Estampas
2063
Me levanto muy temprano que tengo mucho trabajo y en la primera taza de té me encuentro a Houellebecq en el diario y lo primero que pienso es: qué feo es Houellebecq. Yo creo que por eso es que va de enfant terrible. Con esa cara hay que ir de algo si no: ¿quién te folla? Dice Néspolo, entrevistador, que lo acompaña (a Houellebecq) “una joven de buen ver”. Las mujeres siempre tan generosas follarse a Houellebecq debe ser una empresa espeluznante. Pero. Que sea rico y famoso Houellebecq ayuda, imagino. En fin, el feo careto de Houellebecq mientras desayuno.
Y un poco más adelante vaya amanecer la niña diosa, Kumari. En Nepal. Un castigo celestial, dice del terremoto la niña diosa. Toda esa gente aplastada y un castigo celestial, dice. “Por ensuciar nuestra alma”, dice. Sólo tendría que asomarse a la puerta del templo esta niña diosa para saber que si Dios existe y provocó o permitió semejante catástrofe es un cabrón hijo de puta del que cualquier persona decente huiría despavorida, pero, un castigo celestial, dice. “Dios está muy enfadado”, clama un religioso. “Este país está repleto de pecadores”, suelta un lama.
Avanza muy lentamente el mono qué les puedo decir.

2062
El cuadro es bastante grande y comienzo como a las nueve de la mañana y a las siete de la noche todavía estoy trabajando en él. Paro para comer naturalmente leo un poco que si no el cerebro se me atrofia y miro su carita un rato que siempre me da fuerzas. Hay sol y el blanco de la camisa del hombre caído refulge está en una posición rara debido a que sus brazos permanecen atados al tronco del árbol. En primer plano los ejecutores y detrás la floresta.
A veces pienso que los títulos de los cuadros no tienen importancia pero hoy no.

2061
Estoy leyendo a Judith Rich Harris su formidable libro y encuentro esto: “Jane Goodall describió lo que sucedía cuando el grupo de chimpancés al que estaba observando se dividió en dos grupos de tamaño desigual. El grupo más numeroso guerreó contra el más pequeño; fueron acabando uno a uno con todos sus miembros, fatalmente, hasta que el grupo más pequeño se vio barrido del mapa. El hecho de que los miembros de estos grupos se conocieran (habían jugado juntos en su juventud) no fue suficiente para evitar el resultado. La grupalidad barrió el sistema de relaciones”.
Es una de las mejores descripciones que he encontrado sobre lo que está sucediendo con los nacionalismos provinciales en España. Salvo que en España los chimpancés nacionalistas provinciales ni siquiera son el grupo más numeroso.

2060
Cuando ya me estoy quedando dormido imagino un cuadro rojo con cinco muchachos están encaramados en una especie de escalera y sobre la cabeza de uno de ellos hay una mancha verde donde dice su nombre Ramón Lamadrid y la fecha en que lo mataron los Castro por maricón tenía dieciocho años.

2059
Dormí solito anoche y uno se pregunta dónde están las amigas cuando una las necesita. Y como si fuera poco, una noche de esas de sueños vívidos y en ninguno de ellos me la chupaba Monica Bellucci. A mí que nadie me venga a decir que somos nuestro cerebro o que nuestro cerebro está de nuestra parte porque me le reiré en la cara. No sé el cerebro de ustedes pero el mío está en mi contra evidentemente.
Ayer el día entero pintando es lo que hago ahora ya hasta escribir estas emanaciones me parece una pérdida de tiempo todo lo que no sea pintar me parece una pérdida de tiempo ahora. Pinté el color rojo. Pinté un hombre solo. Pinté un arma. Pinté el bosque. Y pinté el horror como si fuera una esperanza la paz o como si el horror fuera el rostro amado o uno de esos paseos banales que uno da a veces al atardecer junto al mar.

2058
Londres (5)
La cama del hotel enorme y de perfecta consistencia y tengo en ella intensas experiencias espirituales (literatura) casi epifanías cuando me tumbo recién duchado en pelotas y abro las piernas para verme el pito en el espejo, ya no soy el de antes ciertamente pero aún de buen ver sí y este portentoso pito mío que embellece por días si fuera por mí andaría siempre con el pito por fuera colgando ¿por qué hay que privar al mundo de toda esta belleza? me pregunto.
Me encantan los hoteles me quedaría (al menos una temporada) aquí y que me despertara de una mamada alguna inglesa rubia y corpulenta de las que veo en el front desk. No hay mejor forma de despertar que mamada mediante como se sabe.
Y en la National Gallery viendo a Leonardo recuerdo a mi amigo Jorge Camacho naturalmente.

