Estampas
2262
Los libros se amontonan, espera Chateaubriand y espera Mapa dibujado por un espía que no pensaba leer pero que mi hermano me ha dicho que sí, que hay que leerlo. Y aún Franco (la biografía de Preston) espera y Gibbon que me ayudará a entender las claves del suicidio de Europa.
Yo leo mucho en los trenes y en el último viaje leí La tarea del artista de Karl Kraus y Egon Schiele en prisión, un librito sobre los días que pasó Schiele en la cárcel acusado de pornografía e inmoralidad, que como se sabe son los nombres que la estupidez y la hipocresía humana dan a la intrepidez moral. En el tren también leí el libro del poeta Villegas, Cubano, demasiado cubano, que recomiendo mucho. Villegas es de los pocos de la tribu que tiene una mirada irreverente y desencorsetada de la historia de Cuba. Me pasó que lo leí en medio de Cabrera Infante y ayudaba estupendamente a ver los lugares comunes cerebrales en el discurso de Cabrera Infante, que no para de hablar de los horrores de la dictadura batistiana y no le cabe duda de que la llamada Revolución fue necesaria (yo creo que no), mientras se pasea por una Habana maravillosa que sin duda es una Habana batistiana. Hay muchos motivos para leer el libro de Villegas, pero yo lo hubiera leído sólo por la portada. Una portada extraordinaria que es un retrato de Luis Posada Carriles, uno de los pocos cubanos que entendió que la única batalla efectiva contra el castrismo es la batalla contra el cuerpo de Castro.
El mayor triunfo del castrismo es haber convencido a sus enemigos de que la batalla contra el castrismo es una Batalla de Ideas. El castrismo siempre ha sabido que tiene que eliminar los cuerpos de sus opositores (cárcel, muerte o destierro), al tiempo que nos ha disuadido de que hay que derrotarlo en una inexistente Batalla de Ideas. Es decir nos mata mientras nos asigna un campo de batalla fantasmagórico que no es más que una trampa y una ilusión.
Por eso ha ganado.

2260
Dormí como un bendito que decía mi madre así dormí. Por la mañana recogeremos olivas aunque ando un poco cojo pero. Hay tantas y tan negras y suculentas. La noche me pasó por encima como una montaña blanda y me procuró un bienestar de boca de muchacha chupándomela, lo sentí claramente a pesar de estar dormido. Y después mientras desayunaba entrevistan en un diario a Manuel Rivas y qué sería de este tipo y de la izquierda española en general sin Franco, deberían dar gracias lo primerísimo al levantarse a Franco qué sería de Rivas y de la izquierda española si les faltara Franco no serían nada.
Y en medio de la perorata mocosa y llorica de Rivas volvió a mi cabeza ese bienestar de boca de muchacha y no terminé la entrevista ¡quién coño aguanta eso entero! y tuve una gran erección tendrían que haberlo visto una erección formidable.

2259
A los líderes venezolanos de la oposición decirles que el plan es matarlos a todos. Son las maneras de los Castro. Los Castro saben que para mantener una dictadura castrista hay que gobernar con mano de hierro y eliminar físicamente a los líderes de cualquier oposición seria que pueda surgir. Lo han venido haciendo en Cuba desde hace más de medio siglo, y mejor no les ha podido ir.
Es verdad que Venezuela no es una inmensa prisión como la isla de los Castro, y es verdad que los generales de las FAR cubana y los coroneles de la DGI cubana que gobiernan Venezuela, no han conseguido, aún, sus objetivos. Los venezolanos se han resistido a la invasión cubana de una manera valiente y decidida. Pero. Con la cercanía de las elecciones y teniendo que lidiar con la insondable estupidez de Maduro, al parecer los esbirros cubanos han recibido la orden de descabezar la oposición y sumir Venezuela en el caos, de manera que castristas y chavistas puedan militarizar y finalmente controlar de manera absoluta el país. Raúl Castro es un asesino despiadado y no quiere perder Venezuela, a juzgar por los últimos asesinatos y por las declaraciones de Maduro, que cualquier oído entrenado reconoce de inmediato como dictadas desde La Habana.
No sé si los venezolanos están dispuestos a salir a la calle a matar y morir para evitar la colonización definitiva de su país. Pero les sugiero que comiencen a armarse. Porque es hora de que se pregunten si quieren ser una colonia de Cuba.Y si la respuesta es no, entonces han de sacar a los cubanos y a sus criados chavistas del poder. A sangre y fuego, si es necesario.
Ser libre tiene un precio y llega el momento en que no queda otro remedio que pagarlo.

