2194
Dejo a un lado por el momento a Chateaubriand y me pongo a leer el libro de Cabrera Infante. De entrada el artículo publicado en Carteles en 1959; oportunista, demasiada mermelada emotiva cuyo propósito es meter en el mismo corral a los batistianos y a los nazis. Pero. Supongo que ha de tenerse en cuenta el fragor romántico de la época.
He leído el Mea Cuba que publicó Plaza Janés en 1992, pero este es otro libro, mucho más completo e importante y la espléndida edición de Galaxia Gutenberg ayuda mucho. Nada digital puede compararse a la presencia, al peso, de esta maravilla. A lo digital le falta lo volumétrico, naturalmente.
En la página trece tropiezo con Cornelio Rojas y es curioso porque esta semana encontré en el libro de los fusilados de Castro que estoy usando para los retratos, la foto de Cornelio Rojas. ¿Lo pintaré? Es una pregunta retórica. Claro que lo pintaré. Mi galería es una galería de fusilados del castrismo. La forma de morir une a estos hombres yo lo veo así y me da igual si eran criminales o héroes buenos o malos negros o blancos en lo que a mí respecta la ejecución a manos de una dictadura asesina los unió.













