Estampas

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10 de octubre de 2017

(11:20, a.m.)

No sé, naturalmente, lo que hará hoy el señor Puigdemont. Pero. Quiero rogarle desde aquí que declare la Independencia de Cataluña. La Independencia total y absoluta de Cataluña. No se me ande por las ramas señor Puigdemont. No se me esconda detrás de simbolismos. Una declaración de Independencia simbólica, dicen. Qué coño es eso. O hay Independencia o no la hay. No se me acojone ahora. Mire que no hay otra manera señor Puigdemont de salir de esta mojiganga que ya dura décadas. No hay otra manera de que el pusilánime y cobarde presidente Rajoy, cumpla con su deber y proteja y preserve la libertad y la unidad de España. ¡Declare la Independencia señor Puigdemont! No hay otra manera de salir de este chantaje racista perenne que es el nacionalismo catalán. No hay otra manera de poner fin a este lloriqueo racista infinito ¡y carísimo! que es el nacionalismo catalán. Usted es nuestra esperanza, señor Puigdemont. Léase un par de discursos de Fidel Castro, o de Mao, o, mejor, del Che, que debe ser su asesino favorito, antes de encaramarse en la tribuna. La Patria lo contempla orgullosa, señor Puigdemont. ¡Adelante! ¡Adelante! ¡Patria o Muerte!

No nos defraude por favor señor Puigdemont.


(15:10, p. m.)

Todo el Gobierno español, con la valiente excepción de Albert Rivera, está de rodillas y ruega a un tipo que, según la mismísima vicepresidenta del Gobierno de España “hace tiempo que está fuera de la Ley”. De rodillas, le ruegan al tipo que no declare la independencia de una región española, Cataluña. Pero. Uno se pregunta. Si está fuera de la Ley (desde hace tiempo) ¿qué hace al frente de una región o provincia española y al frente de una fuerza bien armada que, ya no cabe duda, es parte de la conspiración antiespañola?

El Gobierno español, paralizado, ruega, y es rehén de su incompetencia y su cobardía. Y el PSOE mientras tanto hace lo que mejor sabe hacer, aliarse con los enemigos de la democracia y conspirar contra los ciudadanos españoles libres e iguales.

Esa es la situación a esta hora.


(16:06, p. m.)

Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los otros cabecillas de la sublevación nacionalista racista catalana se han asegurado de que los mandos de los mossos de escuadra (que se han convertido en la policía política del golpe), sean parte de la conspiración golpista. ¿Alguien piensa que dudarán en usar esta fuerza (ya la están usando) para tomar el poder en Cataluña?


(20:05, p. m.)

Bueno. Un Estado europeo, España, ha permitido una declaración de independencia de una región de ese Estado. Es verdad que Puigdemont, qué cobardica, suspendió la declaración a los cinco segundos de declararla. Pero el daño esta hecho. Ahora sólo queda que el Gobieno español suspenda la autonomía catalana, arreste al sublevado y a sus cómplices y cierre y desmantele la estructura montada por los sublevados para hacer posible este momento vergonzoso para la democracia española.

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9 de octubre de 2017

Ayer publicó el periodista Espada un artículo formidable y en él llamaba al señor Millo, delegado del Gobierno español en Cataluña, “Liliputiense” y mencionaba el paso “brillante” del señor Millo por el nacionalismo catalán y por los negocios del nacionalismo catalán. Y como el periodista Espada es un hombre que no habla por hablar me parece pertinente, qué digo, urgente, que el señor delegado del Gobierno el señor Millo, explique cuál es ese paso suyo brillante por el nacionalismo catalán y por los negocios del nacionalismo catalán. Debe explicarse el señor Millo y debe explicarse ya. Porque si no se explica comenzaremos a pensar (yo ya lo pienso), que la actitud cobarde y rastrera que ha tenido el señor Millo hacia la sublevación de los nacionalistas racistas catalanes (ha llegado a pedir perdón en nombre del Gobierno español, a los sublevados) obedece a alguna oculta razón. Tanta vileza, tanta abyección y tanta miserable complicidad con los golpistas y con los sublevados nacionalistas racistas ¿es casual? ¿Obedece simplemente a la liliputiense altura moral del señor Millo, o tiene que ver con ese paso por el nacionalismo y los negocios del nacionalismo, a los que refiere el periodista Espada?

