi juventud, un estilo gran funcionario y un camuflaje para pasar por español libre e igual que a no ser que tengas un gran olfato para estas cosas, como el mío, consigue disimular la perenne pestecilla que despide su almita progre culogorda castrista y yankis go home gran enemiga como se sabe de los españoles libres e iguales.

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Jueves, 26 de diciembre de 2019

Organizando el librero encuentro los Ensayos (1952-2001) de Gore Vidal. En cierta época leí mucho a Vidal pero por algún motivo olvidé este libro en las alturas del librero. Me propongo leerlo cuando entre el nuevo año. Hace poco, ya que hablo de Vidal, recordé que conocí a Vidal en los años ochenta en Miami una mañana me llamó mi galerista Ramón Osuna y me dijo que tenía a Vidal en casa el fin de semana eran amigos de los ambientes aristocráticos de Washington. Cuando aquello creía yo ya no que Vidal era una especie de Dios. Así que llegué al coqueto apartamento de Osuna en Coconut Grove y allí estaba Dios, algo gordo ya y envejecido pero aún con ese perfil y ese aire de tribuno romano y me di cuenta de que Ramón me había hecho venir para presumir ante Vidal de sus amistades jóvenes y varoniles de Miami y le estreché la mano a Dios y conversamos y yo reverente y mis ojitos verdes de marielito no se apartaban de Dios.

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Miércoles, 25 de diciembre de 2019

Me decía Martica anoche estos días de la Nochebuena y la Navidad son para tí los de la Nochebuena y la Navidad de tu infancia, los de tu madre. Tiene razón. Lo cuento en este libro el libro de mi vida el libro en el que he fijado como mejor he podido lo que pude salvar. Es un decir, no se salva nada. Pero. Tiene su cosa hermosa que estos días sean para mí eso, una llamada. Porque estos días desde que abro los ojos al amanecer hasta que los cierro en la madrugada todo llama. Es la mejor manera que encuentro de decirlo. Hasta el paisaje exterior tan lejano (por suerte) del de mi infancia, es estos días una llamada. Y ella viene.

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Martes, 24 de diciembre de 2019

Ayer hablé de lecturas pero dejé de mencionar los dos libros más hermosos que he leído en los últimos meses y hasta en todo el año. Son cosa de familia pero el mundillo escritorzuelo cubano es tan pandillero y mezquino que. Las hojas al caer y El camino de ayer. Lean estos libros. Me lo agradecerán. Libros entre lo mejor que ha producido la literatura cubana (no me refiero aquí a la literatura pavorosa que es poco más que un montón de mierda) hablo de la que se ha hecho y se hace en el exilio. Vendrán cubanos más limpios (hoy es Nochebuena y estoy obligado al ciego optimismo por los recuerdos de infancia) y en consecuencia más libres y ya desinfectados de castrismo y recobrada cierta decencia reconocerán que hubo tiempos muy tenebrosos en la literatura cubana y que los abreu estuvieron entre los pocos poquísimos que alimentaron lo mejor que pudieron, bellamente en ocasiones, la poca luz que había.

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Lunes, 23 de diciembre de 2019

Los últimos dos meses de este año que acaba han sido productivos quiero decir que he leído bastante. Hilberg, Kertész, Márai, Roca Barea su Fracasología un libro imperativo para cualquier español que quiera saber cuántas porquerías siempre a la francesa les han vendido sus intelectuales contribuyendo decisivamente a forjar el desprecio que sienten por su país y por ellos mismos y alentando y allanando de paso el camino de los racismos regionales vasco y catalán y del resto del puterío corrupto ultraindígena y ladrón y enemigo del ciudadano español libre e igual. También leí a Friedrich Reck (de cuya existencia me enteré gracias a Roca Barea) su Diario de un desesperado (tremendo) y su Historia de una demencia colectiva, dos libros muy nutritivos y útiles para entender la caída (recurrente) de Europa en el totalitarismo redimidor de masas descarriadas. Ahora mismo ya trata Europa de alcanzar nuevamente su cumbre ética y moral: la cámara de gas. He leído además las Memorias de un hijoputa de Fernando Vallejo un escritor que admiro uno de los pocos escritores honestos que queda en pie.

Ah. Y. Lamento informar que de Pérez Reverte no he leído nada este año, no ha sacado ningún nuevo Alatriste que es lo único suyo que merece lectura a ver cuándo escribe otro Alatriste. Por favor Don Arturo si me lo permite, desde aquí le pido encarecidamente que vuelva a Alatriste no siga perdiendo el tiempo en mamarrachadas histórico noveleras u otras mamalonerías por el estilo.

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Domingo, 22 de diciembre de 2019

Y como he hablado de lo cubano decir ahora que se acaba el año para que no se olvide: que todo lo cubano me produce un profundo asco. Salvo que se me demuestre que mi asco es injustificado. Cosa que nunca sucede. Por otro lado, respecto al asunto isleño dejar por escrito que me asombra mucho que se me acuse de enemigo del diálogo algunos ensayistas, críticos literarios, intelectuales y gente así lo proclaman ¡es un intolerante! dicen. Cuánta falsedad. Cuándo me he negado yo a dialogar con castristas nunca me he negado. Pero. Eso sí, tengo mis condiciones. Sólo dialogo con castristas o fidelistas o como prefieran llamarse si previamente han sido colgados por el cuello hasta la muerte en alguna farola habanera durante un tiempo prudencial (digamos hasta que apesten un poco), cumplido este requisito indispensable estoy dispuesto a dialogar con castristas o cómplices o emigrados o repatriados o alimañas semejantes sin ningún problema. Soy un hombre dialogante cualquiera que me conozca lo sabe. Estoy abierto al diálogo, como se dice.