Foto de V.G.

2057
Londres (4)

En la Tate la Dumas impresionante y ha sido un gran acierto venir a verla. Los desnudos a tinta soberbios y los lienzos inquietantes como debe ser. Salvo al final donde se pone un poco politiquera la Dumas, una muestra excelente. Y como es ya tradición salgo al balcón y hago una foto este balcón es uno de mis lugares favoritos del planeta.
Después bajamos y paseamos junto al río y lo cruzamos y frente a St. Paul cogemos un taxi y nos vamos al British y sin preámbulos a la sala donde guardan lo del Partenón. Y allí lo primero que hago como siempre es agradecer a los ingleses que trajeran tales maravillas a este museo si se hubieran quedado en Grecia ya no existirían. El colonialismo tuvo sus cosas positivas quién puede negarlo. Me detengo ante esta mujer que es de mármol pero se mueve y es asombroso no me digan que no que los monitos hayamos podido alguna vez crear algo así.

Y cerca de las tres nos metemos en un pub a comer fish and chips y a beber cervezas qué cervezas. Y bebiendo pienso ya algo melancólico qué desgracia que no se quedaran en La Habana los ingleses. Cuánta mierda se hubiera ahorrado el mundo y cuánta mierda se hubieran ahorrado los cubanos si se hubieran quedado en la Habana los ingleses ahora en vez de ser grotescos cubanos seríamos ingleses. Es verdad que tendríamos que aguantar a la vieja bruja y su familia de tarados pero díganme si existe algo en la vida por lo que no hay que pagar un precio.

2056
Londres (3)
Cenamos en el Nobu, restaurante famoso y chic. Una fusión, dicen, de comida japonesa y peruana. Un primer plato decente y después ya todo va cuesta abajo hasta alcanzar en ocasiones cierta zafiedad. La lubina pasajera, un poco demasiado cocida pero comestible. La cazuela de verduras a la altura de una vaca. Los precios completamente estrambóticos, inflados hasta lo abominable.
Como es un lugar de moda y chic está lleno eso sí de mujeres jóvenes y hermosas provocativamente disfrazadas para brillar en el mercado sexual. Aunque ninguna de ellas puede compararse con las dos mujeres sentadas a mi mesa no hay placer mayor que ir por el mundo acompañado de mujeres bellísimas que, a pesar de que es imposible merecer tal cosa, te adoran.

2055
Londres (2)
Yo a la chica que nos atiende aquí en el hotel en el desayuno me la llevaría a casa no se me ocurre nada superior a despertar y verla llegar energética y sonriente y llamarme ¡Sir! y cómo cada uno de sus movimientos destila educación y gentileza y amabilidad y hasta un jugoso e ilustrado candor. Una camarera barcelonesa, en comparación, es como un chimpancé enfurecido para quien hacer su trabajo es una humillación inconcebible: el servicio en Barcelona es una extensión pestilente del progresismo cutre que define la ciudad. Cuando estás en ciudades civilizadas como Londres te das cuenta de que el servicio en hoteles y restaurantes en Barcelona es completamente tercermundista y grosero y grotesco y francamente provincial.
Una gran ciudad es una ciudad higiénica, ante todo. Una ciudad donde los lavamanos están a la altura adecuada para que te puedas lavar la polla después de orinar. En España nadie se lava la polla después de orinar, como he podido comprobar viajando por toda España. No encuentras en toda España un lavamanos donde puedas meter la polla y lavártela como indica la más elemental higiene, después de orinar. Ah, pero en Londres. Los lavamanos a la altura perfecta como debe ser.

2054
Londres
Ah, Londres, mi ciudad favorita. Desde la ventana del hotel la habitación amplia y blanca el Hyde Park a mis pies como se dice. Llegamos al anochecer y qué maravilla los taxis londinenses yo entro en ellos y ya me siento mejor más civilizado. Y la jerigonza inglesa tan superior y armoniosa. Debería ser obligatoria la jerigonza inglesa y debería prohibirse el resto de las jerigonzas que se hablan en el mundo que son a fin de cuentas residuales y si se viene a ver innecesarias y en algunos casos hasta dañinas para el aparato auditivo. Muy cerca del hotel está el Buckingham Palace pasamos por allí y al pasar pienso que dentro estará la vieja bruja es decir su majestad la reina haciéndole la paja a algún caballerizo u ocupada en alguna otra de esas actividades típicas de la realeza.
Hemos venido a Londres por venir a una gran ciudad Barcelona no es más que una ciudad provinciana una ciudad sin grandes museos no es más que provincia y siempre será provincia y foco de infección tribal. Y hemos venido naturalmente a ver en la Tate la exhibición de Dumas.