Pregunto.


(15:10, p. m.)

Ah, y el discurso de Borrell. Escucho ditirambos varios. Bueno. Para empezar, los manifestantes teníamos derecho a pedir prisión para el sublevado Puigdemont. Nos asiste la Ley. Lo que es de mal gusto es no cumplir la Ley. Sólo estábamos solicitando que se cumpla la Ley. ¿Es eso inadecuado? Sólo en una dictadura, creo. El discurso de Borrell fue el típico discurso socialista, algo llorica y lleno de superioridad moral socialista. Pero lo peor fue su naturaleza tribal. Borrell empezó su discurso con dos de las mentiras más socorridas del tribalismo catalán: Cataluña es un país, y los catalanes son ciudadanos catalanes. No es verdad. Sólo hay ciudadanos españoles. Sólo hay un país, España. Y Borrell lo sabe. Supongo. Por otro lado, que el político Borrell clausurara el acto con sus espumillas tribales y su chascarrillo del cava fue algo insólito puesto que en la tribuna estaba Mario Vargas Losa. Un referente de los ciudadanos libres e iguales del mundo. El acto libertario debería haber concluido con el limpio y magnífico llamado a la cultura y a la modernidad ciudadana de Vargas Llosa, no con el lloriqueo identitario (y a fin de cuentas tribal) de Borrell.

Borrell redujo todo a la sensiblería de la identidad ¡y el catalanismo dialogante! Que nunca ha existido, que siempre ha sido una trampa del chantaje nacionalista, una manera de gobernar y de preparar la futura subversión antiespañola mediante la extorsión del resto de los españoles. No sé a quién se le ocurrió poner a Borrelll a cerrar el acto. Desde cuándo un intelectual de segunda (seamos serios, Borrelll sólo destaca porque opera en el desierto) se antepone a un Premio Nobel como Vargas Llosa.

Sólo en Cataluña.

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8 de octubre de 2017

Y tomamos la ciudad. Miles, decenas de miles, cientos de miles llenamos las calles para condenar la sublevación de los nacionalistas racistas y los populistas fidelistas. Y para pedir justicia y pedir que los culpables no queden impunes. No hay espacio para la componenda ni la cobardía ni la traición después de este día en que un millón de barceloneses y de ciudadanos españoles libres e iguales salimos a las calles a decir, de la manera más enérgica, que no hay lugar en Cataluña para las tribus, que Cataluña es tierra de ciudadanos libres bajo la Ley. Marchamos bajo un cielo azulísimo y en medio de una claridad avasalladora. Y así fue que reclamamos nuestro espacio sin miedo bajo el sol. Y así fue que devolvimos la luz a la ciudad.

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7 de octubre de 2017

Hoy un lastimoso y lastimero artículo de Antonio Muñoz Molina. Llama Molina a la equidistancia, llama Molina a la rendición. A arrodillarse ante las fuerzas racistas nacionalistas catalanas y ante las fuerzas populistas fidelistas catalanas. Pero. Se entiende. No es a los hijos de Molina a los que se adoctrina en las escuelas catalanas y no es el Gobierno regional bajo el que vive Molina el que trata de convertirlo en un soldado del catalanismo racista, o en un judío en la Patria Catalana. Hay que leer el artículo de Molina cuidadosamente y hacer exactamente lo contrario de lo que recomienda Molina. A los racistas nacionalistas (eso debería saberlo Molina, un europeo de la Europa que creó el fascismo, el nazismo, el comunismo, el holocausto y los campos de exterminio del gulag) no se les vence cediendo y lloriqueando. Y qué puedo decirle a Molina de los populistas fidelistas. Esos sólo entienden el lenguaje de la fuerza se lo digo por experiencia. A esos no hay que darles nada, a esos hay que derrotarlos y el único diálogo a establecer con ellos es aquel en el que se determinen los términos de su rendición. Todo lo demás es cháchara inútil y dañina porque hace pensar a los nacionalistas racistas y a los populistas fidelistas que la democracia es cobarde y es débil, y que los ciudadanos libres e iguales son cobardes e idiotas y no se defenderán. Pero. No.

