Estampas

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Jueves, 11 de octubre de 2018

Admiro a Chávez Nogales, un periodista importante. Pero. He leído ¿Qué pasa en Cataluña? y me parece demencial. La manera en que habla de los catalanes es la de un alucinado. El tono del libro no es el de un periodista es el de una cheerleader. “En ninguna región de España se sabe lo que es el entusiasmo popular si no es en Cataluña”. “No basta decir que los catalanes son gente fervorosa y propicia a la exteriorización de sus sentimientos. Hay que reconocer que esos sentimientos que los catalanes exteriorizan de una manera tan contingente son típicamente multitudinarios y, en la medida de lo posible, unánimes”. “Fuera de Cataluña esa multitud a que se refieren los periodistas suele ser simplemente un grupo, una parte del pueblo más o menos considerable, pero nunca el pueblo mismo entero y verdadero”.

Impresionante. En ningún otro sitio, sólo los extraordinarios catalanes saben entusiasmarse. Proclama enfervorecido Nogales. Leer eso, yo que siempre he visto a los catalanes bastantes muermos. Fuera de Cataluña ningún pueblo entero y verdadero, sólo en Cataluña. Esto sí es un pueblo. Este libro ayuda a entender la relación enfermiza de los españoles del resto de España con los catalanes. No es que los catalanes se crean racialmente superiores, es que los otros españoles los tratan como si fuesen racialmente superiores.

El libro se lee en un rato, se los recomiendo. Qué pasa en Cataluña. Bueno, pues que mucha gente se ha creído la superioridad catalana que vende en este libro Chávez Nogales.

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Miércoles, 10 de octubre de 2018

Cuando salí de la granja de castigo me ofrecieron un trabajo en una termoeléctrica y tuve que aceptarlo o si no me mandaban otra vez a la granja de castigo. En la termoeléctrica hice un amigo, un mulato alto y flaco muy joven con una polla enorme que no se le ponía dura y me la enseñaba a cada rato e intentaba hacerse una paja y me decía mira mira nada, y sufría el pobre porque no podía follarse a su novia una mulata fabulosa que yo la vi. Después de un tiempo en la termoeléctrica pude, gracias al padre de mi mujer, conseguir el traslado a la empresa de Ómnibus Urbanos. La empresa tenía una carpintería en la calle Diez de Octubre y no recuerdo por qué (nada bueno sería) me mandaron a trabajar allí unos meses. Con la ayuda del jefe de la carpintería, un hombre bueno, fui fabricando palito a palito maderita a maderita la cuna de mi hijo que estaba por nacer. La gran Revolución también nos liberó de las cunas, sí. Aquella era una actividad prohibida y contrarrevolucionaria (usar los recursos del Pueblo para asuntos personales) así que sacaba ocultos entre la ropa o a horas intempestivas las piezas para posteriormente armar la cuna. Robé un poco de cola también y unos tornillos y un trocito de papel de lija usado, las hojas de papel de lija estaban bajo llave. Y de esta manera cuando llegaba de madrugada a casa y me detenía a ver dormir al niño el niño dormía en una cuna y a veces al verlo a pesar de vivir dentro de una gigantesca prisión yo en la oscuridad sonreía.

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Martes, 9 de octubre de 2018

Llueve cerrado, como si la lluvia estuviera dentro de un cubículo y no pudiera salir. Cuántas veces llegué a casa bajo una lluvia así en la madrugada y fui a la cocina y busqué un pedazo de pan viejo en la bolsa y le quité con un cuchillo el moho verde y lo tosté en el reverbero y le puse un poco de azúcar por encima y cené en silencio, empapado. La gran Revolución nos había liberado también de los paraguas, sí. Y después me sequé con el trapo que hacía de toalla y antes de acostarme estuve un rato junto a la cuna viendo al niño dormir. Tendré que hacer alguna vez la historia de la cuna. Ya sé que la lluvia no es la misma lo que pasa siempre pasa definitivamente, pero lo parece. Y después me pegaba a su cuerpo joven y tibio y afuera la lluvia en su cubículo y yo en la gigantesca prisión me dormía.

