Estampas

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1959. Evilio Abreu González. Oil on canvas, 27 × 35 cms.

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Si no han fusilado mujeres los Castro, hay que agradecerlo en alguna medida, creo, al código del macho fálico que considera a la mujer un apéndice que en cualquier caso, hasta en un caso extremo, merece un tratamiento diferenciado respecto al hombre.

La mujer no es jamás un igual porque pertenece a una categoría inferior en la mentalidad condescendiente y primitiva del macho que siempre es macho fálico.

Macho fálico y militar, además, en el caso cubano.

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Converso con María Weslau, directora del Cuba Archive’s Truth and Memory Project. María ha dedicado mucho tiempo a rescatar de la oscuridad a las víctimas de los Castro. Y ha creado un archivo fiable y profesional de esas víctimas. Hablamos de las mujeres fusiladas por los Castro. Yo he encontrado, en el curso de mi investigación para 1959, seis o siete casos, pero me dice María que no son casos documentados. Que no existen pruebas concluyentes, hasta donde ella sabe, de que se fusilaran mujeres en Cuba. Puede que hayan fusilado alguna, pero no está debidamente documentado.

En cualquier caso, si existe algún familiar o descendiente de una mujer fusilada en Cuba, por favor que me envíe la información a la dirección que aparece aquí, o a Cuba Archive. Quedaremos muy agradecidos.

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Entre los fusilados del castrismo el escritor Nelson Rodríguez Leyva y su amigo Ángel López Rabí. Nelson Rodríguez Leyva escribió un libro de cuentos, El Regalo, publicado en La Habana en 1964. En 1965 Nelson fue internado en un campo de trabajos forzados para homosexuales. Allí estuvo tres años. En 1971, acompañado de su amigo Ángel, intentó desviar de su ruta un avión de Cubana de Aviación para escapar de la isla. El intento fracasó. Nelson y Ángel, que entonces tenía 16 años, fueron fusilados.

Ruego a cualquier persona que tenga una foto de estos muchachos que me la haga llegar por favor.

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Sigo leyendo a Klemperer. Cuánta constancia cuánta obstinación cuánto amor a la cultura y, sobre todo, cuánta sabiduría.

“Desde un punto de vista ético, amar a los enemigos es reblandecimiento de cerebro”.

Exacto.

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Podría considerarse que pinto un solo cuadro compuesto por cientos, miles de fragmentos un cuadro descomunal que va saliendo del horror y de la nada. En ocasiones los rostros de los fusilados brotan fluidamente de un par de manchas y cuatro gestos pero en otras se resisten y hay que esforzarse durante horas o días para obtener un resultado satisfactorio.

Toda una aventura pictórica.

La barbarie ideológica cercena pero el arte recupera y prolonga afortunadamente.


Le Monde

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Me envía un amable lector las fotos de dos muchachos fusilados en el Central Adela, en la provincia de Las Villas, en 1961. Fusilaron los Castro a seis cubanos en esa ocasión pero no hay fotografías de los demás y seguiré tratando de conseguirlas. Tal vez nunca pueda encontrar los rostros de todos los fusilados por los Castro se mató mucho y sin ningún procedimiento legal se mató de manera criminal y salvaje.

Al menos dos de los fusilados en el Central Adela tenían diecisiete años cuando los mataron.

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1959. José Camacho Alfaro. Oil on vanvas, 27 × 35 cms.

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Pinto a dos hermanos fusilados en 1964, en Camagüey, un lugar espantoso. Los hermanos Camacho eran parte de una guerrilla anti fidelista. Esas guerrillas formadas por los mejores cubanos. De haber ganado la guerra esos cubanos la historia de Cuba hubiera sido muy diferente y la isla no sería el estercolero que es en la actualidad. Pinto a estos hermanos con una mezcla de pintura muy diluida y trazos densos para los contornos y las sombras y quedan bonitos y nada recuerda en sus rostros la muerte feroz que los alcanzó y son rostros donde puede verse la victoria.

La de haber muerto libres, naturalmente.

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Hay una molicie de la temperatura pero además una considerable agresividad corporal. Voy al mercado y estoy a punto de estrellarme dos o tres veces. Con la llegada del verano llega también un desnudarse que es lo mejor del verano qué duda cabe. Veo a una rubia grande y ahusada con un vestido transparente y las rotundas nalgas al trasluz y digo qué bestia y esa es la primera vez en que estoy a punto de estrellarme. Allá en la isla pavorosa van así siempre y la desnudez se vulgariza claro pero aquí esa transición de lo cubierto de las botas altas a las sandalias y del todo oculto al todo expuesto es algo formidable.

La superficialidad de lo tropical y su cultura siempre derivativa tiene que ver con esa falta de contrastes con la ausencia del pendular de las estaciones, creo.

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