Mañana saldremos a las calles de Barcelona y demostraremos a los nacionalistas racistas y a los populistas fidelistas que si quieren imponernos su mundo tribal tendrán que luchar. No nos rendiremos.

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6 de octubre de 2017

Salgo y compro una bandera española para llevarla a la gran manifestación del próximo domingo en Barcelona. Será multitudinaria, ya se los digo. Será espléndida y limpia y vigorosa. La libertad no es un don que otorguen los dioses (que ni siquiera existen) es una conquista de los libres y hay que defenderla. Y el domingo saldremos a la calle a defenderla del nacionalismo y de los fidelistas populistas. La calle no es de los nacionalistas ni de los populistas fidelistas, la calle es de los ciudadanos españoles y vamos a ocuparla en nombre de la democracia y de la libertad. Será una fiesta, será una celebración. Nunca he sido de banderas, la de Cuba por poner un ejemplo cercano, me produce un profundo asco, pero el domingo llevaré la bandera española con alegría y con gran convicción. Una bandera deja de ser un trapo y es una casa cuando a su sombra pueden marchar juntos los ciudadanos libres e iguales.

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5 de octubre de 2017

Lo que padecemos hoy en Cataluña es la apoteosis del plan racista concebido e implementado durante décadas por Jordi Pujol y su pandilla. Véase. En el plan está todo, desde el memorial de agravios hasta el trasfondo mítico. Nosotros y ellos. El objetivo de ese plan era desespañolizar a los españoles de Cataluña (es decir a todas las personas que viven en Cataluña) y convertirlos en patriotas catalanes primero y a ser posible, únicamente. Han triunfado a medias, de ahí la fractura social en Cataluña. La llegada al escenario político de fuerzas fidelistas y populistas cuyo objetivo es destruir el Estado español, ha acelerado y emponzoñado el plan de Pujol y su pandilla. Leyendo el plan de Pujol y su pandilla, entendemos a la prensa catalana (es un decir) y a la escuela catalana (es un decir) y entendemos la estigmatización del español y de todo lo español en Cataluña y la mitificación tribal de todo lo catalán. ¿Por qué pudieron con relativa facilidad los racistas catalanes llevar adelante su plan antiespañol y cómo consiguieron llevarnos al punto de fractura y fanatismo (de tintes claramente nazis) en el que nos encontramos? Porque los políticos españoles a partir de 1978 prefirieron vender España a los racistas de la pandilla de Pujol a cambio de poder, a cambio de gobernar en España. Esa es la triste historia de traición y negligencias que nos ha traído a este momento culminante de la Historia española.

Pero. Después del discurso del Rey ya no se puede (creo) seguir vendiendo ni negociando España. Ha llegado el momento de desactivar el plan racista de Pujol y su pandilla, un plan que sigue su curso ante la criminal indolencia del Gobierno de Mariano Rajoy. La única solución, como se sabe, es suspender la autonomía catalana y encarcelar a los cabecillas de la revolución racista y antiespañola catalana.

Todo el que hable hoy de mediación y de diálogo con los golpistas es un traidor.

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4 de octubre de 2017

Bajamos al pueblo a dar las gracias a la Guardia Civil. La Plaza del Ayuntamiento está tomada. Trescientas, cuatrocientas personas. Hay una tribuna, hay jóvenes y viejos con cara de consigna, hay esa cosa festiva al tiempo que siniestra de la manada ideológica que conozco tan bien. Eres un gusano si no estás conmigo, dicen esas sonrisas. Corretean perros y críos abanderados y jovenzuelos banderas y banderitas y sanos de más, como en el tango. Todos los establecimientos están cerrados, a ver quién se atreve a abrir y a señalarse. Busco en las fachadas el feroz cartel del CDR, pero todavía no. Se mecen a una suave brisa los colgajos festivos. Llegamos a la oficina de la Guardia Civil, en una callecita no lejos de la Plaza y del Ayuntamiento. Está cerrada y como la ven. Caminamos un poco sin rumbo y yo diciéndome no puede ser que estés regresando.

