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Sábado, 7 de noviembre de 2026

Veo a Sánchez en un acto de campaña el primer plano lleno de mujeres deseosas y pensé en lo del voto vaginal. El voto vaginal está relacionado (son primos hermanos, creo) con el pensamiento vaginal. Pero es menos peligroso. El pensamiento vaginal suele afectar a críticas literarias, a la chocholiteratura y otros asuntos menores, mientras que el voto vaginal tiene consecuencias más graves. También hay voto anal, no crean que no. Pero los maricones enamorados del guapo Sánchez estimo que son menos, la gran mayoría de mis mejores queridos amigos a lo largo de mi larga vida han sido maricones (lo siento, pero para mí esta palabra no es ofensiva) y me las doy de conocer sus mareas internas. No es nada empírico, lo sé, pero así lo siento y escribo con mi primer cerebro, el glande, y no con el segundo, el de las emociones, que no es gran cosa. Por tanto estoy convencido de que el voto anal no afectará mucho el resultado electoral a favor de Sánchez y sus cuarenta ladrones (es un decir, son muchos más), pero tal vez el voto vaginal sí.

Veo jaleando a Sánchez mayormente a tembanas y jamonas y alguna que otra jovenzuela universitaria analfabeta y me digo, todas estas votarán por Sánchez. Con este tipo de voto vaginal no creo que gane, es verdad. Pero. Tampoco hay que despreciarlo, me dije.


Coda. Leo que Ayuso y su novio un González Amador han roto y me alegro. Nunca se la mereció, estéticamente hablando. Aunque admito que una pizca de envidia tal vez nubla mi juicio.

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© Juan Abreu, 2006-2019