2258
Mis fuentes en la Moncloa me informan que lo de los religiosos musulmanes terroristas (y todo lo concerniente a los asesinos religiosos del ISIS o DAESH) está resuelto, que les comunique a mis lectores que no hay de qué preocuparse. Las consultas del señor Rajoy antes de decidir cualquier curso de acción se extenderán, ya lo ha calculado una comisión de expertos, hasta octubre del año 2025. Ese mes, Rajoy (o quien sea el presidente español en ese momento) se reunirá con la señora de la limpieza de la Moncloa, que es la última persona en la lista de gente a consultar. Doña Fefa.
¿2025? Contesté alarmado a mis informantes, pues me parecía un poco demasiado consultar; pero enseguida me tranquilizaron mis topos con el argumento (irrefutable, hay que reconocerlo) de que el ciclo de consultas nunca llegaría a su fin debido a que las cagaleras del Gobierno español habrán sepultado la ciudad de Raqqa con todos los terroristas dentro e incluso habrán inundado gran parte de Siria e Irak y áreas circundantes y todos los del ISIS o DAESH ¡y los de Al Qaeda de paso! habrán muerto ahogados en la cagalera del Gobierno español y el problema estará resuelto. ¡Y tan resuelto! Cuando el mar de cagaleras del Gobierno español se seque los religiosos asesinos, es decir los terroristas, quedarán sepultados en el mar de excrementos e incluso en el futuro se podrá convertir el sitio en un fabuloso destino turístico al estilo de Pompeya. ¡Y todo sin disparar un tiro!
Y luego hay quien acusa al Gobierno español de cobarde y de politiquear con las víctimas del terrorismo.
Cuánta injusticia.

2257
Dicen que el pasado no existe, y tiendo a pensar que es cierto. Pero el cerebro tendrá buenas razones para que eso que no existe regrese a veces de manera vívida. Mi hermano pequeño (el más talentoso de nosotros) acaba de publicar una novela y en cuanto vi su portada mi cerebro hizo volver la lectura de los primeros capítulos de esa novela, en la pavorosa y en los años setenta. A pesar de mi habilidad con las palabras no sería capaz (ni escribiendo cientos de páginas a lo largo de muchos años) de conseguir lo que mi cerebro en un segundo: sentí los olores de la casa y el fulgor del almendro y a mi madre en la cocina y sobre todo volví a escuchar la voz de mi hermano tan joven, casi un niño, leyendo.
En un país sano y libre, en un país no envilecido por el fidelismo, aquella novela hubiera marcado un momento germinal en la literatura cubana, pero como a cualquier gesto no estipulado en los manuales de control de la manada, el fidelismo la condenó.
Pero. He aquí otra vez su libertad su alegría y su luz.

2256
Escribo poco (comparado con lo que escribía antes) pero lo hago y pienso seriamente en terminar un par de libros que tengo comenzados. Y está este blog que es como un cachalote monstruoso al que todos los días le arrojo un ismael. Y están además los artículos para el diario, que son los que más me cuestan, porque hay que explicarse y hacerlo de manera clara y directa y bien desgrasada y sin guirnaldas (como el periodismo ha de ser) y ya de las palabras a mí sólo me interesa el movimiento.

2255
No dormí bien soñé con una voz tras la puerta y por la madrugada tuve que levantarme dos veces a orinar y estaba a oscuras la piscina del vecino y ni rastro de la ballena. Crujían la penumbra y los cipreses y entonces puse la mano sobre el cristal de la ventana y vi pasar colinas por el fondo del mar.

2253
En el tren, voy leyendo a Karl Kraus.
La mediocridad se revuelve contra la eficacia.
En la épica siempre hay algo de helada superficialidad.
¿Por qué razón el público se muestra tan insolente con la literatura? Porque ese público conoce el lenguaje. Las gentes se lanzarían contra las otras artes si estas tuvieran un medio igualmente comprensible para hacer música, para embadurnar con pinturas o para revocar con yeso. La desgracia reside en que el arte de la palabra trabaja con un material que la gentuza manosea a diario.
El lector inteligente alberga la mayor desconfianza contra esos narradores que vagan por lugares exóticos. Lo mejor que puede ocurrir es que no hayan estado allí. Pero en su mayoría son de tal calaña que han de hacer un viaje para contar algo.
Ya no hay cerebros así.