Volvemos a la Plaza, porque recuerdo que junto al Ayuntamiento hay una estación de policía. Atravezamos el gentío. Pero es de la policía local. Hay tres agentes apostados al frente y les pregunto si hay en el pueblo una estación de la Guardia Civil. Para qué, dice. Para darles las gracias, digo. Por no dejarnos solos con esto y hago un gesto hacia la plaza tomada. A poca distancia un grupo de niños seis siete ochos años dibuja en el suelo banderas esteladas. Los agentes me dicen que uh, vas a tener que ir lejos a por la Guardia Civil. Es la apoteosis del Pueblo.

Atardece y la luz en nuestras carnes deja una muesca metálica.

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3 de octubre de 2017

Para Max Lacruz.

“Cada vez que se habla con alguien resulta ser un idiota, pero uno se muestra amable, porque no es un aguafiestas, sigue hablando con la gente, va con ella a comer y se muestra amable y simpático. Y en el fondo se trata de estúpidos, porque no se esfuerzan. Lo que no se utiliza se atrofia y muere. Como la gente solo utiliza la boca pero no el cerebro, se le desarrollan el paladar y la barbilla, pero no tiene nada en el cerebro. Así ocurre”.

Thomas Bernhard

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2 de octubre de 2017

Dice la fidelista Colau que la Guardia Civil agredió sexualmente a mujeres y se dice (un Gorka vasco) que a una en la Barceloneta la agredieron al grito de no me gustan tus tetas. Dice que todo eso está muy mal la fidelista Colau. Y tiene razón. Qué formas son esas de agredir. Estoy de acuerdo con la fidelista Colau, esa no es manera de agredir. Y sobre todo no es motivo para agredir. Y estoy de acuerdo con el Gorka vasco, faltaría más. A mí sin ir más lejos no me gustan las tetas de la Colau y no por eso voy a agredirla. Si yo fuera nacionalista vasco como el Gorka o fidelista como la Colau sí, que ya se sabe cómo son de agresivos los nacionalistas vascos y los fidelistas como la Colau. Quién me iba a decir que yo iba a estar de acuerdo en algo con la Colau o con un Gorka vasco. Pero. Las cosas como son. Por muy Gorka que sea el vasco, y por mucho que haya asesinado el nacionalismo vasco y por muy fidelista y analfabeta y por muy vulgar y payasa y oportunista y zafia y demagoga y tarada que sea la fidelista Colau, tienen razón. Y por mucho que a mí no me gusten las tetas de la Colau y por mucho que piense que a las tetas de la Colau yo no me acercaría ni poniéndome una escafandra, en esto tiene razón la fidelista Colau y el Gorka vasco. Las cosas como son.

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1 de octubre de 2017

Ayer estuve allí, y marchamos bajo la lluvia una lluvia finísima. Éramos miles éramos suficientes. Cantamos frente al edificio de la Guardia Civil en Vía Laietana y dijimos de manera rotunda que ellos eran nuestra policía y que les apoyábamos. No había ningún partido político ni PP ni PSOE (o su excrecencia PSC) ni CIUDADANOS ni falta que hacían. Íbamos gritando ¡Puigdemont a prisión! A ver si el Gobierno de España y el señor Rajoy al fin nos escuchaban. Y llegamos a la Plaza Sant Jaume, y ¡cuánta alegría y cuántos cánticos por la libertad amenazada por los nacionalistas catalanes sublevados! Y entonces llegó el gran momento siempre en estas jornadas hay un gran momento y en el gran momento comenzamos a cantarle a la cara a los mossos apostados frente a la Generalitat esta maravilla de estribillo qué coño serrat ni que niño muerto:

¡Que se vayan, que se vayan, que se vaaaayan de aquiiiiiii!
¡Que se vayan, que se vayan, y que venga la Guardia Civil!

Y cantando pensaba yo, espero que mañana Rajoy y su Gobierno no nos traicionen.


