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Jueves, 12 de marzo de 2026

No me gustaba Raúl del Pozo, como periodista, se entiende. Lo encontraba plomizo, oficial. No hace mucho presenté en el famoso Café Gijón uno de mis libros y me pareció un lugar espantoso, no sé por qué pongo aquí esto. La única columna suya que me pareció extraordinaria, fue la que escribió en ocasión de la muerte de su esposa. ¿Por qué no escribió así siempre? Misterio. En cuanto a sus novelas no he leído ninguna, ni las pienso leer. Una de ellas, La diosa del pubis azul, la escribió con Espido Freire. No sé si en el título se refería a ella.

Se han arrojado muchas cursiladas en la tumba de Raúl del Pozo, pero ninguna como esta de la Reina de España Leticia:

«Despedimos a Raúl del Pozo, escritor de periódicos, periodista de la mejor literatura, corresponsal, enviado especial, reportero siempre, quien mostró en su columnismo extraordinario la precisión que dan las lecturas aquilatadas y la mirada de quien ha atravesado calles, sombras y la orilla de todos los márgenes. Se va el joven reportero de corazón que sentía que tocaba el cielo con las manos al publicar en primera, el mejor relator del ruido de la calle y quien mejor colgaba el teléfono. Otro veterano, otro artesano de la palabra con seis décadas de oficio en lo más alto y amigos a prueba de vida».

Jó. “La orilla de todos los márgenes”.

Quien mejor colgaba el teléfono. Jó.

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