Estampas
2108
Un pequeño video aquí está para ver si ayuda en lo de recopilar las fotografías de los fusilados del castrismo necesito un archivo lo más completo posible, como es natural. Se mató a muchos y ha pasado medio siglo y los enemigos de la libertad y los cómplices del castrismo que son lo mismo han hecho todo lo posible para que desaparezcan los fusilados y los asesinados de la llamada Revolución.
Pero no he de permitirlo en la medida de mis fuerzas para ello trabajo con gran persistencia y dedicación devolviendo vida y color a los muertos y poniendo belleza en el espacio absurdo y gris de la muerte como pueden ver.

2106
Anoche soñé con mi padre y estaba muy bien y venía de visitar no sé qué sitio y se le veía satisfecho. Bastante joven, además. Estábamos en una casa grande puede que fuera la nuestra de alguna manera por la ventana enormes árboles pero árboles de aquí no de allá y la algarabía de unos niños cercanos. Era verano. Después me desperté y fui a orinar y tuve la sensación de que flotaba sobre las baldosas frías.

2105
Hoy leo una entrevista con Abel Prieto en El País. Lógico, me digo, lo mismo que entrevistaban a los ministros y asesores de Pinochet y Videla en su momento. Y El Sexto no existe, claro. Ah, la prensa española, siempre tan fidelista y tan mierdera. Véanlos revolotear como putas ansiosas y luciendo sin el menor pudor su desprecio habitual por las víctimas del castrismo.
Yo por mi parte leer la entrevista y aumentar mis condiciones para regresar a Cuba, ha sido lo mismo. Ahora Prieto no sólo ha de estar a cuatro patas con el culo al aire al bajar yo del avión para poder propinarle algunas patadas en el culo, sino que, y esto es innegociable, tendrá un trozo de caña de azúcar (más de treinta centímetros para que la loca no se sienta frustrada) insertado en el ojete al momento de recibir las patadas. Y estoy sopesando también, para que lo sepan, darle algún papel a Mauricio Vicent en la ceremonia de mi regreso. Hasta ahora no lo había pensado porque es tan feo y desculado el pobre que temo que me arruine la coreografía. Pero.
Nos vemos de aquí a quinientos años decía nuestro pequeño grupo en Cuba (citando creo que a Proust) cuando hablábamos de la importancia de hacer nuestro trabajo y no rendirnos jamás ante una dictadura que produce oportunistas, cómplices, cobardes, canallas, esbirros, lameculos y miserables tanto aborígenes como extranjeros en cantidades colosales.
Eso. Nos vemos de aquí a quinientos años.

2104

Sigo buscando información para 1959 y vuelvo a pedir desde aquí a cualquier persona que tenga acceso a fotografías de fusilados, que me las envíe. Ayer pinté a José Andrés Rodríguez Terrero un muchacho de veinte años de rostro muy limpio que fusilaron en Santiago de Cuba. Me gusta cómo me quedó el retrato como traspasado por un agua.
E investigando, descubro que, según testigos, al muchacho Chao Flores no sólo le quitaron las muletas y lo hicieron arrastrarse hasta el lugar de ejecución sino que lo empujaron por una escalera de piedra que se hallaba entre la celda y el paredón. Qué gran historia la de Chao Flores, pienso otra vez. Desde que pinté su retrato pienso con frecuencia en el muchacho arrastrándose y su muñón y los insultos de la turba que los castristas habían invitado a presenciar el espectáculo.
¡Así, así, gusano, arrástrate! Gritaba el pueblo, según los historiadores.
Veo una y otra vez ese momento en mi cerebro y hasta escucho los gritos.
Qué gran historia.
Y Padura ni una puta línea.
1959. José Andrés Rodríguez Terrero. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

2103
Tengo una irreprimible tendencia a lo colosal. El SUPERENSARTAJE primero, un proyecto gigantesco del que quedan, por el momento, veinte o treinta cuadros logrados. Y queda, además, lo escrito al respecto. Que algún valor tendrá.
Y ahora 1959, nada menos que cientos de retratos de fusilados por la dictadura cubana. Soy incapaz de plantearme 10, 20, o 50 retratos. No. ¡Cientos, miles de retratos, todos los fusilados!
Soy un hombre excesivo, naturalmente.

2102
Releo a Klemperer, como he dicho, y encuentro esto: “ Si alguna vez se diera la vuelta a la tortilla y el destino de los vencidos estuviera en mis manos, yo dejaría en libertad a toda la gente común y corriente e incluso a algunos de los jefes, que tal vez tenían buena intención y no sabían lo que hacían. Pero a los intelectuales los colgaría a todos, y a los profesores universitarios un metro más alto que a los demás; y tendrían que seguir colgados de las farolas todo el tiempo que permitiera la higiene”.
Habría que hacer lo mismo con los intelectuales y artistas cubanos porque ellos son los que han facilitado la coartada moral (y hasta los estribillos) a los asesinos.
Sin esa coartada el crimen sería mucho más difícil o no sería posible.

2101
De lo que he investigado hasta ahora para 1959 me impresiona no sólo la magnitud de la matanza y el salvajismo mostrado por los castristas. También el coraje de los asesinados. No se puede llamar de otra manera a fusilados en juicios populares y a fusilados en juicios sin garantía procesal alguna juicios tutelados por el espíritu de la horda y por jueces y fiscales completamente ideologizados.
Miles de hombres (y mujeres) fusilados y tantas historias de valor historias de gran fuerza moral.
Y el silencio de la mayoría de los intelectuales del mundo y no digamos ya el silencio, la complicidad y los esfuerzos por denigrar a estos hombres y mujeres asesinados hombres y mujeres que a fin de cuentas luchaban contra un régimen siniestro y por la libertad de su país.
Pienso en el muchacho Antonio Chao Flores con una pierna amputada y al que los castristas le quitan las muletas para que tenga que arrastrarse hasta el lugar donde lo fusilarán.
Qué gran historia.
Y el puto García Márquez ni una línea.

2099
Entre los nombres y los rostros de hombres fusilados cientos de fusilados, miles, según los historiadores, también mujeres fusiladas. Obdulia Suárez por ejemplo, fusilada a los diecinueve años. Amelia Fernández García, fusilada. Berta Ferrer, fusilada. Juana Figueredo Díaz, fusilada. Sara Martínez González, fusilada. Adelaida Miravén, fusilada. María Isabel Torrado, fusilada.
Ya metido en la matanza también leo sobre los muertos en combate contra los castristas que los hubo en un tiempo muchos cubanos aún no habían sido víctimas del envilecimiento adjunto al castrismo y sabían que la única manera de librarse de los Castro es matándolos. Me gustaría también pintar a estos hombres y mujeres valientes muertos en combate o que pasaron décadas en las cárceles castristas. Tal vez más adelante, si tengo tiempo.
Pero. 1959 se limitará por ahora a los retratos de los fusilados. Lo que pinto en verdad en esta serie es ese momento en que un ser humano está absolutamente solo de la soledad mayor posible para la especie la que se vive de pie enfrentando un grupo de fusileros que están allí para matarte.
Esa soledad.















