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Viernes, 16 de octubre de 2026

Mi hermano el mejor de los Abreu (lean su novela La mujer sin tetas
y lo comprobarán) está en Madrid y se ha encontrado con La Puerta del Sol, tan bonita, convertida en un vertedero. Físico y moral. ¿Por qué no pone fin la presidenta Ayuso a ese grotesco espectáculo? La señora Ayuso y el señor Almeida deben recordar que la democracia es libertad, pero también, y fundamentalmente: Orden, Higiene y Limpieza. Sin ellos no hay democracia. Los jóvenes universitarios analfabetos y otros disminuidos (hay que serlo para ser anticapitalista, marxista y guevarista a estas alturas) tienen derecho a protestar por lo que quieran, pero no a ocupar, emporcar y envilecer el espacio público. Es hora de expulsar a esa chusma de La Puerta de Sol, tan bonita, y devolverla a los madrileños.

Vamos, señora Ayuso. Que dice mi querido hermano que al pasar por allí tuvo la impresión de estar de regreso en la finca de los Castro. Y eso sí que no.

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© Juan Abreu, 2006-2019