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Lunes, 8 de octubre de 2018

Y otra cosa sobre la entrevista a Heberto Padilla. Nunca he entendido por qué se refieren a la Revolución, como hace Padilla en la entrevista, como a una especie de ser sobrenatural y ajeno a las personas y a la vida de las personas, y en consecuencia con derecho a decidir sobre la vida y la muerte de las personas. Nunca he logrado entender esa estupidez. El asunto en una Revolución siempre eres tú, no la Revolución. Para mí una Revolución nunca vale ni la plasta de mierda pegada en la suela del zapato de una persona. Un vuelco político, un cambio de dirección en el orden social, sólo tiene sentido en relación al bienestar y a la libertad individual (siempre individual) que sea capaz de hacer posible para disfrute y prosperidad de los ciudadanos de un país. Todo lo demás es dictadura y mierda y crimen y sombra.

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Domingo, 8 de octubre de 2018

Y sigo con Padilla. Leo que en su último libro (que no leeré) Norberto Fuentes habla de la cobardía de Padilla. Sobre eso sólo cabe decir que es mil veces mejor ser un cobarde (si es que Padilla lo fue) que un esbirro como Fuentes. Ya sé que Fuentes es un pobre hombre que quiso ser Fidel Castro y se enamoró de Fidel Castro y sigue enamorado de Fidel Castro y el sueño de su vida es que lo hubiera enculado Fidel Castro. Ay, pero no puedo ser, y por eso hoy tenemos que soportar los enormes mamotretos en los que Fuentes quiere ser Fidel Castro. Hay que diferenciar entre el poeta Padilla y Fuentes. Padilla fue una víctima del castrismo, a pesar de su oportunismo y ciertas bajezas (sus ataques a Lezama Lima, por ejemplo), pero Norberto Fuentes fue un esbirro y un agente de la policía cubana y un escritorzuelo al servicio de los asesinos y siempre él mismo aspirante a asesino. Son cosas muy diferentes.

Yo, por otro lado, estoy convencido de que el ufanarse de Fuentes del bulto de la pistola bajo la camisa, no es más que una manera de compensar por sus dificultades para conseguir una erección. Este tipo de esbirro pistolero y algo mariconazo suele ser con la mayor frecuencia un picha floja.

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Sábado, 6 de octubre de 2018

Aparece una vieja entrevista al poeta Padilla en Hypermedia Magazine. Es de 1986, después de miles de fusilados, campos de concentración para homosexuales y otros muchos crímenes y han transcurrido cinco años desde la estampida del Mariel. La entrevista es frívola y las respuestas de Padilla muy frívolas. Dice que la Revolución está por encima (de él, y de las personas) y que habría que hacerla otra vez. Hombre, los fusilados y los presos políticos y los hambreados y los humillados y los esclavizados y las familias dispersas o aniquiladas por esa Revolución y generaciones enteras de jóvenes envilecidos por esa Revolución, que según Padilla habría que hacer otra vez, discreparán. Yo discrepo, naturalmente, de las frívolas bobadas de Padilla en la entrevista. Y dice Padilla que la Revolución gansteril de los Castro era necesaria. No veo por qué. Después de sesenta años el resultado de esa Revolución es un país destruido, arrasado, y moralmente devastado. Resulta evidente que no era necesaria. La República que destruyó la Revolución necesaria era (¡ya en 1986!) en cualquier aspecto superior a la Revolución que Padilla haría otra vez. Los sueños juveniles son difíciles de abandonar, se sabe, y Padilla (al menos hasta el momento de esta entrevista) se aferraba a ellos, a esos momentos “importantes” (es decir en los que se creyó importante) que vivió. Es decepcionante, y hasta triste, que un poeta admirable como Padilla proclamara ¡en 1986! una sarta de bobadas tan monumentales como las que proclama en esta entrevista.

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Viernes, 5 de octubre de 2018

La Cruz de Sant Jordi es una mierda lo digo hoy aquí porque hace tiempo que lo quiero decir y se me va pasando y casi ya no podía estar sin decirlo. Apenas conciliaba el sueño como se dice de las ganas que tenía de decirlo.

