Estampas

2955

Hoy los españoles votarán y según las encuestas millones de españoles votarán por movimientos populistas y por partidos populistas. El populismo es una ideología falsa y estúpida que ofrece soluciones falsas y estúpidas a los problemas humanos. Triunfa, sencillamente, porque el mundo está lleno de estúpidos. Los estúpidos son mayoría hay que admitirlo.

Todo parece indicar que hoy los movimientos y partidos populistas españoles obtendrán muchos votos.

2954

En España llaman soberanistas a los separatistas sediciosos catalanes, vascos y demás. En este tipo de guerra lo primero que se pierde es la batalla del lenguaje. España, si alguna vez existió, ahora ya está perdida. Entre los separatistas sediciosos y los fidelistas de PODEMOS acabarán con lo que queda de ella. Ninguna democracia que renuncia a aplicar la Ley, por cobardía o irresponsabilidad, igual da, puede sobrevivir.

El último escándalo expone de manera ejemplar la degradación de la política española. Graban al Ministro del Interior intentando implicar a políticos sediciosos en casos de corrupción. Es lo que pasa cuando un Ministro del Interior prefiere la inmoralidad y la bajeza a cumplir con su deber y aplicar la Ley: que se envilece y además hace el ridículo.

El Ministro ha renunciado a aplicar la Ley a los sediciosos, que se burlan de la Ley a diario, que organizan consultas separatistas ilegales, que desespañolizan a los niños españoles en Cataluña, que financian a las fuerzas anticonstitucionales y sediciosas en Cataluña, que discriminan y acorralan a los ciudadanos españoles en Cataluña, ha renunciado a defender a los ciudadanos españoles (los únicos que hay en España, por cierto) de los sediciosos, como era su deber y su trabajo, y estas son las consecuencias de su miserable y cobarde actitud.

Cuando a un sedicioso se le llama soberanista, ya el sedicioso ha ganado.

2953

Anoche la horda lanzando petardos y cohetes no hay nada que le guste más a la horda que hacer ruido. Mientras más te gusta hacer ruido más imbécil eres creo que eso no tiene discusión. Yo trataba de ver una película pero afuera los chimpancés enfervorizados apenas me dejaban oír los diálogos. El gato no sabía dónde meterse pobrecillo e intenté explicarle pero cómo, es inexplicable la afición de los hombres a seguir saltando en torno a las hogueras tantos años después de inventada la electricidad y la energía atómica y todo eso.

2952

Algunas aguadas, que cada vez por cierto quedan más sueltas y fluidas. Lo del agua ha de ser así fluido porque mientras más lo repasas más se endurece la imagen hasta que pierde toda frescura y tienes que romperla. Estoy usando un canson de 120 libras y libre de ácido naturalmente un papel excelente y confiable, mucho más que yo en cualquier caso. Eso fue por la mañana. Cuando estoy solito para comer comienzo a trabajar más temprano, la soledad es un problema para mí porque no me gusta demasiado pero tampoco es que soporte mucho a la gente así que. En el agua las figuras (parejas, tríos, siempre personas sanas que no relacionan el sexo con la moral) a medida que trabajo me llevan a un mundo intrauterino diría yo amniótico y me calman y me provocan un placer acompasado y en cierta medida triunfal.

2951

De pronto las shemales se han apoderado del escenario. Pictórico, se entiende. Hace tiempo conocí a una shemale una muchacha que tenía la piel de un color oscuro y tenue y sedoso una muchacha contundente al tiempo que delicada, y desnuda qué ser extraordinario de ver. Cuando digo que se han apoderado del escenario significa que estoy pintando figuras femeninas pero armadas varonilmente y todo se ha puesto bastante colorido y bonito, creo, al contemplarlo. Hay, por otro lado, un aspecto inquietante en estas figuras algo fiero al tiempo que melancólico que las dota de una fuerza única. Ir contra el diseño natural y contra el orden reproductivo constituye tal vez la máxima rebelión humana.

2950

Pinto un cuadro con tres figuras inmersas en una refriega sexual, están de pie sobre un rectángulo rojo y detrás el campo, un parque tal vez, azules oscuros y verdes esmeralda se diría que es una escena nocturna. Pinté primero el paisaje y después encima las figuras y forman un todo penetrado y grácil, creo. No quiero ponerme simbólico ni metafórico pero las figuras están como en la cumbre de su fisicidad jóvenes y sexualmente encumbradas y sin embargo ya el paisaje los absorbe y disuelve, como hará llegado el momento la muerte.

2949

Mi padre era un hombre con una capacidad asombrosa para detectar mamalones. Podía detectar a un mamalón a un kilómetro de distancia. Yo no tanto como a un kilómetro, pero a quinientos metros, sí. No se confundan, mamalón no tiene que ver nada con mamar. Mamalón es un comemierda, pero engolado.

Hoy fui al dentista y no había dentista había un esteticista. Más que una persona encontré un anuncio de algo, una promoción. A duras penas pude comunicarme con aquel mamalón.

El mundo se mamaloniza a una velocidad atroz.

2948

1959. José Ramón Martínez Díaz. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

2947

Tengo una novela policiaca (por decir algo) a medio escribir y ayer mientras caminaba por el pueblo se me ocurrió un capítulo casi entero. Caminaba y lo iba escribiendo en la cabeza. Nick Santos es el personaje principal de la novela. Un detective que es exactamente como me gustaría ser. Todo sucede en el Miami de los años ochenta. Del que ya no queda nada (o muy poco) por lo que he visto en mis últimos viajes. No pensaba terminar este libro pero ahora pienso que tal vez sí.

Santos es un hombre que lo ve todo y los hombres que lo ven todo como Santos sufren más que los demás porque debajo de la fina capa fulgurante todo es desolador como se sabe. En la vida llamada real uno se niega a ver y disimula y se engaña incesantemente y miente a todos y a sí mismo y hace su mierdero papel para sobrevivir y para entretenerse sin entretenimiento no hay vida. Pero en la novela Santos puede verlo todo y vivir viéndolo todo y actuar en consecuencia, sin engañarse nunca y sin hacerse trampas y sin miedo. Qué vida.


La soga

2946

Cuenta Bryan Robertson, que llevó la obra de Rothko a la Whitechapel Gallery de Londres, que un atardecer de invierno, cuando la luz del día prácticamente había desaparecido, el pintor le pidió a Robertson que apagara todas las luces de la galería. “Y de repente, el color de Rothko impuso su propia luz: el efecto, una vez que la retina se hubo adaptado, fue inolvidable, un ardor, resplandor y brillo suave emanaba de las paredes”.

En el tortuoso camino que nos aleja del mono esa luz de Rothko en la pared es un gran momento de nuestro alejarnos del mono.

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