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Viernes, 9 de octubre de 2026

Estoy leyendo un libro delicioso (no es fácil encontrar libros deliciosos) y aprendo mucho sobre la Edad de Oro (siglo XVII) de la pintura neerlandesa. De la que conocía poco, lo esencial: Rembrandt, Vermeer, Hals, De Hooch. El mayor descubrimiento para mí, hasta ahora, es la figura de Carel Fabritius. El único alumno de Rembrandt que escapó a su aplastante influencia, y del que se conservan muy pocos cuadros.

El más conocido es El jilguero, de 1654. Después de saber de la desgraciada vida de Fabritius, no tengo la menor duda de que el cuadro es un autorretrato. Fabritius nos dice, a través de los siglos: No hay escapatoria.

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© Juan Abreu, 2006-2019