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Domingo, 8 de noviembre de 2026
Recuerdo que hace años (no sé por qué recuerdo esto hoy), fui a dar una charla a la Universidad de Valencia fundada en 1499 (lo que es Europa) y recuerdo el hermoso edificio y que en la sala de conferencias conservaban un trozo de muralla. El público, muchachos. Hablo de la pavorosa. Qué remedio. Llevo cifras y estadísticas y agitándolas hasta yo mismo me sorprendo de lo maravillosa que era la pavorosa antes de que nos liberaran. De aquellos bellos tiempos no queda, como se sabe, nada. Salvo un enorme basurero y su hedor.
Que obsesión la de la peor gentuza con liberar a los demás. Yo a todo el que hable de liberarme, le pegaría un tiro. Cuánta gilipollez. Y. Terminada la charla, la grata sorpresa de encontrar a un grupo de lezamianos. ¡Lezamianos! en Valencia. Y recuerdo que al conocerlos, contra toda evidencia, llegué a pensar que no todo estaba perdido.
Erróneamente, claro.












