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Miércoles, 4 de febrero de 2026

Este mensaje de un amable y estimado lector, tan interesante:

Virgilio dice Canto las armas y al valiente. Arturo Pérez Reverte es el imparcial, el que no toma partido, el que no favorece a ninguna parte, ahí está en el centro, el observador de la ONU. El amor practicado de forma profesional se llama prostitución, dice Leys. El ejercicio intelectual practicado de forma profesional es prostitución. El intelectual profesional es un prostituido. Esta marcha del tiempo, que sólo sale de una iglesia para entrar en otra, y que se civiliza, canta desolado Víctor Hugo. Reverte es un civilizado, un rostro amable, conciliador, pulido, cortés, educado, ¡respetuoso! Respetuoso con esto: Melenchon, el Pablo Iglesias francés: El pueblo venezolano debe defenderse y, si es necesario, con las armas en la mano contra la invasión norteamericana, y hay que conseguir de manera consecuente la liberación del presidente Maduro. Reverte, su condición de español lo inhabilita para oír y ver estás palabras. Su discapacidad –es un lisiado nacional– lo ha convertido en un hombre de buenos modales. Y yo digo: debajo de la toga de la imparcialidad con la que se cubre no tiene oculta arma alguna, con ella solo tapa su desnudez. El poeta (estalinista) francés Aragón escribe en 1931 un poema, Frente rojo, este es su final:

Un día harás explotar el Arco del Triunfo
Proletariado conoce tu fuerza
Conoce tu fuerza y desátate.

Me parece muy clara la exhortación a tomar las armas, tan clara como la de Mélenchon. Aquí ha llegado el tren de Aragua progre, a hoy, a Minneapolis, a Madrid, a Paris, a este Frente rojo en armas al que Reverte presenta su cara amable imparcial. Pablo Iglesias, Sánchez y demás neo-estalinistas no quieren debates, encuentros, diálogo, ni confrontación de ideas: quieren la muerte del enemigo. A esta gente no se le invita a ningún sitio que no sea el prado de la fría mañana del duelo. Y termino ya con Charles Péguy, hace 100 años: Nunca sabremos hasta qué punto el miedo a no parecer lo suficientemente a la izquierda, nos habrá llevado a la cobardía.

La imparcial cobardía ya viene de lejos…
Estimado Juan, un gran saludo.

José Luis Sito.

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