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Viernes, 23 de octubre de 2026

Releyendo a Bernhard estos días he pensado otra vez y lo he pensado muchas veces que si alguien merece en España una placa en algún sitio culturalmente destacado o hasta una estatua, yo soy más partidario de la estatua, ese alguien es Miguel Sáenz, por traducir a Thomas Bernhard. Leer a Bernhard mediante y gracias a Miguel Sáenz ha sido una de las experiencias más nutrientes de mi vida, amén de uno de sus más preciados placeres. Sin Sáenz un hombre como yo que apenas habla un idioma el español sería un hombre sin Bernhard, un hombre mucho muchísimo más pobre y ciego quiero decir.

Gracias Don Miguel.

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© Juan Abreu, 2006-2019