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Jueves, 4 de octubre de 2018

Por qué sigo viniendo aquí cada mañana entonces si sé que uno no puede escribirse. Será por la furia. Si la furia cesara, me iría de aquí porque sin furia todo es indigno y lerdo. Ser un escritor de historias en otros tiempos estuvo muy bien no digo que no pero actualmente masaje y serpentinas. Si te fijas bien en los libros que cuentan historias sean de lo que sean se repiten las mismas situaciones las mismas fórmulas y lo que se consigue generalmente con muy pocas excepciones es una sopa presuntuosa, cobarde y rumiante. En España que es lo que tengo más cerca hay cuatro o cinco escritores que vale la pena leer lo demás es mugre tapizada gravedad gesto trascendente calcomanías postalitas y chochos fatuos. De los vivos, digo. De los muertos recientes diré que ordenando los libros tropecé el otro día con el celebrado y dicen influyente Juan Benet y aridez poco follada y mustia y prosa de bigote fue lo que encontré.


Ofensas

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Miércoles, 3 de octubre de 2018

Me pregunto a veces para qué escribo si ya no me engaño y sé que no tiene ningún sentido. El espectáculo de nuestra especie es patético cuando no asqueroso todavía andamos enredados por ejemplo con los dioses y las tribus ¿hace falta alguna otra prueba de nuestra estupidez? También paso mucho tiempo leyendo que me gusta más que escribir pero después se te olvida lo que leíste así qué. Todo lo que se escribe es ficción como se sabe uno no puede escribirse en lo de escribir vivo en una cobardía permanente de la que no se puede salir. Voy por las bibliotecas buscando un escritor que se haya escrito sin ficción y el que más se ha acercado es Léautaud, pero últimamente pienso que tampoco lo consiguió. Me cuesta cada día más inventar historias bueno no inventarlas se me ocurren muchas historias me refiero a escribirlas. Por otro lado aquí nunca escribo lo que tengo que escribir y esa cobardía me produce un gran cansancio. Pero a pesar de ese cansancio sigo viniendo aquí cada mañana. Es atroz dedicarse a un oficio en el que nunca puedes ser honesto y llegar hasta el final. No hay nada ni nadie real en todo este oficio en lo de escribir todo es pose vanidad y palabrería.

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Martes, 2 de octubre de 2018

Las fuerzas fidelistas chavistas nacionalistas catalanas incordiaron anoche y hasta asaltaron el Parlamento de Cataluña y se pelearon con la policía autonómica (mossos), que hizo el ridículo. Porque ridículo es que ahora apaleen a sus cómplices golpistas, los mismos golpistas con los que colaboraron hace un año y aún colaboran. Yo de vez en cuando me asomaba al barullo fidelista chavista nacionalista catalán y pensaba esto debería asustarme, pero no me asustaba. No me asustaba. Entonces medité sobre el asunto y me tomó menos de un minuto comprender por qué no me asustaban. Tienen, es verdad, una brigada de respuesta rápida, como en Cuba, matones entrenados para sofocar cualquier libertad, y tienen unos CDR, como en Cuba. Pero. Para tomar el poder mediante un golpe de estado o mediante una Revolución cubana hay que matar y morir y hace falta, sobre todo, que los cabecillas del golpe renuncien a sus vidas de ricachones y arriesguen vida y hacienda. No lo harán. Les pesa demasiado el culo. Cuando se necesita la arremetida final, en lo que están pensando es en subirse el sueldo. Ni siquiera con un PSOE en el gobierno de España dispuesto a entregar todo y a vender España y dispuesto a traicionar a los ciudadanos españoles con tal de que Pedro Sánchez siga en el poder, se atreven los culogordos líderes golpistas catalanes a consumar el golpe. Y. Les pesa tanto el culo y tanto se les ha desplazado el cerebro al culo que no se dan cuenta de que cuando gritan ¡Independencia! ¡República! lo que están gritando verdaderamente es ¡Mariscada gratis! ¡Paella gratis! Son unos payasos.

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