(11:45. a. m.)
Pero. Ahora es mañana y Barcelona y Cataluña amanecen sumidas en la más abyecta traición de Rajoy y de su Gobierno. Pongo TVE y lo quito enseguida dado el nivel completamente subnormal de los comentaristas, voy a los periódicos y veo al tal Millo, la estampa de la mediocridad la ineptitud y la traición, veo una foto de Puigdemont votando veo a todos los cabecillas en sus puestos veo a los mossos completamente rebelados contra la Constitución y contra el Gobierno y veo a los pobres Guardias Civiles a los que ayer aclamábamos miles, abandonados por el cobarde Rajoy y por su gobierno de cobardes que permiten la sublevación y la burla a los ciudadanos españoles y veo a los nacionalistas fidelistas en control de los medios de comunicación y en control del Golpe de Estado y de la sublevación y veo a Rajoy que nos abandona el muy miserable y nos deja en manos de los sublevados nacionalistas fidelistas.

España ha caído. La ha vendido el cobarde Rajoy.


(17:29, p. m.)
Atravieso toda Barcelona y los colegios llenos y la chusma independentista votando sin ninguna dificultad. El Estado español no existe hoy en Cataluña salvo en una heroica Guardia Civil que, abandonada por el Estado, trata de defender la democracia y la Ley. Millo es a esta hora un payaso siniestro e Iceta un arlequín que sale a la palestra y enseña un poco el culo. Pero a Iceta lo entiendo pobrecillo ya no soporta más la visión de los hermosos ejemplares de la Guardia Civil y está a punto de ponerse a bailar la lambada en bikini. También aparece Soraya (cuya boca ya tiene la forma del cacahuete de Junqueras ¿o son ideas mías?) y suplica que se ponga fin a la farsa pero eso es imposible porque ella, Soraya, es la cobarde farsa de un Gobierno rendido y traidor. Estamos desamparados y la sublevación reina sin Ley gracias a la rendición de Rajoy y su Gobierno.

Dice mi querido Espada, con quien pasamos la tarde oyendo a Edmundo Rivero en busca de masculinidad, que no que el Estado sí, que triunfaremos. Pero me temo que es todo wishful thinking .


(19:46, p. m.)
Vamos a pasear al perrito. A la entrada del parque donde paseamos al perrito hay una escuela. Delante de la escuela, un grupo de personas. Me acerco. Han montado allí un colegio electoral. La gente entra y vota con la mayor tranquilidad. Unos activistas, bien organizados, me invitan a votar. Yo no, respondo a lo Joachim Fest. En la acera, algo separados, veo una pareja de mossos. Voy y pregunto si están allí para velar porque el referéndum transcurra con normalidad. Algo azorado, uno de ellos me dice que no no, que están para hacer cumplir las órdenes del TJSC. Cuando dice eso me vuelvo hacia la gente, bueno, de cumplir poco por lo que veo. Entonces el mosso hace un gesto vago y dice somos nosotros dos y ahí hay doscientas personas, no podemos hacer nada. Poco después, en la distancia, escucho aplausos y vivas a los dos mossos. Y ese es el panorama de violencia moral en el que hoy he ido a pasear el perrito.


(21:17, p. m.)
Veo al señor presidente de España en la televisión. Ese hombre es un patán. No ha pasado, dice. Ese hombre es un cobarde. No ha existido, dice. Ese hombre es un miserable.


(23:24, p. m.)
De todas las decisiones posibles que podía haber tomado en los últimos años el señor Rajoy, respecto a la sublevación de los nacionalistas catalanes, el señor Rajoy de manera contumaz y cobarde siempre tomó la peor de las decisiones posibles. El señor Rajoy pasará a la historia de España como el político bajo cuyo mandato cayó España el político que permitió que un grupo de delincuentes ¡a sueldo de España! se burlaran, insultaran y finalmente se sublevaran y derrotaran, no a España, naturalmente, sino a los ciudadanos de España.

No pasará a la historia el señor Rajoy como el político más dañino para España, eso sí, porque ese sitial no es posible arrebatárselo al señor José Luis Rodríguez Zapatero. En qué época de pura zafiedad política nos ha tocado vivir.

Uno se va a la cama sabiendo que hoy somos peores y somos más pobres porque ha caído España. A manos de un grupo de delincuentes tribales quién lo iba a decir, ha caído España.

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