Por favor difundan esto para que no se me siga acusando de intransigente intolerante y enemigo del diálogo como injustamente hacen isleños ensayistas, críticos literarios intelectuales y gente así es algo que me preocupa mucho apenas me deja conciliar el sueño, como resulta evidente, ¿no?

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Sábado, 21 de diciembre de 2019

Y gracias a Hilberg (cómo he podido ser tan bruto y tan ciego tanto tiempo) constato que no hay entidad Dictadura Cubana cruel y culpable y entidad Pueblo Cubano sufrido inocente y víctima por separado. El Pueblo y la Dictadura conforman un sistema de vasos comunicantes el crimen la ferocidad y la injusticia de la Dictadura y el padecimiento el dolor y la miseria del Pueblo subyugado ¡pertenecen al mismo ámbito inmoral!

Es un caso parecido al de los judíos yendo al matadero dócilmente de cierta forma colaborando con los nazis. Es, guardando las distancias y las categorías trágicas, el mismo caso de entidad compartida.

Se asume la degradación del que nos degrada y si pasa el tiempo suficiente como demuestra el caso cubano entre degradador y degradado ya no hay diferencias.

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Viernes, 20 de diciembre de 2019

A mi edad qué suerte descubro aún grandes escritores honestos como Márai y Kertész y acabo de terminar las Memorias de un historiador del Holocausto de Raul Hilberg, otro gran escritor honesto. Qué libro desprovisto de grasa literaria y de todo rastro de barba intelectual qué libro recto. Hilberg nunca perdonó a los alemanes siempre le produjeron un profundo asco como es natural y tampoco perdonó a los judíos que fueran al matadero sin ofrecer resistencia que “colaboraran con su propia destrucción”. Lo mismo que yo, pensé, que nunca he perdonado ni perdonaré a los cubanos su connivencia con el castrismo. Los cubanos no son víctimas, son a fin de cuentas la dictadura. Y está lo de Hannah Arendt que he disfrutado mucho, siempre ha sido un personaje ambiguo para mí sin saber muy bien porqué, pero ahora lo sé por su deshonestidad copió la obra de Hilberg mientras escribía una carta a Princeton University Press aconsejando que rechazaran la obra de Hilberg, la monumental Destrucción de los judíos europeos, (¡que necesita una reedición urgente!), que ella, Arendt, había canibalizado descaradamente. Qué personajillo. Y cómo desmantela Hilbergt toda esa chorrada de la “banalidad del mal”, con la que hizo carrera y fortuna Arendt.

Y estos momentos de esplendor moral: “En la primavera de 1951 me quedé sin ahorros. Neumann me ofreció un trabajo temporal escoltando una delegación de alemanes a Washington. Dije que no. Eran socialdemócratas, explicó. Me volví a negar”. En una entrevista, dice Hilberg: “Hubo un momento en que me dije a mí mismo que debía romper con lo anterior. No compro productos alemanes, nada en lo absoluto. No compro productos alemanes, no voy a Alemania, así, hasta 1985. Cuarenta años. Uno tiene que ponerse sus propias reglas, ¿no es verdad?”.

Uno tiene que ponerse sus reglas. Sin reglas morales que impidan confraternizar con el enemigo y sus cómplices la vida de un exiliado del castrismo como yo por poner un ejemplo no sería más que bajeza y abyección.

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Jueves, 19 de diciembre de 2019

De lo de Europa leyendo a Kertész llego a pensar que la Europa posterior al esplendor de la Europa asesina fue y es un proyecto fallido. La Europa posterior al esplendor asesino de Europa fue una ilusión. Lo que dice Steiner es cierto: Europa se suicidó cuando mató a sus judíos. Pero. Ya antes la habían suicidado sus intelectuales antisemitas y sus Imperios y sus genocidios y su racismo y después de las grandes matanzas del esplendor asesino de Europa la siguieron suicidando esos grandilocuentes y pomposos intelectuales progresistas europeos y esas juventudes izquierdistas europeas siempre aliadas de lo peor intelectualizando y ofreciendo cuartadas morales a lo peor: comunistas maoístas castristas sandinistas tupamaros zapatistas o cualquier otro grupo de delincuentes narcotraficantes o dulces machos barbudos asesinos (Europa es hembra); los superiores intelectuales europeos y juventudes izquierdistas europeas siempre romantizando y a la caza del último gran rabo o culo exótico siempre del lado de las grandes corrientes criminales enemigas de la libertad y del lado de cualquier odiador de USA (lo que nunca perdona un ser humano es que le hagas un favor, decía Reinaldo) en ningún sitio se odia tanto a USA como en Europa eso lo explica todo sobre el almita grotesca racista y criminal de la Europa intelectual e izquierdista posterior al esplendor asesino de Europa y si no fuera suficiente, que lo es, véase el odio de Europa por Israel y el antisemitismo de hoy (después de asesinar los europeos a millones de judíos, no el nazismo, los asesinaron los europeos, basta ya de esconderse detrás de Hitler) en Europa.

¿Y si fuera cierto lo que dice Imre Kertész?

“Descubrí en el Holocausto (…) la estación final a la que el hombre europeo llegó después de dos mil años de cultura ética y moral”.

¿Y si la cumbre ética y moral del hombre europeo fuera la cámara de gas?

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