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Martes, 29 de septiembre de 2026
Llueve a raudales, como dicen los literatos. También truena fuerte. Ignoro lo que sucede en el exterior y trato de terminar de corregir la última galerada de las emanaciones. Pero. El perrito, aterrado, insiste en subirse a mi regazo. Venga, sube. Pobrecillo. Cómo tiembla. No es fácil seguir trabajando con el perro encima, me tapa media pantalla. Lo dejo. A ver si pronto cesa la tormenta. Entre el perrito y los lectores, el perrito, naturalmente.













